miércoles, septiembre 14, 2016

Algo pasa con Archie (parte 3 y final)


Habíamos dejado a Archie recuperando el terreno perdido en el mercado cuando de repente, y en un plazo de tiempo muy corto, la editorial perdía a los que habían dirigido su rumbo durante dos décadas. Richard Goldwater fallecía en 2007, y Michael Silberkleit lo hacía en 2008. Esto daría inicio a un largo periodo de demandas y batallas internas por el control de la compañía entre los herederos, tanto entre los posibles herederos de cada uno como de éstos entre sí. En principio (tras unas cuantas demandas y acuerdos extrajudiciales) les sucederían al frente de la compañía Jonathan Goldwater (hermanastro de Richard), que se encargaría de las publicaciones, y Nancy Silberkleit (viuda de Michael), que se encargaría del material educativo y los proyectos teatrales. Pero la convivencia no ha sido plácida, y en 2011 estalló en una serie de demandas cruzadas. Resumir este culebrón es imposible, pero aquí van unos cuantos fragmentos: Silberkleit fue demandada por acoso por varios empleados; luego por Goldwater por perjudicar los intereses de la compañía; ella contraatacó a su vez con demandas por difamación, sosteniendo que Goldwater quería librarse de ella para poder vender la compañía, algo a lo que ella se opone; luego acabó siendo condenada por saltarse una orden judicial que la impedía cautelarmente entrar a las oficinas de Archie; para poder seguir trabajando contrataron a un mediador, pero Silberkleit acabaría también demandando al mediador; varias empleadas demandarían por acoso a los empleados que habían demandado por acoso a Silberkleit... Si algún día alguien escribe un libro sobre esto, va a ser más entretenido e imprevisible que Dinastía o Falcon Crest.

Sin embargo, esta inestabilidad corporativa no afectaría en absoluto a su producción, que de hecho entraría en uno de los mejores momentos creativos de su historia. Jonathan Goldwater decidió que la editorial debía dejar atrás su imagen conservadora y atreverse a cruzar líneas que hasta entonces no se habían cruzado. Por ejemplo, por vez primera jugaron con la posibilidad de hacer evolucionar a los personajes, de hacerles crecer y que siguieran con su vida más allá del instituto.
Por supuesto, no era una idea nueva. Ya hemos visto que Kurtzman y Elder habían jugado con la idea de convertir a la panda en unos pervertidos en fecha tan temprana como 1962, y que en 2003 ya se había escrito una obra no autorizada en que Archie saldría del armario. Quizá mi versión favorita sea The last of the innocents, versión noir de los personajes realizada por Ed Brubaker y Sean Phillips como último volumen de su serie Criminal, y en la que se presentaba a unos trasuntos poco camuflados de los personajes ya como adultos, con su versión de Archie casado con su versión de Veronica y tratando de asesinarla para quedarse con su dinero. Pero la única aproximación oficial hasta entonces a explorar el futuro de los personajes había sido un mediocre telefilme realizado en 1990, y su correspondiente cómic especial de adaptación; el fracaso del film impidió la continuidad de la idea, que, aparte de tener una historia poco inspirada, resultaba un tanto deprimente (los personajes habían alcanzado cierto éxito profesional pero acumulaban fracasos personales que les impedían superar comportamientos propios de sus vidas adolescentes).

El caso es que el futuro de los personajes era foco de atención entre los seguidores y un argumento muy frecuente en las historias de fans (hay miles por internet), de modo que finalmente Archie Comics decidió volver a enfrentarse al tema. Con guión de Michael Uslan y dibujo de los veteranos y habituales de la casa Stan Goldberg y Bob Smith, en octubre de 2009 (coincidiendo con el número 600 de la serie) se inició la saga Archie marries Veronica, en que Archie tiene una ensoñación de qué pasaría si decidiese declararse a Veronica; la otra cara de la historia daría comienzo en el 603 con Archie marries Betty, cuando Archie sale de esa ensoñación y cae en otra en la que ve qué pasaría si decidiese declararse a Betty. Aunque al final de los seis números de esta doble saga la serie regresó inevitablemente al statu quo, el éxito de la historia y el eco mediático recibido convencerían a los editores de que era un tema que merecía la pena explorarse más en profundidad, y en septiembre de 2010 aparecería el primer número de una nueva colección, Life with Archie: The Married Life, con guiones de Paul Kupperberg, para desarrollar el concepto.
Pese a durar tan sólo cuatro años y estar un poco al margen del universo adolescente de Archie, la nueva colección acabaría siendo una de las mejores y más importantes series de la historia de la editorial, siendo nominada a los premios Harvey y Eisner y dando lugar a algunos de los momentos más impactantes y mediáticos del universo Archie. Life with Archie desarrollaba paralelamente dos líneas temporales similares a las desarrolladas en la saga original (aunque no exactamente las mismas: habría algunos cambios, y se partiría de un punto situado hacia la mitad de cada saga y no del final, antes de que Archie y su respectiva pareja fueran padres), con Archie casado con cada una de las chicas en cada una de las dos series. En ellas el protagonismo estaría menos centrado en Archie y más repartido entre el extenso reparto, desarrollando más las vidas de los personajes secundarios que habían quedado un tanto relegadas en la saga original, además de recuperar secundarios ignotos y realizar innumerables guiños a los setenta años anteriores de cómics de Archie. La serie devendría un tanto en culebrón, pero sabría desarrollar una visión más adulta y madura de los personajes (un Reggie menos egoísta, un Moose calmado, un Jughead trabajador y responsable que ¡incluso se casa!... y todo ello sin perder la esencia de sus personajes), e incluiría una subtrama en ambas líneas temporales que acabaría pasando a primer término cuando (OJO, SPOILER) en un inesperado giro al fantástico de los acontecimientos (pero bien preparado: hay pistas desde los primeros números), se descubriese que algunos personajes son capaces de cruzar entre universos paralelos y han estado realizando planes en ambas líneas temporales a la vez, interconectando las dos tramas aparentemente independientes. (FIN DE SPOILER) Aunque la serie perdería un tanto el rumbo tras la resolución de esta trama, volviéndose irregular, todavía daría de sí grandes momentos antes de su impactante final.
Pero antes de hablar de ello, hay que señalar que ese mismo septiembre de 2010 todavía sucedería algo más importante en el universo Archie que el estreno de una nueva y aplaudida colección: ese mismo mes, en las páginas de Veronica, el guionista y dibujante Dan Parent crearía a Kevin Keller, el primer personaje abiertamente gay de la serie. Fue un éxito inmediato, haciendo que el número se agotase y obligando a la editorial a lanzar una segunda edición de un número por vez primera en su historia (sus largas tiradas y su constante reutilización de material de archivo lo habían hecho innecesario hasta ahora). Rápidamente se convertiría en un secundario habitual en el universo Archie y uno de los favoritos de los fans. Hasta conseguiría su propia cabecera: primero una miniserie de cuatro números contando su vida antes de llegar a Riverdale, y posteriormente una serie regular que duraría quince números antes de que los cambios de rumbo de la editorial la cerrasen.
El personaje volvió al centro de los focos cuando a principios de 2012, en las páginas de Life with Archie, un Kevin adulto confirmase su matrimonio con el doctor Clay Walker. Sería la primera boda entre personajes del mismo sexo que se veía en un cómic mainstream, adelantándose por unos meses a la de Northstar en las páginas de Astonishing X-Men, y resultaba un shock que ocurriera en una editorial cuyos títulos solían estar destinados a un público infantil. Una asociación de madres llegó a amenazar con un boicot a la cadena de jugueterías Toys'R'Us si no dejaban de vender el cómic, pero el incidente acabó resultando en mayor atención mediática y que de nuevo se agotase la tirada.
Fue por esa época cuando el dibujante italiano Francesco Francavilla realizaría una portada alternativa para un número de Life with Archie en la que, a modo de broma, se veía a los miembros de la panda transformados en zombies. La portada fue lo suficientemente impactante como para llamar la atención de Roberto Aguirre-Sacasa, que decidió que aquella idea era demasiado buena como para que no existiese un cómic que la desarrollase. Aguirre-Sacasa ya se había cruzado en el camino de Archie antes, había sido el autor de aquella obra de teatro en que un Archie adulto salía del armario que había provocado las amenazas de la editorial en 2003, pero desde entonces había crecido convirtiéndose en un premiado dramaturgo, escritor de musicales, guionista de comics (escribió para Marvel durante muchos años, especialmente Los 4 Fantásticos) y TV (fue uno de los escritores de Glee a partir de la tercera temporada). Aguirre-Sacasa aprovechó que Archie Comics le había encargado el guión para su crossover Archie meets Glee para plantearles su idea de hacer una serie de zombies en el universo de Archie, y de este modo nació Afterlife with Archie, con el propio Francavilla al dibujo. La serie tendría tanto éxito que al año siguiente se crearía una segunda serie de horror ambientada en el universo Archie, Chilling adventures of Sabrina, y Aguirre-Sacasa sería nombrado jefe creativo de la editorial. Las series siguen publicándose, en el seno de un subsello llamado Archie Horror.
Archie había recuperado la atención de los medios y el respeto de los aficionados, que no podían evitar emocionarse ante las nuevas sorpresas que la editorial sacaba constantemente: nuevas situaciones, como el breve romance de Archie con Valerie, la bajista de las Pussycats, su primera pareja de color, y cuyo éxito haría que se llevase al extremo con la saga Archie marries Valerie (que, como las de Betty y Veronica, era una ensoñacion); nuevos personajes entrañables como Harper Lodge, la prima de Verónica, que en 2014 se convertiría en el primer personaje en silla de ruedas del universo Archie; o nuevos crossovers bizarros, como Archie meets Kiss, Archie vs Predator, Archie vs Sharknado o Archie meets Ramones. Pero su afán de renovación no paraba en lo creativo. En 2011 Archie Comics se convirtió en la primera editorial mainstream en hacer disponible todas sus novedades de manera digital el mismo día de lanzamiento, adelantándose cinco meses a DC y once a Marvel. Y al año siguiente lanzarían un modelo de suscripción al estilo Netflix con el que, ya de paso, tratarían de relanzar Red Circle, su linea de superhéroes, prácticamente abandonada desde los 80 (de hecho se había llegado a ceder los derechos de los personajes a DC, aunque en esta editorial tampoco tuvieron demasiado éxito), y que volvería en formato digital hasta 2014, en que se transformaría en Black Circle y volvería a publicarse en papel.
Pero el afán de renovación de la editorial finalmente tendría que afrontar el problema de que una serie como Archie, publicada ininterrumpidamente desde 1942, tenía demasiada historia detrás, y quizá había llegado el momento de reiniciarla para beneficio de nuevos lectores, como Marvel y DC habían reiniciado (varias veces ya) sus líneas de personajes. De modo que la editorial fue poco a poco preparando el terreno, cerrando poco a poco sus series en preparación del nuevo lanzamiento, e incluso concluyendo sus tramas: Betty & Veronica, por ejemplo, se cerraba con las dos chicas marchándose de Riverdale. Pero el cierre más llamativo fue la muerte de Archie, ocurrida en julio de 2014 en las páginas (¡otra vez!) de Life with Archie, en que el pelirrojo favorito de América fallecía salvando a su amigo Kevin, recién elegido senador, de un intento de asesinato. Como ocurriera con la muerte de Superman, el fin de un personaje tan icónico supondría un fenómeno mediático, apareciendo en los titulares de los informativos y las portadas de los periódicos, y supondría todo un éxito de ventas.
Y entonces, en 2015, llegaría el Nuevo Riverdale. Tras cerrar en junio la colección de Archie en su número 666, en julio aparecería el primer número de su segundo volumen, una nueva presentación del personaje desde cero, con ambientación moderna y un dibujo más realista que rompía con los cánones estéticos a lo Montana o DeCarlo que habían dominado la editorial desde siempre. Con guiones de Mark Waid (que sabe respetar la esencia original del personaje) y con Fiona Staples al dibujo durante los tres primeros números (después de eso volvió a Saga, pero de entrada le tocó a ella rediseñar el universo Archie), el reboot ha sido muy bien acogido por crítica y público, y a estas alturas ya se puede decir que ha sido un acierto.
De todas formas, el Nuevo Riverdale no ha estado libre de polémicas. Poco antes de lanzar su nueva línea, la editorial trató de recaudar dinero con un crowdfunding para editar tres series adicionales, medida que fue muy criticada, especialmente viniendo de una editorial cuyos títulos eran un éxito. Posteriormente se supo que la editorial había llegado a un acuerdo para distribuir sus comics en Walmart, pero que la inversión necesaria para las tiradas tan grandes que exige una cadena de tiendas tan extendida habían dejado a la editorial temporalmente sin la liquidez para lanzar esas nuevas series. Al final, las tres series (las versiones del Nuevo Riverdale de Jughead y Betty & Veronica; y Life with Kevin, proyecto de Dan Parent centrado en un Kevin adulto que deja Riverdale para ir a trabajar a la gran ciudad) han acabado apareciendo, aunque sus lanzamientos han sido escalonados y, en el caso de Life with Kevin, relegado a un formato digital. Está prevista este mes la publicación de la cuarta serie del Nuevo Riverdale, que será el reboot de Josie and the Pussycats.

Archie se encuentra, pues, en uno de los mejores momentos de su larga trayectoria. Y su popularidad podría ir a más: para el año que viene está previsto en el canal The CW el estreno de Riverdale, una serie de TV de acción real que adaptaría el universo de Archie, con guiones de Aguirre-Sacasa. Parece que corren buenos tiempos para la editorial. Un buen momento para que Archie sea publicado por vez primera en España: de la mano de Norma Editorial, el primer tomo de las aventuras del nuevo Archie llegará a las tiendas en octubre. Una buena noticia.
(Aunque personalmente me gusta más la serie de Jughead. Chip Zdarsky está inspiradísimo.)

martes, agosto 23, 2016

Algo pasa con Archie (parte 2)

En la anterior entrega habíamos hablado del éxito de Archie, de cómo se había convertido en un fenómeno cultural y de cómo había triunfado en otros medios además del papel. A finales de los sesenta y principios de los setenta es una marca bien consolidada, muy rentable, con varios títulos superventas y varias series de animación emitiéndose en televisión. El negocio había crecido tanto que la editorial, que nunca había tenido una estructura demasiado grande, cambió su estructura, hasta entonces controlada por los tres socios originales. Maurice Coyne se retiraría y fallecería poco después, en 1971, mientras que Louis Silberkleit y John Goldwater decidirían convertir la empresa en sociedad anónima. Las cosas no podían ir mejor.

Pero a partir de los setenta llega una progresiva decadencia. El mundo ha cambiado mucho. La inocencia de la época de bienestar de la posguerra desaparece y, en un mundo cada vez más cínico, los valores de la vida idílica de las pequeñas ciudades americanas, habitual retrato icónico del sueño americano desde los 50, resultan cada vez más anacrónicos. Es difícil conseguir que el público se identifique con una ciudad ideal cuando el mundo real ahora padece el desmantelamiento de la industria, el crecimiento del paro, escándalos políticos y económicos, activismo social, guerras sin fin, cada vez mayor tráfico y consumo de drogas, un auge de la delincuencia... Mientras otras editoriales afrontarían estos temas controvertidos (Marvel y DC tendrían sus problemas con la Comics Code Authority, la censura de facto que la industria del cómic instauró en 1954, por tratar el tema de las drogas, llevando de hecho a la revisión de sus normas) dando un decidido paso desde el mercado infantil a la búsqueda del público adolescente, Archie escogería evitar estos temas en la medida de lo posible manteniendo su universo como una especie de burbuja de idealismo, y ofreciendo, en general, una visión bastante conservadora de la vida americana (de hecho, las pocas veces que afrontaban estos temas, ofrecían una lectura bastante reaccionaria de lo que pasaba en el mundo). Conviene recordar que John Goldwater, que creía firmemente en la necesidad de que los comics tuvieran una firme base moral, había sido uno de los promotores originales del Comics Code, y que Archie Comics sería la última editorial en seguir sometiendo sus publicaciones a la autoridad del Comics Code, algo que haría hasta enero del 2011. Y probablemente esa postura no fuera mala para el negocio, dado que a pesar del auge de los movimientos sociales y contraculturales en los sesenta América seguía siendo mayoritariamente conservadora.
Hay que decir que Archie sí intentaba adaptarse a los tiempos, dentro de los parámetros que su línea editorial establecía. Solo que en esta nueva época de cinismo y desconfianza cualquier cambio era visto como poco sincero. Tratando de convertir Riverdale en un lugar ideal para todo tipo de gente, y celebrando la integración con algo de retraso, en 1971 es presentado un nuevo alumno del instituto de Riverdale, Chuck Clayton, el primer secundario regular negro de la serie, en principio un hábil atleta pero que en los 90 sería transformado en un aficionado al dibujo de comics. Pronto le seguirían su padre, el entrenador Clayton, que lleva la educación física y el equipo de baloncesto, y su novia Nancy Woods, que aparecería en 1976. La buena acogida que tuvieron Chuck y Nancy hizo que en 1977 aparecieran dos nuevos personajes hispanos, Maria Rodriguez y Frankie Valdez, que aunque en principio aparecieron cada uno por su lado pronto se convertirían en pareja fija. Sin embargo, aunque estos personajes se ganarían bastantes fans, no faltarían las voces que los acusarían de insustanciales y de no tener más función que la de aportar al universo de Archie de una diversidad racial de la que en principio carecía.
Lo que quizá no sea justo, dado que en realidad Chuck no fue el primer personaje negro importante del universo Archie. En 1969 ya había aparecido Valerie Smith, la bajista de las Pussycats, y desde luego no era un personaje del que pudieran quejarse ni afroamericanos ni feministas: guapa e inteligente, es la principal compositora del grupo y capaz de tocar hasta seis instrumentos diferentes, tiene grandes conocimientos de ciencia, es una hábil mecánica de coches y suele ser la que acaba salvando el día cuando están en apuros, y, en un giro que la separaba del retrato típico de la mujer en los cómics de la época, a diferencia de sus compañeras de grupo no tenía demasiada preocupación por su aspecto ni parecía especialmente interesada en una relación romántica, aunque de vez en cuando sí salía con algún chico. En 1970 Valerie acabaría convirtiéndose en el primer personaje femenino afroamericano de una serie regular de animación de TV. Un personaje muy moderno de cuya vigencia sería buen indicador que en el 2010 se convirtiese brevemente a Valerie en pareja del mismísimo Archie, aunque de ello ya hablaremos de nuevo en la próxima entrega.
Pero es verdad que Archie ya no conectaba con el público como antes. La popularidad de la serie fue descendiendo, las ventas bajaron, las series de animación acabaron desapareciendo, y la editorial acabaría regresando a principio de los 80 a su tradicional estructura de sociedad limitada, ahora en las manos de Michael Silberkleit y Richard Goldwater, hijos de los fundadores Louis y John, respectivamente. Pero éstos tampoco quisieron nunca emprender una renovación que tampoco veían demasiado necesaria. A fin de cuentas la franquicia seguía siendo muy rentable. Era con diferencia el cómic infantil más vendido de América, además de ser uno de los preferidos por el público femenino, y se publicaba con éxito en muchos países.
Así que optaron por evitar los cambios. Se primaron las historietas autoconclusivas y sólo de vez en cuando hacían una serie de historias con cierta continuidad, pero a diferencia de lo que harían otras editoriales se resistirían a convertir sus colecciones en series. El objetivo era que cada cómic pudiera seguir leyéndose de manera independiente, pero eso implicaba que al final de cada historia siempre debía regresarse al statu quo, y, por tanto, que nunca hubiera una evolución de los personajes, ni siquiera en la manera limitada en que otras franquicias (como las de superhéroes) la realizaban. También apostaron por mantener el estilo uniforme y limpio establecido como marca de la casa, haciendo que los comics de Archie tuvieran una estética inmediatamente reconocible, pero también limitando cualquier posible evolución gráfica. No pudieron evitar, sin embargo, que el envejecimiento y desaparición progresiva de los grandes autores clásicos que habían dado a Archie sus mejores momentos afectara la calidad de la serie, pero entre sus sustitutos tampoco faltarían talentos a destacar, especialmente Dan Parent, autor completo que sería uno de los principales renovadores de la serie a partir de los 90.

También se dedicaron a defender su propiedad a capa y espada a base de demandas. No es que fuera algo nuevo. Archie Comics siempre había sido bastante beligerante en ese tema. Poco podía hacer legalmente ante las imitaciones (DC había perdido ya en los años 30 sus litigios contra las imitaciones de Superman, creando un precedente), pero no se tomaba a bien la utilización del personaje como referente icónico. Aunque no habían puesto problemas a la desopilante parodia del personaje que Harvey Kurtzman y Will Elder habían llevado a cabo en 1954 en las páginas de Mad, convirtiendo a Archie y Jughead en delincuentes juveniles, no harían lo mismo en 1962 cuando los mismos autores volvieran a parodiar a sus personajes en su serie Goodman Beaver, en las páginas de Help!, convirtiéndolos en una panda de pervertidos, emborrachándose, participando en orgías e incluso vendiendo su alma al diablo. A John Goldwater no le hizo la más mínima gracia y la editorial demandó a los autores; y, aunque había precedentes favorables a la realización de parodias, finalmente se llegó a un acuerdo extrajudicial, y Kurtzman y Elder cedieron los derechos de la historia a Archie Comics, que la encerrarían en un cajón para siempre. Y no fue un enfado pasajero: todavía en 1984 los editores de Archie se negarían a ceder la historia para una recopilación de Goodman Beaver. Curiosamente, la historieta volvería a verse en 2004, cuando el editor de Fantagraphics Gary Groth descubrió que Archie Comics había dejado caducar los derechos y la obra había pasado al dominio público. Inmediatamente la publicó en The Comics Journal y la colgó en la web de la revista (actualmente ya no está disponible).

Este es el caso más famoso, claro, pero solo el primero de unos cuantos. En 1996 los herederos de Bob Montana demandaron a la editorial tratando de que se reconociera a Montana como el verdadero creador de Archie; la editorial contraatacó con otra demanda, y finalmente se llegó a un acuerdo extrajudicial desde el cual se reconoce a John Goldwater como el creador, y a Montana sólo como creador de la apariencia del personaje. Más lógico es que en 2003 la editorial amenazase con una demanda poco antes del estreno de una obra de teatro en la que un Archie adulto salía del armario, obligando al autor, Roberto Aguirre-Sacasa, a cambiar nombres y situaciones para poder estrenar (ironías de la vida, una década después Aguirre-Sacasa va a ser una pieza clave en el renacimiento de Archie, como veremos en la próxima entrega). Pero la cosa empezaría a ponerse obsesiva cuando en 2005 demandaron al grupo australiano The Veronicas por utilización de un nombre que consideraban infringía sus derechos, y definitivamente delirante cuando intentaron que varios sitios web dedicados a fan fictions retirasen todas las historias que utilizasen sus personajes, en un extraño caso de enfrentamiento contra sus propios fans.

Un pequeño paréntesis: Curiosamente, una editorial tan celosa con su propiedad permitiría, sin embargo, la utilización de su personaje en una serie de comic-books destinados a tiendas de material cristiano, repletas de prédicas bíblicas y mensajes ultraconservadores, editados por la editorial Spire Christian Books entre 1973 y 1984. La editorial, distribuída por una importante editorial de libros cristianos, era el proyecto de un dibujante llamado Al Hartley, que había pasado muchos años dibujando para Marvel y encargándose de una tira erótico-jocosa antes de abandonarla por cuestiones morales y convertirse en cristiano renacido en 1967. Entonces comenzó a trabajar para Archie, donde a veces ya introducía sutilmente sus ideas religiosas, antes de comenzar a realizar comics cristianos en 1973. Hartley consiguió convencer a Goldwater para que le permitiera publicar comics de Archie para el mercado cristiano, y de hecho sin tener que pagar por la licencia, aunque sí un porcentaje de las ventas. Resulta un material curioso, especialmente por cuanto aunque destinado a un público cristiano tuvo a veces distribución secular, sorprendiendo con sus prédicas cristianas a lectores confundidos.

En cualquier caso, y pese a su empeño por mantener Archie sin cambios durante años, Silberkleit y Goldwater no eran nada pasivos. Se movieron mucho para abrirse nuevos mercados (en 2006 consiguieron introducirlo en Oriente Medio, aunque tuvieron que redibujar el vestuario de las chicas para hacerlas más recatadas) y volver a tener presencia en televisión, aunque sus diversos intentos de series de animación nunca volverían a tener el éxito que en el pasado, pero sí consiguieron un gran éxito con la serie de Sabrina. Y por fin lograron llegar al cine, que hasta entonces se les resistía, con Josie and the Pussycats, como ya conté en la anterior entrega. Aunque esta película fue un fracaso comercial, la editorial ganó bastante dinero por los derechos y se benefició de la publicidad; sin embargo, no se mostraron satisfechos con la fidelidad de la adaptación, razón por la que la editorial decidió fundar su propia productora para encargarse de futuros proyectos, aunque sin demasiada fortuna: una anunciada película de Betty & Veronica fue cancelada en 2003.
Pero incluso Silberkleit y Goldwater sabían que el eje de su franquicia era el cómic. Y cuando llegaron los 90 el público infantil comenzó a decantarse por otras obras: fueron los años de la irrupción del manga, del renacido interés de los niños por los superhéroes tras el éxito de la serie animada de Batman, o del resurgir de los tebeos Disney gracias a esa serie de obras maestras que estaba haciendo Don Rosa en esos años. La mayor parte de los aficionados, incluyendo muchos de los padres de sus lectores, parecían verlo como poco más que ese cómic reliquia de los años 50 que siempre ha estado ahí, infantil y de humor blanco, nada ofensivo, básicamente insustancial y que, en general, era simpático y entretenía pero no era especialmente memorable.
Quizá por ello es a partir de entonces cuando los editores sienten que ahora sí necesitan introducir novedades y volver a llamar la atención. En 1989 probarían con Archie 3000, que era básicamente lo mismo pero en el futuro, pero no cuajó. Mejor suerte tendrían en 1994, donde además de un atípico crossover con Punisher (!), lanzaron Love Showdown, un arco argumental de cuatro números del que se encargó Dan Parent, y en el que, al estilo de lo realizado por DC con la muerte de Superman, la editorial apareció en todos los periódicos al anunciar que por fin habría una guerra abierta entre Betty y Veronica, y que Archie se vería obligado a elegir. Por supuesto, la editorial haría trampa: al final ambas quedarían con un palmo de narices al descubrir que Archie se iba ¡con Cheryl Blossom!, que regresaba a la serie después de más de una década de ausencia. Y por supuesto la serie continuaría adelante después de esta historia sin romper el statu quo.
Esta vez la jugada sí le salió bien a Archie, que recuperó la atención de los medios y de los aficionados. En los años siguientes intentarían seguir sorprendiendo incorporando nuevos personajes al reparto, como el indio aspirante a cineasta Raj Patel, la latina Ginger Lopez o la estudiante japonesa de intercambio Tomoko Yoshida, entre otros muchos que multiplicaron notablemente el reparto de secundarios. Incluso por vez primera se experimentó con estilos alejados del Archie clásico: en 2004 probaron con la estética manga con Sabrina y Josie and the Pussicats; y a partir del 2007, empezando con Bad boy trouble, una larga historia publicada a lo largo de cuatro números de Betty & Veronica, adoptaron una estética más realista para varias historias, que fue recibida con disparidad de opiniones, pero que cumplió con su objetivo de volver a situar a Archie en el centro de atención.

Y justo cuando Archie estaba empezando a resurgir, los dos responsables fallecieron: Goldwater en 2007 y Silberkleit en 2008. Les sucedería Jonathan Goldwater, hermanastro del primero, un ex-manager de rock que dio luz verde a nuevas ideas y cambios hasta entonces inéditos en la historia de la editorial. Pero eso lo veremos en la tercera (y última) entrega, en la que hablaremos del renacimiento vivido en esta última década, del fin de una época y el inicio de una nueva.

martes, agosto 02, 2016

Algo pasa con Archie (parte I)

Llevo mucho tiempo sin actualizar, así que voy a explayarme un poco con una de esas entradas que tengo que dividir en varias partes porque si no serían tan largas que nadie se las leería. Y voy a hacerlo hablando de una serie de comics que acaba de cumplir los 75 años de vida y que está viviendo momentos muy interesantes ahora mismo. Voy a hablar de Archie.

Aunque en España es un personaje poco conocido, Archie es toda una institución en el cómic estadounidense. Sus tebeos, repletos de humor blanco y una visión positiva de la vida cotidiana en una pequeña ciudad americana, han sido clásicos para varias generaciones de lectores.
Los personajes de Archie son puro estereotipo, pero en su defensa hay que decir que es esta serie la que prácticamente crea sus patrones, que posteriormente han sido utilizados prácticamente en todas las comedias ambientadas en un instituto americano que se han hecho desde entonces.
El reparto lo encabeza Archie Andrews, un chico normal con buenas intenciones y tendencia a causar desastres. Junto a él, formando un triángulo amoroso, estarían la rubia Betty Cooper, su vecina y amiga desde siempre, la chica inteligente, capaz, buena y adorable a la que todo el mundo quiere; y la morena Veronica Lodge, chica rica y caprichosa pero también indómita y firme. Son dos personajes aparentemente opuestos pero pese a su rivalidad por Archie y a sus constantes enfrentamientos, en general son excelentes amigas, hasta el punto de compartir cabecera en una de las series derivadas del éxito de Archie.

También protagonista de su propia cabecera es Jughead Jones, el mejor amigo de Archie: perezoso, cínico y, pese a su delgadez, un glotón con un amor extremo por la comida basura (lo que lo hace similar a Wimpy, personaje de Popeye que por aquí conocemos como Pilón); también es extremadamente inteligente en las pocas ocasiones en que siente la necesidad de demostrarlo, muy fiel a sus amigos, no tiene el más mínimo interés en las relaciones amorosas, adora a su perro Hot Dog y lleva siempre en la cabeza un ridículo gorro que en su día fue creado a imitación de unos sombreros de moda entre la juventud de los años 30, con el ala recortada y doblada hacia arriba, pero que con el tiempo los lectores han acabado identificando con una corona, lo que no tiene demasiado sentido en realidad, pero a estas alturas está ya tan unida al personaje que se ha convertido en su sello de identidad.
El quinto personaje en importancia de la serie es Reggie Mantle, que también tendría su propia cabecera, aunque sin el éxito de las de los otros; Reggie fue creado para convertirse en el rival de Archie, el egoísta engreído que acentúa más las virtudes del protagonista, siempre compitiendo con Archie por las chicas y fardando de su coche, aunque a veces también demuestra tener buen fondo y une fuerzas con los protagonistas cuando es necesario.

A éstos se sumarían muchos otros personajes secundarios a lo largo de los años. Algunos de los más importantes: Moose Mason, el fortachón disléxico de pocas luces y temperamento explosivo, aunque de buen corazón, siempre muy celoso de su novia, Midge Klump, pequeña pero también con mucho carácter; Dilton Dooley, el genio del instituto, siempre inventando aparatos extraordinarios; Ethel Muggs, la chica poco atractiva con un amor no correspondido por Jughead; el señor Weatherbee, director del instituto, a veces severo, pero siempre justo; la señorita Grundy, profesora de inglés de los chicos; Pop Tate, el dueño del Chok'lit Shoppe, la cafetería-heladería-hamburguesería en la que suelen reunirse los personajes; y, por supuesto, un montón de habitantes más de la pequeña ciudad americana de Riverdale en que se ambienta la acción, sin olvidarnos de los padres de los personajes, a fin de cuentas adolescentes, de entre los cuales el mayor protagonismo se lo llevaría Hiram Lodge, padre de Veronica, duro hombre de negocios millonario afincado en la ciudad, que detesta a Archie (en parte por su relación con su hija pero sobre todo por su tendencia a provocar catástrofes a su alrededor), y cuya casa es también frecuente punto de reunión de la panda.
Archie fue creado en 1941 cuando un editor llamado John L. Goldwater, inspirado por una serie de películas de Mickey Rooney, encargó a un joven dibujante llamado Bob Montana la creación de un personaje adolescente, todavía en edad de ir al instituto, cuya primera historieta vería la luz con guión de Vic Bloom en la revista Pep Comics, en la que hasta entonces el personaje estrella era un antecesor del Capitán América llamado The Shield.
El éxito del personaje fue inmediato. Un año después ya se lanzaría el primer número de su propia cabecera, y su popularidad siguió creciendo a tal ritmo que en 1946 la editorial cambiaría su nombre de MLJ Magazines (las iniciales correspondían a los fundadores de la empresa: Maurice Coyne, Louis Silberkleit y el propio Goldwater, que se repartieron las labores de gerente, director y editor en jefe respectivamente) a Archie Comics. El universo de Archie tendría una rápida expansión con nuevas publicaciones (algunas centradas en el propio Archie, otras en personajes de su entorno) y unas exitosas tiras de prensa, que iniciaron su andadura en 1947 y de las que se encargaría el propio Montana hasta su fallecimiento en 1975.

Archie no hizo sino aumentar su popularidad durante las décadas siguientes, sobre todo gracias a un estupendo equipo de autores que le daban al producto una calidad muy superior a la de las imitaciones que otras editoriales trataban de producir, aunque la política de la editorial fue imponer a todos los dibujantes un estilo uniforme basado en los diseños de Bob Montana y no siempre quedaban acreditados los autores de cada historieta. Muchos grandes autores pasaron por la editorial, pero destacarían Frank Doyle (guionista habitual en casi todos los títulos de la editorial desde los 50 hasta los 70, a partir de los 80 se hizo menos prolífico pero siguió escribiendo para Archie hasta su muerte en 1996; Kurt Busiek lo consideraba uno de los mejores escritores que nunca ha tenido el mundo del cómic), Harry Lucey (autor principal durante los años 50 y 60 de la serie regular de Archie, reconocido por los hermanos Hernández, creadores del mítico Love & Rockets, como uno de sus dibujantes favoritos y una de sus principales influencias; su salud empezaría a deteriorarse a finales de los 60 y finalmante abandonaría la serie en 1976 tras ser diagnosticado de ELA) y Samm Schwarz (autor principal de la serie de Jughead y creador de Ethel Muggs en 1961), aunque quizá el más reconocido de todos sea Dan DeCarlo.

DeCarlo se hizo un nombre dibujando pin-ups, y después trabajó durante años para varias editoriales, especialmente para la que años más tarde se convertiría en Marvel, donde entre otros trabajos estuvo diez años dibujando Millie la modelo, que convirtió en un éxito. Siempre buscando trabajo, realizó su primera historieta de Archie en 1951; al parecer a los editores les gustó mucho, pero al comprobar que no regresaba para realizar más historias, le llamaron a preguntar por qué. DeCarlo les dijo que tenía mucho trabajo y que le costaba demasiado tiempo dibujar imitando el estilo de Montana como imponía la editorial. El editor Harry Shorten le dijo que volviera y que dibujase como quería. Fue un acierto. Hoy se acredita a DeCarlo con la modernización de los personajes a lo largo de los años 50 y 60, actualizándolos: él fue el primero en quitarle a Archie su pajarita y su jersey con la R de Riverdale, y también fue el primero en actualizar la apariencia y peinados de Betty y Veronica para adaptarlos a las modas del momento.

También diseñó nuevos personajes que se revelarían muy populares. En 1951 ya creó, con guión del ubicuo Doyle, a Midge Klump, y en 1980, también con guión de Doyle, crearía igualmente a la pelirroja Cheryl Blossom como un tercer interés romántico para Archie que compitiese con Betty y Veronica, un personaje malicioso y desvergonzado con el que DeCarlo tendría espacio para demostrar su gran capacidad como dibujante de mujeres, pero dos años después de su llegada tuvo que ser alejado de Riverdale por ser "demasiado sexual para un cómic infantil". No regresaría a Riverdale hasta 1994, convirtiéndose en un secundario recurrente y llegando a tener durante varios años su propia cabecera.

Entre medio crearía también en 1962 dos personajes que, pese a no ser de Riverdale, se asentarían con gran éxito en el universo Archie, consiguiendo rápidamente sus propias cabeceras y series de animación: me refiero a Sabrina the teenage witch (creada esta vez con guión de George Gladir, otro gran guionista que tenía la editorial, y que sería el principal escritor de la revista satírica Cracked durante treinta años) y a Josie, que en 1969 formaría su grupo de rock y derivaría en Josie and the Pussycats.
Dada su enorme aportación al universo Archie, es una pena que la relación de DeCarlo con la editorial acabase tan mal, en medio de demandas por los derechos de Josie, ya que, aunque el personaje había sido publicado por Archie Comics (con guiones, cómo no, de Doyle) e integrado en su universo, DeCarlo lo había creado unos años antes basado en su mujer y había intentado venderlo (sin éxito) para realizar tiras de prensa antes de ofrecérselo a los editores de Archie. Pese a ello, el juicio le dio la razón a los editores.

La popularidad de Archie no acababa en el papel. Sólo año y medio después de su creación ya se estrenó un programa de radio basado em el personaje, y posteriormente sería adaptado con éxito a la televisión, empezando por una serie de animación estrenada en 1968 y que tendría continuidad en los 70 con nuevas series basadas en Archie, Sabrina y Josie and the Pussycats (esta última licenciada a los estudios de Hanna-Barbera). Desde entonces se han realizado nuevas adaptaciones, en su mayoría series de animación, aunque sin demasiado éxito; la excepción sería, curiosamente, una serie de acción real, la exitosa Sabrina, cosas de brujas, que popularizó a Melissa Joan Hart y que se mantuvo en antena entre 1996 y 2003.
Archie también obtuvo un inesperado éxito en el mundo de la música, alcanzando un sorprendente número uno en 1969 cuando el grupo formado por los personajes de la serie de animación lanzó "Sugar, sugar": en realidad grabada por anónimos músicos de estudio, la canción se mantuvo un mes en lo alto de las listas de todo el mundo y todavía le proporciona todos los años buenos ingresos por royalties a la compañía.

El único medio que siempre se le ha resistido ha sido el cine. A pesar de haberse vendido derechos y haberse estudiado proyectos, el único film realizado sobre personajes de este universo fue el de Josie and the Pussycats en 2001, que fue un fracaso y además desencadenó el conflicto de derechos con Dan DeCarlo.

Y en este punto dejamos la historia por ahora, habiendo visto el ascenso de Archie a la popularidad. En la próxima entrega: la caída en popularidad, la decadencia, versiones, parodias y los primeros intentos de desatascar a un personaje eternamente atrapado en el limbo de la adolescencia.

martes, junio 07, 2016

Los Amanticos Tour VII y VIII: Calanda y Barbastro


¡Los Amanticos sigue de gira! ¡Y esta semana hay sesión doble! Para empezar, el jueves 9 de junio habrá presentación del cómic en el CBC (Centro Buñuel) de Calanda (Teruel) a partir de las 18:30, con presencia del atribulado guionista. Y a continuación, el sábado 11 de junio, guionista y dibujante acudirán a las Jornadas de Cómic Ciudad de Barbastro que se celebrarán de 11:00 a 14:00 y de 17:30 a 20:00 en el Centro de Congresos de dicha ciudad de la provincia de Huesca, y entre cuyos actos se incluye un taller de cómic para niños a cargo del dibujante Daniel Foronda.
Os recuerdo que, si os interesa, podéis comprar Los Amanticos en la tienda online de GP Ediciones. ¡Animaos, que es un producto muy recomendable, divertido e ideal para todos los públicos!

jueves, mayo 26, 2016

Los Amanticos Tour VI: Feria del Libro de Zaragoza


Sí, ya sé, ya sé, últimamente sólo paso por aquí para anunciar firmas de Los Amanticos. ¡Pero es que nos ha quedado un tebeo chulo, chulo! Me faltó avisar de que Daniel Foronda lo estuvo firmando el día 14 en la Feria del Libro y el Cómic de Teruel, aunque yo no pude acudir a aquella cita. ¡Pero esta vez no se me pasa! Porque va a empezar la Feria del Libro de Zaragoza y allí que vamos a estar dispuestos a firmaros los tebeos que queráis. Estará el dibujante y también estaré yo como guionista (aunque mis firmas lucen menos), y podréis encontrarnos el sábado 28 de mayo y el sábado 4 de junio en el stand de GP Ediciones.
Y además, Dani está preparando una presentación y un tallercillo de cómic en Huesca y también nos acercaremos a las Jornadas de Cómic Ciudad de Barbastro el día 11 de junio. ¡Vamos, que no paramos!

martes, abril 19, 2016

Los Amanticos Tour V: ¡Especial Día del Libro! ¡Sesión doble!

 photo cartel23_zps3puvvlfn.jpgEl Día del Libro vamos a estar muy ocupados. Por la mañana volvemos a Teruel para firmar en Zombies y Princesas, y por la tarde regreso a Zaragoza, donde estaremos en los stands del Paseo Independencia. ¡No perdáis la oportunidad de conseguir vuestro ejemplar!

viernes, abril 08, 2016

Los Amanticos Tour IV: Zaragoza otra vez

Qué despiste, casi se me pasa poner esto aquí. Que mañana otra vez presentación de Los Amanticos: El huevo de dragón y taller, esta vez en la librería Taj Mahal, c/ Juan Pablo Bonet, 16, en Zaragoza. Será a partir de las 18:00, y es muy recomendable para los chavales porque Daniel Foronda es un máquina haciendo talleres.

También estaba previsto haberlo hecho el mismo día por la mañana en Huesca, pero por motivos familiares ha habido que aplazarlo. ¡Pero seguro que acabamos yendo!