jueves, febrero 09, 2012

El club de los cinco muertos

Aunque la imagen que el espectador medio tiene de la comedia de instituto sea la de American pie y similares colecciones de calentones y chistes de tetas, culos y fluídos corporales, existen otros modelos, como bien sabe la generación que se crió en los 80 y vio las películas de John Hughes, en su momento auténticos hitos generacionales, en los que se ofrecía una imagen más realista de los adolescentes, reflejándolos más como personas que como los gamberretes calentorros unidimensionales que ya incluso entonces plasmaban películas como Porky's.
Los realizadores de Promoción fantasma han querido recuperar aquel espíritu, hasta el punto de convertir su película en un homenaje a la mítica El club de los cinco (con algunos planos calcados incluídos) y en un producto cuyo target ideal no son tanto los chavales de hoy como los treintañeros que fueron chavales en los 80 (la cantidad de referencias a clásicos de aquella década es impresionante), si bien (la comercialidad es la comercialidad, y el público adolescente actual parece exigirlo) han tenido que incluir unos cuantos gags algo soeces para no dejar de lado lo que se lleva ahora. Para ello han contado con un guión perfectamente construído por Adolfo Valor (guionista de El intermedio) y Cristóbal Garrido (guionista de Gran Reserva y creador de la webserie de éxito Con pelos en la lengua junto a Felipe Jiménez Luna, casualmente director de otra comedia de instituto nacional no vergonzante, la negrísima No digas nada) y con la dirección de un Javier Ruiz Caldera (Spanish movie) con un excelente ojo para el homenaje visual. El resultado es una divertida comedia que arrancará sonrisas incluso a aquellos que, después de ver Fuga de cerebros o Mentiras y gordas, juraron no volver a acercarse a una comedia de instituto española en su vida.

La historia se centra en Modesto (excelente Raúl Arévalo), un profesor de instituto con graves traumas y problemas psicológicos derivados de su capacidad para ver gente muerta, que se incorpora a un centro privado en horas bajas en el que ocurren cosas extrañas y descubre que todo se debe a la presencia de los fantasmas de cinco alumnos que fallecieron en un incendio hace casi treinta años. No diré más para no destripar nada, pero hay una buena colección de personajes secundarios delirantes, unos cuantos one-liners envenenados, varias dosis de romance... y todo está tan bien trenzado que va creciendo en intensidad, va de menos a más, hasta que acaba la película y te deja con un subidón de buen rollo que en los tiempos que corren no es nada desdeñable.
No es una película perfecta, quizá se echa en falta un mayor desarrollo de los personajes y algunas explicaciones en algunos momentos, pero también es cierto que estos elementos han sido sacrificados de manera consciente para favorecer que el minutaje no sea excesivo, que todo fluya y que, en fín, al final, aun con esos pequeños defectos, todo funcione.
En suma, una buena película que te hace reír y te emociona. Que no es poco.
GENIÓMETRO: 3,5/5 grouchos