jueves, octubre 05, 2006

¿Será el café?

El tebeo favorito de Juan Valdés
Hace cuatro años, en pleno apogeo de actividad de esa gran, grandísima editorial llamada Burz Comics, los autores de la misma recibimos el encargo de hacer un cómic para promocionar una marca de café que quería repartirlo gratis en cafeterías. Con la habitual habilidad para los negocios que nos caracterizó siempre, una serie de malentendidos nos llevó a hacerlo sin cobrar, pagando la empresa tan sólo los gastos de impresión pero no el trabajo de los autores. Sí, ya sé, ya sé... éramos unos estúpidos románticos. O, como nos definió una vez el amigo Joseba Basalo, "una puta ONG".
Sabiendo que no íbamos a cobrar pero que tampoco íbamos a tener que venderlo, aprovechamos para hacer realmente lo que nos dio la gana. Probamos todas las cosas que no hacíamos habitualmente en nuestras publicaciones, probamos estilos, géneros y técnicas, incluímos desde tiras cómicas a caligramas, probamos el formato apaisado que nunca habíamos utilizado... vamos, que procuramos divertirnos, en un momento en el que ya hacía tiempo que habíamos dejado de hacer historias cortas de dos o tres páginas para publicar comic-books... el único límite era hacer cómics que giraran en torno al café, y desde luego creo que no se le podía sacar más partido al tema, abarcamos todos los espectros, desde la introspección onírica hasta la acción pura y dura. Como buenos amateurs, entregamos tarde (a fin de cuentas no cobrábamos), pero el resultado fue muy bueno. Probablemente uno de los mejores tebeos que hicimos.
Mi aportación fueron dos historias, que escaneo horriblemente y pego a continuación para vuestro goce y disfrute. Pulsad sobre las imágenes para ampliar y poder leer la historia.
Basado en hechos reales fue escrita (¡lo juro!) en el patio de una escalera de Teruel en mi breve pero intensa experiencia como aporreador de puertas a domicilio para el Círculo de Lectores, y luego dibujada en un par de días. El título no miente.



Por su parte, Los Globertrotters Atómicos fue escrita por mí y dibujada por ese gran dibujante que es David Daza, después de que él dijera que no tenía tiempo para dibujar sus páginas y yo le respondiese que le podía hacer un guión en el que sólo tuviera que dibujar dos viñetas. El título original de la historia era "So long, and thanks for all the coffee", pero David no había leído nada de Douglas Adams así que lo cambió. Cerrar el tebeo con esta historieta fue un acierto, no se me ocure un final más demoledor posible.



Snif. Echo de menos mi época de comiquero...