sábado, marzo 20, 2010

La década en veinte discos

Aunque aficionadillo, mi especialidad no es la música, así que hacer una lista resumen de los mejores discos de la década me parecía absurdo, más teniendo en cuenta mi desconocimiento de géneros enteros como el hip hop o la música electrónica que nunca he seguido porque nunca me han gustado demasiado y en los que, aunque puedo reconocer grandes canciones, sería totalmente incapaz de valorar todo un LP por la razón de que no podría escucharlo entero sin hastiarme. Además las nuevas tecnologías han favorecido que se preste más atención a las canciones sueltas que a los discos como conjunto (¿de cuántos discos he escuchado sólo los singles y un par de canciones que no me han enganchado lo suficiente para seguir escuchando el disco entero?) y que estén al alcance discografías completas de grandes de la historia del rock que, ejem, en general han centrado más mi atención que los grupos de actualidad.
Así que he decidido hacer la lista de los discos que más me han gustado a mí personalmente, por más que haya cientos de álbumes que cualquier crítico con conocimiento de causa escogería ante que muchos de los que veréis aquí. Por supuesto, esto hace que la lista se centre sobre todo en el pop de guitarras, haciéndola incompleta como resumen de la década en lo musical, pero probablemente resulte un resumen bastante ajustado de quién he sido yo en esta década, al menos parcialmente. Además hay muchos más nombres que todavía estoy descubriendo, porque yo rara vez descubro un disco en el momento sino que suelo hacerlo con retraso, y ésa es probablemente la razón por la que la lista tiene muchos discos de la primera parte de la década y muy pocos de la última.
Y sin más dilación, aquí está la lista. (Pulsad sobre las portadas para ver a los grupos tocando alguno de los temas del disco).

AND THEN NOTHING TURNED ITSELF INSIDE-OUT (Yo La Tengo, 2000)
Yo La Tengo son el típico grupo que la crítica siempre pone bien pero que se me hace bastante pesado para aguantar un disco entero. Pero con el cambio de siglo hicieron una obra maestra absoluta que no sólo me podía escuchar de un tirón, sino hacerlo varias veces seguidas. ¿La clave? Bajaron las revoluciones y aumentaron la intensidad emocional. Hicieron un disco tan enorme que después no es que no hayan podido superarlo, es que ni siquiera lo han intentado.

COSTELLO MUSIC (The Fratellis, 2006)
Nada demasiado original en un disco que coge prestado el descaro y la energía de los Libertines o los primeros Supergrass y lo sazona con coros futboleros y estética de burlesque, pero cuando el resultado es tan disfrutable, tarareable, bailable y divertido, lo de menos es si la receta era propia. El disco que despierta mi lado más hooligan.

CRIPPLE CROW (Devendra Banhart, 2005)
En la década del resurgir del folk y los cantautores ha destacado una figura fundamental, la de Devendra Banhart. La crítica lo adoraba, aunque a mí sus primeros discos se me hacen un poco monótonos. Con este disco, sin embargo, todo cambia, sus influencias sesenteras se hacen más patentes, su sonido se amplía y se hace más accesible. Y las canciones son inmensas.

DAISIES OF THE GALAXY (Eels, 2000)
En los 90 construyó su carrera, en esta década ha construído el mito. Mark Oliver Everett, alias Mr. E, núcleo y motor de esa banda ya sin más miembros fijos que son los Eels, entrega regularente nuevas colecciones de canciones que oscilan entre la genialidad o, en sus momentos más bajos, lo simplemente notable. Quizá no sea éste su disco más recordado, ni el más alabado por la crítica, pero para mí fue la introducción a su particular universo y sigue siendo mi favorito.

FEAST OF WIRE (Calexico, 2003)
Miembros de Giant Sand y base rítmica de alquiler para bandas de todo tipo, Joey Burns y John Convertino aún tuvieron tiempo de fundar Calexico como proyecto paralelo a finales de los 90. Pero a medida que iban editando discos, la calidad y repercusión de éstos iba en aumento eclipsando incluso la de su banda de origen. El salto definitivo lo dieron con éste, su cuarto álbum de estudio, un extraordinario cruce de rock fronterizo con arreglos de mariachis cuyo éxito les haría abandonar definitivamente otros proyectos para centrarse en éste.

FOLD YOUR HANDS CHILD, YOU WALK LIKE A PEASANT (Belle & Sebastian, 2000)
Cuando apareció este disco, la crítica se dividió entre los que pensaban que era el mejor trabajo de los escoceses y, el grupo mayoritario, los que pensaban que era un paso atrás respecto al nivel mostrado en sus anteriores LPs. Bien, pues a éstos últimos yo les digo: que os den, es culpa vuestra que ahora me aburran. Por vez primera Stuart Murdoch dejaba a sus compañeros meter mano en tareas compositivas e incluso vocales, pero la mala acogida del disco causó disensiones (saldadas con un par de bajas) e hizo que Murdoch recuperara el timón a partir de Dear catastrophe waitress, ganando coherencia pero perdiendo capacidad de fascinación. Y el caso es que para mí habían entregado su mejor colección de canciones, en el punto justo entre el pop pausado y el minimalismo sonoro de sus discos anteriores y el eclecticismo y la producción más comercial de los posteriores.

FRANZ FERDINAND (Franz Ferdinand, 2004)
Y hablando de escoceses, de repente aparece este cuarteto de Glasgow y hace que todo el mundo se mueva a su ritmo con un disco extraordinario de pop bailable, melodías tarareables y ritmos irresistibles. Uno de los grandes discos de debut de una década repleta de grandes discos de debut. Y con uno de esos singles que marcan una época.

GULAG ORKESTAR (Beirut, 2006)
El jovencísimo Zach Condon saltó a la palestra con una mezcla entre el pop de autor americano y las fanfarrias balcánicas, sin olvidar ciertos toques de chanson francesa y mariachi mejicano que desarrollaría más en subsiguientes trabajos. Editado en una pequeña compañía desconocida, el boca a boca internetero le convirtió merecidamente en una de las revelaciones del momento. Un disco excelente repleto de canciones estupendas.

KID A (Radiohead, 2000)
Recuerdo que cuando apareció los críticos lo odiaron. Que qué cojones era eso, que dónde estaban los aciertos de OK Computer, que por qué había tanto sintetizador y tanta programación en vez de las viejas guitarras, que si Radiohead habían perdido el rumbo... El tiempo, sin embargo, pone a cada uno en su lugar, y eso ha ocurrido con este disco, que iba creciendo a cada escucha hasta erigirse en uno de los discos más respetados e influyentes de la década, y conformando con su hermano pequeño Amnesiac (nacido de las mismas sesiones pero editado unos meses después) un díptico insuperable.

THE LIBERTY OF NORTON FOLGATE (Madness, 2009)
Nadie podía esperar mucho más de Madness. Los británicos habían dominado las listas de ventas con una inmejorable colección de singles a principios de los 80, pero a estas alturas de su carrera, tras una separación y una posterior reunión, sin un disco de material nuevo desde hacía una década y con un último disco, de cinco años antes, totalmente de versiones, lo único que se esperaba ya era que editaran un trabajo como mucho digno tratando de evocar sus momentos de gloria.
Error. Madness todavía se guardan ases en la manga. Y así, en un momento de su carrera en que la mayoría de grupos ya están viviendo de rentas, ellos han grabado el que posiblemente sea el mejor disco de su carrera. Impresionante.

LA MECANIQUE DU COEUR (Dionysos, 2007)
Un paso más allá del álbum conceptual, Mathias Malzieu escribe libros y luego junto a su grupo realiza los discos que les ponen banda sonora. Así lo hizo en su anterior LP, Monsters in love, que musicaba un libro que era una serie de relatos, y obtuvo tan buenos resultados que se decidió a probar con una novela. Este disco para mí fue todo un descubrimiento, las canciones son muy buenas, los arreglos excelentes, y además al parecer la novela se está vendiendo estupendamente y está a punto de llevarse al cine.

THE MOLDY PEACHES (The Moldy Peaches, 2001)
Con su mezcla juguetona de minimalismo folk y actitudes punk, The Moldy Peaches nunca se tomaron demasiado en serio a sí mismos. Tanto Adam Green como Kimya Dawson habían iniciado ya sus propias carreras en solitario y las proseguirían posteriormente. Sin embargo, entre 1999 y 2004 tuvieron tiempo de colaborar en este glorioso divertimento dejando a sus espaldas un escaso (además de este LP, dos maquetas, un single y una recopilación de rarezas) pero arrollador legado. Se separaron amistosamente para volver a dedicarse a sus carreras individuales, y no les va mal.

ORTOPEDIAS BONITAS (Manos de Topo, 2007)
Fue mi novia la que me descubrió este disco, y la verdad es que, una vez superado el primer shock que supone enfrentarse a esa voz sobreactuada hasta el llanto chillón, acaba uno enganchado a sus historias de amor a base de sufrimiento, a sus imágenes bizarras casi surrealistas y a sus intentos de alejarse de los formatos más habituales de canción. Varios temas de este disco han acabado en mi repertorio de lo que canto cuando me ducho, y con eso queda dicho todo.

PICARESQUE (The Decemberists, 2005)
Con su elegante pop-folk y unas composiciones totalmente narrativas, auténticos relatos breves en verso con ambientación de época en la mayor parte de las canciones, The Decemberists han logrado hacerse un hueco en la escena musical internacional. Todos sus discos son altamente recomendables, pero acaso sea su tercer trabajo el más redondo. Yo con este los descubrí. Luego escuché los demás hasta convertirme en total y rendido fan.

STORIES FROM THE CITY, STORIES FROM THE SEA (PJ Harvey, 2000)
La PJ Harvey atormentada de los 90 dejó paso con el nuevo siglo a una PJ Harvey más feliz y rockera, pero en absoluto menos intensa. Otro disco sin desperdicio. Curiosamente, sus trabajos posteriores me dejan bastante frío.

TORMENTA DE RANAS (Pauline en la Playa, 2001)
Mar y Alicia Álvarez formaban parte de las garajeras Undershakers, otro grupo que me gustaba bastante, pero deseosas de probar otros estilos crearon Pauline en la Playa como proyecto paralelo... y la cosa funcionó tan bien que finalmente se centraron en él y se disolvió el grupo madre. Tras un buen EP de debut su primer LP fue este impresionante trabajo de pop suave y acústico con aproximaciones al jazz y la bossanova y elegantes arreglos de vientos y cuerdas. Como unas Vainica Doble de juguete.

UNIDAD DE DESPLAZAMIENTO (Los Planetas, 2000)
Tras firmar el mítico Una semana en el motor de un autobús tenían difícil superarse. Pero los granadinos estaban en su mejor momento, y su cuarto LP fue un disco excelente, lleno de buenas canciones, grandes singles y esa mezcla habitual suya entre la rabia y la ternura. Después la pérdida de frescura les llevaría a una progresiva decadencia de la que saldrían a base de arrimarse a palos flamencos. Pero ésa es otra historia.

WE LOVE THE CITY (Hefner, 2000)
Hefner, "Britain’s Largest Small Band", una de las debilidades del reputado DJ John Peel, ya habían editado un par de discos y un buen número de singles cuando los descubrí con este LP, una joya de pop exquisito e introspectivo que me convirtió en fan... exactamente durante un año: lo que tardaron en editar un decepcionante cuarto álbum repleto de experimentos poco afortunados con la electrónica que, además, fue el preludio de su disolución.

WHATEVER PEOPLE SAY I AM, THAT'S WHAT I'M NOT (Arctic Monkeys, 2006)
Energía juvenil, buenas canciones y una buena base de fans forjada a base de innumerables conciertos a lo largo de Inglaterra y de una bien utilizada página en MySpace llevaron a este cuarteto de Sheffield de la nada al todo en unos pocos meses. Antes de editar su primer LP la prensas musical británica ya les saludaba como the next big thing. Pero, para variar, esta vez acertaban. Lo de menos es que estos cuatro imberbes firmaran el disco más rápidamente vendido de la historia del pop británico; lo importante es que hicieron un álbum magnífico, con canciones excelentes y varios singles arrebatadores.

WHITE BLOOD CELLS (The White Stripes, 2001)
Personajes destacados del mundillo musical esta década ha habido unos cuantos, pero si centramos el foco en el rock destacará especialmente el nombre de Jack White. No sólo ha conseguido llevar al estrellato la más reducida formación de grupo de rock posible, sino que ha desarrollado varios interesantes proyectos paralelos. Aunque el single definitivo que les llevaría a la cima no vendría hasta su siguiente trabajo, el punto de explosión fue sin duda su extraordinario tercer LP, 16 temas sin desperdicio, pura inspiración y sin la sobreproducción de sus siguientes obras, más elaboradas y menos lúdicas.

MENCIÓN ESPECIAL:
ÁGAETIS BYRJUN (Sigur Rós, 1999)
Si no está incluído en la lista es porque su fecha oficial de lanzamiento es 1999. Aunque de eso sólo se enteraron en su Islandia natal. El resto del mundo no supimos de su existencia hasta un año después, ya dentro de la década que nos ocupa, cuando el eco que había conseguido semejante discazo había trascendido de tal manera que fue editado internacionalmente. Una maravilla atmosférica y de largos desarrollos sonoros que te hace flotar por otros mundos de la primera a la última nota.

Pues hala, con este recorrido por lo que había en el interior de mis oídos a lo largo de estos años creo que se puede cerrar esta serie de resúmenes de la década. Faltaría uno literario, pero todavía estoy descubriendo autores con décadas de retraso como para escoger lo mejor de los últimos años, así que probablemente lo dejaré pasar. ¡Espero que lo hayáis disfrutado!