viernes, enero 03, 2014

Lo mejor del 2013: cómics del año

Continuamos con el resumen del año con nuestra selección de los mejores cómics del 2013. Como de costumbre, un batiburrillo imposible en el que lo mismo entran tebeos aparecidos este año que tebeos publicados en España este año y que no había leído en versión original cuando salieron. Este año incluso me he encontrado con que títulos que había incluído en mis listas en años anteriores han sido editados en español, pero por supuesto me he abstenido de incluirlos otra vez. Eso sí, este año me he visto obligado a incluír un largo apéndice de menciones especiales, porque ¡ha habido tanto tebeo bueno este año! Pero en fin, al grano:

15. LAZARUS, de Greg Rucka y Michael Lark
Aunque la serie todavía acaba de arrancar, todos los críticos parecen coincidir ya en que éste es uno de los mejores trabajos de la carrera de sus dos experimentados autores. Un trabajo de ciencia ficción distópica ambientado en un futuro en el que, en una especie de regreso al feudalismo, hay vastos territorios controlados por familias que los gobiernan y cuya palabra es ley sobre sus habitantes. La protagonista de esta serie es Forever, hija menor de la familia Carlyle, que ejerce de "lazarus" de la familia, esto es, de brazo ejecutor: con un cuerpo modificado para ser un guerrero más eficaz y recuperarse con rapidez de las heridas -incluso de la muerte, de ahí su nombre-, ella se encarga de liderar la defensa de la familia y las acciones de guerra. Aunque ella no escogió esta labor y no se siente demasiado feliz ejerciéndola. Además, en el interior de su propia familia yacen secretos que pueden ser mucho más peligrosos que cualquier amenaza exterior. De momento sólo van cinco números, pero ya ha sembrado una envidiable colección de ideas y posibilidades. Hay que seguirla.

14. NIMONA, de Noelle Stevenson
Un webcómic del que ya hablé en su momento y que por haberlo descubierto tarde no entró en la lista del año pasado, pero que se ha ganado por méritos propios su presencia en la de éste. La historia de Nimona, una niña que puede cambiar de forma y que se convierte en la ayudante de Ballister Blackheart, villano oficial del reino pero con estrictos códigos éticos, ha ido poco a poco abandonando el tono humorístico de sus comienzos y tomando un matiz más oscuro a medida que se desarrollaban, magistralmente, los personajes. La autora ha conseguido que nos preocupemos por ellos, que suframos con ellos, incluso en algún momento ha llegado a dejarnos sin aliento por ellos. Muy grande.

13. RACHEL RISING, de Terry Moore
Las buenas noticias: que por fin este año se ha empezado a publicar en España, y que Moore ha vendido los derechos para hacer una serie de TV. La mala: las ventas no están acompañando y Moore se está planteando cerrar la serie. Mientras tanto, la calidad no ha bajado y, de hecho, las cosas parecen ponerse cada vez peor para los habitantes del pueblo de Manson. Mención especial para Zoe, la niña psicópata más entrañable desde Miércoles Addams, uno de los mejores personajes que ha creado nunca su autor, y que cada vez le está robando más protagonismo incluso a la propia Rachel del título. Todo un hallazgo.

12. EAST OF WEST, de Jonathan Hickman y Nick Dragotta
Parece ser que cuando los autores decidieron trabajar juntos, Hickman propuso a Dragotta hacer un western; éste dijo que no le apetecía demasiado, que tenía ganas de hacer ciencia ficción. Ni corto ni perezoso Hickman adaptó su primera idea y creó el pastiche definitivo, una mezcla de western, ciencia ficción, mitología cristiana, wuxia y horrores lovecraftianos ambientada en un futuro distópico con los Estados Unidos divididos en varias naciones, y con la Muerte en persona buscando venganza mientras los otros tres Jinetes del Apocalipsis le persiguen para cumplir con su obligación, auxiliados por un extraño culto que trata de provocar el fin del mundo. El resultado es brillante, la mezcla resulta muy refrescante y los constantes giros de guión siempre consiguen sorprender.

11. BATTLING BOY, de Paul Pope
Paul Pope es uno de los dibujantes más influyentes del cómic americano en los últimos 20 años, con un estilo mucho más europeo de lo que se lleva habitualmente en USA, tanto en dibujo como en diseño de página. Por ello, que aparezca un nuevo tebeo suyo, y más si es un proyecto personal y no una colaboración como las que ha prodigado en los últimos años, es todo un acontecimiento. El resultado ha sido brillante, la historia de un niño dios enviado a la Tierra como prueba de madurez para librar a una ciudad de una plaga de monstruos. Tan brillante que sus 200 páginas se pasan volando, como si fueran 24, llenas de acción, aventura y diversión, amén de un dibujo estupendo. ¿Su único defecto? Que acaba como un cómic-book de 24 páginas, con todo abierto para ser continuado en el próximo número, que, por desgracia, es previsible que tarde bastante en aparecer, teniendo en cuenta que a Pope le ha llevado cuatro años completar la primera entrega. En cualquier caso, un tebeo estupendo, lectura para todos los públicos y muy recomendable para pasarlo en grande sin más.

10. NEMO: HEART OF ICE, de Alan Moore y Kevin O'Neill
La más reciente adición de Moore y O'Neill al universo de La Liga de los Caballeros Extraordinarios quizá sea la más simple de todas, sin los recovecos y dobles lecturas que pueblan la práctica totalidad de las entregas anteriores. Pero no por agotamiento: simplemente, esto es otra cosa, el comienzo de una trilogía de libros centrados en la hija de Nemo; y no engaña: ni en el título ni en el libro se hace mención a la Liga. Pero el hecho de que sea más simple y de que tenga que aguantar la comparación con su extraordinaria hermana mayor no hace ni mucho menos que sea una mala lectura. La firma de Moore es casi siempre una garantía, y aquí nos presenta una aventura que engancha desde el principio y te mantiene en vilo hasta las páginas finales. La hija del Capitán Nemo, a quien ya conocimos en Century: 1903, harta de no poder sacudirse la sombra de su padre, decide emprender la única expedición en la que aquél fracasó, una exploración de la Antártida, sin sospechar que ésta va a devenir en persecución al entrar en escena unos asesinos contratados por una de las últimas víctimas de sus actos de piratería, y que su huída la va a empujar hacia lugares mucho más peligrosos aún. Literatura fantástica al viejo estilo que gana con cada relectura.

9. BILLY BAT, de Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki
A veces parece que le falta dirección, que pierde el ritmo, que la historia no avanza. Pero los autores no dejan de sorprender al lector con impredecibles saltos entre diversos personajes de diferentes épocas, o con giros de guión que te dejan boquiabierto, a un nivel mucho más acusado y radical aún que en trabajos anteriores y memorables como 20th Century Boys. Si ha habido una obra este año que en algún momento me ha hecho abrir los ojos como platos y pensar "no puede ser"... ha sido ésta. Es una de esas obras que o se ama o se odia, pero si, como yo, entras en su juego, vas a disfrutarla como pocas.

8. THE WAKE, de Scott Snyder y Sean Murphy
Una de las sorpresas más agradables del comic-book americano de este año, sólo se han publicado los cinco primeros números de lo que va a ser una miniserie de diez, pero sólo con estos cinco ya ha sido suficiente para cortarle el aliento a los lectores. Una historia de terror submarino que de alguna manera consigue mantenerse siempre varios pasos por delante de las previsiones de los lectores. Y mejor no digo nada más para evitar caer en el spoiler. Si la segunda mitad es tan buena como la primera, va a ser de esas obras que se recuerdan durante años.

7. MORNING GLORIES, de Nick Spencer y Joe Eisma
Una serie que continúa creciendo. Este año ha finalizado lo que los autores han denominado "primera temporada" con un número doble, y acto seguido continuó con la "segunda" (su intención era que cada temporada comenzase una nueva numeración, pero finalmente les convencieron de que era mejor mantener la existente). El reparto y los misterios se han ampliado, y hemos asistido a acontecimientos muy impactantes que procuraré no spoilear aquí. La referencia sigue siendo Lost: igual de fascinante, igual de enigmática y utilizando recursos estructurales similares, como el de centrar cada número en un personaje (con unas pocas excepciones). Enganchadísimo me tiene.

6. THE MANHATTAN PROJECTS, de Jonathan Hickman y Nick Pitarra
Serie que dio comienzo el año pasado y que ya apuntaba maneras, pero ha sido este año cuando definitivamente se ha convertido en la obra mayúscula que apuntaba que podía ser, a medida que las tramas que se iban presentando en sus primeros números han ido explotando y desarrollándose, que los personajes han ido creciendo y que los autores han sido capaces de seguir sorprendiéndonos una y otra vez con nuevas sorpresas y giros argumentales inesperados. Y a un ritmo endiabladamente alto, tanto que en 16 números han pasado casi dos décadas de tiempo en el tebeo, y sin dejar de sucederse los acontecimientos. A veces puede ser una serie un poco marciana, pero nunca aburrida. Y, en cualquier caso, una serie en la que Albert Einstein es un psicópata violento siempre merece leerse.

5. LOS SURCOS DEL AZAR, de Paco Roca
Acaso la obra más ambiciosa de la carrera de Paco Roca, en esta obra se da testimonio del destino de los milicianos españoles que, tras la derrota sufrida en la Guerra Civil, acabaron continuando su lucha contra el fascismo, bajo enseña francesa, en la II Guerra Mundial. Un trabajo muy serio, con una cuidada documentación histórica y un interesante juego de saltos temporales entre la época de la guerra y la época actual, en la que el dibujante recibe el testimonio del ya anciano protagonista. Quizá se le pueda reprochar un final un tanto anticlimático, pero, a fin de cuentas, así debió resultar todo para los que vivieron aquello, habiendo vencido en todas partes menos en casa, condenados sin patria a la que regresar, héroes que pierden todo aquello que de verdad querían y que era, a fin de cuentas, por lo que luchaban.

4. NO OS INDIGNÉIS TANTO, de Manel Fontdevila
Ensayo en forma de cómic en el que Manel Fontdevila hace uso de su maestría tanto como narrador de historias como de humorista gráfico, desplegando toda una galería de recursos narrativos brillantes para hacer avanzar el discurso. El resultado es una lúcida reflexión que parte de los movimientos del 15-M (el título y la portada son una respuesta al Indignaos de Hessel) para acabar hablando sobre la naturaleza de la protesta y la transgresión en general y su aplicación en el caso español en particular, con un par de hostias bien dadas al espíritu (santo) de la transición. Su condición de ensayo quizá ha hecho que esta obra haya pasado más desapercibida de lo que merece, pero es un trabajo mayúsculo.

3. THE HIP HOP FAMILY TREE, de Ed Piskor
Aunque lleva dos años publicándose en la web de Boing Boing, no ha sido hasta que he encontrado reseñas elogiosas de la primera parte de su recopilación en papel por parte de Fantagraphics que he descubierto esta maravilla. Una historia del hip hop en cómic absolutamente fascinante. Ed Piskor se lo toma con calma, ha realizado unas 80 entregas en dos años y apenas ha llegado a 1983, de modo que todavía queda muchísima historia que contar, pero realiza un trabajo extraordinario, incluyendo genialidades como darle a las páginas un color que remite a los viejos cómics de los 80 (es de suponer que eso cambiará cuando llegue a épocas más actuales, de hecho las escasas viñetas en que se ha permitido adelantar algún acontecimiento veinte años posterior utilizaban un color mucho más brillante y actual) o incluso utilizar en algunas viñetas el descabalgamiento de los colores tan típico de los cómics mal impresos de la época para remarcar el volumen de la música. Pero es la historia lo que destaca. Piskor salta de un protagonista a otro, nos va presentando cómo las diferentes escenas se influyen mutuamente, se detiene en momentos especialmente intensos e incluso se atreve a utilizar running gags. Está claro que siente más simpatía por unos personajes que por otros, pero al final el resultado es un retrato histórico de una época y del origen de un movimiento.

2. LOS AÑOS SPUTNIK, de Baru
Originalmente publicada entre 1999 y 2003, esta extraordinaria obra de Baru ha llegado a España con una década de retraso que, paradójicamente, quizá la haya hecho más oportuna. La vida de un grupo de niños en un pueblo de la Francia de los años 50, sazonada de peleas y rivalidades, de triunfos y de miserias, va mucho más allá del simple retrato nostálgico y, si bien sus momentos más lúdicos (esos partidos de fútbol que eran cuestión de vida o muerte, o esas batallas territoriales que remiten a La guerra de los botones) son una auténtica delicia, la historia acaba poco a poco erigiéndose en discurso político a medida que las peleas de los chavales van confluyendo con la lucha obrera que llevan a cabo los padres. Una obra de claro mensaje combativo: hay que unirse y luchar para defender lo que es de uno.

1. SAGA, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples
El año pasado la dejé fuera de la lista porque me pareció que todavía era pronto para ver hacia dónde iba la serie, que a fin de cuentas apenas había presentado a sus personajes. Pero a medida que han ido pasando los números, poco a poco los lectores estamos cada vez más inmersos en las aventuras de una atípica familia en constante huída a través de un universo en guerra. La comparación más difundida por la red ("es como Romeo y Julieta, pero en el universo de Star Wars") se queda tremendamente corta para definir una de las series más imaginativas (y mejor escritas) del cómic americano de los últimos tiempos, capaz de mezclar emoción y aventuras a partes iguales y sembrar como pocas los cliffhangers y las posibles tramas futuras para mantener siempre al lector expectante sobre qué va a ocurrir a continuación y aun así, llegado el momento, ser capaz de sorprenderlo con nuevas vueltas de tuerca. La mejor serie del cómic-book actual. ¡Y el viaje todavía está tan sólo empezando!

MENCIÓN ESPECIAL Nº1: TEBEOS EN INTERNET
Además de los ya mencionados Nimona y The Hip Hop Family Tree, ha habido muchos otros webcómics a destacar, alguno de los cuales han estado a punto de entrar en la lista. Subnormality sigue publicando joyas (ahí están A photo of yourself from the future o Zanadu) pero cada vez le cuesta más actualizar, mientras que Bouletcorp, que en su versión inglesa lo mismo incluye historias nuevas que traduce las viejas, ya que este webcómic lleva en activo desde 2004 (Boulet ya ha publicado ocho tomos recopilatorios), es más irregular a cambio de ser más constante, pero igualmente incluye maravillas como Paola-4, Le long voyage o Notre Toyota était fantastique. También merece atención el siempre ingenioso Hark, a vagrant!, cuyo tomo recopilatorio se publicó este año en español y es más que recomendable. Y, bueno, por supuesto este año descubrí y me puse al día con el colosal Homestuck, que ronda ya las siete mil páginas, pero que este año ha actualizado relativamente poco. En cuanto a productos nacionales, este año me he hecho fan de ¿Dónde está el guionista? y HTZ.
Pero no sólo de webcómics vive la red. También ha habido interesantes intentos de publicación digital en Internet, como es el caso de The private eye o The bunker. Y también ha habido historias cortas tan estimulantes como Out of skin o Everybody.

MENCIÓN ESPECIAL Nº2: IMAGE COMICS
Éste ha sido el año de Image. Cierto, es posible que los niveles de ventas no igualen nunca los de sus primeros años, pero a nivel de calidad han alcanzado sus más altas cotas. En la lista han entrado nada más y nada menos que cinco colecciones de esta editorial, y todavía nos hemos dejado fuera unas cuantas que merece la pena seguir. Invencible y The Walking Dead, series clave en el resurgir de Image, siguen siendo apuestas seguras. Pero también son muy disfrutables series como la lovecraftiana Fatale (que ya estuvo en la lista el año pasado y no se ha ido muy lejos), la odisea galáctica metalhurlantiana de Prophet, la historia de ladrones Thief of Thieves, la sobrenatural Ten grand, esa versión midwest de Les Revenants que es Revival, la deconstrucción superheróica Sex o esa joya pop lastrada por su ritmo de publicación irregular que es Nowhere men. Apuntan alto también, aunque llevan todavía muy pocos números para valorarlas en su justa medida, los superhéroes de Jupiter's legacy y Sidekick; los espías de Velvet; los western sobrenaturales de Pretty deadly y Manifest destiny; la niña policía del futuro que viaja en el tiempo hasta los 80 de Rocket girl; y la comedia fantástica (y algo sexual) de Sex criminals. Y no quiero dejar de mencionar una serie que me gustaba mucho, I love trouble, que apuntaba alto hasta que desapareció varios meses para volver con otro dibujante y cerrar precipitadamente en su sexto número. Y aún me dejo cosas como Mara, Mind the Gap, Great Pacific, Clone...

MENCIÓN ESPECIAL Nº3: OTROS AMERICANOS
Respecto a las dos majors, como nunca me han interesado demasiado los superhéroes que publican pues no he leído casi nada, aunque la crítica pone bastante bien algunas de sus series y reconozco que el número del perro de Ojo de halcón es una de esas cimas que van a ser recordadas durante mucho tiempo. DC al menos ha sabido reactivar su línea Vertigo, que llevaba años en decadencia, y este año han editado, además de The wake, cosas tan interesantes como la odisea ci-fi de Trillium o el regreso de Astro City.
En cuanto a otras editoriales, han tenido cierto eco dos interesantes thrillers, el sobrenatural Dream Thief y el ambientado en el Everest High crimes. Archie se ha apuntado a la moda de los zombies con la muy digna Afterlife with Archie. Y hemos visto una interesante biografía de Brian Epstein en The fifth Beatle. Además, éste fue el año de publicación en España de La Hermandad de Historietistas del Gran Norte, interesante obra de Seth que también ha quedado cerca de la lista, de El rayo de la muerte, obra imprescindible de Daniel Clowes que ha llegado por fín a España con sólo nueve años de retraso, y de Cleveland, la obra póstuma del gran Harvey Pekar.

MENCIÓN ESPECIAL Nº4: PRODUCTO NACIONAL
Ha sido un año bastante bueno en cuanto al tebeo nacional, aunque reconozco que no voy a hablar de muchos porque no he leído algunos de los más aclamados. Dos han entrado en la lista, pero me gustaría recordar algunas más: Carlos Giménez ha seguido contándonos la vida de Pepe en una obra a la altura de lo que se puede esperar del maestro, pero a la que quizá se puede reprochar una cierta dispersión que, sin embargo, es posible consecuencia de que la vida que se está contando fuera igual de dispersa; Joan Cornellà ha plasmado toda una galería de idas de olla en Mox Nox; y hemos tenido dos cuentos de particular belleza en Andrea Hojarasca de Álex López y Los cuentos de la era de Cobra de Enrique Fernández. También me han llamado la atención la explicación que hizo Bernardo Vergara del conflicto de Palestina y los experimentos de Max en Paseo astral y Conversación de sombras, pero claro, cualquier obra del inquieto autor mallorquín es también apuesta segura, si bien en este caso se hacen excesivamente breves.
¡Ah, y no nos olvidemos de Thermozero! Ya sabéis, ese fanzine en que colaboro, os habré hablado varias veces de él... No sólo ha editado este año su mejor número hasta ahora y fue nominado por segunda vez al premio al Mejor Fanzine en el Salón de Barcelona, sino que apareció mencionado en el tomo 10 de Del tebeo al manga: una historia de los cómics, la estupenda obra divulgativa que dirige Antoni Guiral, y ahora, para empezar el 2014 con alegría, acaba de aparecer en la web de TVE. ¡Estamos que lo tiramos!

Y YA, FINALMENTE:
No me lo he leído, pero un montón de voces cuya opinión respeto me recomiendan I am a hero, de Kengo Hanazawa, así que tomad nota.
Por otro lado, sí me he leído las nuevas entregas de Blacksad y de Astérix, pero... A ver, el dibujo de Guarnido es una maravilla, pero Amarillo tiene la historia más floja de la serie hasta ahora, y aparte de presentarnos algún nuevo personaje que puede tener continuidad, no aporta mucho; los álbums anteriores dejan claro que a Díaz Canales se le puede exigir bastante más. Por su parte, Astérix y los pictos supone la novedad de ser el primer Astérix no dibujado por Uderzo, y sí, es el mejor álbum de Astérix en veinte años... que no es decir mucho, porque en ese tiempo sólo hemos tenido los tres peores de la serie. Pero bueno, aunque los nuevos autores aún se ven un poco atenazados por la responsabilidad, su debut resulta prometedor en su regreso a la aventura clásica del personaje, lejos del tono fantástico o guiñolesco de los últimos álbums: tengamos paciencia y ya veremos hasta dónde llegan.

Y en fin, esto ha sido mi repaso a los tebeos del año. Espero que lo hayáis disfrutado. Próximamente, la tradicional lista de videos musicales para cerrar el resumen del año.