martes, enero 30, 2007

Zôon politikón

Los más aficionados al cómic recordarán con una sonrisa los ya míticos capítulos del segundo tomo de las aventuras de Cerebus en los que éste, un cerdo hormiguero de rabiosa humanidad (violento, borracho, ambicioso, vicioso) competía en las elecciones a primer ministro de Iest contra... una cabra, candidato apoyado por Lord Julius (un personaje creado a imagen y semejanza de Groucho Marx), el irreverente gobernante del poderoso país vecino que siempre ha estado manejando Iest a su antojo, y que ha decidido que, ya que todos saben quién es el que manda, no vale la pena disimular. La serie, que Dave Sim había creado como parodia de Conan el bárbaro, se transforma en este punto en una de las más despiadadas (¡y divertidas!) sátiras políticas nunca vistas.
Pero pensaréis que esas cosas sólo ocurren en la ficción.
Pues no.
Cacareco, el candidato más votado
En 1958, para la inauguración del zoológico de Sao Paulo, llegaba a la ciudad Cacareco, un rinoceronte negro que venía prestado por el zoo de Río de Janeiro. En principio, su estancia en Sao Paulo debía ser breve, pero la popularidad alcanzada por el enorme animal fue tal que el presidente del zoo fue dando largas al asunto de su devolución, afirmando que el animal se encontraba muy a gusto en Sao Paulo. Por supuesto estalló el conflicto, hasta el punto de que la cuestión del domicilo de Cacareco llegó a debatirse en el Senado.
La cuestión estaba en su punto álgido cuando llegaron las elecciones. En un ambiente de descontento general por la corrupción política, los diferentes partidos desarrollaron campañas delirantes (desde la ruleta que el PRT instaló con los nombres de sus 45 candidatos y el slogan "Basta girar la rueda de la fortuna, todos merecen sus votos", hasta el tipo gordo de 200 kg de peso que se presentó con el lema "El candidato que vale lo que pesa") que causaron el hastío de los ciudadanos. En esas circunstancias, y ante el bajo nivel de los candidatos, el periodista Itaboraí Martins comentó a sus compañeros que él votaría por Cacareco. Inmediatamente la broma fue aplaudida y decidieron hacer campaña, para asombro y enfado de los sectores más conservadores (y con menos sentido del humor) de la sociedad paulista. Por supuesto, los estamentos oficiales no aceptaron la candidatura y, para colmo, tres días antes de las elecciones Cacareco sería embarcado de vuelta a Río, con una multitud reunida para despedir a tan carismático animal.
Y llegó el día de las elecciones. En una jornada marcada por una gran abstención, Cacareco, pese a no ser un candidato oficial, acabó como el candidato más votado de las elecciones, con cerca de 100.000 votos, un fenómeno que todavía sigue siendo objeto de estudio para los sociólogos. Aunque, por supuesto, el rinoceronte no llegó a tomar posesión de su cargo (quedó "en el exilio", en su zoo de Río), se convirtió en un símbolo del voto de protesta, y su nombre se ha convertido, a un nivel local, en sinónimo de las cosas de poco valor. La revista Time se hizo eco del acontecimiento, recogiendo el testimonio de uno de sus votantes: "Es mejor elegir a un rinoceronte que a un asno".
Inspirado por su ejemplo, en 1963 el canadiense Jacques Ferron fundaría en Québec el Parti Rhinoceros (Partido Rinoceronte), un partido político registrado que concurría a las elecciones de Canadá como ejercicio activo de sátira política, y que, aunque de hecho nunca presentó candidatos animales, sí que asumían el liderazgo de Cornelius the First, el rinoceronte del zoo de Granby, Québec. El partido desaparecería en 1993, a causa de un cambio en las leyes electorales canadienses que, en la práctica, les impediría tomar parte en ellas.
Cornelius, el líder espiritual de los rinocerontes canadienses El chimpancé Tiao, casi alcalde
Aunque Cacareco fue el primer y más sonado caso de animal presentado a unas elecciones, no ha sido el único. El Ezenhemmer Plastpåsar och Barnuppfostringsredskapspartiet sueco (recibiré encantado cualquier traducción coherente) tenía al gato Mickelin como líder. El neozelandés McGillicuddy Serious Party consiguió presentar una cabra en unas elecciones locales, pero no consiguieron que se aceptara su propuesta de tener un erizo como candidato a Primer Ministro. En Brasil, el recuerdo de Cacareco se hizo patente en 1988, cuando, a iniciativa de la revista satírica Casseta & Planeta, el Partido Bananista Brasileiro presentó como candidato a la alcaldía de Río de Janeiro a Tiao, un chimpancé del zoo de la ciudad muy popular entre los visitantes, especialmente los niños. Tiao tampoco fue reconocido como candidato oficial, a pesar de lo cual quedó cuarto, con más de 400.000 votos. El fallecimiento del chimpancé en 1996 hizo que el alcalde decretase luto oficial y que las banderas ondeasen a media asta e el zoológico durante ocho días.
Y por supuesto, en Estados Unidos también ha ocurrido. Ya en 1968 los Yippies (Partido Internacional de la Juventud) intentaron, por supuesto sin éxito, presentar a Pigasus the Inmortal, un cerdo, como su candidato a Presidente. Pero allí han rizado el rizo: en algunos municipios pequeños no sólo se han presentado candidatos animales, sino que incluso han sido elegidos. El ejemplo más conocido es el de Rabbitt Hush, Kentucky, de cuarenta habitantes, ya que la elección (no oficial, puesto que el pueblo no tiene ayuntamiento) de un perro (un labrador llamado Junior Cochran) como alcalde en 1998 fue recogida en el documental "Rabbit Hash (The Center of the Universe)". El perro fue nuevamente elegido en 2004. Aunque, en este caso, no se trataba tanto de una iniciativa crítica para con los políticos como de aprecio por el animal.
P.D.: Además de la ya perenne utilización de Mickey Mouse, Donald Duck y similares como objeto de voto nulo habitual en las elecciones (particularmente en EE.UU., donde Mickey recibe miles de votos en cada elección, pero también en otros países del mundo), vale la pena recordar los votos recibidos por Howard the Duck en las elecciones presidenciales de 1976, cuando su creador Steve Gerber hizo que, coincidiendo con la campaña electoral real, el pato hiciera campaña en sus cómics como candidato por el All Night Party (bajo el lema "Get down, america!"). Aunque la historia era obviamente ficción, fueron miles los votantes que optaron por Howard. De todas formas, Howard era un pato de ficción, así que probablemente no cuenta.