miércoles, junio 08, 2005

Burz Cómics presenta: Mildiu, de Lewis Trondheim. Sin piedad. Sin desperdicio. Sin muaré.

Ha costado, pero ya está aquí
¡Por fin, en este Salón del Cómic, en Burz Comics ya tendremos a la venta Mildiu! Una historia de Lapinot antes de que Trondheim desarrollara la serie del conejo, que apura todas las posibilidades que ofrece un castillo para un duelo entre la violencia y la razón. Un compendio que preludia ya las obras más conocidas de Trondheim. Divertida, cautivadora, genial. Y perfectamente editada. De verdad. 148 páginas por 10 euros. Una ganga. No la dejéis pasar.

Y ahora que ya he puesto la publicidad descarada en plan portada, me iré al Salón y no volveré a escribir nada hasta el lunes que viene. Pasadlo bien...

Colaos, colaos, malditos

El viejo recinto. Qué recuerdos.
Las pulseritas son una mierda y van a dar problemas. Se van a romper. Se van a mojar. Se van a deshacer. La postura oficial es que no se rompen, que no pasa nada si se mojan, que te puedes duchar con ellas. Sí, claro, y con una tirita, y siempre se despega. Además, es lo más hortera que ha parido madre. Antes te podías quitar la tarjetita en cualquier momento, iba al bolsillo y ya estabas de incógnito, ahora encima que es verano cerrado y todos irán de manga corta no te puedes quitar la tarjetita en cuatro días. Yo no soy bebedor, pero conozco a unos cuantos autores que van a perder la coordinación por causas etílicas en el próximo fin de semana, y suponer que en su estado no exista la posibilidad de perder la puñetera tirita es mucho suponer. A partir del segundo día preveo un caos en la entrada y en los stands de la organización de gente que ha perdido su acreditación. ¿Lo han hecho para evitar que las falsifiquen? ¡Pero si nadie falsificaba nada, todo el mundo tenía algún amigo que le prestaba una tarjeta de verdad para entrar (hey, hay por ahí un joven autor en alza que ha llevado una acreditación con mi nombre en Angulema)! Estoy seguro de que más de uno se va a colar de todas formas. Como debe de ser. Que seis euros por un paseo por el mercado es un robo, coño.
Y ojo, que yo al menos tengo mi acreditación de expositor (allí estaré, a partir de mañana, en el stand de Burz Cómics), pero muchos blogueros van a tener que pagar por entrar. Pero, señores de Ficomic, ¿son capaces de dar acreditaciones a fanzines lamentables que se hacen en fotocopias a última hora con la única intención de conseguir pases para el Salón, y no son capaces de ceder una sola a alguien que habla diariamente de cómics y quizá otros temas diversos para una pléyade de lectores quizá no muy grande pero en general fieles, cuya difusión, influencia y calidad es, en muchas ocasiones, mucho mayor que la de aquellos, y cuyo único delito es no utilizar para su expresión el soporte papel? Pues perdonen que se lo diga, pero son ustedes miserables. Pensándolo mejor, olviden lo que les he dicho, no vaya a ser que ahora decidan retirar los pases a los fanzineros también.
Por todo ello, hago un llamamiento al caos, al ingenio y a la picardía. Colaos. El Salón es vuestro. Colaos todos. Colaos masivamente. Vosotros tranquilos, que el Salón no se hundirá mientras las grandes editoriales sigan haciendo buen negocio en su interior (además, ya pagan los visitantes domingueros; sí, esos que pasan siempre diciendo que no les gustan los tebeos, que nunca sé para qué pagan la entrada entonces, porque mira que el cartel ya pone bien clarito de qué va esto).
Colaos.
Este Sundance necesita un Slamdance.

martes, junio 07, 2005

Todo me parece una mierda (menos lo vuestro)

¡Ojo! Este post contiene bromas privadas.
¿Java car inde parcar?
Esta semana llega, por fín, el Salón del Cómic. Y va a ser una mierda.
Cada año es peor. El Salón es un traje que se hacen a medida las editoriales grandes para vender sus novedades, y el resto cada vez están más arrinconadas. Suben los precios, baja el respeto. Qué decir de los fanzines, que este año han sido literalmente quitados de en medio para sumirlos en un ghetto aparte, como apestados. Qué diferencia, en Francia o en EE. UU. cuidan mucho más a sus editoriales modestas y a sus fanzines, a fin de cuentas son la base, la cantera de la industria (claro, se me olvidaba que aquí no hay industria). Y este año, en vez de acreditaciones, nos dan pulseritas, vaya horterada, sólo les falta poner "Madrid 2012". La entrada cada año es más cara, total, ¿para qué?, ¿para entrar en una tienda? Porque las exposiciones, cada año da la impresión de que son menos interesantes, y en cualquier caso si se quiere promocionar culturalmente deberían ser gratuitas. Al menos este año creo que no habrá goteras, con eso del cambio de ubicación. Y encima hacen el Salón en época de exámenes; y, lo que es peor para los que no somos de Barcelona, en temporada alta, con el consiguiente aumento del coste del alojamiento. Por no hablar de lo agotador que resulta estar cuatro días en un stand...
Entonces, ¿por qué vamos al Salón?
Por vosotros. Por la gente. Porque el Salón tiene un valor incalculable como punto de encuentro que la organización se empeña en no aprovechar o no sabe explotar. Porque es el lugar donde encontrarse una vez al año con los colegas. Donde esquivar fanzineros berserkers por los pasillos. Donde planear en un burger la conquista del mundo con un editor de mucho futuro. Donde guardar silencio durante diez minutos al lado de Peter Milligan. Donde planear proyectos que cambiarían el mundo del cómic para siempre si algún día se hicieran. Donde cantar un bolero con un actor de cine en un stand de fanzines a cambio de una venta. Donde mear al lado de un Chris Clameront (sí, lo he escrito bien, Clameront) ataviado con un chillón impermeable amarillo. Donde esconder a una joven autora de un fan fatal. Donde los compradores pueden reprocharte la baja calidad de las grapas que utilizas. Donde comer queso y galletas de perro. Donde un friki puede enseñarte algo que te revolvería el píloro. Donde un fanzine puede volar y un fanzinero estresado con un mueble a cuestas puede lanzar un grito hipohuracanado apoteósico (lo de la caminata, el frankfurt y los megacrackers me lo callo). Donde toda la plantilla de una faneditorial puede ir cayendo uno a uno presa de un irrefrenable ataque de risa al ver cómo los rotuladores de un diamante en bruto se convierten en los pinceles de un John Byrne revisitado. Donde ligar con Catwoman. Donde probar dos hamacas en una habitación de hotel inundada. Donde denunciar en inglés a un Forniqueitor destrozamuebles. Donde alguien puede entrevistar a Jeff Smith en estado de resaca profunda. Donde dos autores, un editor y dos periodistas pueden abandonar una entrevista corriendo para hacerse una foto con un guardia imperial. Donde alguien puede confundir a Celia Blanco con Celia Cruz. Donde un fanzinero sin stand puede ocupar el domingo por la tarde los de aquellos que ya se han ido para vender sus cosas. Donde ser felicitado por mis exposiciones dos años seguidos sin haber expuesto nunca. Donde mirar (una y otra vez) a las azafatas de Norma y Calle 13. Donde las puertas atacan a los dibujantes y las gambas a los maquetadores. Donde las habitaciones para cuatro pueden tener tres camas. Donde todos compran luego. Donde alternar con dos editores jevis y quitarle la silla a una embarazada. Donde hay a gente que le gusta pasear por el lado oscuro. Donde entrar con acreditaciones ajenas.
Todos estos momentos han pasado a la historia. Es hora de crear nuevos.
(Espero que las pulseritas de los cojones sean tan prestables como las acreditaciones y que se cuele un montón de gente. Cuantos más seamos, más nos reiremos.)

¡Hale! ¡Qué a gusto me he quedado con este post!

lunes, junio 06, 2005

Los Moriartys de Poirot

¡Están atracando a Nerón!
Hercule Poirot es uno de los más grandes detectives de ficción de todos los tiempos. Creado por la genial Agatha Christie, posiblemente sea el segundo detective más popular de la historia, sólo por detrás del mítico Sherlock Holmes. Agatha Christie era brillante, mucho más que Doyle, a la hora de idear los más complejos y retorcidos crímenes. Sin embargo, Doyle era un escritor más capaz y, sobre todo, un gran creador de personajes. Sus casos tienen poco que ver, pero en el mundo creado alrededor de Poirot la sombra de Holmes es alargada, siendo su mundo un eco desdibujado del creado por Doyle.
Holmes no es perfecto, comete errores, es cocainómano y, en general, es un misántropo al que no le interesan los problemas humanos mas que como objeto de estudio. Esto lo humaniza. Poirot, en cambio, aparte de su obsesión casi patológica por el cuidado de su bigote, es casi inhumano, un detective perfecto que siempre atrapa al culpable (apenas reconoce haberse equivocado una vez, siendo joven, en Bélgica), su megalomanía y exhibicionismo le llevan a guardar sus deducciones para sí y no exponerlas nunca hasta el final, de forma teatral, para llevarse todo el mérito (algo que a Holmes no le interesa en absoluto).
Holmes tiene a Watson, médico con experiencia en el ejército, herido en varias guerras; un confidente, más que un ayudante, inteligente y capaz, un hombre de acción para cuando su amigo le necesita, que suele estar a su lado entre matrimonio y matrimonio. Poirot tiene a Hastings, capitán retirado del ejército, amigo observador pero no muy inteligente (más cercano al Watson de las películas que al de los libros), al que, en su megalomanía, utiliza como hagiógrafo, y que (como Watson a su segunda esposa) también conocerá a su mujer en uno de los casos en que intervenga.
Holmes tiene a Lestrade, Jones y otros inspectores de policía bastante ineptos que siempre creen poder ser más listos que Holmes pero que al final deben reconocer su superioridad. Poirot tiene a Japp, que conoce tan bien su capacidad que nunca duda de sus deducciones.
Holmes tiene a Mycroft, su hermano más inteligente y ligado al servicio secreto británico. Poirot tiene a Aquiles, que... bueno, vive en Bélgica. No se sabe mucho más de él.
Holmes tiene a Irene Adler, "la mujer". Poirot también tiene un objeto de deseo, Vera Rossakoff, con la que coincidirá en varias historias manteniendo una relación amor-rivalidad que no llega nunca sin embargo al encanto platónico de la creada por Doyle.
Y Holmes tiene a Moriarty. Gran personaje que, con apenas unos apuntes, se ha convertido en alguien tan icónico como Holmes. Inteligente, organizado, brillante, el genio del mal en cuya grandeza se mide la de Holmes.
Y Poirot... ¿tiene Poirot un Moriarty? Pues, en realidad, no... ¡tiene dos!
Agatha Christie creó para Poirot algunas obras memorables: El asesinato de Roger Ackroyd, El misterio de la guía de ferrocarriles, Cartas sobre la mesa, Asesinato en el Orient Express... era brillante a la hora de imaginar los asesinatos más elaborados, pero falló a la hora de crear un gran villano. Quizá porque en su fórmula de "no desvelar el asesino hasta el final" no tenga demasiado espacio para ello. Pero lo intentó. En dos ocasiones.
En Los cuatro grandes, el primer intento, Poirot se enfrenta a una organización maléfica que quiere conquistar el mundo, dirigida por un genio chino del mal cuyo brazo ejecutor es un maestro del disfraz. Ideal para una película de serie B, pero no es de las novelas más inspiradas de su autora, que plantea una especie de "Sherlock Holmes vs Fu Man-Chu". Se estructura en una serie de diversos casos que enfrentan a Poirot con la peligrosa banda. Incluye, eso sí, los mejores momentos de Hastings demostrando que podía ser algo más que un comparsa, la aparición estelar de Vara Rossakoff y Aquiles Poirot y, al modo de El problema final, la muerte y resurrección del detective protagonista. Es quizá la novela en que Agatha Christie más se acerca al estilo de las aventuras de Sherlock Holmes, con un Poirot que comete errores, que expone sus deducciones sobre la marcha y no las guarda para sí como hace habitualmente... sin embargo, la autora parece no sentirse cómoda al renunciar a su teatralidad habitual, al no tener la habilidad de Doyle para crear personajes tridimensionales con un par de rasgos. Quizá por ello, después volvería a su estilo habitual.
Su segundo (y más acertado) intento será Telón, obra plagada de decadencia y añoranza. Los personajes son viejos, Poirot yace enfermo en una silla de ruedas y Hastings, melancólico, no hace sino recrearse una y otra vez en los recuerdos de sus aventuras. Entre tanto, Poirot le comunica que en la mansión donde se han alojado se halla su reto definitivo, el asesino perfecto, alguien que ha matado a ocho personas por puro placer y que nunca ha sido ni tan siquiera sospechoso. No le dice de quién se trata, pero el caso es que al final Poirot muere, esta vez de verdad, dejando todo sin resolver, para tormento del atribulado Hastings que ya no sabe de quién sospechar. Pero en el último capítulo, el abogado de Poirot hace llegar a Hastings una carta póstuma en que el detective belga expone, una vez más, la sorprendente conclusión del caso. Novela crepuscular, en este lúgubre El último saludo Agatha Christie se mueve ya en su propio terreno, a su manera habitual. Su Moriarty, el rival definitivo de Poirot, no será ya un genio del mal que controle magistralmente una organización, sino un genio del crimen que mata por placer y nunca es cogido. En la medida en que el villano definitivo es el que da la medida del héroe, es aquí donde queda patente que Poirot, pese a su megalomanía, no es tan grande como Holmes, puesto que este psicópata no es tampoco tan grande como Moriarty; de hecho, Moriarty es tan humano como Holmes, pues también tiene sus debilidades y comete un error que lo llevará a su final, mientras que este psicópata es tan inhumanamente perfecto como Poirot... No digo más para no destripar la identidad del asesino a quien no se haya leído esta novela, que tampoco es de las mejores de su prolífica autora (mi favorita, por cierto, es Diez negritos) pero te mantiene en vilo hasta el final...
Por desgracia, siempre da la sensación de que Holmes resolvería los casos de Poirot de manera más rápida y efectiva...

viernes, junio 03, 2005

Escena eliminada

Lo que más duele de la escritura de un guión es podarlo. A veces hay que eliminar escenas que a uno le gustan bastante. Ahora mismo, uno de los muchos proyectos paralelos que desarrollo (método absolutamente eficaz para no terminar nunca ninguno) es un guión para un corto que satiriza el mundillo de los cortos (de próximo estreno en uno o dos años, si algún día reúno la fuerza de voluntad para hacerlo). Os pongo una escena que finalmente he decidido eliminar...
Un casting de canapés que hice para esta escena y que ya no me va a servir
INT. SALÓN DE ACTOS - DÍA

Salón donde se celebra la fiesta de inauguración de una muestra de cortos, cuyo cartel aparece bien visible en bastantes paredes. Estancia amplia y poco amueblada, apenas unos cuadros y carteles en las paredes y una mesa con bebidas y picoteo. Por la estancia pululan, en alegre conversación, bastantes personajes elegantes que se hinchan de vino y canapés. En un extremo de la sala, junto a un gran display promocional del evento, el PROTAGONISTA, chico joven de aspecto un poco menos elegante que los demás, habla con un grupo de gafapastas estirados que comentan, poco antes de la proyección, sus películas, mientras comen y beben.

GAFAPASTA 1: Pues mi corto es una visión subjetiva de los atentados del 11-M, visto desde la perspectiva de una mochila.
GAFAPASTA 2: Rompedor...
GAFAPASTA 1: Está gustando mucho...
PROTAGONISTA: Sí, está bien...
GAFAPASTA 1: ¿Y el vuestro?
GAFAPASTA 3: El mío es denuncia social. Va de un niño que hace una recreación de los atentados del 11-M con unos petardos y un Ibertrén.
GAFAPASTA 1: ¡Qué bueno!
GAFAPASTA 2: Rompedor...
GAFAPASTA 3: Está ganando muchos premios...
GAFAPASTA 1: Es que es genial.
GAFAPASTA 3: Sí, ahora estoy preparando otro... Estoy hablando con una productora para ver si lo puedo hacer en cine. Ya tengo el guión.
PROTAGONISTA: ¿Y de qué va?
GAFAPASTA 3: Pues es un drama, una cosa muy trágica, ya sabes, muy comprometida y todo eso... Es una niña vasca que vive en un caserío con su padre, y él la maltrata... Y luego ella le pone en el coche una mochila con amonal...
GAFAPASTA 1: ¡Qué bueno!
GAFAPASTA 2: Rompedor...
GAFAPASTA 3: Sí, y luego el padre queda desfigurado y tetrapléjico, y quiere morirse, pero no le dejan. Es una cosa muy dramática, muy de denuncia, y eso...
PROTAGONISTA: ¿Y la niña, de dónde saca el amonal?
GAFAPASTA 3: (sorprendido por la pregunta) Eh... Hombre, es que es vasca... Y... eh... bueno, es que es todo una metáfora, ¿sabes? Es todo un poco una suposición, en plan denuncia, ¿sabes? Todo muy subconsciente, es todo... eh... Todo lo piensa la niña, ¿sabes? Y... (hace una pausa, sin saber qué decir, antes de finalizar contundente) Bueno, y al final se descubre que la madre murió en el 11-M.
GAFAPASTA 2: Rompedor...
GAFAPASTA 1: Me encanta, es genial. Muy comprometido.
GAFAPASTA 2: Pues el mío es también un drama con denuncia social, una cosa muy sensible y comprometida. Es un diálogo entre dos amantes que hablan de los malos tratos, porque a ella su marido le pega. Y él es un inmigrante negro sin papeles.
GAFAPASTA 3: Ah...
(Pausa. Los tres oyentes se miran unos a otros, como desilusionados por la historia, esperando a ver si el Gafapasta 2 añade algo.)
GAFAPASTA 2: Y luego él va y se monta en el tren del 11-M.
GAFAPASTA 3: ¡Ostia!
GAFAPASTA 1: ¡Qué bueno! Es muy original.
GAFAPASTA 2: Todo esto de fondo mientras se ve el primer plano de una piedra.
GAFAPASTA 1: ¡Qué bueno! ¡Como en las películas de Komanjevski!
GAFAPASTA 2: ¡Claro! Es que a mí me encanta Komanjevski...
GAFAPASTA 3: Sí, claro, Komanjevski, Titov, Sergeiev, Khan Fun-Wang...
GAFAPASTA 1: ...todo el movimiento “Anatema 96”...
GAFAPASTA 2: Exacto, son una de mis mayores influencias...
GAFAPASTA 1: Claro...
GAFAPASTA 3: Es genial...
(El grupo hace una pausa en su conversación. Los gafapastas finalmente miran al PROTAGONISTA.)
GAFAPASTA 2: (Al PROTAGONISTA) Bueno, y tu corto... ¿de qué va?
PROTAGONISTA: Oh, bueno, el mío es una comedia...
(De pronto, todo el mundo en la sala, por lejos que estuviera de la conversación, se ha callado y miran directamente y con desprecio al PROTAGONISTA, cuya expresión cambia a una de agobio y congoja. Tras unos segundos de silencio, uno de los gafapastas por fín le habla, despectivamente.)
GAFAPASTA 3: ¿Una... comedia?
GAFAPASTA 2: (Negando con la cabeza sin dejar de mirar con desprecio al PROTAGONISTA a quien se dirige) Eres tan frívolo...

Aplausos y/o abucheos en los murmullos, por favor...

jueves, junio 02, 2005

Mi TOP 5 de películas de denuncia

Mira, matrícula de ZaragozaHacía ya días que no hacía una lista de estas... así que ahí va una que hacía tiempo tenía ganas de hacer: una lista de las mejores películas de denuncia. Soy consciente de dejar fuera grandes películas y grandes autores,como el combativo Ken Loach y el cine social británico, el neorrealismo italiano, el cine de Renoir, la sátira social de Berlanga o las comedias de trasfondo político de Capra. ¡Casi nada!
Pero en fin, aunque supongo que muchos no estaréis de acuerdo con esta lista, éste es mi blog y escojo yo. Así que al final me quedo con:
5. EL GRAN CARNAVAL (1951). Adelantándose una vez más a su tiempo, el genio Billy Wilder, de quien ya no me extraña tener una película en cada lista que hago, realiza una demoledora y despiadada crítica al amarillismo y la ética periodística. Como sucedería posteriormente con esa gran sátira de la guerra fría que es Uno, dos, tres, en su momento no fue entendida como la obra genial que era.
4. BOWLING FOR COLUMBINE (2002). El documental era una forma perfecta para el cine de denuncia, pero hasta que no llegó Michael Moore le faltaba tirón comercial. Después de esta sátira de la pasión de los americanos por las armas, sublimación de la fórmula Moore con su humor corrosivo y su quizá excesivo protagonismo personal, nada sería ya lo mismo. No sólo ha servido de referencia a los inconformistas en una sociedad aborregada como la actual, sino que ha conseguido que el documental en todas sus modalidades haya encontrado un público que antes no tenía.
3. JOHNNY COGIÓ SU FUSIL (1971). Película contra la guerra, contra las jerarquías, contra la sociedad y contra la iglesia. Su mensaje pro eutanasia deja películas como Mar adentro y Million dollar baby como meras mariconadas. Un gran guionista, Dalton Trumbo, dirige su única película, demostrando por qué lo pusieron en la lista negra y por qué después de aquello siguió teniendo trabajo, aunque no pudiera firmarlo.
2. SENDEROS DE GLORIA (1957). La denuncia se puede hacer de dos maneras: con una película dura como ésta, o con una sátira despiadada como ¿Teléfono rojo? volamos hacia Moscú. Ambas películas suponen las dos cimas gemelas de la filmografía de Stanley Kubrick, autor excéntrico y quizá a veces excesivo, pero indudablemente genial. Dos alegatos antibelicistas difíciles de superar.
1. Z (1969). Tomando los meses que precedieron al Golpe de los Coroneles en Grecia como base, el siempre reivindicativo Costa-Gavras firma una indiscutible obra maestra diseccionando el asesinato de un líder político de izquierdas y su posterior investigación. Ganó dos Oscars y obtuvo otras tres nominaciones. Una película sin desperdicio tras la que el director griego firmaría otras grandes obras maestras del cine de denuncia, como Estado de sitio o Desaparecido, y que ha creado escuela (¿la estructura y montaje de JFK está inspirada en Z, o soy el único al que se lo parece?). Una película que debe verse.

Podéis añadir alguna más en los murmullos...

miércoles, junio 01, 2005

Mayo greatest hits

¡Aprovechad, que se acaban las clases!Hemos dejado atrás otro mes. Un mes plagado de emociones. Un mes en el que, en el mundillo friki, la gran noticia ha sido el estreno de la peli de Star Wars. Muchas han sido las reseñas que se han realizado en la blogosfera, y la mayor parte bastante positivas, destacando el foro en que se convirtieron los comentarios del post de Rafa Marín... pero mis favoritas han sido las negativas: desde la exhaustiva de ADLO! hasta la elegantemente telegráfica del Dr. Zito.
Pero si hay un post que merecería el premio de "post del mes" sería indudablemente éste, en el que Absence nos descubre, de manera exhaustiva, la película más increíble de los últimos treinta años. Imprescindible. Hacedme caso, no os lo podéis perder.

Por lo demás, aquí mi selección de los mejores momentos del mes de mayo:
1. J+MC da a luz un impagable Manifiesto del Inadaptado. Y es que sus reflexiones siempre tienen mucha miga, y como muestra un botón.
2. Una defensa de los señores calvos con bigote preconstitucional. Me encanta este blog, qué pena que actualice tan poco...
3. Iván Sarnago celebró un año de blog, y lo hizo recopilando alguno de sus mejores momentos.
4. Como ya hiciera hace un mes con Lynch, Spaulding revienta los secretos del cine de Ingmar Bergman, para que podamos imitarle en casa.
5. Esto es un drama social, pero no sale en las películas: Rafa Marín cuenta la historia de una lavadora. Si a alguien le interesan más ejemplos de surrealismo consumista, le recomendaré también la revisión de todos los archivos del Teleoperador, uno de mis blogs favoritos.
6. Aureal pone los puntos sobre las íes. Yo también empiezo a odiar a los "entendidillos"...
7. ¿Quién hundió la programación infantil? Aquí está la respuesta...
8. Algunos momentos de publicidad creativa.
9. El heredero que viene.
10. Y cerramos con una de las reseñas más atípicas que he leído últimamente, a cargo de un blog reciente y muy activo...

ACTUALIZACIÓN 3-6: Se me había pasado esta reseña del Festimad, pero me parece tan impagable (no os olvidéis de pinchar para ver las fotos) que tengo que meterla, aunque sea tarde.
ACTUALIZACIÓN 6-6: Descubierto en un blog de reciente creación un post que tampoco me resisto a incluir, descubriendo la conexión secreta entre los Pitufos y George Romero. Da que pensar...