lunes, agosto 09, 2010

Vivir soñando

Todos los años aparece alguna película que, independientemente de que haya otras de mayor éxito comercial, se convierte en el fenómeno de la temporada y todo el mundo se pone a hablar de ella. La de este año ya ha llegado. Es Origen.
Origen (desafortunada traducción del original Inception) es sencillamente ESPECTACULAR. Su poderío visual e icónico es abrumador, desde esa ciudad que se pliega sobre sí misma que ya muestra el trailer hasta esa pelea imposible en un pasillo de gravedad cambiante. La historia, por su parte, es mucho menos complicada de seguir de lo que algunos han dicho por ahí, lo que no quita que, como muchas ilustres antecesoras en el subgénero de las diversas capas de realidad, se preste a diversas interpretaciones. Pero prefiero no spoilear...
Christopher Nolan (autor de Memento, El truco final o los dos últimos Batmans) aprovecha su condición actual de director estrella en Hollywood para llevar a cabo una carísima producción que de otro modo nunca podría haber realizado. La película no carece de defectos, no faltan algunas trampas de guión y hay un exceso de movimiento de cámara y cierta confusión en algunas escenas de acción pura, pero todo es perdonable cuando el resultado resulta tan impresionante, tan espectacular y, en fín, tan entretenido. Y si bien no puede obviarse que bebe mucho de ilustres predecesores, no le faltan sus propios hallazgos (el uso de la música, el concepto de "patada" como acción destinada a la interrupción inmediata del sueño, o esa cuenta atrás maravillosa en la que se debe simultanear la resolución de los acontecimientos en varios niveles de realidad diferentes) como para brillar con luz propia.
Y por último, ¡vaya pedazo de reparto! ¡Vaya colección de actores! Di Caprio nunca ha sido objeto de mi devoción, pero ahí estaban también Marion Cotillard, Ken Watanabe, Cillian Murphy, Ellen Page, Joseph Gordon-Lewitt... para no hablar de veteranos como Tom Berenger o esos ilustres cuya participación se reduce a poco más que un cameo, Pete Postlewaithe y El Nunca Lo Suficientemente Alabado Sir Michael Caine. Casi nada.
En suma, una película más que recomendable.

GENIÓMETRO: 4/5 grouchos