miércoles, octubre 08, 2014

Breve guía de segundas temporadas

El año pasado disfruté -y en este mismo blog os hablé de ello- de varias series cuya primera temporada había sorprendido por su calidad. El tiempo ha pasado y es buen momento para comentar cómo han continuado.

ORPHAN BLACK
Esta serie canadiense protagonizada por Tatiana Maslany sorprendió en su primera temporada, pero no ha mantenido el nivel en su segunda. Sí, sigue habiendo tensión, sorpresas, giros inesperados y hasta momentos divertidos, pero la serie se ha perdido en subtramas poco aprovechadas (incluso dedican todo un capítulo a presentarnos un nuevo personaje que luego... se va y no vuelve a salir) que, además, apenas se cruzan con la trama principal. El caso es que esta segunda tanda no logra acercarse al suspense y a la sensación de peligro e imprevisibilidad de la primera, acaso porque el principal antagonista pasa de ser una psicópata perturbada a una fría corporación, más poderosa pero también bastante más previsible. Y el cliffhanger final es un poco "ah... pues vale", sin la tensión en varios frentes del de la primera temporada. Se puede ver, pero debería mejorar en su próxima temporada. Tiene personajes estupendos a los que no están sabiendo sacar todo el jugo.
GENIÓMETRO: 2,5/5 colombos



UTOPIA
Serie británica que impactó el año pasado, en principio (y pese a un final abierto) estaba pensada como autoconclusiva, pero el éxito empujó a sus creadores a hacer una segunda que, por desgracia, ha resultado mucho menos inspirada. Su estética, muy personal, con su utilización de planos frontales y colores primarios (especialmente un marcado amarillo), ya no sorprende tanto, y en cuanto a la trama... la verdad, resulta decepcionante. Dejando aparte un primer episodio de flashback totalmente prescindible, luego la historia avanza a golpes de casualidad o, simplemente, de decisiones arbitrarias estúpidas, todo para poder reunir de nuevo, de una manera un tanto forzada, a los protagonistas de la temporada anterior, de nuevo a la fuga. En su favor, si desconectas de las incoherencias de la trama y te dejas llevar se disfruta bastante, sobre todo en los dos últimos capítulos, que son los mejores. El final queda abierto para posibles continuaciones, aún no confirmadas.
GENIÓMETRO: 2,5/5 colombos



ÄKTA MÄNNISKOR
Esta serie sueca de la que ya hablé por aquí elogiosamente es de las tres la que sale mejor parada del reto de la segunda temporada. Su personal acercamiento a la ciencia ficción, primando más los problemas de identidad y de convivencia de humanos y robots que las grandes tramas de conspiraciones y trascendencia universal (aunque también algo de esto haya) le da un poso que hace que gane cuanto más se rememora. Su segunda temporada presenta nuevos matices (un virus que afecta a los robots, transhumanos, un partido antirobots de corte fascistoide...) y confirma la serie como obligatoria para el buen aficionado. Quizá lo mejor que se ha hecho sobre humanos y robots desde los relatos de Isaac Asimov. Paradójicamente, y pese a su final abierto, es la que menos opciones tiene de alcanzar una tercera temporada, porque la audiencia no le ha acompañado, aunque el hecho de que ya se hayan vendido los derechos para un remake en inglés aún podría salvarla.
GENIÓMETRO: 4/5 colombos

lunes, septiembre 29, 2014

38

Ya está aquí de nuevo el inevitable post anual para comunicar que el autor de este blog cumple años, bla bla bla... Desgraciadamente cada año se me ocurren menos cosas que poner en esta entrada. Así que para esta ocasión he decidido poner un gif animado que tenía ganas de usar hace tiempo, pero no sabía en qué contexto.
¡Un gallifante de premio para el primero que acierte de dónde sale esta escena!

jueves, septiembre 18, 2014

El teorema imposible

De alguna manera, porque no es nada fácil hacerlo debido a su pésima distribución, he conseguido ver la última película del gran Terry Gilliam. A pesar de que la carrera del director, siempre interesante, le debería abrir las puertas si no a un estreno masivo en cientos de salas sí al menos a un estreno modesto en salas pequeñas, ni eso ha sido fácil de conseguir en estos tiempos de multicines y películas palomiteras en los que se tiende a la uniformidad y a seguir lo que está de moda y relegar al ostracismo a todo lo demás. Cierto es que las últimas películas del realizador ni tan siquiera se han acercado al éxito comercial, y que la personalidad de Gilliam no le ha hecho precisamente ganarse favores entre los personajes más influyentes del negocio, pero aun así, ¡por favor!, estamos hablando de un tipo que ha formado parte de uno de los grupos de cómicos más grandes de la historia, que ha firmado varias de las películas más interesantes de las dos últimas décadas del siglo XX, y que ha marcado estéticamente a toda una generación de directores. Y aun así, ha tenido problemas de distribución, en España no ha llegado a los cines (aunque se pudo ver en el Festival de Sitges), y mañana se estrena, sin apenas publicidad, en un puñado de salas de Estados Unidos.

The Zero Theorem está ambientada en un futuro no demasiado lejano y sigue el deambular de Qohen Leth, un excéntrico programador interpretado (estupendamente) por Christoph Waltz, hipocodríaco y obsesionado con esperar una llamada de teléfono que le revele el sentido de su existencia. Qohen trabaja para una gran corporación y trata de conseguir que le permitan trabajar desde casa para asegurarse de que puede contestar la llamada que espera, y finalmente la Dirección, encarnada en un elusivo Matt Damon, accede a su petición a cambio de que trabaje en un extraño proyecto, la resolución del Teorema Cero, que nadie ha podido concluir y que ha conseguido volver locos a todos los programadores que se han enfrentado al reto.
Terry Gilliam mantiene su extraordinario talento visual y sigue creando imágenes memorables en todas sus películas, pero ha llegado a ese punto en el que disfruta más diseñando escenas que contando historias perfectamente cerradas. Aunque en esta ocasión quizá no sea a él al que haya que apuntar esos defectos ya que, a diferencia de sus predecesoras Tideland y El imaginario del Doctor Parnassus, esta vez no ha sido el propio Gilliam el que se ha encargado del guión. Lo cierto es que el comienzo resulta prometedor, arrastrando al atribulado Qohen como pez fuera del agua desde el refugio que supone su casa (una antigua iglesia abandonada) hacia, primero, su trabajo (puro caos gilliamesco), después hacia una surrealista revisión médica, y, finalmente, hasta una extraña fiesta digna del teatro del absurdo, en la que conocerá a una joven llamada Bainsley y conseguirá por fin encontrarse (en una extraña sucesión de apariciones y desapariciones) con la Dirección.

Por desgracia, a partir de ahí la película se ralentiza, con Qohen encerrado en su casa trabajando en su proyecto imposible, sufriendo una crisis nerviosa e interactuando apenas con un programa de psiquiatría al que pone rostro Tilda Swinton, cada vez más especializada en papeles extravagantes; con Bainsley, enviada por su jefe para cuidar de él; y Bob, el hijo de la Dirección, un genio informático adolescente que acude a reparar sus ordenadores. No es que la película carezca de interés ni mucho menos, es un interesante estudio sobre la soledad (y quizá una metáfora sobre internet), pero lógicamente no entretiene tanto como su epatante media hora inicial. Además, el final no es todo lo satisfactorio que los espectadores hubiéramos deseado, es un tanto extraño, es amargo (a fin de cuentas el propio Gilliam ha dicho que esto es una tragedia, no una comedia), deja cabos sueltos... aunque por todo ello, por otro lado, quizá sea de lo más apropiado para cerrar una búsqueda sobre el sentido de la vida.
En resumen, que no es una obra maestra pero sí es una muy digna película que habría merecido mejor suerte.
GENIÓMETRO: 3/5 grouchos

martes, junio 24, 2014

Fin de ciclo


Se acabó el Mundial para España. Bastante antes de lo previsto, porque sólo como fracaso cabe definir su actuación en un torneo al que acudían como defensores del título. Se puede matizar que el sorteo fue duro, con dos rivales de mucho nivel en primera ronda (la vigente subcampeona Holanda y la muchas veces injustamente minusvalorada Chile), poniendo en evidencia el incomprensible criterio de la FIFA para elegir cabezas de serie (¿la subcampeona Holanda no es cabeza de serie pero en cambio lo son Colombia y Bélgica? ¿WTF?), pero aun así el rendimiento no fue nada bueno y ha puesto un triste final a una generación de jugadores que han firmado un triplete inimaginable (dos Eurocopas y un Mundial) pero que, finalmente, han acabado acusando su bajón físico y la pérdida de esa voracidad ganadora que quizá ya habían saciado.

No cabe reprocharle a Del Bosque que confiara en ellos una vez más, vistos los resultados anteriores y lo bien que había respondido el bloque en la fase de clasificación, que fue bastante exigente, teniendo como rival a una Francia regenerada, joven y talentosa (de su nivel están dando muestras en el campeonato) y a la que se logró superar. Pero la dureza de la temporada ha dejado tocado al equipo, que llegó a Brasil muy falto de fondo. El bajón físico ha llegado a varios jugadores clave prácticamente al mismo tiempo. El pésimo final de temporada de Xavi, Alonso o incluso Casillas, relegado a la suplencia en la Liga, era evidente para cualquiera que les viera jugar, pero quedaba la esperanza de que todavía tuvieran fútbol suficiente como para prestarle un último servicio a la selección. Por desgracia, a su lado les faltaron jugadores que pudieran taparles los agujeros que dejaban. Se ha echado de menos la seriedad defensiva del retirado Puyol o del injustamente discutido y finalmente descartado Arbeloa. Otras piezas clave del entramado defensivo, Busquets, Alba o Piqué, acababan de salir de lesiones y no estaban al 100%, pero eran piezas clave y no se podía prescindir de ellos. Tampoco el delantero centro Costa estaba bien, pero después de lo que había costado nacionalizarlo había que ponerlo sí o sí. Además, en su caso, se lo había ganado con una temporada memorable; es muy fácil decir a posteriori que no ha funcionado, pero ¿quién no quería tenerlo en el equipo hace un mes?

El relevo generacional es necesario ahora, incluso en el banquillo, donde se ha visto que al gran Vicente del Bosque le han temblado las manos a la hora de hacer cambios en el equipo. No se puede poner en duda al hombre que ha llevado a este grupo de jugadores a los mayores éxitos, pero las derrotas minan la unidad del grupo y hay jugadores que, ante los malos resultados, pueden haber empezado a cuestionar la autoridad del entrenador al considerar que ya no están jugando los mejores. Y es que se ha infrautilizado a mucho jugador de talento. Cesc (injustamente expulsado del Barça a silbidos) ha pasado al ostracismo. Javi Martínez, Juanfran, Koke o Mata merecían más minutos. Por no hablar de alguno que se ha quedado fuera como Isco, Llorente o un Gabi que resulta increíble no ya que no haya ido, sino que ni siquiera haya tenido una oportunidad en un amistoso.

Mención aparte lo de Villa, un jugador honesto y luchador, que incluso cuando no está en su mejor momento sale a comerse el campo cada partido. Es verdad que su temporada no ha sido muy buena, a la sombra de un enorme Costa, pero también es verdad que su despliegue físico al final de temporada demuestra que seguía siendo un jugador aprovechable. Siempre me quedaré con la sensación de que al Guaje no le han tratado justamente, que siempre ha tenido que luchar mucho más por su puesto de lo que, por ejemplo, el sobrevalorado Torres (que, sin menospreciar sus virtudes, a veces daba la sensación de que tenía que ser el delantero por decreto, incluso a costa de llevar al Guaje a jugar caído a banda), aún así es el máximo goleador de la historia de la selección y ha acabado la temporada marcando goles tanto en amistosos como en los minutos que ha tenido de Mundial aunque sea en un partido ya intrascendente... y ¿cual es su premio? ¡quitarlo del campo en el primer cambio! Qué diferencia con la confianza en cambio que le dan en Alemania a Klose, otro goleador al que dicen pasado y que siempre suma. El Guaje merecía un final mejor.

En cualquier caso, independientemente de quién siga y quién se quede, una época ha terminado. La España del tiki-taka ya es un mito, no sólo por sus títulos, sino porque se ha ganado un sitio entre los mejores equipos de la historia, algo que no siempre va de la mano. Algo muy difícil de repetir.

jueves, mayo 29, 2014

El regreso de las balas perdidas


Una de las mejores noticias del mundo del cómic en lo que llevamos de 2014 es el regreso de Stray Bullets, editada en España como Balas perdidas, poniendo fin a una pausa de más de ocho años.
Stray Bullets fue creada por David Lapham en 1995, autopublicada en su propia editorial El Capitan Books, y de inmediato se convirtió en una de las grandes sensaciones del mundillo independiente y una de las cimas del género negro contemporáneo no ya sólo del cómic, sino de cualquier medio.
Constituída por una serie de episodios en principio independientes, sin continuidad cronológica y con diferentes personajes, las diversas historias poco a poco iban formando un mosaico que revelaba una historia mucho mayor, siempre con el mundo del crimen como fondo. Muchos han sido los personajes memorables que han pasado por sus páginas, pero si hay que considerar a alguno el eje de la serie, sin duda es Virginia Applejack. Una niña con problemas, traumatizada, enfrentada con su madre, que se escapa de casa en repetidas ocasiones, que tiene un alter ego imaginario que vive disparatadas aventuras y es todo lo que ella quisiera ser (y al que Lapham no sólo ha dedicado capítulos enteros, sino incluso dos especiales a color), y que es un auténtico imán para los problemas, pero también una superviviente.

A lo largo de una década, David Lapham fue creando este universo, oscuro y personal, a lo largo de 40 números (sólo 28 publicados en España), con la única interrupción del año sabático que se tomó de la serie en el 2000 para realizar Murder Me Dead (aquí publicada como Mátame), una estupenda miniserie cerrada de 9 números que se movía en los mismos cauces y niveles de calidad que su creación más conocida. Y en 2005 tenía previsto publicar en su editorial, al tiempo que seguía con Stray Bullets, una nueva serie en la que sólo iba a encargarse del guión.
Pero de repente todo se acabó. Resulta que Lapham fue padre y, de repente, pensó que trabajar para las grandes editoriales sería algo mucho más seguro económicamente que mantener su pequeña editorial. De modo que cerró el negocio y comenzó a trabajar para Marvel, DC o Dark Horse, sobre todo como guionista, aunque también ejercería como dibujante en varias obras. Aunque siempre sostenía que su intención era retomar algún día lo que había dejado inacabado (Stray Bullets había quedado interrumpida, de hecho, en medio de un arco argumental en el que la heroína del cómic se encontraba en una situación bastante peliaguda, cosa curiosa en una serie en la que predominan las historias autoconclusivas), lo cierto es que el tiempo pasaba y cada vez parecía más improbable, y más aún viendo que DC le hacía sitio en su línea Vertigo para publicar proyectos personales: allí publicaría la novela gráfica Silverfish y la serie Young Liars (para mí, otra cima).

Quizá fuese la cancelación de ésta en 2009, tras 18 números (ojo, el autor tampoco ha descartado retomarla algún día), con unas ventas insuficientes para una gran editorial pero que habrían sido buenas para una más modesta, lo que llevase a Lapham por fin a plantearse retomar Stray Bullets. El panorama editorial había cambiado bastante, Image había renacido y le ofrecía una excelente plataforma para el regreso, y, en cualquier caso, seguía teniendo trabajo como guionista de encargo. Así que, después de mucho tiempo, volvió al trabajo, integrando El Capitan Books en la infraestructura de Image y preparando su vuelta como un gran acontecimiento, llenando las estanterías de las tiendas de novedades el pasado marzo. Para empezar, una reedición completa de la serie en tomo. Luego, el número 41, para cerrar el arco argumental que había quedado abierto. Y, a continuación, una nueva cabecera que empezar desde un nuevo número 1: Stray Bullets: Killers. Que no sé si va a ser definitiva o sólo la primera de una serie de denominaciones consecutivas a modo de miniseries, aunque no estoy seguro de si esta estrategia tendría en este caso sentido dado que las historias de cada número, pese a los constantes vínculos entre ellas, siguen siendo autoconclusivas.
En cualquier caso, el regreso ha sido todo lo que los fans esperábamos. El cierre de la historia que había quedado abierta es totalmente satisfactorio, aunque casi apocalíptico, y los tres números que han aparecido hasta ahora de la "nueva" serie, por su parte, dejan claro que Lapham no ha perdido su toque con los años.
En suma, que ha vuelto uno de los títulos más recomendables del cómic contemporáneo. Y que dure.
GENIÓMETRO: 4,5/5 eisners

domingo, abril 27, 2014

Mis mazmorras favoritas

El mes pasado aparecieron por fin, tras varios retrasos y una larga espera de cinco años desde el último volúmen aparecido, los dos álbums que, en principio, ponen fin a la historia de La Mazmorra. Por ello voy a hablar hoy de mis historias favoritas de esta larga serie.
La Mazmorra fue una de las mejores series del cómic francés de comienzos de siglo XXI. Creada en 1998 por el tándem de lujo formado por Joann Sfar y Lewis Trondheim como una visión paródica de la fantasía heróica (no en vano su principal ambientación es una mazmorra como las que recorren los aventureros de cualquier juego de rol, convertida en un negocio autoconsciente), pronto creció mucho más allá. Tras el éxito de los dos primeros (y excelentes) álbums (dibujados por Trondheim) los autores abrieron varias colecciones ambientadas en distintas épocas (la línea Crepúsculo, dibujada por Sfar y ambientada cien números después del primer volumen, y la línea Amanecer, dibujada por Christophe Blain y ambientada cien números antes), lo que suponía que en caso de completarse la cronología la serie iba a constar de nada menos que trescientos números. Para complicarlo un poco más, a las tres líneas regulares se sumarían la línea Festival, dibujada por Manu Larceret, orientada al público infantil y cronológicamente situada entre los dos primeros álbumes de la serie, y la línea Monstruos, con historias centradas en personajes secundarios de la serie, con un dibujante diferente en cada número (también estaba la línea Bonus, para todo lo que no cabía en las otras, como ediciones especiales o el juego de rol).
La serie gozó de excelente salud durante algunos años, pero una vez superada la efervescencia inicial, los autores parecieron cansarse un poco; tampoco es muy extraño si pensamos que Sfar y Trondheim son autores inquietos y se encargaban al mismo tiempo de otras series. Aunque seguían escribiéndola, tanto Sfar como Trondheim abandonarían el dibujo de sus líneas respectivas, y poco después Larceret y Blain harían lo propio. El ritmo de aparición de los álbumes se hizo cada vez más irregular, y desde 2009 en que apareció Revoluciones, sexta entrega de la línea Crepúsculo, no se había publicado nada, hasta que por fín el mes pasado se publicaron (por supuesto, en Francia) dos nuevos álbums, con los que Sfar y Trondheim pretenden poner fin a este particular universo (aunque hayan dejado huecos de sobra para retomarlo si alguna vez así lo quisieran).
En España, por alguna razón, la línea Monstruos ha sido publicada de forma irregular y en un orden caótico que, debido a la referencialidad constante de la serie, afecta a la comprensión de la saga completa. De hecho, esta línea fue abandonada en 2007 y aún estarían pendientes de publicación cuatro volúmenes de dicha línea que no estaría nada mal poder leer algún día.
A continuación os hago una pequeña lista en la que os descubro cuáles son mis álbumes favoritos de la serie (los no publicados en España no los he leído, me temo):

10. EL SEÑOR NEGRO (2003)
Tercera entrega de una trilogía que forma con Harmaguedón y La carta magna en la que se nos cuentan los acontecimientos que preceden y siguen al desmembramiento de Terra Amata desde el punto de vista de tres personajes diferentes, de manera que acontecimientos vistos en un volumen tendrían su reflejo o explicación en otro. Después de haber asistido a las vicisitudes de Marvin en el primero de ellos y a las del conejo Marvin el Rojo en el segundo, este tercero corresponde nada menos que a Herbert, que tendrá que enfrentarse al desmoronamiento de todo un imperio. Dibujado por Blanquet con su muy personal estilo, la idea original era que éste álbum debería haber aparecido al tiempo (o, al menos, con sólo unos meses de separación) que los otros dos de la trilogía, pero sufrió un retraso de medio año que hizo que otros tres álbums aparecieran entre medio, incluyendo los dos números posteriores de la línea Monstruos. En España, en cambio, donde empezaron a publicar la trilogía cuando ya los tres estaban publicados hace tiempo en Francia, sólo hubo que esperar cuatro años entre el primero y el tercero. Sin comentarios.

9. SORTILEGIOS E INFORTUNIOS (2002)
Cuarta entrega de la línea central de la serie y última de cuyo dibujo se encargaría personalmente Lewis Trondheim, esta historia centrada en el mundo de los magos incluye algunos acontecimientos especialmente relevantes para el devenir de la saga, como son el hallazgo por parte de Herbert de un segundo Objeto del Destino a sumar a la espada que consiguió accidentalmente en el primer álbum de la serie, y la reaparición del amoral charlatán Guillermo Delacourt, que ya había aparecido en la primera entrega de la línea Monstruos (que en España, paradojas de la edición, todavía tardaría cuatro años en aparecer), además de darnos a conocer un poco mejor el universo de la serie y la personalidad de la princesa Isis.

8. EL DÍA DE LOS SAPOS (2002)
La línea Festival es la línea para niños de la mazmorra, con historias de menos páginas y bastante más ligeras que el resto de la serie, de las que se encargó un autor brillante como Manu Larceret. Tras empezar con dos álbums un poco flojos, a la tercera entrega la línea encontró su ritmo, con una historia desternillante y sin respiro en que la mazmorra se va a ver infestada de sapos y Herbert, rodeado de vampiros, va a tener que hacerse pasar por uno de ellos para sobrevivir. Sin duda, uno de los volúmenes más divertidos.

7. LA JUVENTUD QUE SE VA (2003)
El título define a la perfección lo que encontramos en la tercera entrega de la línea Amanecer: en ella su protagonista, Jacinto de Cavaliere, va a perder (y en más de un sentido) la inocencia que hasta ese momento le había caracterizado. A partir de aquí ya no va a tener una visión maniquea del mundo, va a aprender que las cosas no son blancas o negras sino que existen tonos de gris, y que a veces la rectitud no es el camino más apropiado para alcanzar la justicia.

6. MI HIJO EL ASESINO (2003)
Dibujado por un genial Blutch, el séptimo álbum de la línea Monstruos nos presenta el primer encuentro entre un joven Marvin y el ya establecido Jacinto de Cavaliere, que posteriormente se convertiría en el Guardián de la Mazmorra, en torno a una historia de intriga y magia negra que sirve como secuela del estupendo La noche del seductor, al que proporciona una segunda y mucho más inquietante lectura. En Francia fue publicado también en una versión especial en blanco y negro.

5. EL REY DE LA PELEA (1998)
La segunda entrega de la serie todavía mantiene el tono lúdico y humorístico de la primera, pero ya introduce ese aire más sombrío y melancólico que se acabará imponiendo en la serie. La crítica feroz que se hace tanto de la enseñanza como de la guerra le dan a este álbum un calado mayor que el anterior, pero además se introducen varios elementos importantísimos en el posterior devenir de la serie, como es el papirotazo letal de Herbert o el impresionante Tong Deum de Marvin.

4. LAS PROFUNDIDADES (2004)
Quizá por ser un álbum situado un poco en tierra de nadie entre continuidades (nivel 75) y no ser protagonizado por ninguno de los protagonistas habituales de la serie, esta joya ha pasado más desapercibida de lo que debería. Dibujada por Killoffer, viejo compinche de Trondheim en L'Association, la historia se centra en Sarela, una joven de una raza de renacuajos que, para salvar la vida ante el ataque de una escuadra del ejército submarino del Gran Khan, coge el uniforme de un soldado enemigo muerto y se hace pasar por uno de ellos. El modo en que las circunstancias llevan al personaje a evolucionar de un modo brusco e inesperado es cautivador.

3. LA NOCHE DEL SEDUCTOR (2003)
Vermot-Desroches es uno de los autores menos conocidos que han participado en La Mazmorra, no en vano tan sólo había publicado historietas cortas antes de que llamase la atención de Joann Sfar y éste le propusiese participar en la serie. Sin embargo, el novato no desmerece, y Sfar y Trondheim le proporcionan uno de los mejores guiones de toda la saga, una historia centrada en Horus y con la magia y el sexo como ejes, en la que además se incluyen bastantes referencias a la continuidad de la saga. Como ya he dicho algo más arriba, forma una especie de díptico con el también estupendo Mi hijo el asesino.

2. EL CEMENTERIO DE LOS DRAGONES (1999)
Tercera entrega de la serie, primera en abandonar la línea Zenith e inauguración de la línea Crepúsculo. Y el nombre de la línea no es gratuíto: se trata del álbum más crepuscular de toda la colección, con un gran tono de tristeza, melancolía y decadencia mientras asistimos a lo que parecen los últimos pasos de la vida de Marvin, uno de los protagonistas originales de la serie. La conclusión, con la primera aparición del Gran Khan y la muerte del Rey Polvo, es uno de los momentos más conmovedores de toda la saga.

1. CORAZÓN DE PATO (1998)
Puede parecer extraño considerar el mejor de una larga serie al primero de todos, cuando la serie todavía no está consolidada ni se ha trazado el camino a seguir, y más cuando su condición de primer ensayo se pone de manifiesto en el tono del álbum, que vendría a ser una especie de Los caballeros de la mesa cuadrada en comparación con el más sombrío y menos enloquecido tono a lo La bestia del reino que acabará tomando el resto de la serie, con excepción de la línea Festival. Pero en estas primeras páginas, además de mucho humor, hay un derroche de imaginación y creatividad que los autores no serán capaces de igualar en toda la serie. Ya no es sólo que se construya un mundo completo con sus personajes y sus normas y se pongan los cimientos de una colección entera, es que a cada página se nos presentan nuevos acontecimientos totalmente sorprendentes e hilarantes, en una especie de corriente de consciencia que, si bien a veces parece que se va construyendo sobre la marcha sin un plan definido, al final, de alguna manera, funciona perfectamente.

Y éstos son mis favoritos. Si no estáis de acuerdo, ahí tenéis los comentarios...

martes, marzo 11, 2014

Empowered

No me llamaba mucho, pero había leído reseñas bastante elogiosas de esta serie, así que le eché un vistazo. Y, bueno, el primer tomo está bien, es divertido y ligero y se devora a toda velocidad, pero tampoco es especialmente memorable: es un buen tebeo pero no un gran tebeo. Adam Warren reconoce haber creado Empowered a partir de ciertos encargos de dibujos de una superheroína capturada, atada y amordazada, con su traje rasgado, semidesnuda y sometida a diferentes tipos de bondage. Y eso es básicamente lo que hay en el primer tomo, una colección de historias en las que la pobre protagonista se ve derrotada y/o humillada una y otra vez. Eso sí, bien dibujado (con un estilo cercano al manga y utilizando mayoritariamente lápices sin entintar, aunque diversas escenas sí las entinta para darles un mayor contraste), bien narrado y con mucho, mucho humor. Vamos, que en principio Empowered es una parodia picante de los tebeos de superhéroes.
Pero a medida que la serie avanza le va atacando el síndrome de Cerebus, y poco a poco, tomo a tomo, se va convirtiendo en una lectura mucho más seria... eso sí, sin renunciar a las escenas de sexo y bondage que siguen trufando cada tomo.
La protagonista, que adopta el no muy original sobrenombre que encabeza la serie (no se le ocurría nada mejor), es la típica rubia sexy prototípica de cuerpo casi perfecto, pese a lo cual está llena de inseguridades personales sobre su imagen a las que las repetidas humillaciones de que es objeto no ayudan demasiado. Sus poderes se los proporciona un traje de origen misterioso que por desgracia no funciona si lleva ropa encima y que es tan ajustado que es casi como una segunda piel, obligándola a no llevar nada de ropa debajo (por no hablar de una dura vida de ejercicio y régimen para mantener la línea). Para colmo, los poderes del traje desaparecen tan pronto como éste se rompe, lo que ocurre con mucha frecuencia debido a su extrema fragilidad, lo que generalmente acaba dejando a la pobre Emp semidesnuda y a merced de los villanos a que se enfrenta. Sus humillaciones son tantas que pronto se convierte en el hazmerreír de la escena superheróica mundial, a pesar de lo cual sigue una y otra vez al pie del cañón. Para hacer peor las cosas, en aquellas ocasiones en que realiza algo heróico no suele haber nadie que pueda atestiguarlo.
Junto a ella viven su novio Thugboy, un antiguo esbirro de supervillanos y hábil tirador, que esconde varios traumas que todavía están por resolverse; su mejor amiga Ninjette, una hábil, peligrosa y un tanto alcohólica princesa ninja de una de las más prestigiosas familias ninjas de, ejem, New Jersey; y un malvado demonio inmortal y casi omnisciente al que Emp captura en un aparato de bondage alien en el que ella misma había sido sometida anteriormente, y al que se ve obligada a guardar en su casa, generalmente sobre la mesita del salón para que pueda ver películas y series de televisión, que se ha convertido en su hobby preferido. El reparto se completa con una vasta galería de villanos (casi todos episódicos) y de superhéroes, muchos de ellos pertenecientes al supergrupo conocido como Superhomeys, al que Emp pertenece (aunque sólo en calidad de miembro asociado), y que, en general, la tratan con bastante desdén, en especial la poderosa bruja conocida como Sistah Spooky, que a causa de un trauma juvenil tiene un odio patológico a las rubias (pero ésa es una historia demasiado larga como para contarla aquí).
Con el paso de los volúmenes los chistes y las pequeñas historias van creando un pequeño universo alrededor de la protagonista, que poco a poco va incluyendo historias menos jocosas y mucho más oscuras, y empiezan a desarrollarse arcos argumentales que cubren cada nueva entrega. Y para el quinto tomo se produce el giro definitivo hacia la oscuridad, culminando con un último capítulo que corta el aliento varias veces a lo largo de su lectura. Desde entonces la serie, en general, ya no ha recuperado el tono ligero, y, aunque sigue habiendo capítulos repletos de humor, sexo y/o bondage, ahora en general todo se ha vuelto más serio.
En suma, una serie bastante recomendable, de la que se han publicado hasta ahora ocho volúmenes y cinco especiales independientes en formato de comic-book, todos ellos bajo el sello de Dark Horse. De momento no ha sido publicada en España.
GENIÓMETRO: 3,5/5 eisners