martes, abril 22, 2008

Mi Salón, en imágenes


Llegué al Salón el sábado por la mañana. Daniel Foronda, el dibujante de Zak y el secreto del monolito (cuyo guión he escrito yo, je), llevaba allí desde el jueves, firmando como un bellaco, y yo me iba a hospedar con él. Aquí lo tenemos junto a Verónica Casas, gran ilustradora de prometedor futuro...

Éste es el puesto en que se vendía nuestra obra. Nuestros amables editores se dejaron la piel vendiendo tebeos. Para ir cogiendo fuerzas tenían un cubo con hielo del que extraían litronas que vaciaban con profesionalidad, sin temor a los efectos secundarios que la cerveza pudiera provocarles al final de la jornada. Así acababan cada día arrastrando las sílabas y moviéndose torpemente. Todo por la causa. Unos héroes.

Esto es el ascensor de la pensión, un trasto del año catapún que no nos atrevimos a utilizar. Dani me dijo que el jueves se había estropeado, había hecho cortocircuito y se había ido la luz de la escalera, teniendo que subir a oscuras cuatro pisos de una escalera muy parecida a la de REC.

El baño era impresionante. La puerta no encajaba en el marco, el lavabo estaba suelto, el espejo estaba lleno de desconchones y, como podéis ver, el papel higiénico estaba sujeto con un palillo de comida china. Tremendo.

El sábado por la tarde hubo una pequeña quedada bloguera. Al final nos juntamos para tomar algo en una terracita en la que hacía un poco de frío y debatir sobre una película de artes marciales protagonizada por Nacho Vidal. Luego me tuve que ir, pero muchos de ellos siguieron. Supongo que lo contarán en sus blogs.

Las exposiciones estuvieron muy bien. La de la censura en el cómic era pequeña pero a muchos visitantes les descubrió cosas que desconocían totalmente; delante del panel dedicado a la bomba que la extrema derecha hizo estallar en la redacción del Papus pude escuchar a varios adolescentes un par de alucinados "hostia...". Por su parte, la de DDT, centrada en sus FX para El laberinto del Fauno y Hellboy, era estupenda. Me pregunto si acercaron a Harryhausen a verla...

Y el domingo por la tarde nos volvimos a casa, no sin antes insistirle a esa pedazo de dibujante que es Laura Palmer para que vuelva a hacer tebeos. ¡Que somos fans y nos tienes abandonaos!


Y más o menos esto ha sido el Salón este año. Sí, me dejo muchas cosas, pero tampoco quiero hacerme pesado. Ya sé que estas entradas de fotos y gente comentando sus vacaciones son un coñazo. El año que viene os venís y así no tenéis que leerlo.