domingo, noviembre 23, 2014

Espacio exterior


Con unos días de retraso, pero por aquí aún os tenía que dar la noticia. A partir de ahora podréis leerme también de manera regular en el prestigioso blog de tebeos Viñetario, donde el gran Óscar Senar ha tenido a bien darme mi propia sección para que hable de títulos interesantes que todavía no han llegado a España. De momento el primero ha sido The woods, serie de aventuras publicada en los USA por Boom! Comics. Esperemos que esto sea el principio de una larga y fructífera colaboración.

martes, noviembre 18, 2014

Últimas novedades

Se nota que se acaba el año. Como se acerca la temporada de los regalos de Navidad es buena época para las editoriales, que editan bastantes novedades. Y si además tenemos en cuenta que en diciembre son la Feria del Libro de Monzón y el Salón del Cómic de Zaragoza, pues ya os podéis imaginar que es el momento cumbre del año para las novedades de cómic aragonés. Así que en dos semanas he estado en nada menos que tres presentaciones. Casi nada.
El día 8 GP Ediciones tuvo a bien presentarnos su última novedad (o ya penúltima, porque la siguiente ya está en la imprenta): una recopilación de las páginas de JANO, IN CORPORE SANO que José Antonio Bernal lleva realizando para El Jueves desde hace ya unos cuantos años. El cómic cuenta, en historietas cómicas de una sóla página, las aventuras de Jano, un habitual del gimnasio que gusta del deporte pero que tiene poco que ver con los fanáticos del culto al cuerpo. Es muy divertido y, como Bernal ya lleva unos cuantos años dedicado al personaje, el tomo tiene un porrón de páginas.
Después, el viernes pasado se presentó la última novedad de Thermozero Cómics, que han anunciado el cierre de su revista (cuyo último número está a puntico de salir también), pero que están dispuestos a seguir dando caña como editores. Su nueva propuesta es MAGUS, un estupendo tebeo de Mikelodigas, colaborador habitual del fanzine de la editorial y webcomiquero de enjundia, que para su primer cómic largo ha preparado un collage de historias interconectadas en torno a dos de sus cosas favoritas: la magia y la pizza. En un precioso y atípico bitono naranja/morado. Podéis comprarlo aquí.
Y el sábado se culminó esta tanda de novedades simultáneas con la última novedad de Editorial Cornoque, conocidos por editar el fanzine Malavida, y que también tienen ya en imprenta su siguiente obra. En esta ocasión se trata de una novedad muy particular, puesto que es un libro de recetas de cocina, pero hecho en cómic. Su título es ESTOY HECHO UN COCINICAS y lo firman Xcar Malavida, Carlos Azagra y Encarna Revuelta, aunque también han dibujado Iru y Chema Cebolla. La portada es personalizable, el libro es muy bonito, y las recetas son sencillas de modo que en teoría hasta los que somos unos completos inútiles en la cocina como yo podríamos hacerlas.

Tres novedades que son sólo un anticipo de lo que veremos el mes que viene. Y muy recomendables todas ellas. Ya estáis tardando en pillarlas.

miércoles, octubre 08, 2014

Breve guía de segundas temporadas

El año pasado disfruté -y en este mismo blog os hablé de ello- de varias series cuya primera temporada había sorprendido por su calidad. El tiempo ha pasado y es buen momento para comentar cómo han continuado.

ORPHAN BLACK
Esta serie canadiense protagonizada por Tatiana Maslany sorprendió en su primera temporada, pero no ha mantenido el nivel en su segunda. Sí, sigue habiendo tensión, sorpresas, giros inesperados y hasta momentos divertidos, pero la serie se ha perdido en subtramas poco aprovechadas (incluso dedican todo un capítulo a presentarnos un nuevo personaje que luego... se va y no vuelve a salir) que, además, apenas se cruzan con la trama principal. El caso es que esta segunda tanda no logra acercarse al suspense y a la sensación de peligro e imprevisibilidad de la primera, acaso porque el principal antagonista pasa de ser una psicópata perturbada a una fría corporación, más poderosa pero también bastante más previsible. Y el cliffhanger final es un poco "ah... pues vale", sin la tensión en varios frentes del de la primera temporada. Se puede ver, pero debería mejorar en su próxima temporada. Tiene personajes estupendos a los que no están sabiendo sacar todo el jugo.
GENIÓMETRO: 2,5/5 colombos



UTOPIA
Serie británica que impactó el año pasado, en principio (y pese a un final abierto) estaba pensada como autoconclusiva, pero el éxito empujó a sus creadores a hacer una segunda que, por desgracia, ha resultado mucho menos inspirada. Su estética, muy personal, con su utilización de planos frontales y colores primarios (especialmente un marcado amarillo), ya no sorprende tanto, y en cuanto a la trama... la verdad, resulta decepcionante. Dejando aparte un primer episodio de flashback totalmente prescindible, luego la historia avanza a golpes de casualidad o, simplemente, de decisiones arbitrarias estúpidas, todo para poder reunir de nuevo, de una manera un tanto forzada, a los protagonistas de la temporada anterior, de nuevo a la fuga. En su favor, si desconectas de las incoherencias de la trama y te dejas llevar se disfruta bastante, sobre todo en los dos últimos capítulos, que son los mejores. El final queda abierto para posibles continuaciones, aún no confirmadas.
GENIÓMETRO: 2,5/5 colombos



ÄKTA MÄNNISKOR
Esta serie sueca de la que ya hablé por aquí elogiosamente es de las tres la que sale mejor parada del reto de la segunda temporada. Su personal acercamiento a la ciencia ficción, primando más los problemas de identidad y de convivencia de humanos y robots que las grandes tramas de conspiraciones y trascendencia universal (aunque también algo de esto haya) le da un poso que hace que gane cuanto más se rememora. Su segunda temporada presenta nuevos matices (un virus que afecta a los robots, transhumanos, un partido antirobots de corte fascistoide...) y confirma la serie como obligatoria para el buen aficionado. Quizá lo mejor que se ha hecho sobre humanos y robots desde los relatos de Isaac Asimov. Paradójicamente, y pese a su final abierto, es la que menos opciones tiene de alcanzar una tercera temporada, porque la audiencia no le ha acompañado, aunque el hecho de que ya se hayan vendido los derechos para un remake en inglés aún podría salvarla.
GENIÓMETRO: 4/5 colombos

lunes, septiembre 29, 2014

38

Ya está aquí de nuevo el inevitable post anual para comunicar que el autor de este blog cumple años, bla bla bla... Desgraciadamente cada año se me ocurren menos cosas que poner en esta entrada. Así que para esta ocasión he decidido poner un gif animado que tenía ganas de usar hace tiempo, pero no sabía en qué contexto.
¡Un gallifante de premio para el primero que acierte de dónde sale esta escena!

jueves, septiembre 18, 2014

El teorema imposible

De alguna manera, porque no es nada fácil hacerlo debido a su pésima distribución, he conseguido ver la última película del gran Terry Gilliam. A pesar de que la carrera del director, siempre interesante, le debería abrir las puertas si no a un estreno masivo en cientos de salas sí al menos a un estreno modesto en salas pequeñas, ni eso ha sido fácil de conseguir en estos tiempos de multicines y películas palomiteras en los que se tiende a la uniformidad y a seguir lo que está de moda y relegar al ostracismo a todo lo demás. Cierto es que las últimas películas del realizador ni tan siquiera se han acercado al éxito comercial, y que la personalidad de Gilliam no le ha hecho precisamente ganarse favores entre los personajes más influyentes del negocio, pero aun así, ¡por favor!, estamos hablando de un tipo que ha formado parte de uno de los grupos de cómicos más grandes de la historia, que ha firmado varias de las películas más interesantes de las dos últimas décadas del siglo XX, y que ha marcado estéticamente a toda una generación de directores. Y aun así, ha tenido problemas de distribución, en España no ha llegado a los cines (aunque se pudo ver en el Festival de Sitges), y mañana se estrena, sin apenas publicidad, en un puñado de salas de Estados Unidos.

The Zero Theorem está ambientada en un futuro no demasiado lejano y sigue el deambular de Qohen Leth, un excéntrico programador interpretado (estupendamente) por Christoph Waltz, hipocodríaco y obsesionado con esperar una llamada de teléfono que le revele el sentido de su existencia. Qohen trabaja para una gran corporación y trata de conseguir que le permitan trabajar desde casa para asegurarse de que puede contestar la llamada que espera, y finalmente la Dirección, encarnada en un elusivo Matt Damon, accede a su petición a cambio de que trabaje en un extraño proyecto, la resolución del Teorema Cero, que nadie ha podido concluir y que ha conseguido volver locos a todos los programadores que se han enfrentado al reto.
Terry Gilliam mantiene su extraordinario talento visual y sigue creando imágenes memorables en todas sus películas, pero ha llegado a ese punto en el que disfruta más diseñando escenas que contando historias perfectamente cerradas. Aunque en esta ocasión quizá no sea a él al que haya que apuntar esos defectos ya que, a diferencia de sus predecesoras Tideland y El imaginario del Doctor Parnassus, esta vez no ha sido el propio Gilliam el que se ha encargado del guión. Lo cierto es que el comienzo resulta prometedor, arrastrando al atribulado Qohen como pez fuera del agua desde el refugio que supone su casa (una antigua iglesia abandonada) hacia, primero, su trabajo (puro caos gilliamesco), después hacia una surrealista revisión médica, y, finalmente, hasta una extraña fiesta digna del teatro del absurdo, en la que conocerá a una joven llamada Bainsley y conseguirá por fin encontrarse (en una extraña sucesión de apariciones y desapariciones) con la Dirección.

Por desgracia, a partir de ahí la película se ralentiza, con Qohen encerrado en su casa trabajando en su proyecto imposible, sufriendo una crisis nerviosa e interactuando apenas con un programa de psiquiatría al que pone rostro Tilda Swinton, cada vez más especializada en papeles extravagantes; con Bainsley, enviada por su jefe para cuidar de él; y Bob, el hijo de la Dirección, un genio informático adolescente que acude a reparar sus ordenadores. No es que la película carezca de interés ni mucho menos, es un interesante estudio sobre la soledad (y quizá una metáfora sobre internet), pero lógicamente no entretiene tanto como su epatante media hora inicial. Además, el final no es todo lo satisfactorio que los espectadores hubiéramos deseado, es un tanto extraño, es amargo (a fin de cuentas el propio Gilliam ha dicho que esto es una tragedia, no una comedia), deja cabos sueltos... aunque por todo ello, por otro lado, quizá sea de lo más apropiado para cerrar una búsqueda sobre el sentido de la vida.
En resumen, que no es una obra maestra pero sí es una muy digna película que habría merecido mejor suerte.
GENIÓMETRO: 3/5 grouchos

martes, junio 24, 2014

Fin de ciclo


Se acabó el Mundial para España. Bastante antes de lo previsto, porque sólo como fracaso cabe definir su actuación en un torneo al que acudían como defensores del título. Se puede matizar que el sorteo fue duro, con dos rivales de mucho nivel en primera ronda (la vigente subcampeona Holanda y la muchas veces injustamente minusvalorada Chile), poniendo en evidencia el incomprensible criterio de la FIFA para elegir cabezas de serie (¿la subcampeona Holanda no es cabeza de serie pero en cambio lo son Colombia y Bélgica? ¿WTF?), pero aun así el rendimiento no fue nada bueno y ha puesto un triste final a una generación de jugadores que han firmado un triplete inimaginable (dos Eurocopas y un Mundial) pero que, finalmente, han acabado acusando su bajón físico y la pérdida de esa voracidad ganadora que quizá ya habían saciado.

No cabe reprocharle a Del Bosque que confiara en ellos una vez más, vistos los resultados anteriores y lo bien que había respondido el bloque en la fase de clasificación, que fue bastante exigente, teniendo como rival a una Francia regenerada, joven y talentosa (de su nivel están dando muestras en el campeonato) y a la que se logró superar. Pero la dureza de la temporada ha dejado tocado al equipo, que llegó a Brasil muy falto de fondo. El bajón físico ha llegado a varios jugadores clave prácticamente al mismo tiempo. El pésimo final de temporada de Xavi, Alonso o incluso Casillas, relegado a la suplencia en la Liga, era evidente para cualquiera que les viera jugar, pero quedaba la esperanza de que todavía tuvieran fútbol suficiente como para prestarle un último servicio a la selección. Por desgracia, a su lado les faltaron jugadores que pudieran taparles los agujeros que dejaban. Se ha echado de menos la seriedad defensiva del retirado Puyol o del injustamente discutido y finalmente descartado Arbeloa. Otras piezas clave del entramado defensivo, Busquets, Alba o Piqué, acababan de salir de lesiones y no estaban al 100%, pero eran piezas clave y no se podía prescindir de ellos. Tampoco el delantero centro Costa estaba bien, pero después de lo que había costado nacionalizarlo había que ponerlo sí o sí. Además, en su caso, se lo había ganado con una temporada memorable; es muy fácil decir a posteriori que no ha funcionado, pero ¿quién no quería tenerlo en el equipo hace un mes?

El relevo generacional es necesario ahora, incluso en el banquillo, donde se ha visto que al gran Vicente del Bosque le han temblado las manos a la hora de hacer cambios en el equipo. No se puede poner en duda al hombre que ha llevado a este grupo de jugadores a los mayores éxitos, pero las derrotas minan la unidad del grupo y hay jugadores que, ante los malos resultados, pueden haber empezado a cuestionar la autoridad del entrenador al considerar que ya no están jugando los mejores. Y es que se ha infrautilizado a mucho jugador de talento. Cesc (injustamente expulsado del Barça a silbidos) ha pasado al ostracismo. Javi Martínez, Juanfran, Koke o Mata merecían más minutos. Por no hablar de alguno que se ha quedado fuera como Isco, Llorente o un Gabi que resulta increíble no ya que no haya ido, sino que ni siquiera haya tenido una oportunidad en un amistoso.

Mención aparte lo de Villa, un jugador honesto y luchador, que incluso cuando no está en su mejor momento sale a comerse el campo cada partido. Es verdad que su temporada no ha sido muy buena, a la sombra de un enorme Costa, pero también es verdad que su despliegue físico al final de temporada demuestra que seguía siendo un jugador aprovechable. Siempre me quedaré con la sensación de que al Guaje no le han tratado justamente, que siempre ha tenido que luchar mucho más por su puesto de lo que, por ejemplo, el sobrevalorado Torres (que, sin menospreciar sus virtudes, a veces daba la sensación de que tenía que ser el delantero por decreto, incluso a costa de llevar al Guaje a jugar caído a banda), aún así es el máximo goleador de la historia de la selección y ha acabado la temporada marcando goles tanto en amistosos como en los minutos que ha tenido de Mundial aunque sea en un partido ya intrascendente... y ¿cual es su premio? ¡quitarlo del campo en el primer cambio! Qué diferencia con la confianza en cambio que le dan en Alemania a Klose, otro goleador al que dicen pasado y que siempre suma. El Guaje merecía un final mejor.

En cualquier caso, independientemente de quién siga y quién se quede, una época ha terminado. La España del tiki-taka ya es un mito, no sólo por sus títulos, sino porque se ha ganado un sitio entre los mejores equipos de la historia, algo que no siempre va de la mano. Algo muy difícil de repetir.

jueves, mayo 29, 2014

El regreso de las balas perdidas


Una de las mejores noticias del mundo del cómic en lo que llevamos de 2014 es el regreso de Stray Bullets, editada en España como Balas perdidas, poniendo fin a una pausa de más de ocho años.
Stray Bullets fue creada por David Lapham en 1995, autopublicada en su propia editorial El Capitan Books, y de inmediato se convirtió en una de las grandes sensaciones del mundillo independiente y una de las cimas del género negro contemporáneo no ya sólo del cómic, sino de cualquier medio.
Constituída por una serie de episodios en principio independientes, sin continuidad cronológica y con diferentes personajes, las diversas historias poco a poco iban formando un mosaico que revelaba una historia mucho mayor, siempre con el mundo del crimen como fondo. Muchos han sido los personajes memorables que han pasado por sus páginas, pero si hay que considerar a alguno el eje de la serie, sin duda es Virginia Applejack. Una niña con problemas, traumatizada, enfrentada con su madre, que se escapa de casa en repetidas ocasiones, que tiene un alter ego imaginario que vive disparatadas aventuras y es todo lo que ella quisiera ser (y al que Lapham no sólo ha dedicado capítulos enteros, sino incluso dos especiales a color), y que es un auténtico imán para los problemas, pero también una superviviente.

A lo largo de una década, David Lapham fue creando este universo, oscuro y personal, a lo largo de 40 números (sólo 28 publicados en España), con la única interrupción del año sabático que se tomó de la serie en el 2000 para realizar Murder Me Dead (aquí publicada como Mátame), una estupenda miniserie cerrada de 9 números que se movía en los mismos cauces y niveles de calidad que su creación más conocida. Y en 2005 tenía previsto publicar en su editorial, al tiempo que seguía con Stray Bullets, una nueva serie en la que sólo iba a encargarse del guión.
Pero de repente todo se acabó. Resulta que Lapham fue padre y, de repente, pensó que trabajar para las grandes editoriales sería algo mucho más seguro económicamente que mantener su pequeña editorial. De modo que cerró el negocio y comenzó a trabajar para Marvel, DC o Dark Horse, sobre todo como guionista, aunque también ejercería como dibujante en varias obras. Aunque siempre sostenía que su intención era retomar algún día lo que había dejado inacabado (Stray Bullets había quedado interrumpida, de hecho, en medio de un arco argumental en el que la heroína del cómic se encontraba en una situación bastante peliaguda, cosa curiosa en una serie en la que predominan las historias autoconclusivas), lo cierto es que el tiempo pasaba y cada vez parecía más improbable, y más aún viendo que DC le hacía sitio en su línea Vertigo para publicar proyectos personales: allí publicaría la novela gráfica Silverfish y la serie Young Liars (para mí, otra cima).

Quizá fuese la cancelación de ésta en 2009, tras 18 números (ojo, el autor tampoco ha descartado retomarla algún día), con unas ventas insuficientes para una gran editorial pero que habrían sido buenas para una más modesta, lo que llevase a Lapham por fin a plantearse retomar Stray Bullets. El panorama editorial había cambiado bastante, Image había renacido y le ofrecía una excelente plataforma para el regreso, y, en cualquier caso, seguía teniendo trabajo como guionista de encargo. Así que, después de mucho tiempo, volvió al trabajo, integrando El Capitan Books en la infraestructura de Image y preparando su vuelta como un gran acontecimiento, llenando las estanterías de las tiendas de novedades el pasado marzo. Para empezar, una reedición completa de la serie en tomo. Luego, el número 41, para cerrar el arco argumental que había quedado abierto. Y, a continuación, una nueva cabecera que empezar desde un nuevo número 1: Stray Bullets: Killers. Que no sé si va a ser definitiva o sólo la primera de una serie de denominaciones consecutivas a modo de miniseries, aunque no estoy seguro de si esta estrategia tendría en este caso sentido dado que las historias de cada número, pese a los constantes vínculos entre ellas, siguen siendo autoconclusivas.
En cualquier caso, el regreso ha sido todo lo que los fans esperábamos. El cierre de la historia que había quedado abierta es totalmente satisfactorio, aunque casi apocalíptico, y los tres números que han aparecido hasta ahora de la "nueva" serie, por su parte, dejan claro que Lapham no ha perdido su toque con los años.
En suma, que ha vuelto uno de los títulos más recomendables del cómic contemporáneo. Y que dure.
GENIÓMETRO: 4,5/5 eisners