sábado, diciembre 13, 2014

Diez años de blog

¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando empecé, de forma un poco titubeante, a escribir este blog, sobre una de aquellas plantillas básicas de Blogger de fondo blanco y diseño más que soso. Y, de repente, 645 entradas después, ¡han pasado diez años!
Muchas cosas han cambiado desde entonces. Ahora tenemos gmail, tenemos youtube, tenemos facebook, tenemos twitter, tenemos tumblr, y tenemos, en fin, muchisimas más opciones para socializar en la red aparte de estos muros desde los que gritar al desierto en la esperanza de que alguien escuche. Y casi nadie escucha. Aunque seguir en ello te da extrañas recompensas, en la forma de ecos inesperados: entradas redactadas hace casi una década siguen siendo referente de ciertos temas en las búsquedas de internet, como mi multivisitada explicación de Mulholland Drive o mi filmografía de Al Leong que, de alguna manera, llegó hasta el telediario hace un par de veranos.
Así que aquí seguimos mi blog y yo, sin el impulso inicial y tal vez un poco por inercia, pero con la esperanza de seguir contando todavía las suficientes cosas interesantes como para que mi aportación a esta especie de ente colectivo que es la vasta Internet sea mínimamente sustanciosa. A veces me siento vacío, sin saber qué más escribir, y pienso en cerrar, pero al final siempre acabo haciendo otra entrada más, o de repente me encuentro con algo inesperado que necesito comentar por aquí. Ahora mismo, por ejemplo, ya estoy cocinando mis clásicas listas de resumen del año para ponerlas por aquí en un par de semanas. Todavía queda Página 36 para rato.
De modo que gracias por haber seguido este engendro durante tanto tiempo, o simplemente por haberlo leído ocasionalmente. Reconozco que sobre todo escribo para mí mismo, pero me gusta saber que, aunque poca gente, hay alguien ahí.

viernes, diciembre 12, 2014

Hoy, mañana y pasado mañana


Estos días voy a estar por aquí. ¡No se os ocurra faltar!

domingo, noviembre 23, 2014

Espacio exterior


Con unos días de retraso, pero por aquí aún os tenía que dar la noticia. A partir de ahora podréis leerme también de manera regular en el prestigioso blog de tebeos Viñetario, donde el gran Óscar Senar ha tenido a bien darme mi propia sección para que hable de títulos interesantes que todavía no han llegado a España. De momento el primero ha sido The woods, serie de aventuras publicada en los USA por Boom! Comics. Esperemos que esto sea el principio de una larga y fructífera colaboración.

martes, noviembre 18, 2014

Últimas novedades

Se nota que se acaba el año. Como se acerca la temporada de los regalos de Navidad es buena época para las editoriales, que editan bastantes novedades. Y si además tenemos en cuenta que en diciembre son la Feria del Libro de Monzón y el Salón del Cómic de Zaragoza, pues ya os podéis imaginar que es el momento cumbre del año para las novedades de cómic aragonés. Así que en dos semanas he estado en nada menos que tres presentaciones. Casi nada.
El día 8 GP Ediciones tuvo a bien presentarnos su última novedad (o ya penúltima, porque la siguiente ya está en la imprenta): una recopilación de las páginas de JANO, IN CORPORE SANO que José Antonio Bernal lleva realizando para El Jueves desde hace ya unos cuantos años. El cómic cuenta, en historietas cómicas de una sóla página, las aventuras de Jano, un habitual del gimnasio que gusta del deporte pero que tiene poco que ver con los fanáticos del culto al cuerpo. Es muy divertido y, como Bernal ya lleva unos cuantos años dedicado al personaje, el tomo tiene un porrón de páginas.
Después, el viernes pasado se presentó la última novedad de Thermozero Cómics, que han anunciado el cierre de su revista (cuyo último número está a puntico de salir también), pero que están dispuestos a seguir dando caña como editores. Su nueva propuesta es MAGUS, un estupendo tebeo de Mikelodigas, colaborador habitual del fanzine de la editorial y webcomiquero de enjundia, que para su primer cómic largo ha preparado un collage de historias interconectadas en torno a dos de sus cosas favoritas: la magia y la pizza. En un precioso y atípico bitono naranja/morado. Podéis comprarlo aquí.
Y el sábado se culminó esta tanda de novedades simultáneas con la última novedad de Editorial Cornoque, conocidos por editar el fanzine Malavida, y que también tienen ya en imprenta su siguiente obra. En esta ocasión se trata de una novedad muy particular, puesto que es un libro de recetas de cocina, pero hecho en cómic. Su título es ESTOY HECHO UN COCINICAS y lo firman Xcar Malavida, Carlos Azagra y Encarna Revuelta, aunque también han dibujado Iru y Chema Cebolla. La portada es personalizable, el libro es muy bonito, y las recetas son sencillas de modo que en teoría hasta los que somos unos completos inútiles en la cocina como yo podríamos hacerlas.

Tres novedades que son sólo un anticipo de lo que veremos el mes que viene. Y muy recomendables todas ellas. Ya estáis tardando en pillarlas.

miércoles, octubre 08, 2014

Breve guía de segundas temporadas

El año pasado disfruté -y en este mismo blog os hablé de ello- de varias series cuya primera temporada había sorprendido por su calidad. El tiempo ha pasado y es buen momento para comentar cómo han continuado.

ORPHAN BLACK
Esta serie canadiense protagonizada por Tatiana Maslany sorprendió en su primera temporada, pero no ha mantenido el nivel en su segunda. Sí, sigue habiendo tensión, sorpresas, giros inesperados y hasta momentos divertidos, pero la serie se ha perdido en subtramas poco aprovechadas (incluso dedican todo un capítulo a presentarnos un nuevo personaje que luego... se va y no vuelve a salir) que, además, apenas se cruzan con la trama principal. El caso es que esta segunda tanda no logra acercarse al suspense y a la sensación de peligro e imprevisibilidad de la primera, acaso porque el principal antagonista pasa de ser una psicópata perturbada a una fría corporación, más poderosa pero también bastante más previsible. Y el cliffhanger final es un poco "ah... pues vale", sin la tensión en varios frentes del de la primera temporada. Se puede ver, pero debería mejorar en su próxima temporada. Tiene personajes estupendos a los que no están sabiendo sacar todo el jugo.
GENIÓMETRO: 2,5/5 colombos



UTOPIA
Serie británica que impactó el año pasado, en principio (y pese a un final abierto) estaba pensada como autoconclusiva, pero el éxito empujó a sus creadores a hacer una segunda que, por desgracia, ha resultado mucho menos inspirada. Su estética, muy personal, con su utilización de planos frontales y colores primarios (especialmente un marcado amarillo), ya no sorprende tanto, y en cuanto a la trama... la verdad, resulta decepcionante. Dejando aparte un primer episodio de flashback totalmente prescindible, luego la historia avanza a golpes de casualidad o, simplemente, de decisiones arbitrarias estúpidas, todo para poder reunir de nuevo, de una manera un tanto forzada, a los protagonistas de la temporada anterior, de nuevo a la fuga. En su favor, si desconectas de las incoherencias de la trama y te dejas llevar se disfruta bastante, sobre todo en los dos últimos capítulos, que son los mejores. El final queda abierto para posibles continuaciones, aún no confirmadas.
GENIÓMETRO: 2,5/5 colombos



ÄKTA MÄNNISKOR
Esta serie sueca de la que ya hablé por aquí elogiosamente es de las tres la que sale mejor parada del reto de la segunda temporada. Su personal acercamiento a la ciencia ficción, primando más los problemas de identidad y de convivencia de humanos y robots que las grandes tramas de conspiraciones y trascendencia universal (aunque también algo de esto haya) le da un poso que hace que gane cuanto más se rememora. Su segunda temporada presenta nuevos matices (un virus que afecta a los robots, transhumanos, un partido antirobots de corte fascistoide...) y confirma la serie como obligatoria para el buen aficionado. Quizá lo mejor que se ha hecho sobre humanos y robots desde los relatos de Isaac Asimov. Paradójicamente, y pese a su final abierto, es la que menos opciones tiene de alcanzar una tercera temporada, porque la audiencia no le ha acompañado, aunque el hecho de que ya se hayan vendido los derechos para un remake en inglés aún podría salvarla.
GENIÓMETRO: 4/5 colombos

lunes, septiembre 29, 2014

38

Ya está aquí de nuevo el inevitable post anual para comunicar que el autor de este blog cumple años, bla bla bla... Desgraciadamente cada año se me ocurren menos cosas que poner en esta entrada. Así que para esta ocasión he decidido poner un gif animado que tenía ganas de usar hace tiempo, pero no sabía en qué contexto.
¡Un gallifante de premio para el primero que acierte de dónde sale esta escena!

jueves, septiembre 18, 2014

El teorema imposible

De alguna manera, porque no es nada fácil hacerlo debido a su pésima distribución, he conseguido ver la última película del gran Terry Gilliam. A pesar de que la carrera del director, siempre interesante, le debería abrir las puertas si no a un estreno masivo en cientos de salas sí al menos a un estreno modesto en salas pequeñas, ni eso ha sido fácil de conseguir en estos tiempos de multicines y películas palomiteras en los que se tiende a la uniformidad y a seguir lo que está de moda y relegar al ostracismo a todo lo demás. Cierto es que las últimas películas del realizador ni tan siquiera se han acercado al éxito comercial, y que la personalidad de Gilliam no le ha hecho precisamente ganarse favores entre los personajes más influyentes del negocio, pero aun así, ¡por favor!, estamos hablando de un tipo que ha formado parte de uno de los grupos de cómicos más grandes de la historia, que ha firmado varias de las películas más interesantes de las dos últimas décadas del siglo XX, y que ha marcado estéticamente a toda una generación de directores. Y aun así, ha tenido problemas de distribución, en España no ha llegado a los cines (aunque se pudo ver en el Festival de Sitges), y mañana se estrena, sin apenas publicidad, en un puñado de salas de Estados Unidos.

The Zero Theorem está ambientada en un futuro no demasiado lejano y sigue el deambular de Qohen Leth, un excéntrico programador interpretado (estupendamente) por Christoph Waltz, hipocodríaco y obsesionado con esperar una llamada de teléfono que le revele el sentido de su existencia. Qohen trabaja para una gran corporación y trata de conseguir que le permitan trabajar desde casa para asegurarse de que puede contestar la llamada que espera, y finalmente la Dirección, encarnada en un elusivo Matt Damon, accede a su petición a cambio de que trabaje en un extraño proyecto, la resolución del Teorema Cero, que nadie ha podido concluir y que ha conseguido volver locos a todos los programadores que se han enfrentado al reto.
Terry Gilliam mantiene su extraordinario talento visual y sigue creando imágenes memorables en todas sus películas, pero ha llegado a ese punto en el que disfruta más diseñando escenas que contando historias perfectamente cerradas. Aunque en esta ocasión quizá no sea a él al que haya que apuntar esos defectos ya que, a diferencia de sus predecesoras Tideland y El imaginario del Doctor Parnassus, esta vez no ha sido el propio Gilliam el que se ha encargado del guión. Lo cierto es que el comienzo resulta prometedor, arrastrando al atribulado Qohen como pez fuera del agua desde el refugio que supone su casa (una antigua iglesia abandonada) hacia, primero, su trabajo (puro caos gilliamesco), después hacia una surrealista revisión médica, y, finalmente, hasta una extraña fiesta digna del teatro del absurdo, en la que conocerá a una joven llamada Bainsley y conseguirá por fin encontrarse (en una extraña sucesión de apariciones y desapariciones) con la Dirección.

Por desgracia, a partir de ahí la película se ralentiza, con Qohen encerrado en su casa trabajando en su proyecto imposible, sufriendo una crisis nerviosa e interactuando apenas con un programa de psiquiatría al que pone rostro Tilda Swinton, cada vez más especializada en papeles extravagantes; con Bainsley, enviada por su jefe para cuidar de él; y Bob, el hijo de la Dirección, un genio informático adolescente que acude a reparar sus ordenadores. No es que la película carezca de interés ni mucho menos, es un interesante estudio sobre la soledad (y quizá una metáfora sobre internet), pero lógicamente no entretiene tanto como su epatante media hora inicial. Además, el final no es todo lo satisfactorio que los espectadores hubiéramos deseado, es un tanto extraño, es amargo (a fin de cuentas el propio Gilliam ha dicho que esto es una tragedia, no una comedia), deja cabos sueltos... aunque por todo ello, por otro lado, quizá sea de lo más apropiado para cerrar una búsqueda sobre el sentido de la vida.
En resumen, que no es una obra maestra pero sí es una muy digna película que habría merecido mejor suerte.
GENIÓMETRO: 3/5 grouchos