jueves, noviembre 29, 2007

Grandes del videoclip: Roman Coppola

No debe ser fácil la vida de alguien que parece destinado a estar siempre a la sombra de otros, y si no que se lo digan a Roman Coppola: hijo de un director mítico, Francis Ford Coppola; hermano de una directora de moda, Sofia Coppola; y amigo y compinche de dos directores y videocliperos de culto (uno de ellos, ex-cuñado), Spike Jonze y Michel Gondry. Con esos nombres a su lado, hacerse un lugar por derecho propio no es nada fácil. Además, su carrera en la gran pantalla se ha limitado casi exclusivamente a dirigir la segunda unidad en las películas de su padre, su hermana y de otro gran amigo de talento, Wes Anderson: su única experiencia como director de largometraje, CQ, un homenaje al cine underground y eurotrash de finales de los 60 que presentó en Cannes (¡y en Sitges!), apenas fue distribuída.
Sin embargo, quizá sin hacer tanto ruido como aquellos que le rodean, Roman Coppola se ha ganado un merecido prestigio como realizador, sobre todo en el campo de la publicidad, y ha sido fundador, junto con Mike Mills, de The Director's Bureau, una de las productoras con más fuerza en el mundo del video musical y publicitario. Y además, tiene toda una colección de obras excelentes a sus espaldas para confirmar que, aunque no esté tanto en boca del público como ellos, él también es un grande. A continuación vamos a seguir su carrera como realizador de videoclips.

Roman empezó en los videos musicales a mediados de los 90, con trabajos de bajo presupuesto como Voodoo lady (Ween, 1994), Harold's pink room (Love Battery, 1995), Lump (The Presidents of the United States of America, 1995) o Sick of myself (Matthew Sweet, 1995). Poco a poco, y sin abandonar completamente la estética de videoclip indie, se irá acercando a conceptos un poco más elaborados, como en We're the same (Matthew Sweet, 1995), Piss bottle man (Mike Watt & Evan Dando, 1995) o Waiting (The Rentals, 1996), hasta realizar dos trabajos tan llamativos como el muy friki Peaches (The Presidents of the United States of America, 1996), con su memorable pelea de ninjas, o el divertido Walking contradiction (Green Day, 1996), un festival de slapstick con los músicos provocando catástrofes de manera involuntaria a su paso.
Es aquí cuando empieza el momento más inspirado de su carrera: así, se suceden Taxloss (Mansun, 1997), primera aproximación de Roman a la performance y al metavideo como concepto del video musical (y a las que más adelante sacará incluso un mayor partido, respectivamente, con Praise you y Funky squaredance); Foxxy (Cassius, 1998), difícil ejercicio narrativo, que cuenta una historia a través de hechos simultáneos con la pantalla dividida en nueve planos; Revolution 909 (Daft Punk, 1998), que debería entrar en los manuales de las escuelas narrativas bajo el epígrafe "digresión"; From your mouth (God Lives Underwater, 1998), un perturbador video en una sola toma hacia atrás, con un concepto probablemente influído por Jonze y Gondry; Honey (Moby, 1998), auténtica corriente de ideas, trabajo surrealista de evidentes influencias gondrianas; Gangster trippin' (Fatboy Slim, 1998), también casi una performance, con su sucesión de explosiones de objetos comunes (una idea bastante rompedora en aquel momento, hoy no parece tanto); y, culminando el año, esa obra maestra del video-performance realizada a cuatro manos junto con Spike Jonze que es Praise you (Fatboy Slim, 1998), la actuación (no autorizada, por supuesto) de un ficticio grupo de baile comunitario en un centro comercial lleno de gente, grabada con varias cámaras pequeñas. Mítico.

Después de esto, tuvo una temporada en la que no se prodigó tanto en el campo de los videos musicales. Tras ayudar a su hermana Sofia en su debut como directora con Las vírgenes suicidas, Roman firmaría con ella el clip para Playground love (Air, 2000), extraído de su banda sonora; un trabajo original que se sitúa a caballo entre tres frentes: escenas (falsas) de la película, escenas (falsas) del rodaje de la película, y un concepto propio aparte. Menos interesantes resultan, en cambio, sus videos para The Strokes, a quienes pone en imágenes todos los singles de su álbum de debut: Last nite (2001), The modern age (2002), Hard to explain (2002), Someday (2002)...
De todas formas, en esa misma época Roman construye su obra maestra. Antivideo, metavideo, corriente de consciencia, autobiografía, un video hecho sin pasta... Funky squaredance (Phoenix, 2002) se podría definir de muchas maneras y todas serían justificables. Un experimento artístico arriesgado más que un videoclip al uso. O se ama o se odia. Los críticos, en general, lo han alabado, y no es para menos, pues es uno de los videos más innovadores realizados en los últimos años. De hecho, el video fue invitado a formar parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde sigue proyectándose.

Después seguiría realizando videos musicales, aunque sin alcanzar la categoría de trabajos anteriores: Lonely day (Phantom Planet, 2002), Sex with strangers (Marianne Faithfull, 2002), 12:51 (The Strokes, 2003), Dynomite (Ima Robot, 2003), Long distance call (Phoenix, 2006)...
Actualmente Roman Coppola sigue a lo suyo, haciendo nuevos videos. No ha dejado de trabajar duro, y se espera que el Director's label del trío Jonze-Gondry-Cunningham (conocido por editar recopilaones de realizadores de videoclips) edite una compilación suya cuando decidan lanzar al mercado su segunda tanda de DVDs. La verdad, sería merecido.