domingo, noviembre 25, 2007

¡Es la guerra!

SvejkYossarianBill
Hoy os voy a poner por aquí, en orden cronológico, tres visiones irónicas sobre la guerra que no deberíais perderos:

1. Las aventuras del valeroso soldado Švejk (1921-22), de Jaroslav Hasek.
Uno de los grandes clásicos de la literatura checa contemporánea, obra inacabada de la que tan sólo se publicaron cuatro de las seis partes que en principio estaban proyectadas, a causa de la prematura muerte de su autor por tuberculosis en 1923. Está considerada una de las primeras novelas antibélicas de la historia. Y, lo que es mejor, es bastante divertida. Quizá por ello, años después, fue prohibida por los nazis.
La novela narra las aventuras de Svejk (o Schvejk, según la traducción), un simplón y muy patriota criador de perros (si por tal se puede entender a alguien que roba perros, los arregla, les inventa un pedigrí y después los vende) que es reclutado a la fuerza en el ejército de su país para combatir en la Primera Guerra Mundial, y que pone patas arriba las convenciones de los diferentes estamentos (especialmente los militares) por su celo a la hora de interpretar al pie de la letra todas las órdenes recibidas, desnudando de este modo todo el absurdo que encierran.

2. Trampa 22 (1961), de Joseph Heller.
Obra maestra de la sátira bélica, se trata de una novela basada en las propias experiencias del autor como piloto de combate en la Segunda Guerra Mundial, y sienta las bases para todas las obras posteriores del mismo género, especialmente la más conocida, la película M.A.S.H. (Paradójicamente el éxito de esta película taparía los ecos de la adaptación cinematográfica de la propia Trampa 22, que se estrenaría seis meses después; la película de Robert Altman era bastante más ligera.)
La novela sigue las peripecias del capitán John Yossarian y de los demás miembros del Escuadrón de Combate 256 del ejército americano en el frente de Italia en la Segunda Guerra Mundial. Yossarian se encuentra desesperado por licenciarse y no tener que seguir arriesgando la vida en los horrores de la guerra, pero topa una y otra vez con una completa y enloquecida maraña burocrática que siempre retiene a los pilotos para nuevas misiones.
La novela, narrada no linealmente (incluso hay acontecimientos que se cuentan varias veces, desde diversos puntos de vista) es un prodigio del humor caústico, con momentos realmente hilarantes, pero también refleja con crudeza los horrores de la guerra, especialmente en su parte final, mucho más oscura y pesimista.

3. Bill, héroe galáctico (1965), de Harry Harrison.
Clásico de la ciencia-ficción que fue escrito por Harrison como respuesta y parodia de la controvertida y promilitarista Starship Troopers de Robert Heinlein (obra que, años después, subvertiría por completo Paul Verhoeven realizando una adaptación cinematográfica satírica que le daba la vuelta al original). Igualmente Harrison aprovecha la obra para parodiar a otros autores, aunque con una dosis considerablemente menor de mala leche.
La novela sigue las aventuras de Bill, un fornido campesino que es drogado y obligado a alistarse en los Space Troopers por un reclutador sin demasiados escrúpulos, y su intervención en la guerra contra los Chingers, unas en teoría temibles criaturas lagarto. A lo largo de la obra, Harrison arremete contra el absurdo de las normas militares, sobre la veracidad de la propaganda y sobre los mecanismos de la burocracia. El resultado es una obra de aventuras bastante divertida y eminentemente paródica, con algunos momentos más oscuros, especialmente en la parte final.
Como las anteriores, también ha sentado cátedra. El libro tercero de La balada de Halo Jones, de Alan Moore e Ian Gibson, está muy influído por esta obra.

¡Hala! ¡Buscadlos en la biblioteca y que lo leáis bien!