lunes, mayo 28, 2007

Grandes del videoclip: David Fincher


No creo que nadie necesite que explique quién es David Fincher. Con sus películas, especialmente con Seven y El club de la lucha, ha influído de manera decisiva en la estética del cine y la TV de la última época. Ahora mismo tiene Zodiac en cartel. Pero lo cierto es que la influencia de Fincher en la iconografía visual actual se remonta a los ochenta, cuando inició una carrera que le convirtió, antes de abandonar el mundillo para convertirse en uno de los directores más cotizados de Hollywood, en uno de los más importantes realizadores de videoclips de la historia.
Después de trabajar entre 1980 y 1984 para la Industrial Light and Magic de George Lucas, Fincher abandonó este puesto para iniciar un carrera como realizador de spots. Con su primer trabajo llamó tanto la atención que en Holywood le dieron la oportunidad de dirigir su primera película, un documental con el cantante Rick Springfield que se estrenaría en 1985. Sería precisamente Springfield quien le daría la oportunidad de dirigir su primer video musical, "Bop ´til you drop" (Rick Springfield, 1984), al que seguirían videos como "Celebrate youth" (Rick Springfield, 1985); "Shame" (The Motels, 1985); y el divertido "Dance this world away" (Rick Springfield, 1985), acaso lo menos típico que hizo en esos años. Aunque Fincher en esta época se dedicaba mayoritariamente a hacer spots, el mundo de los videos musicales le atrajo fuertemente y en 1986 fundaría, junto con Nigel Dick, Greg Gold, Steve Golin, Dominic Sena y Joni Sighvatsson, la productora Propaganda Films, que, aunque también realizaría spots y películas, se especializaría en videos musicales de alto presupuesto, y para la que trabajarían los mejores talentos de la historia del videoclip hasta su cierre en 2001.
En su primera época es manifiesta la influencia de los grandes creadores de videos de los ochenta (especialmente Steve Barron y Russell Mulcahy) en la estética de sus trabajos, pero poco a poco Fincher irá desarrollando su propio estilo, con nuevas ideas estéticas y narrativas que tendrían bastante influencia en realizadores posteriores. Suyos serían los videos para "All the love in the world" (The Outfield, 1986); "Say you will" (Foreigner, 1987); "Endless nights" (Eddie Money, 1987); "Johnny B" (The Hooters, 1987); "No surrender" (The Outfield, 1987); "I don´t mind at all" (Bourgeois Tagg, 1987), con los músicos vistos mediante espejos; "Heart of gold" (Johnny Hates Jazz, 1988), con su (entonces rompedora) estética fragmentada; "Englishman in New York" (Sting, 1988), que supondría su primer video para un gran hit internacional; "Roll with it" (Steve Winwood, 1988), con su estética retro; "It´s just the way that you love me" (Paula Abdul, 1988); la rareza exótica "Bamboleo" (Gypsy Kings, 1989), quién hubiera imaginado que el director de Seven hubiera dirigido videos de rumbas; "Straight up" (Paula Abdul, 1989), con su coreografía en marcado contraste de blanco y negro; "Real love" (Jody Watley, 1989); o "Forever your girl" (Paula Abdul, 1989), divertimento fallido con niños.

Pero David Fincher estaba llegando a la madurez creativa. Después del evocador "She´s a mystery to me" (Roy Orbison, 1989), historia de amor contada a través de ausencias, Fincher firmará el extraordinario "Express yourself" (Madonna, 1989). En su momento se erigió como el segundo videoclip más caro de la historia, sólo por detrás del mítico "Thriller" de John Landis y Michael Jackson, y el resultado fue muy satisfactorio. El video fue un éxito para crítica y público, se llevó bastantes premios y permitiría a Fincher iniciar el mejor año y medio de su producción videoclipera.
Así, entre el verano de 1989 y el otoño de 1990, Fincher estrenaría una serie de videos entre los que se encontrarían algunas de sus obras mayores en el género. Además de trabajos dignos pero comparativamente menores como "The end of the innocence" (Don Henley, 1989), "Cold hearted" (Paula Abdul, 1989), "Oh father" (Madonna, 1989), "Heart" (Neneh Cherry, 1990), "Home" (Iggy Pop, 1990) o "L.A. Woman" (Bily Idol, 1990), Fincher realiza alguno de sus mejores trabajos: "Janie´s got a gun" (Aerosmith, 1989), turbia historia de una chica cuyo padre abusa de ella, y ella le mata, que influiría muchísimo en los videoclips de alto presupuesto de los 90 y anticipa ya recursos del Fincher director de cine; esa obra maestra que es "Cradle of love" (Billy Idol, 1990), tremenda celebración del poder transgresor y erótico del rock and roll, puede que mi favorito de Fincher; y esas dos guías de estilo aún no superadas para realizar videoclips glamourosos (en sus dos versiones: con y sin la presencia del cantante) que son "Vogue" (Madonna, 1990) y "Freedom ´90" (George Michael, 1990).

Después de haber demostrado su capacidad con estos trabajos, Fincher abandonaría los videos musicales mientras se dedicaba a la que sería su primer largometraje de ficción, Alien³. No sería definitivo su abandono, sino que volvería al género todavía con más fuerza, realizando alguno de sus videoclips más elaborados: primero, "Bad girl" (Madonna, 1993), una tragedia con Christopher Walken como ángel oscuro; después, el extraordinario "Who is it" (Michael Jackson, 1993), otro de mis favoritos, con Fincher desatado exprimiendo todos sus recursos para una historia en la que Jacko descubre que su novia es una prostituta de lujo; y, finalmente, "Love is strong" (Rolling Stones, 1994), con los Stones y otros personajes convertidos en gigantes y recorriendo las calles de Nueva York, que le proporcionaría a Fincher, por fín, el Grammy al Mejor Video Musical, que hasta ahora se le resistía.
Después de esto volvió al cine, hizo la colosal Seven y, convertido de repente en uno de los grandes valores de Hollywood, ya sólo volvería al videoclip de manera esporádica, y sin el impacto de antes: "6th Avenue heartache" (The Wallflowers, 1996) parece un intento fallido de acercarse al Gondry de "Like a rolling stone"; "Judith" (A Perfect Circle, 2000) sólo muestra a la banda tocando, pero plasma el estilo visual (esa fotografía, ese montaje, ese efecto como de película estropeada) de Fincher; y "Only" (Nine Inch Nails, 2005) es un trabajo correcto, con los objetos haciendo que la canción cobre vida (¿o era al revés?). Lo que pasa es que a un creador de su calibre hay que pedirle más. Claro que ahora sus mejores trabajos los hace para la pantalla grande.