Gloria Jones era una joven adolescente californiana que cantaba desde muy joven e incluso había tenido un cierto éxito con un grupo de gospel, aún en edad escolar. Pronto sería descubierta por Ed Cobb, ex miembro de los Four Preps, que impulsaría su carrera, le compondría canciones y la llevaría a grabar varios singles. Uno de los primeros, grabado en 1965 cuando la cantante apenas tenía 19 años, sería My bad boy's comin' home, que comercialmente pasaría sin pena ni gloria, pero que en la cara B incluía una canción que con los años se convertiría en mítica:
Los años pasaron. Cobb continuó con una exitosa carrera como compositor y, sobre todo, como productor. Gloria, por su parte, tuvo algunos éxitos, interpretó varios musicales, fichó por la Motown y comenzó a componer para algunos otros artistas de la compañía (incluyendo nombres tan importantes como The Supremes, The Jackson 5 o Marvin Gaye), antes de unirse sentimentalmente a Marc Bolan (con quien tendría un hijo) y unirse a los T-Rex. Ella conducía el coche que tuvo el accidente en que se mató Bolan, quedando ella misma bastante grave, y al no estar la pareja legalmente casada no tuvo derecho a ninguna herencia, perdiéndolo todo y viéndose obligada a volver a América.
Para entonces, sin embargo, ya estaba considerada en Inglaterra la reina del Northern Soul. En 1973 el DJ Richard Searling había conseguido una copia del viejo single en un viaje a América y había popularizado Tainted love en la escena de clubes de Northern Soul, que tan importante sería para el revival mod. Tal fue su popularidad que la propia Gloria regrabaría el tema en 1976, aunque tampoco obtuvo el resultado comercial esperado.
Pero entre los que escucharon la canción en aquellos clubes estaba un joven llamado Marc Almond, que se haría fan de la canción. Poco tiempo después Almond formaría, junto a su colega David Ball, un grupo de synth-pop llamado Soft Cell, que prometía bastante y había firmado un contrato con Phonogram. Pero, pese a cierto éxito en el circuito de clubes y una buena consideración por parte de los entendidos, los primeros singles del dúo no habían sido ni mucho menos un éxito comercial, así que la compañía les dejó entrever que si no conseguían un éxito con su siguiente trabajo les rescindiría el contrato. Y Almond recordó aquella vieja canción que tanto le gustaba. El resto, como suele decirse, es historia.
El éxito de la canción en todo el mundo fue indiscutible. En el Reino Unido alcanzó rápidamente el número uno. En Estados Unidos tardó más en calar, pero acabó alcanzando el núnero 8 en las listas, eso sí, consiguiendo una permanencia entonces record de 43 semanas entre los 100 singles más vendidos. Curiosamente, Almond y Bell no cobraron nada por derechos de autor por uno de los singles más vendidos e influyentes de la década, puesto que como cara B del single habían escogido otra versión (Where did our love go, de las Supremes), de modo que ninguna de las canciones incluídas iba firmada por ellos.
La influencia que tendría esta versión sería enorme. Su éxito abriría el camino al pop de sintetizadores que predominaría en los 80, que unos meses después se consolidaría con el Don't you want me de The Human League. Incluso el video, realizado por Tim Pope (conocido sobre todo por ser el autor de casi todos los videos de The Cure), dejaría su huella, que puede verse en la reutilización de la imaginería clásica decadente en el impresionante video de Relax de Frankie Goes to Hollywood.
Sin embargo, el dúo no conseguiría igualar su éxito y se separaría en 1984. En 1991 publicarían una nueva remezcla de la canción que les había dado fama, con un nuevo video realizado por Peter Christopherson (de quien volveremos a hablar un poco más abajo). Volverían a reunirse en 2001.
Mientras tanto, las versiones de esta canción se multiplicaron, muchas de ellas sin siquiera conocer la original. Una de las primeras y más memorables sería la que realizaría Coil en 1985, para el primer single de la historia destinado a obtener fondos para la lucha contra el SIDA.
Coil era una banda de música experimental formada en 1982, tras la marcha de Psychic TV (grupo de performances artísticas liderado por Genesis P-Orridge) de sus principales impulsores musicales, John Balance y Peter Christopherson, éste último también diseñador del prestigioso y conocido equipo Hipgnosis y realizador de videos musicales. Coil sería una de las bandas más influyentes de la música industrial hasta su desaparición en 2004, a la muerte de Balance, su cantante y principal impulsor, tras caer de un segundo piso.
En esta versión reducen aún más el tempo de la canción para darle un aire extremadamente oscuro. El video, que casa perfectamente con la intención del single, fue realizado por el propio Christopherson, y cuenta con un inquietante cameo de Marc Almond.
A partir de ahí la colección de versiones resulta ya inabarcable, incluyendo nombres tan diversos como Inspiral Carpets o La Unión, que hicieron una versión no demasiado afortunada en español. Pero quizá la más conocida de las versiones recientes sea la de Marilyn Manson:
Realizada en 2001 para la banda sonora de la película No es otra estúpida película americana, no es especialmente memorable y quizá de lo mejor sea la cantidad de cameos del video, en el que aparecen varios protagonistas de la película (incluyendo a Jaime Pressley y Mia Kirschner... ¡yum!) y una buena colección de amiguetes de Manson.
Y para terminar, mencionar una de las versiones más recientes, la de las Pussycat Dolls, que grabaron una versión en su disco de debut en 2005. Este grupo de chicas nacido como homenaje al burlesque y devenido en otra girl band más pero con ligueros tampoco hizo una versión especialmente destacable, ni siquiera mereció ser editada como single, salvo por el hecho de que, en un guiño al maxi-single editado por Soft Cell en 1981 en que se unían ambas canciones, su versión se mezclaba con la de Where did our love go. Aquí he encontrado un video en que hacen otra rendición de la canción:
Y como un grupo de chicas guapas cantando la canción es un estupendo final para este post (y más aún si en la actuación consiguen que el propio Marc Almond les haga la introducción), aquí lo dejo, aunque hubiera podido poner unas cuantas versiones más. Y además no es un verdadero final: la canción es ya un clásico y seguirá habiendo versiones durante muchos años.
miércoles, agosto 31, 2011
martes, julio 26, 2011
Aquellos discos míticos: ¡Fuera!
Hasta ahora en esta sección me había dedicado a comentar discos que en su día fueron éxitos; esos discos que al verlos se nos ponía la sonrisita culpable de decirnos "es verdad, yo escuché esto", con algo de vergüenza pero sin poder evitar recordarlo con aperecio. Pero hoy no va a ser así. Hoy voy a hablar de un disco que pasó sin pena ni gloria de las radiofórmulas a la caja de cassettes de saldo del Pryca, que fue donde yo lo conseguí (¡por cien pesetas!) un par de años después de que apareciera. Hoy el disco mítico va a ser mucho menos generacional que en otras ocasiones, pero puedo asegurar que las sensaciones que provoca en mí son las mismas. A ver a cuántos os suena.

Nadie recuerda a Los Moluscos.
Apenas hay información sobre ellos en Internet. De lo poco que he encontrado es que eran un grupo de finales de los 80 formado por Javier Viroomal (voz), Ramón Temes (teclados), Carlos Pérez-Marsa (guitarra), Ignacio Oliva-Vélez (bajo) y Adrián Martínez (batería), aunque tal vez hubiera un cambio de batería en algún momento.
Hacían punk-rock para adolescentes, como unos Nikis con el volumen más alto pero mucho más inofensivos. Pese a ello (o gracias a ello) consiguieron un contrato con CBS. La multinacional les editó su único disco, ¡Fuera! (1990), producido por Paco Trinidad que era el tío que lo producía todo en España en esos momentos, pero las ventas no acompañaron, y ya no tuvieron una segunda oportunidad. El grupo, al parecer, desapareció después de esta experiencia.
Y es una pena, porque, vaya, su único disco no está tan mal. Eran enérgicos, eran divertidos y las escasas melodías que sabían tocar eran lo suficientemente pegadizas para que no se te hiciera pesado escucharlas en todas las canciones, remedos ramonianos de entre dos y tres minutos. Por desgracia resultaron ser demasiado blandos para el público punk-rock y demasiado duros para las niñas de la época pre-grunge. Además, sus pintas de jevis pijos (no sé si lo eran realmente o fue la imagen que les puso la discográfica para tratar de venderles) y la nada inspirada portada del LP (digna de un combo de rumba gitana) tampoco ayudaron. Grupos mucho menos disfrutables han corrido mejor suerte.
De lo poco que ha quedado de ellos es este video. Un video que tiene su historia, puesto que para promocionarlos la discográfica convocó un concurso para elegir a los dos protagonistas del video (chico y chica) y un guión. Si el resultado parece bastante malo hay que tener en cuenta que el video acabó siendo dirigido por el guionista ganador del concurso. Muy probablemente cuando se escogió a los ganadores la discográfica ya sabía que no estaban vendiendo una mierda y decidió no meter demasiado dinero en el producto final, así que recortaron tanto como pudieron, director incluído. Y esto fue lo que les salió.
Y ahora, analicemos las canciones:
Por favor: El disco se abre con fuerza, con una historia en primera persona sobre una relación obsesiva, ultracontroladora y con la sombra de la violencia de género planeando sobre la canción. Contiene letras que hoy serían totalmente inaceptables: si me entero que te vas con otro, te vas a arrepentir, si te veo pasar a mi lado, te querría violar, quiero verte siempre conmigo, si prefieres vivir. En el contexto, el estribillo por favor, sigue amor, por favor, sigue amor es bastante perturbador.
Doctor: En una de algún modo lógica progresión, la siguiente canción nos presenta al protagonista en la consulta de un psiquiatra, afirmando que su vida va mucho mejor por haber encontrado el amor: He conocido a una chica, la chica más divina, se llama Josefina. Sin embargo, no tarda mucho en resurgir el trastorno bipolar y la confesión de que está con ella sólo porque necesita estar con alguien: La chica es gilipollas, es fea, un poco gorda, siempre huele a cebolla.
Martínez: Martínez se ha escapado, Martínez ya se ha ido, nadie sabe como ha sido, su jefe se ha enfadado porque era un buen esclavo, pero Martínez se ha ido. Abandonando la primera persona, aparece una de las pocas canciones en la que trascienden un poco el humor adolescente para intentar contar algo (sólo) un poco más memorable. La historia de un tipo normal que un día lo abandona todo y desaparece.
Estás muerto: Si te acercas a ella, si sonríes más de la cuenta, si le miras las piernas, estás muerto, ¡muerto! El tema más conocido del disco retoma la primera persona y la temática de amor posesivo y psicopatía. Una combinación perfecta para adolescentes acelerados. No tengo miedo, no tengo nada, yo sólo quiero romperte la cara, darte en los ojos y en los oídos, ahora ya sabes con quién te has metido.
¡Fuera!: Ya te has perdido, por fín te vas, estoy muy bien, déjame en paz. La relación se tambalea y llega a un punto de ruptura. Lo único que quiere el protagonista es estar solo y tranquilo. Posiblemente es significativo que sea ésta la canción que da título al disco.
No tengo tiempo: Hoy tengo prisa, tengo calor, no tengo tiempo para el amor. La excusa del dolor de cabeza convertida en canción, para el tema más flojo del disco, que afortunadamente también es el más corto. Está claro que la relación ha dejado atrás sus mejores momentos y no tiene ya ningún futuro.
Tú qué te crees: Pequeña pausa en forma de medio tiempo que recuerda a Tennessee no sólo en ritmo sino incluso en el estilo de algunos versos, para hacer una colección de reproches que culminan esta trilogía de la ruptura y cierra la primera cara del disco. El estribillo tiene alguna perla: Quieres tener un imbécil que te haga caso, que te diga tonterías y te haga reir, yo no seré ese tipo al que tú buscas, yo te quiero pero no intentes que te haga feliz, yo no seré para tí. No parece que el protagonista haya aprendido mucho sobre en qué consisten las relaciones desde la primera canción, aunque al menos parece que ahora es más pacífico.
Analfabeto sexual: Soy un analfabeto, analfabeto sexual; cuando estoy en la cama, siempre lo hago todo mal. La cara B se abre con un tema de temática ideal para adolescentes de hormonas desatadas, porque además, ¿quién no ha sido analfabeto en esos temas alguna vez? Tras la ruptura, el protagonista decide buscar en otras mujeres la experiencia necesaria para no volver a fracasar: hoy me he espabilado, me he comprado un manual, donde me han enseñado, a no hacerlo todo mal, por fín lo conseguí, al fín voy a ligar, ya sé lo que hay que hacer. Sin embargo, pese a su éxito con las mujeres, no consigue superar su vacío interior, y acaba rehuyéndolas y, de nuevo, buscando la soledad, ripio final incluído: saludo, sonrío y me voy, así no puedo vivir, ya no me llamo Luis.
Alberto Corrupio: Alberto Corrupio era un niño corriente, Alberto Corrupio era un niño sin dientes, le dan en las piernas, le dan en los brazos, le dan en los ojos, le dan en las manos. Regreso a la tercera persona para contar la historia de un niño maltratado que finalmente acaba matando a toda su familia. Un tema bastante serio, lo que pasa es que resulta difícil ver el dramatismo de la historia con este estribillo: un día Alberto tropezó, caca caca caca caca caca culó, de repente todo ha cambiado, y a su padre no le ha gustado, ¿qué le ha pasado a nuestro Albertito?, ya no es el mismo, ya no es el mismo, ha cambiado por completo, es obsoleto, es obsoleto. Por cierto, la melodía más desvergonzadamente ramoniana del disco; imposible escucharla sin esperar que en cualquier momento gritaran "hey, ho, let's go".
Caraculo: Por si no había suficiente con el "caca caca caca culo" de la canción anterior, aquí tenemos un tema que explicita su humor caca culo pedo pis desde el mismo título. Como "Txus" de La Polla Records, es la historia de un tipo que se emborracha y busca pelea en los bares, pero con menos gracia: su cara de culo se ha vuelto a rebotar, la espuma de su boca ya no le deja hablar, no atiende a sus amigos, no atiende a la razón, su cara de culo ya no puede parar.
Acné: Y para que no se nos olvide que este disco tiene un tono adolescente la siguiente canción es una divertida y acelerada sucesión de viñetas sobre el acné y el cuidado de la piel. No sé si es una versión, pero es la única canción que no firma ninguno de los miembros del grupo. Es también de lo mejor del disco, con versos tan irresistibles como éstos: grano verde en la barbilla, y otro seco en la frente, aunque es la misma espinilla, cada grano es diferente.
Puedes: Puedes no estar viejo, sólo un poco tieso... Se acerca el final del disco y las canciones ya están de bajón. Ésta está dedicada a un amigo (¿podría tratarse del protagonista de las primeras canciones?) que ya no sale de juerga con el grupo sino que se queda recluído en casa. Algo que ellos achacan a que se está haciendo viejo, aunque también creen que no es excusa suficiente para no seguir saliendo con los amigos de vez en cuando. Aunque hay que reconocer que para dar ánimos de esta manera casi mejor que lo hubieran dejado correr: tus ojillos no brillarán como antes, es lo normal, tu pellejo se arrugará, no te asustes, es natural.
No más alcohol: Y finalmente, tras la juerga nocturna con los amigos y ahogar las penas en alcohol, llega la mañana siguiente a ajustar cuentas y cerrar el disco, nuevamente en forma de medio tiempo. Hoy tengo resaca, tengo dolor de cabeza, el ruido me machaca, hoy ya no más copas, tengo la lengua gigante, no cabe en mi boca. El colofón lógico a tantos excesos.
FRIKÓMETRO: 3/5 averías

Nadie recuerda a Los Moluscos.
Apenas hay información sobre ellos en Internet. De lo poco que he encontrado es que eran un grupo de finales de los 80 formado por Javier Viroomal (voz), Ramón Temes (teclados), Carlos Pérez-Marsa (guitarra), Ignacio Oliva-Vélez (bajo) y Adrián Martínez (batería), aunque tal vez hubiera un cambio de batería en algún momento.
Hacían punk-rock para adolescentes, como unos Nikis con el volumen más alto pero mucho más inofensivos. Pese a ello (o gracias a ello) consiguieron un contrato con CBS. La multinacional les editó su único disco, ¡Fuera! (1990), producido por Paco Trinidad que era el tío que lo producía todo en España en esos momentos, pero las ventas no acompañaron, y ya no tuvieron una segunda oportunidad. El grupo, al parecer, desapareció después de esta experiencia.
Y es una pena, porque, vaya, su único disco no está tan mal. Eran enérgicos, eran divertidos y las escasas melodías que sabían tocar eran lo suficientemente pegadizas para que no se te hiciera pesado escucharlas en todas las canciones, remedos ramonianos de entre dos y tres minutos. Por desgracia resultaron ser demasiado blandos para el público punk-rock y demasiado duros para las niñas de la época pre-grunge. Además, sus pintas de jevis pijos (no sé si lo eran realmente o fue la imagen que les puso la discográfica para tratar de venderles) y la nada inspirada portada del LP (digna de un combo de rumba gitana) tampoco ayudaron. Grupos mucho menos disfrutables han corrido mejor suerte.
De lo poco que ha quedado de ellos es este video. Un video que tiene su historia, puesto que para promocionarlos la discográfica convocó un concurso para elegir a los dos protagonistas del video (chico y chica) y un guión. Si el resultado parece bastante malo hay que tener en cuenta que el video acabó siendo dirigido por el guionista ganador del concurso. Muy probablemente cuando se escogió a los ganadores la discográfica ya sabía que no estaban vendiendo una mierda y decidió no meter demasiado dinero en el producto final, así que recortaron tanto como pudieron, director incluído. Y esto fue lo que les salió.
Y ahora, analicemos las canciones:
Por favor: El disco se abre con fuerza, con una historia en primera persona sobre una relación obsesiva, ultracontroladora y con la sombra de la violencia de género planeando sobre la canción. Contiene letras que hoy serían totalmente inaceptables: si me entero que te vas con otro, te vas a arrepentir, si te veo pasar a mi lado, te querría violar, quiero verte siempre conmigo, si prefieres vivir. En el contexto, el estribillo por favor, sigue amor, por favor, sigue amor es bastante perturbador.
Doctor: En una de algún modo lógica progresión, la siguiente canción nos presenta al protagonista en la consulta de un psiquiatra, afirmando que su vida va mucho mejor por haber encontrado el amor: He conocido a una chica, la chica más divina, se llama Josefina. Sin embargo, no tarda mucho en resurgir el trastorno bipolar y la confesión de que está con ella sólo porque necesita estar con alguien: La chica es gilipollas, es fea, un poco gorda, siempre huele a cebolla.
Martínez: Martínez se ha escapado, Martínez ya se ha ido, nadie sabe como ha sido, su jefe se ha enfadado porque era un buen esclavo, pero Martínez se ha ido. Abandonando la primera persona, aparece una de las pocas canciones en la que trascienden un poco el humor adolescente para intentar contar algo (sólo) un poco más memorable. La historia de un tipo normal que un día lo abandona todo y desaparece.
Estás muerto: Si te acercas a ella, si sonríes más de la cuenta, si le miras las piernas, estás muerto, ¡muerto! El tema más conocido del disco retoma la primera persona y la temática de amor posesivo y psicopatía. Una combinación perfecta para adolescentes acelerados. No tengo miedo, no tengo nada, yo sólo quiero romperte la cara, darte en los ojos y en los oídos, ahora ya sabes con quién te has metido.
¡Fuera!: Ya te has perdido, por fín te vas, estoy muy bien, déjame en paz. La relación se tambalea y llega a un punto de ruptura. Lo único que quiere el protagonista es estar solo y tranquilo. Posiblemente es significativo que sea ésta la canción que da título al disco.
No tengo tiempo: Hoy tengo prisa, tengo calor, no tengo tiempo para el amor. La excusa del dolor de cabeza convertida en canción, para el tema más flojo del disco, que afortunadamente también es el más corto. Está claro que la relación ha dejado atrás sus mejores momentos y no tiene ya ningún futuro.
Tú qué te crees: Pequeña pausa en forma de medio tiempo que recuerda a Tennessee no sólo en ritmo sino incluso en el estilo de algunos versos, para hacer una colección de reproches que culminan esta trilogía de la ruptura y cierra la primera cara del disco. El estribillo tiene alguna perla: Quieres tener un imbécil que te haga caso, que te diga tonterías y te haga reir, yo no seré ese tipo al que tú buscas, yo te quiero pero no intentes que te haga feliz, yo no seré para tí. No parece que el protagonista haya aprendido mucho sobre en qué consisten las relaciones desde la primera canción, aunque al menos parece que ahora es más pacífico.
Analfabeto sexual: Soy un analfabeto, analfabeto sexual; cuando estoy en la cama, siempre lo hago todo mal. La cara B se abre con un tema de temática ideal para adolescentes de hormonas desatadas, porque además, ¿quién no ha sido analfabeto en esos temas alguna vez? Tras la ruptura, el protagonista decide buscar en otras mujeres la experiencia necesaria para no volver a fracasar: hoy me he espabilado, me he comprado un manual, donde me han enseñado, a no hacerlo todo mal, por fín lo conseguí, al fín voy a ligar, ya sé lo que hay que hacer. Sin embargo, pese a su éxito con las mujeres, no consigue superar su vacío interior, y acaba rehuyéndolas y, de nuevo, buscando la soledad, ripio final incluído: saludo, sonrío y me voy, así no puedo vivir, ya no me llamo Luis.
Alberto Corrupio: Alberto Corrupio era un niño corriente, Alberto Corrupio era un niño sin dientes, le dan en las piernas, le dan en los brazos, le dan en los ojos, le dan en las manos. Regreso a la tercera persona para contar la historia de un niño maltratado que finalmente acaba matando a toda su familia. Un tema bastante serio, lo que pasa es que resulta difícil ver el dramatismo de la historia con este estribillo: un día Alberto tropezó, caca caca caca caca caca culó, de repente todo ha cambiado, y a su padre no le ha gustado, ¿qué le ha pasado a nuestro Albertito?, ya no es el mismo, ya no es el mismo, ha cambiado por completo, es obsoleto, es obsoleto. Por cierto, la melodía más desvergonzadamente ramoniana del disco; imposible escucharla sin esperar que en cualquier momento gritaran "hey, ho, let's go".
Caraculo: Por si no había suficiente con el "caca caca caca culo" de la canción anterior, aquí tenemos un tema que explicita su humor caca culo pedo pis desde el mismo título. Como "Txus" de La Polla Records, es la historia de un tipo que se emborracha y busca pelea en los bares, pero con menos gracia: su cara de culo se ha vuelto a rebotar, la espuma de su boca ya no le deja hablar, no atiende a sus amigos, no atiende a la razón, su cara de culo ya no puede parar.
Acné: Y para que no se nos olvide que este disco tiene un tono adolescente la siguiente canción es una divertida y acelerada sucesión de viñetas sobre el acné y el cuidado de la piel. No sé si es una versión, pero es la única canción que no firma ninguno de los miembros del grupo. Es también de lo mejor del disco, con versos tan irresistibles como éstos: grano verde en la barbilla, y otro seco en la frente, aunque es la misma espinilla, cada grano es diferente.
Puedes: Puedes no estar viejo, sólo un poco tieso... Se acerca el final del disco y las canciones ya están de bajón. Ésta está dedicada a un amigo (¿podría tratarse del protagonista de las primeras canciones?) que ya no sale de juerga con el grupo sino que se queda recluído en casa. Algo que ellos achacan a que se está haciendo viejo, aunque también creen que no es excusa suficiente para no seguir saliendo con los amigos de vez en cuando. Aunque hay que reconocer que para dar ánimos de esta manera casi mejor que lo hubieran dejado correr: tus ojillos no brillarán como antes, es lo normal, tu pellejo se arrugará, no te asustes, es natural.
No más alcohol: Y finalmente, tras la juerga nocturna con los amigos y ahogar las penas en alcohol, llega la mañana siguiente a ajustar cuentas y cerrar el disco, nuevamente en forma de medio tiempo. Hoy tengo resaca, tengo dolor de cabeza, el ruido me machaca, hoy ya no más copas, tengo la lengua gigante, no cabe en mi boca. El colofón lógico a tantos excesos.
FRIKÓMETRO: 3/5 averías
Etiquetas:
Aquellos discos míticos,
Discomanía,
Musicomanía
martes, julio 12, 2011
Mix max

Micmacs vuelve a llevarnos al universo personal de Jeunet, en esta ocasión desatadísimo, muy lejos de la contención de su obra más reciente y regresando en cambio a un terreno más cercano al de Delicatessen, película a la que incluso referencia de manera directa. Pero Micmacs se ve lastrada por un pobre guión que hubiera necesitado de varias reescrituras para funcionar. No es que los guiones de Jeunet hayan sido nunca todo lo perfectos que podrían haber sido, pero en esta ocasión falla más de la cuenta. Aunque cierta arritmia expositiva hace suponer también que, tratando probablemente de reducirla a una duración estándar, en algunos momentos se pasaron con la tijera en la sala de montaje.
La historia se centra en Basil (Danny Boon, Bienvenidos al Norte), un pobre desgraciado cuyo padre murió por culpa de una mina antipersona y al que años después la mala suerte hace receptor de una bala perdida que se aloja en su cabeza y que podría matarle en cualquier momento. Tras salir del hospital, sin recursos, malvive en la calle, hasta que es adoptado por un grupo de indigentes e inadaptados muy peculiares que recogen chatarra. Es entonces cuando encuentra, casualmente en edificios situados el uno frente al otro, a las dos compañías fabricantes de armas que causaron su desgracia, la que fabricó la mina que mató a su padre y la que fabricó la bala que tiene en la cabeza. Y entonces, con la ayuda de sus extravagantes amigos, decide emprender un plan de venganza contra sus responsables.

Analizando simplemente a nivel de guión, la película lo tiene todo para fallar. Los personajes son planos, reducidos en algún caso al mero arquetipo. Tarda demasiado en entrar en materia. El hilo conductor es demasiado tenue, y la historia avanza con los personajes moviéndose de un objetivo a otro sin que sepamos muy bien por qué hacen lo que hacen. Peor aún, cuando las cosas no salen como deben, a veces resultan mejor de lo previsto; por ejemplo, la culminación de la venganza es ingeniosa, pero no tiene nada que ver con todo lo realizado durante la hora anterior, sino que parece una improvisación de última hora dadas las circunstancias. La trama secundaria, la típica historia romántica, tampoco está demasiado bien llevada, quizá porque la relación inicial entre los personajes apenas llega a abocetarse. Y algunos gags llegan a hacerse repetitivos.
Y sin embargo...
Pues la verdad es que yo la disfruté como un enano. Porque, con todos sus defectos, resulta que Micmacs tiene momentos muy divertidos, tiene mensaje y, sobre todo, es estéticamente cautivadora. Aún diré más: Micmacs es la orgía visual que Jeunet se ha regalado a sí mismo para poder dirigir las secuencias que le apetecía rodar. Desde un numerito con un autómata de lata hasta un hombre bala disparado con un cañón, por citar tan sólo un par de ejemplos no demasiado reveladores, la película es un constante ejercicio de estilo en el que la forma prima totalmente sobre el fondo. Una colección de grandes momentos que la falta de una mejor estructura no consigue ocultar.
El resultado final es por tanto, fallido, pero eso no quita que sea también tremendamente disfrutable. Eso sí, a un director del talento de Jeunet siempre hay que exigirle algo más.
GENIÓMETRO: 3/5 grouchos
Etiquetas:
Cinemanía
martes, junio 28, 2011
El último saludo de Peter Falk

Este fin de semana nos sorprendía con la noticia de la muerte de Peter Falk. Cierto es que llevaba ya varios años muy enfermo, afectado de demencia, quizá consecuencia de la anestesia utilizada en una serie de operaciones dentales, quizá simplemente un agudo ataque de Alzheimer, quizá una mezcla de ambas. Pero no deja de ser triste la pérdida.
Falk estará siempre ligado para todos al personaje del Teniente Colombo. Un zarrapastroso pero sagacísimo teniente de policía, hombre de procedencia humilde siempre capaz de vencer a los criminales de la clase privilegiada, devoto de su esposa (que nunca apareció en pantalla, aunque con ella como protagonista tratase de realizarse un vergonzoso spin-off en 1979 que fracasó estrepitosamente), investigador de homicidios con aversión a la sangre y reacio a la utilización de armas de fuego.
El público identifica tanto al personaje con Falk que no es demasiado conocido que hubo otros actores que interpretaron a Colombo. El personaje fue creado por William Link y Richard Levinson en 1960 para un programa de televisión en directo, y fue interpretado por Bert Freed. Posteriormente se adaptó dicho episodio a una obra de teatro, con el veterano Thomas Mitchell como Colombo y con todo un Joseph Cotten como asesino. La obra tuvo un cierto éxito, pero Mitchell falleció durante la gira y Colombo desapareció de escena. La obra no volvió a representarse hasta el 2010, con el detective interpretado nada menos que por Dirk Benedict (sí, el del Equipo A y la primera Galáctica).
El momento clave en la trayectoria de este personaje sucedería en 1968, cuando la NBC decidió realizar un telefilme adaptando la obra. El personaje de Colombo fue ofrecido a Lee J. Cobb, que no estaba disponible, y a Bing Crosby, que lo rechazó, antes de que acabara cayendo en manos de Peter Falk, que era más joven de lo que los escritores habían imaginado pero que, entusiasmado con el personaje, lo hizo suyo desde el primer momento. Falk le añadió al personaje muchas cosas de su propia cosecha: él personalmente escogió el ruinoso coche del detective, después de verlo aparcado en el parking de los estudios; la ropa que llevaba era la suya propia, incluyendo la mugrienta gabardina que ya todos asocian al detective (la había comprado de urgencia en un mercadillo para protegerse de un tremendo chaparrón); y su icónica tendencia a la digresión inoportuna eran improvisaciones que Falk se permitía en los rodajes de modo que su interlocutor reflejara una incomodidad y una impaciencia real en la escena. La excelente labor desarrollada por el actor con su personaje se vería recompensada con cuatro Emmys.
El telefilme obtuvo tan buenos resultados que la NBC encargó un segundo en 1971 a modo de piloto, y la respuesta fue incluso mejor, por lo que se dio luz verde a la serie, que semantendría en antena hasta 1978 y que después sería recuperada por ABC (con un sorprendente nivel de calidad y aceptación por parte del público) a partir de 1989, con dos temporadas más o menos regulares hasta 1990 y, posteriormente, a un ritmo mucho más irregular, en una colección de episodios especiales de los que el último se emitiría en 2003. En 2007 parece ser que estaba previsto realizar un último episodio, escogido ex profeso por Falk para ser el último de Colombo, pero es entonces cuando el actor cayó enfermo y quedó incapacitado para volver a interpretar.

Colombo es, probablemente, uno de los mejores personajes jamás creados en televisión. Y lo es gracias sobre todo al modo en que le dio vida Peter Falk.
Pero Falk era mucho más.
Gran actor con amplios registros, capacitado tanto para la comedia como para el drama, encontró tarde su vocación y no lo tuvo nada fácil en sus inicios, por su aspecto no muy agraciado y, principalmente, porque los productores eran reacios a contratar a un actor con un ojo de cristal (había quedado tuerto a los tres años). Sin embargo dos nominaciones consecutivas a los Oscar (por El sindicato del crimen y Un gangster para un milagro) y dos a los Emmy por sus trabajos en televisión, incluyendo su primer premio en 1962 por el drama El precio de los tomates, impulsarían definitivamente su carrera. Apareció en míticas comedias como El mundo está loco, loco, loco, La carrera del siglo o Un cadáver a los postres. Mostró su vena dramática en las películas de su buen amigo John Cassavettes. Fue el abuelo que contaba la historia en La princesa prometida.
La sombra de Colombo sería alargadísima, pero Falk no era un actor de un sólo personaje. Este fin de semana se ha ido un grande. Un actor de los que ya no quedan.
Descanse en paz, Peter Falk.
Etiquetas:
Telemanía
miércoles, junio 08, 2011
American Psychodelia

En esta ocasión el invento se llama American Psychodelia, que ya sé que es un título horrible pero que le venía que ni pintado a esta colección de canciones de grupos americanos de rock psicodélico de los 60. Espero que la disfrutéis.
Etiquetas:
Mixtape,
Musicomanía
lunes, mayo 16, 2011
¡Ya llega la Thermozero!

Etiquetas:
Tebeomanía,
Thermozero
martes, abril 26, 2011
¿Qué fue eso del Britpop?

PEEEERO... como aún hay unos pocos días de tiempo hasta mayo y ya tengo hecha otra lista, pues aquí os la dejo.
Esta vez intentaba hacer una lista medianamente completa de grupos de Britpop, aunque queda un poco desvirtuada por el hecho de que grupos como Oasis y Elastica no tengan sus discos disponibles en Spotify.
Además, nadie parece estar muy seguro de qué coño fue eso del Britpop. Básicamente fue una etiqueta comercial creada por la prensa musical británica para una serie de grupos británicos de mediados de los 90, teóricamente con unas características comunes (utilización de guitarras distorsionadas, debilidad por referentes clásicos del pop británico, desarrollo en sus letras de la realidad contemporánea británica, y, en general, una ruptura respecto al grunge americano que tan de moda había estado en los primeros 90). Pero en tan indefinida cesta cabían grupos muy diferentes, con influencias y sonidos muy diferentes y con orígenes muy diferentes; más aún, había grupos que no cumplían con estas características y eran incluídos en el lote, y había grupos que sí las cumplían pero eran dejados fuera. Por si fuera poco, el término ya había sido utilizado años antes del Britpop para definir a una generación de grupos (The La's, Stone Roses, Inspiral Carpets) que, para aumentar la confusión, parcialmente sobreviviría hasta mezclarse con sus herederos, en cuyo sonido tendrían notable influencia.
De modo que en mi lista he recurrido a un criterio un poco particular, he incluído los grupos indiscutibles del "movimiento" y les he sumado a algunos supervivientes de la ola previa, a la gran generación de grupos galeses que salió en esos años (a los que algunos autores incluyen en el lote y otros no, pero que tenía entidad propia) y algunos grupos que no pertenecían al movimiento (incluso que fueron empujados al ostracismo por él, como Carter U.S.M.) pero que a mi juicio no desentonan (¡y además quería meterlos, qué pasa!).
Seguro que cualquiera que sepa del tema puede discutir la selección, pero mientras tanto, ahí está. Que aproveche.
Etiquetas:
Mixtape,
Musicomanía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

