lunes, mayo 14, 2007

Directo a Video: The Skulls III (segunda de una serie de tres terceras partes que nadie necesitaba)

Sí, de acuerdo, lo sé: alquilar estas películas es un puro acto de masoquismo. Quiero decir, es posible encontrar películas decentes entre los Directos a Video, pero cuando alquilas una película con un III en el título, y la primera ya te pareció mala... joder, ¡ya sabes lo que te vas a encontrar!
Otra horrible portada para la galería de la sección
Cuando le dije a un amigo que uno de mis próximos "directos a video" iba a ser The Skulls III, su respuesta inmediata fue: "¿Pero han hecho tercera parte? ¡Si la primera ya era horrible!" Y, ciertamente, lo era, pero al menos a ratos resultaba entretenida. La secuela, una repetición de los esquemas de la original, ya resultaba, sin embargo, inaguantable. Y la tercera se muestra a la altura de la segunda, e incluso la supera en términos de aburrimiento y estupidez.
Para los que no conozcáis de qué va la saga, decir que los Skulls (los Calaveras, ¡pedazo de nombre de hermandad de borrachos!) son una hermandad secreta de miembros muy selectos que se dedican a vivir entre lujos, llevar Rolex, fumar puros, practicar esgrima, organizar fiestas con mujeres despampanantes y, de vez en cuando, encubrir asesinatos. Vamos, una panda de pijos inaguantables que sonríen mientras piensan cómo pueden apuñalarse por la espalda.
En las dos primeras entregas el protagonista, apenas ingresar en la hermandad, se enfrentaba a ella al descubrir que un Calavera muy cercano a él había cometido un crimen. Y lo sorprendente es que ganaba y acababa hundiendo al culpable y abandonando la hermandad. Para darle un toque de interés social al asunto, los respectivos protagonistas eran de origen humilde (¡como si en la vida real una sociedad así admitiera proletarios!), supongo que para que hubiera una especie de "lucha de clases" entre la corrupción de la élite decadente y la honestidad de las clases bajas; y, no contentos con eso, para denunciar el racismo, en la primera se cargaban al amigo negro del protagonista, y en la segunda... bueno, como cargarse a otro negro hubiera sido excesivo, el protagonista investiga el pasado de la sociedad y descubre que se cargaron al negro de la primera. Mira qué bien, un cadáver que vale para dos películas.
Pero vamos ya con la tercera parte. Por cambiar un poco, que lo de la lucha de clases ya estaba muy visto como interés social de la película, esta vez la protagonista es una chica bien (Clare Kramer, la Glory de Buffy), una feminista inaguantable, hija de un Calavera, y dispuesta a conseguir ser la primera mujer Calavera. Su batalla por la igualdad de derechos y su triunfo personal al conseguir ser admitida en la sociedad secreta ocupa un aburridísimo primer acto. Los autores tratan de darle dramatismo a su batalla por los derechos de la mujer... pero no consiguen generar el más mínimo suspense, porque, por supuesto, desde el principio sabes que lo va a conseguir, y que luego va a pasar toda la película arrepintiéndose.
El caso es que la chica consigue que la admitan en los Calavera... ¡le arrebata el puesto en la hermandad a su novio, que se queda resentido! Y acude a la fiesta de presentación de nuevos miembros... Aquí se me vinieron abajo las esperanzas de ver algo divertido. Porque, a ver, recuerdo que en las entregas anteriores ésta era la fiesta donde de repente se abría una puerta y aparecían unas modelos impresionantes y los jóvenes Calaveras escogían pareja para esa noche... Y yo estaba expectante, pensando en si los organizadores le habrían conseguido un tío despampanante, o iba a tener que emparejarse con otra chica, o iba a acabar sola mirando con mala cara a sus babeantes colegas... Pero no, sencillamente pasan de lo de las parejas. Eso sí, le dan una habitación en la casita de invitados de la mansión, lejos de las habitaciones de los chicos, "para que esté más tranquila". ¿No será al revés?
Total que el novio, que no ha conseguido ser un Calavera, acude a verla, se encuentran en el jardín, ella va borracha, pierde el conocimiento... y cuando despierta está en su cama, empapada en sangre, con un picahielos en la mano y el cadáver de su novio apuñalado a su lado.
El dueño de la casa, por supuesto un Calavera, y que es además el padre de un compañero de clase de la chica con el que ella se lleva fatal y que también acaba de ser nombrado Calavera, encubre el crimen, oculta el cadáver y lo limpia todo... eso sí, a cambio le pide al padre de la chica, que es congresista, que le consiga no sé qué contrato millonario para sus industrias. A ella esto le huele fatal, de modo que investiga y descubre que fue drogada y que todo ha sido un plan del Calavera de la mansión para inculparla de un crimen y poder chantajear a su padre.
Luego no sé muy bien qué pasa porque estaba tan aburrido que empecé a darle al avance rápido, y es que a partir de aquí la historia resulta ya insufrible, mitad por previsible, mitad por ilógica. El caso es que en el transcurso de la investigación el malo se mosquea y aparecen pruebas contra la chica. Ella acaba huyendo de la policía y entra en la mansión del malo a tratar de conseguir la prueba de su inocencia (atentos a la prueba, nada menos que ¡la IP de un ordenador! ¿cómoooorrrr?). Pero el plan fracasa porque ella se ve traicionada por su nuevo novio, otro Calavera que sigue las órdenes del Calavera malvado. Y así, cuando todo parece perdido, la chica recibe la inesperada ayuda del compañero de clase con el que se llevaba tan mal, hijo del Calavera malvado, que resulta que, pese a las sospechas de la chica, no tenía nada que ver con el asesinato.
Y aun así, el malo está a punto de salirse con la suya. Pero es entonces cuando la chica recurre al viejo truco de "hacer que el malo explique cómo lo hizo de modo que la policía lo escuche todo". Nunca pensé que un villano supuestamente de cierto nivel pudiera dejar que su enemigo cogiera el móvil, llamara a la policía y después le arrancara una confesión completa con pelos y señales delante del teléfono para que cualquiera lo oyera. Pero así funciona el mundo del Directo a Video, a base de ataques de estupidez súbita. Así que todo acaba sin sorpresas: los buenos ganan, el malo muere, y la chica deja los Calaveras y se va con el compañero de clase (ahora heredero de una gran fortuna al haber muerto su padre, el de la mansión), con un posible romance en perspectiva.
Lo mejor de la película es que es tan horrible que casi seguro que aborta cualquier intento de realizar una cuarta entrega.
GENIÓMETRO: 0,5/5 ed woods