martes, junio 24, 2014

Fin de ciclo


Se acabó el Mundial para España. Bastante antes de lo previsto, porque sólo como fracaso cabe definir su actuación en un torneo al que acudían como defensores del título. Se puede matizar que el sorteo fue duro, con dos rivales de mucho nivel en primera ronda (la vigente subcampeona Holanda y la muchas veces injustamente minusvalorada Chile), poniendo en evidencia el incomprensible criterio de la FIFA para elegir cabezas de serie (¿la subcampeona Holanda no es cabeza de serie pero en cambio lo son Colombia y Bélgica? ¿WTF?), pero aun así el rendimiento no fue nada bueno y ha puesto un triste final a una generación de jugadores que han firmado un triplete inimaginable (dos Eurocopas y un Mundial) pero que, finalmente, han acabado acusando su bajón físico y la pérdida de esa voracidad ganadora que quizá ya habían saciado.

No cabe reprocharle a Del Bosque que confiara en ellos una vez más, vistos los resultados anteriores y lo bien que había respondido el bloque en la fase de clasificación, que fue bastante exigente, teniendo como rival a una Francia regenerada, joven y talentosa (de su nivel están dando muestras en el campeonato) y a la que se logró superar. Pero la dureza de la temporada ha dejado tocado al equipo, que llegó a Brasil muy falto de fondo. El bajón físico ha llegado a varios jugadores clave prácticamente al mismo tiempo. El pésimo final de temporada de Xavi, Alonso o incluso Casillas, relegado a la suplencia en la Liga, era evidente para cualquiera que les viera jugar, pero quedaba la esperanza de que todavía tuvieran fútbol suficiente como para prestarle un último servicio a la selección. Por desgracia, a su lado les faltaron jugadores que pudieran taparles los agujeros que dejaban. Se ha echado de menos la seriedad defensiva del retirado Puyol o del injustamente discutido y finalmente descartado Arbeloa. Otras piezas clave del entramado defensivo, Busquets, Alba o Piqué, acababan de salir de lesiones y no estaban al 100%, pero eran piezas clave y no se podía prescindir de ellos. Tampoco el delantero centro Costa estaba bien, pero después de lo que había costado nacionalizarlo había que ponerlo sí o sí. Además, en su caso, se lo había ganado con una temporada memorable; es muy fácil decir a posteriori que no ha funcionado, pero ¿quién no quería tenerlo en el equipo hace un mes?

El relevo generacional es necesario ahora, incluso en el banquillo, donde se ha visto que al gran Vicente del Bosque le han temblado las manos a la hora de hacer cambios en el equipo. No se puede poner en duda al hombre que ha llevado a este grupo de jugadores a los mayores éxitos, pero las derrotas minan la unidad del grupo y hay jugadores que, ante los malos resultados, pueden haber empezado a cuestionar la autoridad del entrenador al considerar que ya no están jugando los mejores. Y es que se ha infrautilizado a mucho jugador de talento. Cesc (injustamente expulsado del Barça a silbidos) ha pasado al ostracismo. Javi Martínez, Juanfran, Koke o Mata merecían más minutos. Por no hablar de alguno que se ha quedado fuera como Isco, Llorente o un Gabi que resulta increíble no ya que no haya ido, sino que ni siquiera haya tenido una oportunidad en un amistoso.

Mención aparte lo de Villa, un jugador honesto y luchador, que incluso cuando no está en su mejor momento sale a comerse el campo cada partido. Es verdad que su temporada no ha sido muy buena, a la sombra de un enorme Costa, pero también es verdad que su despliegue físico al final de temporada demuestra que seguía siendo un jugador aprovechable. Siempre me quedaré con la sensación de que al Guaje no le han tratado justamente, que siempre ha tenido que luchar mucho más por su puesto de lo que, por ejemplo, el sobrevalorado Torres (que, sin menospreciar sus virtudes, a veces daba la sensación de que tenía que ser el delantero por decreto, incluso a costa de llevar al Guaje a jugar caído a banda), aún así es el máximo goleador de la historia de la selección y ha acabado la temporada marcando goles tanto en amistosos como en los minutos que ha tenido de Mundial aunque sea en un partido ya intrascendente... y ¿cual es su premio? ¡quitarlo del campo en el primer cambio! Qué diferencia con la confianza en cambio que le dan en Alemania a Klose, otro goleador al que dicen pasado y que siempre suma. El Guaje merecía un final mejor.

En cualquier caso, independientemente de quién siga y quién se quede, una época ha terminado. La España del tiki-taka ya es un mito, no sólo por sus títulos, sino porque se ha ganado un sitio entre los mejores equipos de la historia, algo que no siempre va de la mano. Algo muy difícil de repetir.

jueves, mayo 29, 2014

El regreso de las balas perdidas


Una de las mejores noticias del mundo del cómic en lo que llevamos de 2014 es el regreso de Stray Bullets, editada en España como Balas perdidas, poniendo fin a una pausa de más de ocho años.
Stray Bullets fue creada por David Lapham en 1995, autopublicada en su propia editorial El Capitan Books, y de inmediato se convirtió en una de las grandes sensaciones del mundillo independiente y una de las cimas del género negro contemporáneo no ya sólo del cómic, sino de cualquier medio.
Constituída por una serie de episodios en principio independientes, sin continuidad cronológica y con diferentes personajes, las diversas historias poco a poco iban formando un mosaico que revelaba una historia mucho mayor, siempre con el mundo del crimen como fondo. Muchos han sido los personajes memorables que han pasado por sus páginas, pero si hay que considerar a alguno el eje de la serie, sin duda es Virginia Applejack. Una niña con problemas, traumatizada, enfrentada con su madre, que se escapa de casa en repetidas ocasiones, que tiene un alter ego imaginario que vive disparatadas aventuras y es todo lo que ella quisiera ser (y al que Lapham no sólo ha dedicado capítulos enteros, sino incluso dos especiales a color), y que es un auténtico imán para los problemas, pero también una superviviente.

A lo largo de una década, David Lapham fue creando este universo, oscuro y personal, a lo largo de 40 números (sólo 28 publicados en España), con la única interrupción del año sabático que se tomó de la serie en el 2000 para realizar Murder Me Dead (aquí publicada como Mátame), una estupenda miniserie cerrada de 9 números que se movía en los mismos cauces y niveles de calidad que su creación más conocida. Y en 2005 tenía previsto publicar en su editorial, al tiempo que seguía con Stray Bullets, una nueva serie en la que sólo iba a encargarse del guión.
Pero de repente todo se acabó. Resulta que Lapham fue padre y, de repente, pensó que trabajar para las grandes editoriales sería algo mucho más seguro económicamente que mantener su pequeña editorial. De modo que cerró el negocio y comenzó a trabajar para Marvel, DC o Dark Horse, sobre todo como guionista, aunque también ejercería como dibujante en varias obras. Aunque siempre sostenía que su intención era retomar algún día lo que había dejado inacabado (Stray Bullets había quedado interrumpida, de hecho, en medio de un arco argumental en el que la heroína del cómic se encontraba en una situación bastante peliaguda, cosa curiosa en una serie en la que predominan las historias autoconclusivas), lo cierto es que el tiempo pasaba y cada vez parecía más improbable, y más aún viendo que DC le hacía sitio en su línea Vertigo para publicar proyectos personales: allí publicaría la novela gráfica Silverfish y la serie Young Liars (para mí, otra cima).

Quizá fuese la cancelación de ésta en 2009, tras 18 números (ojo, el autor tampoco ha descartado retomarla algún día), con unas ventas insuficientes para una gran editorial pero que habrían sido buenas para una más modesta, lo que llevase a Lapham por fin a plantearse retomar Stray Bullets. El panorama editorial había cambiado bastante, Image había renacido y le ofrecía una excelente plataforma para el regreso, y, en cualquier caso, seguía teniendo trabajo como guionista de encargo. Así que, después de mucho tiempo, volvió al trabajo, integrando El Capitan Books en la infraestructura de Image y preparando su vuelta como un gran acontecimiento, llenando las estanterías de las tiendas de novedades el pasado marzo. Para empezar, una reedición completa de la serie en tomo. Luego, el número 41, para cerrar el arco argumental que había quedado abierto. Y, a continuación, una nueva cabecera que empezar desde un nuevo número 1: Stray Bullets: Killers. Que no sé si va a ser definitiva o sólo la primera de una serie de denominaciones consecutivas a modo de miniseries, aunque no estoy seguro de si esta estrategia tendría en este caso sentido dado que las historias de cada número, pese a los constantes vínculos entre ellas, siguen siendo autoconclusivas.
En cualquier caso, el regreso ha sido todo lo que los fans esperábamos. El cierre de la historia que había quedado abierta es totalmente satisfactorio, aunque casi apocalíptico, y los tres números que han aparecido hasta ahora de la "nueva" serie, por su parte, dejan claro que Lapham no ha perdido su toque con los años.
En suma, que ha vuelto uno de los títulos más recomendables del cómic contemporáneo. Y que dure.
GENIÓMETRO: 4,5/5 eisners

domingo, abril 27, 2014

Mis mazmorras favoritas

El mes pasado aparecieron por fin, tras varios retrasos y una larga espera de cinco años desde el último volúmen aparecido, los dos álbums que, en principio, ponen fin a la historia de La Mazmorra. Por ello voy a hablar hoy de mis historias favoritas de esta larga serie.
La Mazmorra fue una de las mejores series del cómic francés de comienzos de siglo XXI. Creada en 1998 por el tándem de lujo formado por Joann Sfar y Lewis Trondheim como una visión paródica de la fantasía heróica (no en vano su principal ambientación es una mazmorra como las que recorren los aventureros de cualquier juego de rol, convertida en un negocio autoconsciente), pronto creció mucho más allá. Tras el éxito de los dos primeros (y excelentes) álbums (dibujados por Trondheim) los autores abrieron varias colecciones ambientadas en distintas épocas (la línea Crepúsculo, dibujada por Sfar y ambientada cien números después del primer volumen, y la línea Amanecer, dibujada por Christophe Blain y ambientada cien números antes), lo que suponía que en caso de completarse la cronología la serie iba a constar de nada menos que trescientos números. Para complicarlo un poco más, a las tres líneas regulares se sumarían la línea Festival, dibujada por Manu Larceret, orientada al público infantil y cronológicamente situada entre los dos primeros álbumes de la serie, y la línea Monstruos, con historias centradas en personajes secundarios de la serie, con un dibujante diferente en cada número (también estaba la línea Bonus, para todo lo que no cabía en las otras, como ediciones especiales o el juego de rol).
La serie gozó de excelente salud durante algunos años, pero una vez superada la efervescencia inicial, los autores parecieron cansarse un poco; tampoco es muy extraño si pensamos que Sfar y Trondheim son autores inquietos y se encargaban al mismo tiempo de otras series. Aunque seguían escribiéndola, tanto Sfar como Trondheim abandonarían el dibujo de sus líneas respectivas, y poco después Larceret y Blain harían lo propio. El ritmo de aparición de los álbumes se hizo cada vez más irregular, y desde 2009 en que apareció Revoluciones, sexta entrega de la línea Crepúsculo, no se había publicado nada, hasta que por fín el mes pasado se publicaron (por supuesto, en Francia) dos nuevos álbums, con los que Sfar y Trondheim pretenden poner fin a este particular universo (aunque hayan dejado huecos de sobra para retomarlo si alguna vez así lo quisieran).
En España, por alguna razón, la línea Monstruos ha sido publicada de forma irregular y en un orden caótico que, debido a la referencialidad constante de la serie, afecta a la comprensión de la saga completa. De hecho, esta línea fue abandonada en 2007 y aún estarían pendientes de publicación cuatro volúmenes de dicha línea que no estaría nada mal poder leer algún día.
A continuación os hago una pequeña lista en la que os descubro cuáles son mis álbumes favoritos de la serie (los no publicados en España no los he leído, me temo):

10. EL SEÑOR NEGRO (2003)
Tercera entrega de una trilogía que forma con Harmaguedón y La carta magna en la que se nos cuentan los acontecimientos que preceden y siguen al desmembramiento de Terra Amata desde el punto de vista de tres personajes diferentes, de manera que acontecimientos vistos en un volumen tendrían su reflejo o explicación en otro. Después de haber asistido a las vicisitudes de Marvin en el primero de ellos y a las del conejo Marvin el Rojo en el segundo, este tercero corresponde nada menos que a Herbert, que tendrá que enfrentarse al desmoronamiento de todo un imperio. Dibujado por Blanquet con su muy personal estilo, la idea original era que éste álbum debería haber aparecido al tiempo (o, al menos, con sólo unos meses de separación) que los otros dos de la trilogía, pero sufrió un retraso de medio año que hizo que otros tres álbums aparecieran entre medio, incluyendo los dos números posteriores de la línea Monstruos. En España, en cambio, donde empezaron a publicar la trilogía cuando ya los tres estaban publicados hace tiempo en Francia, sólo hubo que esperar cuatro años entre el primero y el tercero. Sin comentarios.

9. SORTILEGIOS E INFORTUNIOS (2002)
Cuarta entrega de la línea central de la serie y última de cuyo dibujo se encargaría personalmente Lewis Trondheim, esta historia centrada en el mundo de los magos incluye algunos acontecimientos especialmente relevantes para el devenir de la saga, como son el hallazgo por parte de Herbert de un segundo Objeto del Destino a sumar a la espada que consiguió accidentalmente en el primer álbum de la serie, y la reaparición del amoral charlatán Guillermo Delacourt, que ya había aparecido en la primera entrega de la línea Monstruos (que en España, paradojas de la edición, todavía tardaría cuatro años en aparecer), además de darnos a conocer un poco mejor el universo de la serie y la personalidad de la princesa Isis.

8. EL DÍA DE LOS SAPOS (2002)
La línea Festival es la línea para niños de la mazmorra, con historias de menos páginas y bastante más ligeras que el resto de la serie, de las que se encargó un autor brillante como Manu Larceret. Tras empezar con dos álbums un poco flojos, a la tercera entrega la línea encontró su ritmo, con una historia desternillante y sin respiro en que la mazmorra se va a ver infestada de sapos y Herbert, rodeado de vampiros, va a tener que hacerse pasar por uno de ellos para sobrevivir. Sin duda, uno de los volúmenes más divertidos.

7. LA JUVENTUD QUE SE VA (2003)
El título define a la perfección lo que encontramos en la tercera entrega de la línea Amanecer: en ella su protagonista, Jacinto de Cavaliere, va a perder (y en más de un sentido) la inocencia que hasta ese momento le había caracterizado. A partir de aquí ya no va a tener una visión maniquea del mundo, va a aprender que las cosas no son blancas o negras sino que existen tonos de gris, y que a veces la rectitud no es el camino más apropiado para alcanzar la justicia.

6. MI HIJO EL ASESINO (2003)
Dibujado por un genial Blutch, el séptimo álbum de la línea Monstruos nos presenta el primer encuentro entre un joven Marvin y el ya establecido Jacinto de Cavaliere, que posteriormente se convertiría en el Guardián de la Mazmorra, en torno a una historia de intriga y magia negra que sirve como secuela del estupendo La noche del seductor, al que proporciona una segunda y mucho más inquietante lectura. En Francia fue publicado también en una versión especial en blanco y negro.

5. EL REY DE LA PELEA (1998)
La segunda entrega de la serie todavía mantiene el tono lúdico y humorístico de la primera, pero ya introduce ese aire más sombrío y melancólico que se acabará imponiendo en la serie. La crítica feroz que se hace tanto de la enseñanza como de la guerra le dan a este álbum un calado mayor que el anterior, pero además se introducen varios elementos importantísimos en el posterior devenir de la serie, como es el papirotazo letal de Herbert o el impresionante Tong Deum de Marvin.

4. LAS PROFUNDIDADES (2004)
Quizá por ser un álbum situado un poco en tierra de nadie entre continuidades (nivel 75) y no ser protagonizado por ninguno de los protagonistas habituales de la serie, esta joya ha pasado más desapercibida de lo que debería. Dibujada por Killoffer, viejo compinche de Trondheim en L'Association, la historia se centra en Sarela, una joven de una raza de renacuajos que, para salvar la vida ante el ataque de una escuadra del ejército submarino del Gran Khan, coge el uniforme de un soldado enemigo muerto y se hace pasar por uno de ellos. El modo en que las circunstancias llevan al personaje a evolucionar de un modo brusco e inesperado es cautivador.

3. LA NOCHE DEL SEDUCTOR (2003)
Vermot-Desroches es uno de los autores menos conocidos que han participado en La Mazmorra, no en vano tan sólo había publicado historietas cortas antes de que llamase la atención de Joann Sfar y éste le propusiese participar en la serie. Sin embargo, el novato no desmerece, y Sfar y Trondheim le proporcionan uno de los mejores guiones de toda la saga, una historia centrada en Horus y con la magia y el sexo como ejes, en la que además se incluyen bastantes referencias a la continuidad de la saga. Como ya he dicho algo más arriba, forma una especie de díptico con el también estupendo Mi hijo el asesino.

2. EL CEMENTERIO DE LOS DRAGONES (1999)
Tercera entrega de la serie, primera en abandonar la línea Zenith e inauguración de la línea Crepúsculo. Y el nombre de la línea no es gratuíto: se trata del álbum más crepuscular de toda la colección, con un gran tono de tristeza, melancolía y decadencia mientras asistimos a lo que parecen los últimos pasos de la vida de Marvin, uno de los protagonistas originales de la serie. La conclusión, con la primera aparición del Gran Khan y la muerte del Rey Polvo, es uno de los momentos más conmovedores de toda la saga.

1. CORAZÓN DE PATO (1998)
Puede parecer extraño considerar el mejor de una larga serie al primero de todos, cuando la serie todavía no está consolidada ni se ha trazado el camino a seguir, y más cuando su condición de primer ensayo se pone de manifiesto en el tono del álbum, que vendría a ser una especie de Los caballeros de la mesa cuadrada en comparación con el más sombrío y menos enloquecido tono a lo La bestia del reino que acabará tomando el resto de la serie, con excepción de la línea Festival. Pero en estas primeras páginas, además de mucho humor, hay un derroche de imaginación y creatividad que los autores no serán capaces de igualar en toda la serie. Ya no es sólo que se construya un mundo completo con sus personajes y sus normas y se pongan los cimientos de una colección entera, es que a cada página se nos presentan nuevos acontecimientos totalmente sorprendentes e hilarantes, en una especie de corriente de consciencia que, si bien a veces parece que se va construyendo sobre la marcha sin un plan definido, al final, de alguna manera, funciona perfectamente.

Y éstos son mis favoritos. Si no estáis de acuerdo, ahí tenéis los comentarios...

martes, marzo 11, 2014

Empowered

No me llamaba mucho, pero había leído reseñas bastante elogiosas de esta serie, así que le eché un vistazo. Y, bueno, el primer tomo está bien, es divertido y ligero y se devora a toda velocidad, pero tampoco es especialmente memorable: es un buen tebeo pero no un gran tebeo. Adam Warren reconoce haber creado Empowered a partir de ciertos encargos de dibujos de una superheroína capturada, atada y amordazada, con su traje rasgado, semidesnuda y sometida a diferentes tipos de bondage. Y eso es básicamente lo que hay en el primer tomo, una colección de historias en las que la pobre protagonista se ve derrotada y/o humillada una y otra vez. Eso sí, bien dibujado (con un estilo cercano al manga y utilizando mayoritariamente lápices sin entintar, aunque diversas escenas sí las entinta para darles un mayor contraste), bien narrado y con mucho, mucho humor. Vamos, que en principio Empowered es una parodia picante de los tebeos de superhéroes. Pero a medida que la serie avanza le va atacando el síndrome de Cerebus, y poco a poco, tomo a tomo, se va convirtiendo en una lectura mucho más seria... eso sí, sin renunciar a las escenas de sexo y bondage que siguen trufando cada tomo.
La protagonista, que adopta el no muy original sobrenombre que encabeza la serie (no se le ocurría nada mejor), es la típica rubia sexy prototípica de cuerpo casi perfecto, pese a lo cual está llena de inseguridades personales sobre su imagen a las que las repetidas humillaciones de que es objeto no ayudan demasiado. Sus poderes se los proporciona un traje de origen misterioso que por desgracia no funciona si lleva ropa encima y que es tan ajustado que es casi como una segunda piel, obligándola a no llevar nada de ropa debajo (por no hablar de una dura vida de ejercicio y régimen para mantener la línea). Para colmo, los poderes del traje desaparecen tan pronto como éste se rompe, lo que ocurre con mucha frecuencia debido a su extrema fragilidad, lo que generalmente acaba dejando a la pobre Emp semidesnuda y a merced de los villanos a que se enfrenta. Sus humillaciones son tantas que pronto se convierte en el hazmerreír de la escena superheróica mundial, a pesar de lo cual sigue una y otra vez al pie del cañón. Para hacer peor las cosas, en aquellas ocasiones en que realiza algo heróico no suele haber nadie que pueda atestiguarlo.
Junto a ella viven su novio Thugboy, un antiguo esbirro de supervillanos y hábil tirador, que esconde varios traumas que todavía están por resolverse; su mejor amiga Ninjette, una hábil, peligrosa y un tanto alcohólica princesa ninja de una de las más prestigiosas familias ninjas de, ejem, New Jersey; y un malvado demonio inmortal y casi omnisciente al que Emp captura en un aparato de bondage alien en el que ella misma había sido sometida anteriormente, y al que se ve obligada a guardar en su casa, generalmente sobre la mesita del salón para que pueda ver películas y series de televisión, que se ha convertido en su hobby preferido. El reparto se completa con una vasta galería de villanos (casi todos episódicos) y de superhéroes, muchos de ellos pertenecientes al supergrupo conocido como Superhomeys, al que Emp pertenece (aunque sólo en calidad de miembro asociado), y que, en general, la tratan con bastante desdén, en especial la poderosa bruja conocida como Sistah Spooky, que a causa de un trauma juvenil tiene un odio patológico a las rubias (pero ésa es una historia demasiado larga como para contarla aquí).
Con el paso de los volúmenes los chistes y las pequeñas historias van creando un pequeño universo alrededor de la protagonista, que poco a poco va incluyendo historias menos jocosas y mucho más oscuras, y empiezan a desarrollarse arcos argumentales que cubren cada nueva entrega. Y para el quinto tomo se produce el giro definitivo hacia la oscuridad, culminando con un último capítulo que corta el aliento varias veces a lo largo de su lectura. Desde entonces la serie, en general, ya no ha recuperado el tono ligero, y, aunque sigue habiendo capítulos repletos de humor, sexo y/o bondage, ahora en general todo se ha vuelto más serio.
En suma, una serie bastante recomendable, de la que se han publicado hasta ahora ocho volúmenes y cinco especiales independientes en formato de comic-book, todos ellos bajo el sello de Dark Horse. De momento no ha sido publicada en España.
GENIÓMETRO: 3,5/5 eisners

viernes, febrero 21, 2014

¡¡Ha-haaa!!

A estas alturas ya debería ser conocido por los (escasos) seguidores de este blog mi afición por las páginas anómalas de la historia de la música. Artistas que te hacen sangrar los oídos, canciones diseñadas para no triunfar que acaban arrasando o grupos tan poco dotados para la música que acaban dando la vuelta a la escala y asomando por el otro lado han tenido su espacio en entradas anteriores. Pero aún quedan muchas historias que contar. Hoy os hablaré de uno de los singles más insólitos que jamás han entrado en el podio de los discos más vendidos de los Estados Unidos, y que casi 50 años después todavía conserva cierto estatus de culto. Hoy os hablaré de Napoleón XIV.

Jerry Samuels aún no había cumplido los 30 pero ya era todo un veterano del negocio de la música. Llevaba desde los 16 años trabajando como compositor a sueldo para las compañías del tin pan alley, y él mismo había grabado varios discos a finales de los 50, tanto a su nombre como utilizando los pseudónimos de Jerry Field and the Lawyers o Jerry Simms. Sin embargo no tuvo demasiada suerte en aquellas aventuras, por lo que acabaría concentrándose en su trabajo como productor (trabajando en uno de los estudios de grabación independientes más importantes de Nueva York) y como compositor, alcanzando su mayor éxito en 1964, cuando Sammy Davis Jr colocaría una de sus canciones, The shelter of your arms, en el top 20 de las listas de ventas.
Y es aquí cuando la cosa se pone interesante.
Con un estudio de grabación a su disposición, Samuels tiene tiempo y material de sobra para hacer experimentos. Y en 1966 decide jugar con un oscilador de frecuencia para alterar el tono de una grabación, un poco al modo en que Ross Bagdasarian había jugado con la velocidad de la grabación para grabar los discos de Alvin y las Ardillas desde ocho años antes, pero permitiéndole cambiarlo sobre la marcha y manteniendo el tempo. Utilizando una grabación de unos pocos segundos de tambor y pandereta creó una sencilla base rítmica. Luego hizo una letra divertida que se prestase a la deformación sonora con la que estaba experimentando, contando la historia de un hombre que se vuelve loco cuando su mujer le abandona y cuya caída en la demencia sería ilustrada por su voz haciéndose más aguda, y, en vez de cantarla, la declamó al ritmo de la base. Y finalmente aderezó el estribillo con el inquietante sonido de una sirena. Y el resultado fue "They're coming to take me away, ha-haaa!".

El experimento debió parecerle muy divertido a los que lo escucharon, porque poco después la Warner decidía editarlo como single (hay toda una tradición de discos de comedia en América, hasta el punto de que tienen su propia categoría en los Grammy). Bajo el nombre de Napoleón XIV, elegido en honor a la larga tradición de locos que se creen Napoleón, se editó un sencillo totalmente centrado en el tema de la locura, hasta el punto de que, a modo de broma, se decidió que la etiqueta de la cara B fuera una imagen espejo de la cara A, con casi todos los elementos invertidos (incluído el logo de la Warner), y que el tema impreso en ella sería exactamente una versión espejo de la cara A, o sea, la misma canción grabada al revés, publicada bajo el título "!aaah-ah ,yawa em ekat ot gnimoc er'yehT", y que, a día de hoy, todavía es unánimemente considerada por los expertos como la canción más efectiva a la hora de vaciar bares que haya llegado nunca a un jukebox.

El resultado rompió todas las previsiones. A pesar de ser poco más que un chiste, un experimento sonoro que apenas podía calificarse de canción (no suena ninguna nota, sólo suena una repetición de instrumentos de percusión y el artista no canta sino que recita al ritmo de éstos) y cuyo coste de grabación se estimó en unos quince dólares, logró conectar con un público que de algún modo se identificaba con un personaje que al ser abandonado enloquecía hasta el punto de que venían a buscarle los loqueros. Desde que se puso a la venta empezó a sonar en la radio y, a las tres semanas de aparecer, alcanzaba un sorprendente tercer puesto en las listas de ventas. ¡Inaudito! Y se mantuvo en el puesto 5 en la siguiente semana.
Y quién sabe cuánto habría durado el fenómeno de no haberse visto sacudida su trayectoria por otro acontecimiento imprevisto: asociaciones de ciudadanos biempensantes clamaron contra la canción.
Sí, en serio. De repente surgieron voces que atacaban el single porque sostenían que se burlaba de los enfermos mentales e insultaba a la mujer de forma misógina. Las protestas amenazaban con boicotear a las cadenas de radio y, lo que era peor, a los patrocinadores. Automáticamente muchas emisoras de radio, y especialmente las dos únicas especializadas en música que había en New York por entonces, dejaron de ponerla. Poco después la BMI (una especie de SGAE americana), en una decisión sin precedentes, retiraba a la canción la certificación que le había dado sin problemas pocas semanas antes (lo que vendría a ser como el sello de aprobación del Comics Code Authority para los tebeos), lo que la convertía en no apta para ser radiada, lo que en la práctica significaba su veto de las emisiones en todo el país. Esta súbita desaparición llevaría a este single a establecer un record aún hoy vigente de la mayor caída en ventas en el espacio de una semana. Para cuando la SESAC, otra entidad similar, le concedió una nueva certificación, el single ya había desaparecido de las listas para no volver a entrar.
Mientras tanto, el éxito acompañó también a la canción en otros países, entrando también entre los más vendidos en Irlanda, Canadá, Australia o Alemania, y alcanzando también el cuarto puesto en las siempre difíciles listas de ventas del Reino Unido. El impacto que tuvo fue tal que antes de que acabase el año ya había sido versionada al alemán y al italiano, y generado un par de imitaciones y respuestas, la primera de ellas, probable respuesta a las acusaciones de misoginia, a cargo del propio Samuels: "I'm happy they took you away, ha-haa!", acreditada a Josephine XIV, era básicamente la misma canción (y con el mismo ritmo) pero contada desde el punto de vista de la esposa que abandona al protagonista de la original, y aparecería cerrando el inevitable LP.

Porque la Warner, a toda prisa y para aprovechar el momento de popularidad, decidió encargarle a Samuels todo un LP que girase en torno al mismo tema, que aparecería pocos meses después, con el mismo título del inesperado hit y promocionado con un nuevo single, el no tan brillante "I'm in love with my little red trycicle".
De todas formas el álbum, sin más ambición que la de ser un disco gracioso, no dejó de experimentar con la forma y las posibilidades del estudio de grabación, siendo más interesante cuanto más se aparta de la estructura habitual de canción. Sus loops se adelantan años al sampleo. Sus deformaciones vocales no son diferentes de algunas de las que utilizarían poco después Zappa y sus Mothers of Invention. Varias canciones juegan con el sonido estereofónico antes de que lo hicieran The Velvet Underground, especialmente "I live in a split level head", que, por otro lado, anticipa la polipoesía veinte años antes de que se crease el concepto. El LP, por supuesto, no tuvo tanto éxito como la canción, aunque eso era previsible. De todas formas generó el culto suficiente como para ser reeditado en 1985.

Pero la carrera de Napoleón XIV no acabó ahí. En 1968 Samuels estuvo grabando material para un segundo LP que iba a titularse For God's sake, stop the feces, pero que finalmente no fue editado. Parte de ese material, junto a la totalidad del primer LP y algunas grabaciones nuevas, sería editado en CD en 1996 con el título Second coming. Este disco incluía también una secuela que el propio Samuels había editado en 1988, "They're coming to take me again, ha-haaa!", en la que el protagonista, tras haberse recuperado, acaba recayendo en su locura cuando muere el mono que tenía como mascota. Sí, ya lo sé, el concepto había ido degenerando.
La misma carrera de Jerry Samuels aparte de Napoleon XIV sería bastante irregular. Desde componer música para películas eróticas hasta ganarse la vida vendiendo un single de temática porrera por las head shops de América, acabó por asentarse como pianista en los bares de Philadelphia y alrededores, y establecer una agencia de talentos especializada sobre todo en entretenimientos para residencias de ancianos, que es a lo que se ha estado dedicando las últimas décadas (y que aún seguirá haciendo, si es que no se ha retirado ya a sus setentaytantos años). Aunque es de suponer que para ellos no suele tocar su éxito más popular.

jueves, enero 09, 2014

Lo mejor del 2013: videoclips del año

Llegamos a la última entrega de nuestro resumen del 2013 con nuestra ya tradicional lista de los mejores videos musicales del año.La cosecha ha sido bastante buena, pero éstos han sido los elegidos:

15. THE LEISURE SOCIETY "FIGHT FOR EVERYONE"
Dirigido por Persistent Peril


Una monada de video animado en el que asistimos a la creación del mundo por parte de una divinidad que lo maneja todo como quien maneja un videojuego, hasta que la ineptitud de la humanidad acaba por frustrarle y se harta. Divertido y muy cuco.

14. PASSION PIT "CRY LIKE A GHOST"
Dirigido por Daniels


No es su mejor video, pero Daniels han sabido recrear los juegos espaciales a que tan dado era en tiempos Michel Gondry. Jugando con la iluminación, con pequeños decorados y con la velocidad y la dirección de la película consiguen evocar en un puñado de escenas la desordenada vida de la protagonista. Del mismo grupo, también memorable este año ha sido Carried away, drigido por Ben y Alex Brewer.

13. JUST BLAZE & BAAUER ft JAY-Z "HIGHER"
Dirigido por Nabil


Una pequeña película de seis minutos para contar cómo un grupo de niños se entrenan para tratar de acabar con el matón local. El mismo director hizo también este año el oscuro Late night, para Foals.

12. PLACEBO "TOO MANY FRIENDS"
Dirigido por Saman Kesh


El video nos presenta una escena de unos pocos segundos y una voz en off (la del escritor Brett Easton Ellis, nada menos) nos invita a fijarnos en los detalles para tratar de deducir qué es lo que ha pasado. Al final no se da una respuesta cerrada, sino que se invita a los espectadores a opinar en la sección de comentarios de Youtube. Muy curioso.

11. KRONOS QUARTET "TOUR EIFFEL"
Dirigido por Alex Braverman y Poppy de Villeneuve


Uno de los videos más tristes del año y quizá de siempre. Aunque en su mayor parte es un largo viaje por carretera, la historia detrás del viaje y el tono lúgubre de la música se acumulan hasta que, al llegar al final y descubrir el objetivo del viaje, aunque éste no sea difícil de adivinar, la carga emocional se multiplique. A mí me sacó la lagrimita.

10. MUMFORD & SONS "HOPELESS WANDERER"
Dirigido por Sam Jones


En principio parece otro video más siguiendo los tópicos de los videos de grupos de folk... hasta que te das cuenta de que los Mumford & Son del video no son los auténticos, sino cuatro conocidos cómicos americanos que van a proceder a parodiar todos esos tópicos hasta terminar el video con furia destructiva. Muy divertido.

9. THE BLACK ANGELS "DON'T PLAY WITH GUNS"
Dirigido por Bo Mirosseni


La rebeldía y la incomprensión de las mentes inquietas ante los ridículos rituales y el inmovilismo del establishment, representadas aquí por una niña en el contexto de un inquietante restaurante.

8. MGMT "YOUR LIFE IS A LIE"
Dirigido por Tom Kuntz


No es el video más complejo, ni el más elaborado, ni el más pensado. Pero esta sucesión de viñetas que siguen más o menos la letra de la canción consigue sacarme la sonrisa cada vez que lo veo. No me canso de ponérmelo.

7. MONARCHY ft. DITA VON TEESE "DISINTEGRATION"
Dirigido por Roy Raz


Partiendo del hecho de que cualquier video que incluya a Dita von Teese en lencería merece la pena verse, aquí tenemos a la conocida modelo además luciendo su mejor imagen de ama de casa americana de los 50-60, en una progresiva destrucción en el interior de su mente del ideal de vida familiar que muestra aquella iconografía clásica por cuanto supone de frustración y no realización de los deseos. Subversivo.

6. ED WOOD LOVERS "ESTAS COSAS"
Dirigido por Oriol Puig


Inmejorable reflejo visual de la situación que describe la canción: salir por ahí y encontrarse con la ex-novia que te rompió el corazón. Brillante.

5. DAVID BOWIE "THE STARS (ARE OUT TONIGHT)"
Dirigido por Floria Sigismondi


El regreso musical del año, el de Bowie, tuvo perfecto reflejo en imágenes en varios inquietantes videos musicales, como éste o el de The next day (con Gary Oldman y Marion Cotillard, y que fue baneado de Youtube y luego rápidamente repuesto), ambos dirigidos por Floria Sigismondi, o el de Love is lost, del que se encargó el propio Bowie. Pero quizá el mejor sea este retrato de la posesión de una pareja madura por parte del deseo del glamour de las estrellas. Pura alienación.

4. FIDLAR "COCAINE"
Dirigido por Ryan Baxley


Nick Offerman, de Parks and Recreation, escribe y protagoniza este video delirante de puro humor punk. La historia de un hombre que no puede parar.

3. DARWIN DEEZ "YOU CAN'T BE MY GIRL"
Dirigido por Keith Schofield


Los primeros segundos de este video pensarás que ha entrado la publicidad del Youtube, pero no. Simplemente es que en este video han decidido reírse de las imágenes de archivo que se utilizan en anuncios insertando al cantante en ellas en una oda al photobombing y al pagafantismo que resulta cada vez más patética y delirante hasta resultar extremadamente divertida.

2. YEAH YEAH YEAHS "SACRILEGE"
Dirigido por Megaforce


Una historia dirigida por el colectivo francés Megaforce y protagonizada por la actriz Lily Cole, en la que se nos presenta, en orden cronológico inverso, un linchamiento y, poco a poco, se nos van desvelando las razones para el mismo. Cuenta una historia compleja en cuatro minutos y encaja perfectamente con la música. Qué más se puede pedir.

1. BOB DYLAN "LIKE A ROLLING STONE"
Dirigido por Vania Heymann


No tiene que ser fácil que te encarguen la tarea de crear un video para una de las canciones más míticas de la historia del rock. Aparecida en 1965, Like a rolling stone está considerada por los críticos como una de las mejores y más influyentes canciones de la historia. Aún más, cuando los también míticos Rolling Stones hicieron una versión, contrataron al genial Michel Gondry para que les hiciera un video excelente. Así que salir airoso del reto era extremadamente difícil. Pero Vania Heymann, considerado algo así como el genio israelí de los videos virales, ha superado la prueba. Su video interactivo es un canto al zapping que permite al espectador saltar entre 16 canales de televisión con la más diversa temática, pero todos ellos sincronizados con la canción. Una genialidad que, además, nunca se ve dos veces igual.

MENCIONES ESPECIALES:
Había muchos más videos que podían haber entrado, como el emotivo Afterlife, de Emily Kai Block para Arcade Fire; ese divertido festival de llantos que es The wire, de Jonathan Lia para Haim; esa orgía cortesana de repeticiones que es I don't need a reason, de Emile Sornin para Dizzee Rascal; esa epopeya de un criminal cuya pasión por el oro provoca su caída en Hate or glory, de Fleur & Manu para Gesaffelstein; el shooter en primera persona de The stampede + Bad motherfucker, de Ilya Naishuller y Sergey Valyaevpara para Biting Elbows; la peluquería de It's you, de Phil Andelman para Duck Sauce; el sorprendente final de Breathe this air, de Anthony Dickenson para Jon Hopkins; esa denuncia del bullying que es College boy, de Xavier Dolan para Indochine; o ese recorrido por los bailes del último siglo que es Safe and sound, de Grady Hall para Capital Cities.
No puede olvidarse tampoco, en un tono claramente (auto)paródico, el cambio de imagen más inesperado, el de Franz Ferdinand en Evil eye, de Diane Martel, o el remake más loco, el de This must be the place, de David Green para Miles Fisher, que hace su propia versión de American Psycho.
Y en cuanto a la animación, destacar dos: el viaje psicodélico de Ohm, de Donick Cary para Yo La Tengo, y esa orgía de sexo y gore que es G.I. Jane, de Mrzyk y Moriceau para Jackson and His Computerband.

Y YA PARA TERMINAR...:
Miley Cyrus cambió su imagen y consiguió dar mucho que hablar con videos como We can't stop (dirigido por Diane Martel) y Wrecking ball (dirigido por Terry Richardson). Pero eso no fue nada al lado de lo logrado por Kanye West con Bound 2, dirigido por Nick Knight, un video que es mitad salvapantallas y mitad Kanye en moto con su novia (la famoseta Kim Kardashian) en topless, lo que provocó cierto escándalo y miles de parodias encabezadas por Bound 3, remake plano por plano que hicieron Seth Rogen y James Franco en el descanso de un rodaje, y que al parecer ha logrado sacarle la carcajada hasta a los propios parodiados.
Ah, y mientras tanto, Thom Yorke ha vuelto a ejercer de bailarín en Ingenue, de Garth Jennings para Atoms for Peace. Incluso con el mismo coreógrafo que cuando hizo Lotus flower. Le debe haber cogido gusto.

¡Y hala! Con esto queda cerrado el resumen del año pasado. ¡Hora de seguir adelante y ver qué tonterías nos depara el nuevo!

viernes, enero 03, 2014

Lo mejor del 2013: cómics del año

Continuamos con el resumen del año con nuestra selección de los mejores cómics del 2013. Como de costumbre, un batiburrillo imposible en el que lo mismo entran tebeos aparecidos este año que tebeos publicados en España este año y que no había leído en versión original cuando salieron. Este año incluso me he encontrado con que títulos que había incluído en mis listas en años anteriores han sido editados en español, pero por supuesto me he abstenido de incluirlos otra vez. Eso sí, este año me he visto obligado a incluír un largo apéndice de menciones especiales, porque ¡ha habido tanto tebeo bueno este año! Pero en fin, al grano:

15. LAZARUS, de Greg Rucka y Michael Lark
Aunque la serie todavía acaba de arrancar, todos los críticos parecen coincidir ya en que éste es uno de los mejores trabajos de la carrera de sus dos experimentados autores. Un trabajo de ciencia ficción distópica ambientado en un futuro en el que, en una especie de regreso al feudalismo, hay vastos territorios controlados por familias que los gobiernan y cuya palabra es ley sobre sus habitantes. La protagonista de esta serie es Forever, hija menor de la familia Carlyle, que ejerce de "lazarus" de la familia, esto es, de brazo ejecutor: con un cuerpo modificado para ser un guerrero más eficaz y recuperarse con rapidez de las heridas -incluso de la muerte, de ahí su nombre-, ella se encarga de liderar la defensa de la familia y las acciones de guerra. Aunque ella no escogió esta labor y no se siente demasiado feliz ejerciéndola. Además, en el interior de su propia familia yacen secretos que pueden ser mucho más peligrosos que cualquier amenaza exterior. De momento sólo van cinco números, pero ya ha sembrado una envidiable colección de ideas y posibilidades. Hay que seguirla.

14. NIMONA, de Noelle Stevenson
Un webcómic del que ya hablé en su momento y que por haberlo descubierto tarde no entró en la lista del año pasado, pero que se ha ganado por méritos propios su presencia en la de éste. La historia de Nimona, una niña que puede cambiar de forma y que se convierte en la ayudante de Ballister Blackheart, villano oficial del reino pero con estrictos códigos éticos, ha ido poco a poco abandonando el tono humorístico de sus comienzos y tomando un matiz más oscuro a medida que se desarrollaban, magistralmente, los personajes. La autora ha conseguido que nos preocupemos por ellos, que suframos con ellos, incluso en algún momento ha llegado a dejarnos sin aliento por ellos. Muy grande.

13. RACHEL RISING, de Terry Moore
Las buenas noticias: que por fin este año se ha empezado a publicar en España, y que Moore ha vendido los derechos para hacer una serie de TV. La mala: las ventas no están acompañando y Moore se está planteando cerrar la serie. Mientras tanto, la calidad no ha bajado y, de hecho, las cosas parecen ponerse cada vez peor para los habitantes del pueblo de Manson. Mención especial para Zoe, la niña psicópata más entrañable desde Miércoles Addams, uno de los mejores personajes que ha creado nunca su autor, y que cada vez le está robando más protagonismo incluso a la propia Rachel del título. Todo un hallazgo.

12. EAST OF WEST, de Jonathan Hickman y Nick Dragotta
Parece ser que cuando los autores decidieron trabajar juntos, Hickman propuso a Dragotta hacer un western; éste dijo que no le apetecía demasiado, que tenía ganas de hacer ciencia ficción. Ni corto ni perezoso Hickman adaptó su primera idea y creó el pastiche definitivo, una mezcla de western, ciencia ficción, mitología cristiana, wuxia y horrores lovecraftianos ambientada en un futuro distópico con los Estados Unidos divididos en varias naciones, y con la Muerte en persona buscando venganza mientras los otros tres Jinetes del Apocalipsis le persiguen para cumplir con su obligación, auxiliados por un extraño culto que trata de provocar el fin del mundo. El resultado es brillante, la mezcla resulta muy refrescante y los constantes giros de guión siempre consiguen sorprender.

11. BATTLING BOY, de Paul Pope
Paul Pope es uno de los dibujantes más influyentes del cómic americano en los últimos 20 años, con un estilo mucho más europeo de lo que se lleva habitualmente en USA, tanto en dibujo como en diseño de página. Por ello, que aparezca un nuevo tebeo suyo, y más si es un proyecto personal y no una colaboración como las que ha prodigado en los últimos años, es todo un acontecimiento. El resultado ha sido brillante, la historia de un niño dios enviado a la Tierra como prueba de madurez para librar a una ciudad de una plaga de monstruos. Tan brillante que sus 200 páginas se pasan volando, como si fueran 24, llenas de acción, aventura y diversión, amén de un dibujo estupendo. ¿Su único defecto? Que acaba como un cómic-book de 24 páginas, con todo abierto para ser continuado en el próximo número, que, por desgracia, es previsible que tarde bastante en aparecer, teniendo en cuenta que a Pope le ha llevado cuatro años completar la primera entrega. En cualquier caso, un tebeo estupendo, lectura para todos los públicos y muy recomendable para pasarlo en grande sin más.

10. NEMO: HEART OF ICE, de Alan Moore y Kevin O'Neill
La más reciente adición de Moore y O'Neill al universo de La Liga de los Caballeros Extraordinarios quizá sea la más simple de todas, sin los recovecos y dobles lecturas que pueblan la práctica totalidad de las entregas anteriores. Pero no por agotamiento: simplemente, esto es otra cosa, el comienzo de una trilogía de libros centrados en la hija de Nemo; y no engaña: ni en el título ni en el libro se hace mención a la Liga. Pero el hecho de que sea más simple y de que tenga que aguantar la comparación con su extraordinaria hermana mayor no hace ni mucho menos que sea una mala lectura. La firma de Moore es casi siempre una garantía, y aquí nos presenta una aventura que engancha desde el principio y te mantiene en vilo hasta las páginas finales. La hija del Capitán Nemo, a quien ya conocimos en Century: 1903, harta de no poder sacudirse la sombra de su padre, decide emprender la única expedición en la que aquél fracasó, una exploración de la Antártida, sin sospechar que ésta va a devenir en persecución al entrar en escena unos asesinos contratados por una de las últimas víctimas de sus actos de piratería, y que su huída la va a empujar hacia lugares mucho más peligrosos aún. Literatura fantástica al viejo estilo que gana con cada relectura.

9. BILLY BAT, de Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki
A veces parece que le falta dirección, que pierde el ritmo, que la historia no avanza. Pero los autores no dejan de sorprender al lector con impredecibles saltos entre diversos personajes de diferentes épocas, o con giros de guión que te dejan boquiabierto, a un nivel mucho más acusado y radical aún que en trabajos anteriores y memorables como 20th Century Boys. Si ha habido una obra este año que en algún momento me ha hecho abrir los ojos como platos y pensar "no puede ser"... ha sido ésta. Es una de esas obras que o se ama o se odia, pero si, como yo, entras en su juego, vas a disfrutarla como pocas.

8. THE WAKE, de Scott Snyder y Sean Murphy
Una de las sorpresas más agradables del comic-book americano de este año, sólo se han publicado los cinco primeros números de lo que va a ser una miniserie de diez, pero sólo con estos cinco ya ha sido suficiente para cortarle el aliento a los lectores. Una historia de terror submarino que de alguna manera consigue mantenerse siempre varios pasos por delante de las previsiones de los lectores. Y mejor no digo nada más para evitar caer en el spoiler. Si la segunda mitad es tan buena como la primera, va a ser de esas obras que se recuerdan durante años.

7. MORNING GLORIES, de Nick Spencer y Joe Eisma
Una serie que continúa creciendo. Este año ha finalizado lo que los autores han denominado "primera temporada" con un número doble, y acto seguido continuó con la "segunda" (su intención era que cada temporada comenzase una nueva numeración, pero finalmente les convencieron de que era mejor mantener la existente). El reparto y los misterios se han ampliado, y hemos asistido a acontecimientos muy impactantes que procuraré no spoilear aquí. La referencia sigue siendo Lost: igual de fascinante, igual de enigmática y utilizando recursos estructurales similares, como el de centrar cada número en un personaje (con unas pocas excepciones). Enganchadísimo me tiene.

6. THE MANHATTAN PROJECTS, de Jonathan Hickman y Nick Pitarra
Serie que dio comienzo el año pasado y que ya apuntaba maneras, pero ha sido este año cuando definitivamente se ha convertido en la obra mayúscula que apuntaba que podía ser, a medida que las tramas que se iban presentando en sus primeros números han ido explotando y desarrollándose, que los personajes han ido creciendo y que los autores han sido capaces de seguir sorprendiéndonos una y otra vez con nuevas sorpresas y giros argumentales inesperados. Y a un ritmo endiabladamente alto, tanto que en 16 números han pasado casi dos décadas de tiempo en el tebeo, y sin dejar de sucederse los acontecimientos. A veces puede ser una serie un poco marciana, pero nunca aburrida. Y, en cualquier caso, una serie en la que Albert Einstein es un psicópata violento siempre merece leerse.

5. LOS SURCOS DEL AZAR, de Paco Roca
Acaso la obra más ambiciosa de la carrera de Paco Roca, en esta obra se da testimonio del destino de los milicianos españoles que, tras la derrota sufrida en la Guerra Civil, acabaron continuando su lucha contra el fascismo, bajo enseña francesa, en la II Guerra Mundial. Un trabajo muy serio, con una cuidada documentación histórica y un interesante juego de saltos temporales entre la época de la guerra y la época actual, en la que el dibujante recibe el testimonio del ya anciano protagonista. Quizá se le pueda reprochar un final un tanto anticlimático, pero, a fin de cuentas, así debió resultar todo para los que vivieron aquello, habiendo vencido en todas partes menos en casa, condenados sin patria a la que regresar, héroes que pierden todo aquello que de verdad querían y que era, a fin de cuentas, por lo que luchaban.

4. NO OS INDIGNÉIS TANTO, de Manel Fontdevila
Ensayo en forma de cómic en el que Manel Fontdevila hace uso de su maestría tanto como narrador de historias como de humorista gráfico, desplegando toda una galería de recursos narrativos brillantes para hacer avanzar el discurso. El resultado es una lúcida reflexión que parte de los movimientos del 15-M (el título y la portada son una respuesta al Indignaos de Hessel) para acabar hablando sobre la naturaleza de la protesta y la transgresión en general y su aplicación en el caso español en particular, con un par de hostias bien dadas al espíritu (santo) de la transición. Su condición de ensayo quizá ha hecho que esta obra haya pasado más desapercibida de lo que merece, pero es un trabajo mayúsculo.

3. THE HIP HOP FAMILY TREE, de Ed Piskor
Aunque lleva dos años publicándose en la web de Boing Boing, no ha sido hasta que he encontrado reseñas elogiosas de la primera parte de su recopilación en papel por parte de Fantagraphics que he descubierto esta maravilla. Una historia del hip hop en cómic absolutamente fascinante. Ed Piskor se lo toma con calma, ha realizado unas 80 entregas en dos años y apenas ha llegado a 1983, de modo que todavía queda muchísima historia que contar, pero realiza un trabajo extraordinario, incluyendo genialidades como darle a las páginas un color que remite a los viejos cómics de los 80 (es de suponer que eso cambiará cuando llegue a épocas más actuales, de hecho las escasas viñetas en que se ha permitido adelantar algún acontecimiento veinte años posterior utilizaban un color mucho más brillante y actual) o incluso utilizar en algunas viñetas el descabalgamiento de los colores tan típico de los cómics mal impresos de la época para remarcar el volumen de la música. Pero es la historia lo que destaca. Piskor salta de un protagonista a otro, nos va presentando cómo las diferentes escenas se influyen mutuamente, se detiene en momentos especialmente intensos e incluso se atreve a utilizar running gags. Está claro que siente más simpatía por unos personajes que por otros, pero al final el resultado es un retrato histórico de una época y del origen de un movimiento.

2. LOS AÑOS SPUTNIK, de Baru
Originalmente publicada entre 1999 y 2003, esta extraordinaria obra de Baru ha llegado a España con una década de retraso que, paradójicamente, quizá la haya hecho más oportuna. La vida de un grupo de niños en un pueblo de la Francia de los años 50, sazonada de peleas y rivalidades, de triunfos y de miserias, va mucho más allá del simple retrato nostálgico y, si bien sus momentos más lúdicos (esos partidos de fútbol que eran cuestión de vida o muerte, o esas batallas territoriales que remiten a La guerra de los botones) son una auténtica delicia, la historia acaba poco a poco erigiéndose en discurso político a medida que las peleas de los chavales van confluyendo con la lucha obrera que llevan a cabo los padres. Una obra de claro mensaje combativo: hay que unirse y luchar para defender lo que es de uno.

1. SAGA, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples
El año pasado la dejé fuera de la lista porque me pareció que todavía era pronto para ver hacia dónde iba la serie, que a fin de cuentas apenas había presentado a sus personajes. Pero a medida que han ido pasando los números, poco a poco los lectores estamos cada vez más inmersos en las aventuras de una atípica familia en constante huída a través de un universo en guerra. La comparación más difundida por la red ("es como Romeo y Julieta, pero en el universo de Star Wars") se queda tremendamente corta para definir una de las series más imaginativas (y mejor escritas) del cómic americano de los últimos tiempos, capaz de mezclar emoción y aventuras a partes iguales y sembrar como pocas los cliffhangers y las posibles tramas futuras para mantener siempre al lector expectante sobre qué va a ocurrir a continuación y aun así, llegado el momento, ser capaz de sorprenderlo con nuevas vueltas de tuerca. La mejor serie del cómic-book actual. ¡Y el viaje todavía está tan sólo empezando!

MENCIÓN ESPECIAL Nº1: TEBEOS EN INTERNET
Además de los ya mencionados Nimona y The Hip Hop Family Tree, ha habido muchos otros webcómics a destacar, alguno de los cuales han estado a punto de entrar en la lista. Subnormality sigue publicando joyas (ahí están A photo of yourself from the future o Zanadu) pero cada vez le cuesta más actualizar, mientras que Bouletcorp, que en su versión inglesa lo mismo incluye historias nuevas que traduce las viejas, ya que este webcómic lleva en activo desde 2004 (Boulet ya ha publicado ocho tomos recopilatorios), es más irregular a cambio de ser más constante, pero igualmente incluye maravillas como Paola-4, Le long voyage o Notre Toyota était fantastique. También merece atención el siempre ingenioso Hark, a vagrant!, cuyo tomo recopilatorio se publicó este año en español y es más que recomendable. Y, bueno, por supuesto este año descubrí y me puse al día con el colosal Homestuck, que ronda ya las siete mil páginas, pero que este año ha actualizado relativamente poco. En cuanto a productos nacionales, este año me he hecho fan de ¿Dónde está el guionista? y HTZ.
Pero no sólo de webcómics vive la red. También ha habido interesantes intentos de publicación digital en Internet, como es el caso de The private eye o The bunker. Y también ha habido historias cortas tan estimulantes como Out of skin o Everybody.

MENCIÓN ESPECIAL Nº2: IMAGE COMICS
Éste ha sido el año de Image. Cierto, es posible que los niveles de ventas no igualen nunca los de sus primeros años, pero a nivel de calidad han alcanzado sus más altas cotas. En la lista han entrado nada más y nada menos que cinco colecciones de esta editorial, y todavía nos hemos dejado fuera unas cuantas que merece la pena seguir. Invencible y The Walking Dead, series clave en el resurgir de Image, siguen siendo apuestas seguras. Pero también son muy disfrutables series como la lovecraftiana Fatale (que ya estuvo en la lista el año pasado y no se ha ido muy lejos), la odisea galáctica metalhurlantiana de Prophet, la historia de ladrones Thief of Thieves, la sobrenatural Ten grand, esa versión midwest de Les Revenants que es Revival, la deconstrucción superheróica Sex o esa joya pop lastrada por su ritmo de publicación irregular que es Nowhere men. Apuntan alto también, aunque llevan todavía muy pocos números para valorarlas en su justa medida, los superhéroes de Jupiter's legacy y Sidekick; los espías de Velvet; los western sobrenaturales de Pretty deadly y Manifest destiny; la niña policía del futuro que viaja en el tiempo hasta los 80 de Rocket girl; y la comedia fantástica (y algo sexual) de Sex criminals. Y no quiero dejar de mencionar una serie que me gustaba mucho, I love trouble, que apuntaba alto hasta que desapareció varios meses para volver con otro dibujante y cerrar precipitadamente en su sexto número. Y aún me dejo cosas como Mara, Mind the Gap, Great Pacific, Clone...

MENCIÓN ESPECIAL Nº3: OTROS AMERICANOS
Respecto a las dos majors, como nunca me han interesado demasiado los superhéroes que publican pues no he leído casi nada, aunque la crítica pone bastante bien algunas de sus series y reconozco que el número del perro de Ojo de halcón es una de esas cimas que van a ser recordadas durante mucho tiempo. DC al menos ha sabido reactivar su línea Vertigo, que llevaba años en decadencia, y este año han editado, además de The wake, cosas tan interesantes como la odisea ci-fi de Trillium o el regreso de Astro City.
En cuanto a otras editoriales, han tenido cierto eco dos interesantes thrillers, el sobrenatural Dream Thief y el ambientado en el Everest High crimes. Archie se ha apuntado a la moda de los zombies con la muy digna Afterlife with Archie. Y hemos visto una interesante biografía de Brian Epstein en The fifth Beatle. Además, éste fue el año de publicación en España de La Hermandad de Historietistas del Gran Norte, interesante obra de Seth que también ha quedado cerca de la lista, de El rayo de la muerte, obra imprescindible de Daniel Clowes que ha llegado por fín a España con sólo nueve años de retraso, y de Cleveland, la obra póstuma del gran Harvey Pekar.

MENCIÓN ESPECIAL Nº4: PRODUCTO NACIONAL
Ha sido un año bastante bueno en cuanto al tebeo nacional, aunque reconozco que no voy a hablar de muchos porque no he leído algunos de los más aclamados. Dos han entrado en la lista, pero me gustaría recordar algunas más: Carlos Giménez ha seguido contándonos la vida de Pepe en una obra a la altura de lo que se puede esperar del maestro, pero a la que quizá se puede reprochar una cierta dispersión que, sin embargo, es posible consecuencia de que la vida que se está contando fuera igual de dispersa; Joan Cornellà ha plasmado toda una galería de idas de olla en Mox Nox; y hemos tenido dos cuentos de particular belleza en Andrea Hojarasca de Álex López y Los cuentos de la era de Cobra de Enrique Fernández. También me han llamado la atención la explicación que hizo Bernardo Vergara del conflicto de Palestina y los experimentos de Max en Paseo astral y Conversación de sombras, pero claro, cualquier obra del inquieto autor mallorquín es también apuesta segura, si bien en este caso se hacen excesivamente breves.
¡Ah, y no nos olvidemos de Thermozero! Ya sabéis, ese fanzine en que colaboro, os habré hablado varias veces de él... No sólo ha editado este año su mejor número hasta ahora y fue nominado por segunda vez al premio al Mejor Fanzine en el Salón de Barcelona, sino que apareció mencionado en el tomo 10 de Del tebeo al manga: una historia de los cómics, la estupenda obra divulgativa que dirige Antoni Guiral, y ahora, para empezar el 2014 con alegría, acaba de aparecer en la web de TVE. ¡Estamos que lo tiramos!

Y YA, FINALMENTE:
No me lo he leído, pero un montón de voces cuya opinión respeto me recomiendan I am a hero, de Kengo Hanazawa, así que tomad nota.
Por otro lado, sí me he leído las nuevas entregas de Blacksad y de Astérix, pero... A ver, el dibujo de Guarnido es una maravilla, pero Amarillo tiene la historia más floja de la serie hasta ahora, y aparte de presentarnos algún nuevo personaje que puede tener continuidad, no aporta mucho; los álbums anteriores dejan claro que a Díaz Canales se le puede exigir bastante más. Por su parte, Astérix y los pictos supone la novedad de ser el primer Astérix no dibujado por Uderzo, y sí, es el mejor álbum de Astérix en veinte años... que no es decir mucho, porque en ese tiempo sólo hemos tenido los tres peores de la serie. Pero bueno, aunque los nuevos autores aún se ven un poco atenazados por la responsabilidad, su debut resulta prometedor en su regreso a la aventura clásica del personaje, lejos del tono fantástico o guiñolesco de los últimos álbums: tengamos paciencia y ya veremos hasta dónde llegan.

Y en fin, esto ha sido mi repaso a los tebeos del año. Espero que lo hayáis disfrutado. Próximamente, la tradicional lista de videos musicales para cerrar el resumen del año.