jueves, enero 12, 2006

Conversaciones ajenas

Autobús urbano de Zaragoza, modelo clásico
Juro que esto son fragmentos de conversaciones REALES escuchadas en el autobús.

DOS DIECISIETEAÑERAS:
-Pues yo lo tengo muy claro. Me ligaré a un chico rico, me quedaré embarazada y nos casaremos. Luego me divorcio, y, ¡hala!, con la pensión que me pague, a vivir.
-¿Y el niño?
-No, no, el niño que se lo quede él.

DOS MARUJAS:
-¡Es que esto no puede ser! ¡Sube una al autobús y no puede sentarse, porque están todos los abuelos ocupando los sitios!
-Claro, como están jubilados y no tienen nada que hacer, se suben al autobús a dar vueltas todo el día.
-Y luego llegamos nosotras, que estamos cansadas de trabajar toda la mañana, y no nos podemos sentar. ¡Joder, es que estos viejos ya podían quedarse en su casa!
-No tienen vergüenza.

DOS ADOLESCENTES:
-¡Hostia, có, ayer me vi una peli vieja, más mala!
-¿De qué iba, có?
-Ná, eran varias historias, había unos gangsters que iban a matar a alguien y, hostia, có, se pegan media hora hablando de hamburguesas.
-¡Vaya mierda, có!

UNA PAREJA QUE RECIÉN ACABAN DE LIGAR:
-No, yo no tengo novios ni tengo amantes. Yo tengo fijos discontinuos.
-¿Qué es eso?
-Pues fijos discontinuos es... Mira, yo es que por el trabajo viajo mucho. Entonces, en cada ciudad que voy, pues tengo un fijo discontinuo. Cuando voy por allí, nos vemos, pero luego voy a otra ciudad y allí tengo otro. Son amantes fijos, ¿no?, pero no son mi pareja de continuo.

A veces vale la pena usar el transporte urbano...