martes, mayo 22, 2007

La galaxia en uno mismo

Fuego Agua
Aire Tierra
Después de haber descubierto a Frederik Peeters con el breve pero cautivador Constellation, una historia contada desde tres puntos de vista, y de haberme rendido totalmente a su talento con Píldoras azules, esa pequeña maravilla autobiográfica sobre su relación con una seropositiva, no podía dejar pasar su siguiente trabajo. Este fin de semana me hice con el cuarto y último tomo de Lupus, una atípica saga de ciencia ficción introspectiva, más cercana al Lem de Solaris que a la más clásica ciencia ficción hard boiled, y otra prueba más de que Peeters es un maestro a la hora de narrar historias de las que te llegan bien adentro.
En Lupus no hay grandes aventuras ni escenas de acción. Por el contrario, Lupus es la historia de un viaje iniciático al interior de uno mismo, de un aprendizaje que lleva lentamente al protagonista a la madurez. Serán las circunstancias, las situaciones de peligro en que se vea envuelto y el aislamiento con sus fantasmas personales lo que le haga salir de su caparazón, de su actitud contemplativa y su incapacidad para comunicarse con los demás.
Peeters nos cuenta en estos cuatro volúmenes la historia de Lupus, un joven que, terminados los estudios, se lanza a un viaje de placer con su mejor amigo, el impulsivo Tony, dispuestos a recorrer la galaxia y a probar todas las drogas del universo. Son dos personajes muy diferentes, amigos desde siempre pero que en realidad apenas se conocen. Encerrados en sí mismos, pero incapaces de prescindir el uno del otro, buscan en las drogas un nexo de unión que les permita seguir juntos y tan amigos. Pero la entrada en escena de un tercer personaje, Sanaa, dispuesta a relacionarse, dispuesta a descubrir, dispuesta a escuchar, y que acaba poniendo de manifiesto las diferencias entre los dos personajes.
Este descubrimiento de Lupus de que su relación con su mejor amigo no es como él creía es sólo el principio de su viaje introspectivo a través de recuerdos y pensamientos. El trágico final del primer volumen arrastra a Lupus, ya sin Tony pero con Sanaa, a una huída sin dirección por la galaxia, perseguidos por despiadados y poderosos cazadores al servicio del autoritario padre de Sanaa, pero también, en cierto modo, huyendo de sí mismo. En su huída, Lupus se enfrentará a sus errores y a sus viejos traumas (una infancia marcada por un padre siempre ausente; las relaciones paternofiliales marcan también duramente a Tony y Sanaa) y, al fin, y no casualmente en un ambiente aislado, aprenderá a abrirse a los demás.
Sí, bueno, pasan más cosas, la obra es muy profunda, con muchos niveles de lectura, y creo que merecería un análisis más intenso, pero tampoco voy a destriparos todo lo que pasa. Mejor le echáis un vistazo y juzgáis vosotros mismos. Creo que merece la pena.
TEBEÓMETRO: 4/5 eisners