martes, marzo 12, 2013

Directo a Video: Southland Tales (no sé si así es como acaba el mundo, pero puede que sí sea como acaba una prometedora carrera)

Hubo un tiempo, no demasiado lejano, en que los aficionados al cine estábamos como locos esperando la nueva película de Richard Kelly, después del tremendo impacto que había tenido su debut, la película de culto Donnie Darko. Era el chico de moda y los grandes estudios se lo rifaban. ¿Qué pasó para que hoy sea poco más que un one-hit-wonder del que ya no se espera nada especial?
Pasó Southland Tales.
Bien, no sólo eso. También pasó que sus trabajos como guionista dejaron bastante que desear (sólo se realizó el de Domino, pero su adaptación del libro infantil Holes a distopía futurista postnuclear ha sacado de quicio a cualquier fan del libro que se acercase a leerlo por curiosidad cuando el propio Kelly lo subió a Internet, aunque por suerte de este trabajo le despidieron cuando el propio autor del libro aceptó escribir él mismo el guión de lo que sería finalmente La maldición de los hoyos), y su película posterior, La caja, aunque no llegó a ser un desastre tan grande, tampoco supuso una redención. A estas alturas Kelly parece haber conseguido un consenso general de que fue un hype, de que no tiene ni idea de contar una historia, y de que los elegantes enigmas de su ópera prima no eran tanto fruto del estilo como de la incompetencia.
Pero en el 2005 Kelly, con la arrogancia del triunfador, había creído a aquellos que le llamaban genio, así que decidió aprovechar su status para levantar, con total libertad creativa, una obra multimedia (!) extremadamente ambiciosa, una recreación pynchoniana de un futuro distópico que hablase de absolutamente todo: guerra, drogas, opresión, revolución, política, ecología, Hollywood, reality shows, física cuántica y, por supuesto, el fin del mundo.
Había buenas ideas de base para hacer algo brillante. Por desgracia, Kelly no tenía la capacidad de un Pynchon para desarrollarlas de manera coherente.
El resultado es un desastre. Y, precisamente porque es un trabajo extremadamente ambicioso y pretencioso, el desastre adquiere dimensiones monumentales. Hay demasiadas tramas paralelas y demasiados personajes, y ninguno funciona. Las cosas ocurren porque sí. Los personajes toman decisiones estúpidas. Los diálogos, más que diálogos, son intercambios de frases aleatorias. No sólo está considerada como una de las peores películas jamás proyectadas a concurso en el Festival de Cannes (¿y cómo la seleccionaron, de todas formas?), sino que se pegó un batacazo histórico en taquilla (costó 17 millones y recaudó tan sólo 375000$).
Y es por eso por lo que tengo que comentar esta película.
Porque es tan excesiva en todos los sentidos que... oh, cielos, lo confesaré... ¡la he disfrutado! Porque es un caos total que la mitad del tiempo roza lo incomprensible mientras la otra mitad se zambulle en ello sin el más mínimo pudor. Porque desde el principio le da la espalda al público y se erige en una performance para sí misma. No es que la película no funcione, es que da la impresión de que ni siquiera lo intenta. Porque puestos a fracasar, no merece la pena quedarse a medias. Mejor que sea así, a lo grande.
No con un lloriqueo, sino con una explosión.
Respirad hondo. Esto va a ser largo.

La película empieza...
...ah, no, perdón, es verdad. La película NO empieza.
La película PARTE allí donde se quedan las tres novelas gráficas que suponen los tres primeros capítulos de la saga. Sí, la película empieza en el cuarto episodio. Con dos cojones. Por suerte, los tebeos en cuestión parece ser que eran igual de crípticos que la película, de modo que tampoco se pierde uno demasiado. Más aún teniendo en cuenta que, en la dinámica de Southland Tales, constantemente se introducen nuevos elementos que no sólo no vienen a cuento de nada sino que ni siquiera tienen importancia posterior.
La película, de todas formas, tiene el buen tino de al menos hacernos un breve resumen, pero no de lo que ha pasado en los tres primeros episodios (ni hablar, si quieres saber eso vas y te los lees; o al menos te lees el resumen en la wikipedia), sino de qué está pasando en su particular universo. Al parecer hubo un par de atentados nucleares en Texas que han desencadenado la III Guerra Mundial (en realidad es EE.UU. ejerciendo de abusón contra los países subdesarrolados de lo que en su día llamaron el Eje del Mal, pero como tampoco tiene gran importancia para la historia y no vuelven a mencionarlo, dejémoslo ahí), y el esfuerzo bélico está acabando con la economía y con las reservas de combustible, lo que ha provocado el uso de patrocinadores privados para el ejército y una fiebre por hallar nuevas fuentes de energía alternativas. Por supuesto, la guerra ha provocado una ola de conservadurismo y nuevas leyes de opresión de las libertades ciudadanas. Hay un sistema de vigilancia constante, un poco en plan Gran Hermano, para evitar delitos, basado en vigilancia con cámaras y en artilleros situados en lugares estratégicos para volar la cabeza de cualquier ciudadano que parezca una amenaza (el motivo por el que los encargados de las cámaras van uniformados con batas de plástico transparente se me escapa). Se han cerrado las fronteras entre los estados y para pasar de uno a otro hace falta un visado. Y ahora todas las identificaciones, para transacciones o para votar, se hacen a través de huellas dactilares, lo que ha provocado la aparición de un mercado negro de dedos. Esta opresión ha provocado la aparición de células revolucionarias entre las que destaca el movimiento neomarxista, que intenta destruir el capitalismo.

Ah, y además es año de elecciones, y el candidato a vicepresidente es el Senador Frost, de California, casado con la responsable del programa de vigilancia y suegro de una conocida estrella del cine de acción, Boxer Santoros (¡¡The Rock!!), que ha desaparecido misteriosamente en los últimos días, para ser hallado sin memoria en el desierto de Nevada y devuelto ilegalmente a California, en circunstancias que se explican en los cómics pero que, la verdad, tampoco son muy importantes.
Todo esto, sazonado con citas del Apocalipsis, lo cuenta un personaje que responde al improbable nombre de Pilot Abilene (Justin Timberlake), veterano de Irak y responsable de una torreta de vigilancia en la playa, y que, si bien en los cómics se te explica su relación con los personajes principales, en la película ejerce de narrador simplemente porque sí, sin aportar demasiado, erigiéndose en uno de los treintaytantos personajes de la película que no aportan prácticamente nada y que habría sido recomendable suprimir para simplificar la historia.
En caso de que el autor hubiera querido que los espectadores fueran capaces de seguirla, claro.
Cosa que dudo. Y como prueba, observad las parrafadas que he necesitado para resumir, de manera que se entienda, toda la información esencial que te dan en tan sólo los ocho primeros minutos de película.

En este punto encontramos a Santoros, que ha regresado a California junto con la actriz porno y presentadora de reality shows Krista Now (¡¡Buffy!!). En la película no queda del todo claro, pero en los cómics se explica que se ha aprovechado de su amnesia para seducirlo y convencerlo de que estaba trabajando con ella en un guión para su próxima película. Krista aspira a aprovechar su fama y sus contactos para conseguir las inversiones necesarias para toda una gama de productos basados en su figura, incluyendo un CD con un single llamado Horniness is not a crime (!) que tendrán a bien reproducirnos hacia la hora de película. Para ello contacta con unas amigas neomarxistas que intentan chantajear al Senador a cambio de no revelar que su yerno anda tirándose a una estrella porno (aunque su plan es cobrar el dinero y revelarlo igualmente para que pierdan las elecciones). Ah, y por cierto, Santoros no lo sabe, pero en el desierto han encontrado su coche quemado con un cadáver en su interior. Esto será importante mucho más tarde, pero por ahora podemos olvidarnos de ello. Al menos durante hora y media de película. Lo retomaremos cuando ya no sea interesante.
También en este punto descubrimos que hay un científico, el Barón von Westphalen (¡¡Vizzini!!), que junto con sus ayudantes (un grupo de freaks que parecen sacados de un circo, incluyendo a la enana de Polstergeist, al ayudante de Luz de luna y a una china que no para de fumar y poner poses sexis) ha construido un Generador de Mareas para extraer energía del flujo de las olas en el mar, y que funciona a base de Karma Fluído, que un poco más adelante (o más atrás, si nos remitimos a los cómics) descubriremos que también puede utilizarse como droga. Y que la estuvieron probando en soldados. Entre ellos, el amigo Abilene.
Y también en este punto aparece Christopher Lambert interpretando a un tipo que vende armas en una camioneta de helados y al que Zora, una pequeña patinadora neomarxista con el temperamento de Joe Pesci en Uno de los nuestros, acude para comprar balas de fogueo para acabar dándole una paliza. Qué bajo has caído, McCloud.
Ah, y por fín aparece Ronald Taverner (¡¡Stiffler!!), el otro protagonista. Y su primera aparición no puede ser más desconcertante: intenta ser más rápido que su reflejo en el espejo... ¡y lo consigue!

Leyendo el cómic descubres que Ronald, antiguo compañero de Abilene (de hecho causante de sus heridas y cicatrices por fuego amigo) también fue inyectado con Karma Fluido, y que uno de los efectos secundarios de esta droga tiene que ver con la percepción temporal, de modo que quizá la escena incluso tiene un cierto sentido, pero la gracia es que en la película es total y absolutamente gratuita, no viene a cuento de nada, no se explica, no vuelve a ocurrir ni vuelve a mencionarse. Es puro nonsense.
Si a estas alturas los espectadores no han abandonado la sala es porque sólo han pasado 20 minutos y todavía tienen esperanzas de que en algún momento la historia empiece a tener sentido.
Por desgracia, no lo hará.
Peeero, por lo menos empiezan a ocurrir cosas. Los neomarxistas han convencido a Ronald, casualmente (?) también un poco amnésico, de que suplante a su hermano Roland, oficial de policía al que tienen secuestrado, e involucre a Santoros en un (falso) asesinato racista, para poner en evidencia la vigilancia policial. Ronald acude a recoger al actor, al que se supone tiene que llevar de ronda para que se prepare el personaje de su guión, y éste, en una escena delirante, le explica de qué va su guión: es la historia de un policía que descubre que los altos índices de criminalidad han sido provocados por una reducción de la velocidad de la rotación de la Tierra que afecta a la química del cerebro humano, incitando a la violencia.
Una teoría interesante. Volveremos a ella.

El caso es que todo sale mal. La policía, gracias a una incansable trabajadora del equipo de vigilancia adicta a los Cheetos llamada Starla von Lutz, descubre la sede de los neomarxistas y entra acribillando a todo lo que se mueve, excepto a Roland, que tratando de huir cae en un contenedor de basuras en cuyo interior pasará la próxima media hora de película. Mientras tanto, y después de que Santoros tenga un alucinadísimo encuentro con parte de la troupe circense del Barón (que le dan a entender que su guión puede estar más cerca de la realidad de lo que él piensa), Ronald y él acuden al lugar donde el falso policía debe simular dos asesinatos ante la cámara que lleva el actor. Por desgracia en la puerta se encuentran con un auténtico policía racista de los de toda la vida, que interviene y asesina a los dos líderes neomarxistas que, exageradamente maquillados para no ser reconocidos (se supone que son famosos activistas), servían de cebo. Santoros y Ronald huyen, éste después de tener un diálogo totalmente delirante con el policía: "-Tú no estás aquí. -¿Quién soy yo? -No te incumbe. Ahora lárgate."
Santoros escapa por una zona de Los Ángeles que no conoce y, cuando está totalmente perdido, recibe una llamada de Starla, que resulta que es una fan fatal suya hasta el punto del acoso, que se ha bajado su guión de la página web de Krista, que ha estado haciendo averiguaciones y que le confirma que el Generador de Mareas no sólo reduce la velocidad de rotación de la Tierra, sino que ha provocado una fisura en el espacio-tiempo precisamente en la zona del desierto donde encontraron a Santoros. Starla le da también a Santoros el teléfono de uno de los asesores del Senador, con lo que el actor vuelve a entrar en contacto con su familia política. Aunque la verdad es que ni siquiera recordaba que estaba casado.
Ah, y por cierto, esto es lo que estaba viendo el Senador en el momento de la llamada.
Creo que fue aquí donde el público definitivamente abandonó la sala.

A todo esto, tras el fracaso del plan, Zora deja inconsciente a Ronald y, en una escena divertida por lo gratuíta, atropella (dos veces) a un amigo patinador que no quería verse involucrado en los asesinatos. Poco después se desvela que Zora y el poli asesino están compinchados y que todo es un plan para chantajear al Senador con la grabación de su yerno asistiendo a un asesinato.
Roland despierta y ve que su mano brilla. Después de molarse a sí mismo por su imitación de Gusiluz, sale del contenedor y atraviesa la calle sólo para ser secuestrado a punta de pistola por Christopher Lambert. ¿Por qué? ¿Para qué? No se sabe. Lambert lo ata y lo deja en la parte de atrás de su furgoneta y empieza a conducir por la ciudad.
Mientras tanto, Santoros vuelve a casa, donde conoce a su familia y a su mujer. Para evitar el escándalo, éstos llaman a Krista y acceden a pagar lo que les pide. Entonces empieza una orgía de revelaciones sorprendentes como si esto fuera el episodio final de un culebrón, aunque en realidad sólo vamos por la mitad de la película. La mujer de Santoros le revela que está embarazada. Krysta revela que el Barón le pagó para traer a Santoros de vuelta del desierto. La mujer de Santoros acusa al Barón de financiar a los neomarxistas. El Barón revela que sabe que su hijo no es de Santoros sino de uno de sus asistentes de campaña. A esto le sigue, a toda velocidad, una emotiva despedida de Santoros y Krista en que ella le insinúa que sí que sentía algo por él, otra llamada alucinada de Starla, una escena con la enana de Polstergeist sujetando una pelota azul que lanza destellos (!!), y una críptica llamada del Barón a un anciano Kevin Smith, que no sabemos qué pinta en la película pero que ya después de todo lo que hemos visto, ni nos sorprende.

En ese momento el director sintoniza un rato el telediario mientras piensa qué contar ahora, y, después de un par de minutos de noticias, nos muestra una escena en la que el Barón hace que su china le corte la mano al primer ministro japonés a cambio de permitir a Japón beneficiarse de su nueva fuente de energía. El trato era sólo por un dedo, pero resulta que el Barón es malvado. Además tiene un plan para apoderarse del mundo. Aunque luego parece que se olvida de ello, o se desentiende, porque no se vuelve a mencionar ni tiene la más mínima importancia en lo que va a ocurrir.
¿Os habéis perdido ya? Tranquilos, todavía podemos meter algún personaje más.
Metamos pues a Martin Kefauver, un chaval recién reclutado que acude a comprar drogas a nuestro viejo amigo Abilene. Sí, el narrador. Ya creíais que no iba a hacer nada aparte de contar la historia, ¿verdad? Pues aparte de venderle algo de Karma Fluido, lo que hace es meterse él mismo un buen chute. Lo que da lugar a la que probablemente sea la mejor escena de la película. Un número musical que tampoco viene a cuento de nada, pero, a fin de cuentas, ¿qué lo hace en esta película?

Al día siguiente, y antes de ir a grabar su nuevo programa, Krysta, un poco depre, acude a drogarse con sus amigas neomarxistas y descubre allí una grabación con el nombre de su amante. Creyendo que es un video de ella con Santoros, decide llevársela y difundirla por la red. Pero resulta que es la grabación del asesinato. Zora y el policía persiguen entonces a Krysta y sus amigas para recuperar la cinta, pero al utilizar armas en un lugar público son acribillados por los vigilantes de las torretas.
También Santoros tiene un encuentro delirante con Starla, que se ha vuelto definitivamente loca, se cree uno de los personajes del guión que ha leído e informa al actor de lo del cadáver en su coche (¿a que ya os habíais olvidado de ello?) y de que lo guardan en el megazeppelin del Barón (que, como buen villano megalómano, no podía tener un simple zeppelin, tenía que ser mega)... y entonces, en un momento de emotividad, Starla ¡¡¡amenaza con pegarse un tiro si Santoros no le deja que le chupe la polla!!!
Menos mal que el bueno de Abilene está al quite en su torreta de la playa y le pega un tiro a la chica, porque si no la película podría haber perdido el norte.
Quiero decir, más aún.
Y a todo esto, Ronald encuentra a Martin a punto de suicidarse porque no quiere ir a la guerra. Lo impide y le pide ayuda para encontrar a su hermano, prometiéndole que huirán juntos los tres a México.

Mientras tanto, Santoros es capturado por secuaces del Barón y llevado a bordo del megazeppelin, donde se celebra una fiesta de inauguración del nuevo sistema de energía. El propio megazeppelin, propulsado por dicha energía, es el símbolo de esta nueva época. Un speaker anuncia el despegue, para hacerlo todo mucho más espectacular. Ah, el speaker... Ya volveremos al speaker. No me hagáis hablar aún del speaker.
Al mismo tiempo, se desata una ola de violencia en la ciudad. No sabemos si como consecuencia de la difusión de los videos de Santoros o, como en el premonitorio guión del actor, se debe a que la desaceleración afecta la química del cerebro humano, en ningún momento queda claro, pero, como tantas otras cosas... ¡qué más da!
Santoros se reconcilia con su mujer, a la que convence de que el fin del mundo va a ser esa misma noche. "-¿Cómo termina? -Con un apretón de manos." Entonces es convocado a una reunión privada. Por el camino, y como buen héroe de acción que se precie, consigue un arma: literalmente, pasa por delante de un armario, lo abre, saca una pistola y se la guarda. ¡Armaritos de contingencias para casos de ataques terroristas, cómo no lo habíamos pensado antes! Tristemente, y aunque cuando llega a la reunión le recibe Kevin Smith a punta de pistola, resulta que nadie pensaba hacerle ningún daño. Sólo darle explicaciones.
Explicaciones que cualquier espectador esperaba hace tiempo, pero que a estas alturas recibe con escepticismo.
Y hace bien, porque consiguen embrollarlo todo un poco más aún.

En resumen, los científicos del Barón descubrieron que su Generador había provocado una fractura en el espacio tiempo, así que decidieron hacer lo más lógico: lanzar monos a través de la fisura, para ver qué pasa. Pero como "el alma de los monos no puede sobrevivir al umbral dimensional" (sic), y sólo la de un humano podría hacerlo, deciden arrojar a uno. En concreto, el Barón elige a Boxer Santoros, por su fama y sus contactos políticos. Mira tú qué retorcido el Barón, con la de gente que hay en el mundo que nadie echaría de menos y va a escoger a alguien que sale todos los días en la prensa. El resultado es que 69 minutos antes de ser arrojado por la fisura (¿por qué 69? ¿es que todo tiene que estar relacionado con el sexo en esta película?), apareció un duplicado de Boxer Santoros, de modo que su yo presente y su yo futuro se encontraron. El cadáver encontrado en su coche era el de su yo presente, mientras que el que vive es el que cruzó la fisura. "No lo entiendo. Yo nunca pensaría en suicidarme"- responde Santoros sin que nadie haya insinuado nada al respecto- "Soy un chulo. Y los chulos no se suicidan." Ouh, yeah. Quedaos con la frase. Mientras tanto, los científicos dan a entender que si dos almas idénticas entrasen en contacto, podría desencadenarse el fin del mundo.
Mientras tanto, Ronald y Martin deciden que para huir a Mexico necesitan dinero. Como las tarjetas de Martin han sido anuladas, Ronald decide enganchar el coche al cajero, arrancarlo de cuajo y llevárselo con ellos. ¡Qué gran idea! Salvo por el hecho de que en un cruce el cajero que van arrastrando puede provocar un accidente y llevarse por delante una camioneta de helados. En concreto, la que conduce Christopher Lambert y que lleva a Roland atado detrás.
Sí, en serio. Parece que Christopher Lambert lleva desde la noche anterior conduciendo su camioneta con un tipo atado detrás. Un día intenso, ¿eh?

Al mismo tiempo, Santoros interroga a la china, porque deduce que lo debe saber todo, no sé si porque es la amante del Barón o porque aparece en todas partes. La china le dice que el Barón contrató a Roland para secuestrarle, que él cruzó la fisura también (por tanto Ronald no tiene un hermano gemelo, sino que es una versión futura del propio Roland) y que luego volaron su coche para matarle. "-Así que no me suicidé. -Eres un chulo. Y los chulos no se suicidan." Ah, sí. Eso lo he oído antes. Ya van dos veces. Salvo por el hecho de que es una chorrada como un templo, casi parece que vaya a ser importante. Pero en fin, básicamente la china parece dar a entender que han dejado irse a los dos Rolands como un travieso experimento, sabiendo que si algún día se encuentran la cuarta dimensión se colapsaría, sea lo que sea lo que signifique eso. No es que tenga demasiado sentido, ni como plan ni como experimento. Pero como ya he dicho antes, llega un punto en esta película en que nada tiene sentido, así que qué más da.
Entre tanto, tras el accidente Roland se ve en medio de un tiroteo entre neomarxistas y policías, así que coge un arma y empieza a disparar no se sabe muy bien a quién. Y claro, le hieren. Ronald acude a tratar de ayudarlo y también le pegan un tiro. Ambos heridos, en la parte trasera de la camioneta de helados, se dan la mano. Y entonces sus manos empiezan a brillar. Y la camioneta comienza a flotar. Con Martin sobre ella. Con un bazooka que le ha dado un malherido Christopher Lambert para que "elimine al objetivo". ¿Cómo? ¿Qué objetivo? ¿Llevas un día entero dando vueltas por la ciudad pero tenías un objetivo? ¿¿De qué cojones estás hablando??
Ah, qué demonios. Da igual. Todo da igual. Pongamos música. A fin de cuentas, la banda sonora es lo mejor de la película. Metamos otro número musical. Hagamos que Krista se haya teñido de moreno y que salga a bailar. Que baile con Santoros. Qué coño, que baile con Santoros y su mujer. Y mientras tanto nos cargamos el centro de vigilancia.

Santoros entonces saca la pistola y trata de evacuar el megazeppelin, incluso amenazando con suicidarse si no le hacen caso (!!), pero el Barón se opone. No parece muy preocupado por lo que pueda pasar, a pesar de ser el único que tiene verdadero conocimiento sobre ello.
Fuera, en la camioneta, Roland y Ronald siguen agarrados. Ronald no se suelta porque teme que la camioneta caería y morirían ambos. Roland entonces amenaza con pegarse un tiro, lo que pondría fin al colapso de la cuarta dimensión que están provocando. A fin de cuentas él recuerda todo lo ocurrido en Irak y se siente culpable por ello. Uh, espera un momento, ¿qué ocurrió en Irak? Ah, sí, es que eso lo cuentan en el cómic. Viendo sólo la película no puedes saber que Roland lanzó una granada por eror a su propio batallón provocando la muerte de la mayoría de ellos y la desfiguración de su amigo y colega Abilene, así que no tienes ni idea de qué cojones está hablando. Pero lo peor es que a estas alturas ni siquiera te importa ya el que te hablen de algo de lo que no tienes ni idea. Total, llevamos más de dos horas de película y realmente no lo habían mencionado hasta ahora.
Ah, y aquí llega el momento de hablar del speaker. Oh, el speaker. Se me saltan las lágrimas. "Damas y caballeros, la fiesta ha terminado. Tengan un feliz Apocalipsis." A este alegre anuncio sigue un delirante diálogo entre Santoros y el Barón que tiene poco sentido incluso comparado con el resto de la película (que ya es decir), en el que Santoros amenaza con pegarse un tiro para que todo desaparezca porque cree que está soñando (???), y se revela que el Barón es el líder de los neomarxistas cuando hace que sus acólitos cojan al Senador como rehén (¿¿para qué?? ¡¡si a estas alturas el senador tiene casi asegurado perder las elecciones al difundirse los videos, y el Barón es poco menos que el dueño del mundo!!). Es entonces, y coincidiendo con el momento en que Martin decide que el objetivo es el megazeppelin y dispara un misil, cuando el speaker lanza su anuncio final: "Damas y caballeros, así se acaba el mundo. No con un lloriqueo, sino con una explosión. Pero hay esperanza. Al final, podemos tranquilizarnos con una verdad innegable: nadie trabaja una polla como Krista Now. Y quiero decir nadie." Y entonces, con Santoros sangrando el rostro de Cristo sobre su camisa antes de morir (!!!!), ¡¡¡BOOOM!!!, el megazeppelin explota.

Tras lo cual Martin considera que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer en esta película y se deja caer al vacío. Claro, ¿por qué no?
Y entonces Ronald convence a Roland de que lo ocurrido en Irak no fue culpa suya. Y Roland no se pega un tiro. Aunque, según el narrador, que por cierto en ese mismo momento está de farra, no iba a hacerlo de todos modos, porque (oh, sí, lo estábais esperando, ¿verdad?) "él es un chulo, y los chulos.... No. Se. Suicidan." Yyyyyy.... corte a negro, música, fin.
Lo que probablemente implica que al no suicidarse, se ha colapsado la cuarta dimensión y se ha acabado el mundo.
Y lo que es mejor, también la película.
Y LO QUE HEMOS APRENDIDO HOY ES... Que incluso los grandes estudios y festivales de renombre pueden ser víctimas del hype. Que "en el fondo, todo el mundo quiere ser estrella del porno" (Krista Now dixit). Que la desaceleración de la rotación terrestre puede provocar cambios en la química del cerebro humano y/o fracturas en el tejido de la cuarta dimensión. Que el alma de los monos no puede soportar los viajes temporales. Y, sobre todo y ante todo, que los chulos no se suicidan.
GENIÓMETRO: 2/5 ed woods

¿Demasiado? No sé... Es que el desarrollo es un desastre, pero tiene unas cuantas buenas ideas. Con el tiempo será película de culto, si no lo es ya.

domingo, febrero 10, 2013

Pequeñas películas secretas

Estos últimos días el ambiente internetero y cinematográfico nacional anda revolucionado con la iniciativa littlesecretfilm, una propuesta de Pablo Maqueda y Haizea G. Viana que han creado una serie de reglas para producir películas de bajo presupuesto y estrenarlas en Internet, y cuyas primeras muestras han visto recientemente la luz a partir del pasado 1 de febrero.
En principio hay 15 títulos confirmados en esta tanda inaugural (está por ver aún cuántos autores se sumarán con nuevas obras a la propuesta próximamente, una vez hecha pública), de los que tan sólo dos (Ahora ellas, de Haizea G. Viana, y Working progres, de Roland de Middel) no se han estrenado aún. Con el objetivo de ser el primer mortal en publicar una crítica completa película a película de la iniciativa, me he visto las 13 obras estrenadas hasta el momento en 6 días, una maratón de cine en la que, afortunadamente, ha predominado más lo bueno que lo malo. Desde luego, he disfrutado, de otro modo habría abandonado después de un par de filmes. Pero es que además viendo esto es inevitable sentir cierta excitación por la frescura de las obras y tener ganas de crear algo propio también. Vamos, una catarsis.
No sé si habré sido el primero en verme todas las películas, pero es probable que sea el primero en verlas sin tener nada que ver con ninguno de los participantes en ellas, y sin duda el primero sin cuenta de twitter. Me puse a verlas por el orden por el que están presentadas en su propia página, y esto ha sido lo que me han parecido:
(Ojo, que nadie busque aquí críticas sesudas. Eso ya hay mucha gente por ahí haciéndolo, y muy bien. Yo ofrezco impresiones viscerales, subjetivas y quizá irracionales. Vamos, como la recomendación que le haría a un amigo por la calle, pero tratando de no decir "es la hostia" o "vaya puta mierda".)

MANIC PIXIE DREAM GIRL, de Pablo Maqueda (70')

Empieza lento, con 20-30 minutos de videoblogs que en algunos momentos se hacen un poco monótonos, pero en los que se presenta a los personajes para que vayamos conociéndolos. A partir de ahí, la historia ya va lanzada y se sigue con interés. La idea es muy buena, digna de la serie británica Black Mirror con la que el film ya ha sido comparado, aunque quizá al final el mensaje se recalca demasiado. Y sobre todo destaca Rocío León, que está impresionante interpretando todos los papeles, aunque queda el regusto de pensar que quizá de haber tenido más ensayos y tiempo de grabación que el autoimpuesto por las reglas el resultado habría podido ser ya la hostia en vinagre.
La película se presenta a sí misma como una fábula de Internet en tres actos, pero en realidad el "primer acto" ocupa más de la mitad de la película (y cubre el planteamiento y casi todo el nudo, en realidad) y el "tercer acto" es apenas un epílogo. Yo personalmente creo que quizá hubiera estado mejor que el giro de guión con el que se inicia el "segundo acto" (brillante, uno de esos giros que te obligan a replantearte todo lo que has visto hasta entonces) hubiera llegado más tarde, para dar lugar directamente al desenlace, ya que a partir de ahí la intensidad inevitablemente baja y al prolongarse demasiado produce una sensación de anticlímax, al menos en mi caso. Pero eso son gustos personales, supongo.
Eso no quita para que me haya gustado. Probablemente la mejor película del lote.

PICCOLO GRANDE AMORE, de Jordi Costa (93')

Otra que empieza lento, de hecho los primeros minutos, con una canción italiana a capella y los berridos de Ignatius Farray, son de los que invitan a no seguir viendo más. Pero luego, poco a poco, se le va cogiendo el tranquillo a la alternancia entre dos tramas paralelas que sólo confluirán al final: una con un vagabundo loco aleccionando a un chaval sobre lo diabólico de la canción romántica, y otra con tres mujeres reunidas en un club de apreciación de la música italiana en la que empiezan a contarse sus intimidades amorosas, con el amor como arma destructiva como tema que sostiene la película.
De las dos tramas, la primera tiene a Ignatius Farray como arma de doble filo: si bien de su gran capacidad para la improvisación nacen varias frases y ocurrencias memorables, su histrionismo extremo resulta repelente y cansino. La segunda trama, por su parte, muy teatral, con canciones italianas a capella y largos monólogos, va a mejor conforme avanza, tomando un tono cada vez más oscuro y culminando en una media hora final estupenda, con un fascinante Emilio Gavira que se apodera de la película desde su entrada en escena (¿cómo no le hemos visto en esta vena oscura más a menudo?).
Lo malo es que la conclusión resulta ser la intrusión de la primera trama en la segunda arrastrando con ella su tono jocoso y creando un aguachirri final de sensaciones que no termina de funcionar.
En resumen, muy irregular. Fallida, aunque con suficientes aciertos como para que merezca la pena echarle un vistazo.

16TH FOLK ROOM, de Víctor Alonso (60')

De ésta es difícil decir mucho porque es como ponerte un disco. Es una sucesión de conciertos de músicos de folk londinenses a lo largo de un día en una habitación. No hay más. Si te gusta lo que tocan los grupos que salen, disfrutarás, y si no, no. Por mi parte, como sí que me gusta este estilo de música, pues he disfrutado. Pero como película... A mí la verdad es que estos films-concierto nunca me han llamado mucho. Eso sí, la música me ha parecido cojonuda.

LOS DESÓRDENES SENTIMENTALES, de Ramón Alfonso (90')

Ésta tenía la sinopsis que menos me llamaba y, efectivamente, después de verla puedo confirmar que no soy parte de su público. Otra vez dos historias paralelas, algo que parece ser bastante habitual en estas películas, supongo que para facilitar el rodaje en 24 horas sin cansar demasiado a los actores.
La primera historia es sobre un veterano director que una vez fue de éxito y hoy sobrevive con trabajos alimenticios, y que se echa una amante joven que se va a enganchar de él mucho más de lo que a él le gustaría (genial Belén Riquelme, lo mejor de la película). La segunda, bastante más floja, es sobre un artistilla gilipollas que dice que es un genio pero lo único que hace es criticar a los demás; al principio hace gracia por lo patético pero luego se hace muy repetitivo.
Además es difícil conectar con los protagonistas de ninguna de las dos tramas: son demasiado egoístas para caer simpáticos.
En fín, que a mí me ha aburrido.

CINEMA VERITÉ VERITÉ, de Elena Manrique (59')

Otra obra fallida, pero ésta al menos es autoconsciente: las dos historias que la componen se ven interrumpidas por escenas en que las dos guionistas que escriben la historia discuten y comentan lo que ocurre, y, de hecho, el mayor acierto de la obra es que a medida que las dos guionistas van tomando consciencia de que la historia no va a ninguna parte, empiezan a permitirse incluír en la trama cada vez mayores idas de olla con el único propósito de reírse mientras escriben. Pero esto ya indica el gran problema de una historia que avanza sin saber hacia dónde como pollo sin cabeza (aunque las guionistas que aparecen traten de justificarlo con pretextos artísticos que ni ellas mismas parecen creerse). Un par de chistes graciosos y frases divertidas no hacen que una comedia funcione, y ésta no lo hace. Y tampoco la parte dramática de la historia funciona demasiado bien. Es cierto que las imágenes de Sasa con su maleta caminando por las calles semivacías de Madrid son probablemente las más hermosas del lote, pero no compensa.
La última frase de la película es el perfecto resumen: "oye, tía... y con esto, ¿qué hemos querido contar?".

NOVA, de Bruno Teixidor y Ezequiel Romero (60')

Ciencia ficción low cost del subgénero fin del mundo, y, al mismo tiempo, experimento en el que cada uno de los dos directores llevaba una de las tramas sin saber nada de la que dirigía el otro. Curiosamente, pese a ello resulta ser, de las películas con tramas paralelas, la que más cohesión tiene entre ellas. Planteamiento interesante y con varios giros inesperados, como defecto se podría señalar que algunos momentos quizá se hacen un poco confusos y que la motivación de algunos personajes a veces no queda demasiado clara. De todas formas, hay suficientes buenas ideas como para que el resultado final sea digno, y más si se tienen en cuenta las limitaciones impuestas por las normas.
Un buen trabajo. Quizá la obra más recomendable del lote para un público casual y no habituado al cine alternativo.

UNDO INFINITO, de Álex Mendíbil (69')

Bordeando el cine experimental, ésta es sin duda la película más difícil del conjunto. No quita eso que pueda ser también una de las más fascinantes, pero me resultaría difícil recomendarle a mi madre una película cuyos seis primeros minutos son tal cual los seis primeros minutos de OTRA película (en concreto, de Escuela satánica para señoritas, una serie B de los 70), o una película que a mitad de metraje se interrumpe para dar paso a un coloquio en el que varios críticos discuten sobre el formato físico de las películas.
Para colmo, la primera media hora es bastante plomo (oh, cómo odié esa interminable escena de la cena en pareja), pero, por suerte, a partir de ahí la película va cada vez a mejor, especialmente porque Marta Suárez borda su papel de mujer traumatizada, pero también porque comienzan a sucederse los aciertos (ese fascinante viaje a Pripiat, maravilloso recurso con múltiples niveles de lectura) y las imágenes impactantes (nunca podré volver a mirar del mismo modo los restos de comida china en la nevera), y la tensión va creciendo hasta alcanzar el que probablemente sea el mejor final de todo el lote.
No es para todos los paladares, pero va a ser una de las que más se recuerden de esta iniciativa. Al tiempo.

LA PÁJARA, de Jimina Sabadú (40')

Película a medio camino entre Jardiel Poncela, la comedia indie americana y el realismo mágico, que presenta una galería de personajes absurdos a los que una extraña enfermedad va a cambiar la vida. No es una comedia de echarte carcajadas, pero está llena de ideas más que interesantes y consigue crear un universo personalísimo en muy pocos trazos. Tiene un ritmo un poco irregular, y quizá con menos restricciones podría habersele sacado un mayor partido a la idea, pero es agradable de ver y es de esas películas que dejan poso. Me gustó.

NUESTRO PORNO FAVORITO, de Carlo Padial (11')

En serio, ¿QUÉ COJONES ACABO DE VER? No le he pillado el punto en absoluto.

KILN. PROYECTO Z24 14B1, de Héctor G. Barnés (69')

Interesante propuesta, un falso documental sobre la reunión en el siglo XXIV de un mítico grupo de rock. No aprovecha todo lo que siembra, me habría gustado que desarrollase más la ambientación de ciencia-ficción que propone, y la tensión que va creciendo entre los miembros del grupo no alcanza una explosión satisfactoria. Además hacia el final hay un buen rato en que ponen de fondo un zumbido constante muy molesto que sí, que pega con la situación incómoda y tensa que se produce, pero se hace inaguantable porque se prolonga demasiado y está tan alto que hasta molesta a la hora de escuchar los diálogos.
De todas formas, puede que sea porque yo soy muy fan del género de los falsos documentales, pero el caso es que personalmente lo he disfrutado mucho. Una pena que no lo hayan terminado de rematar porque la primera mitad de la película creo que ha sido lo que más me ha gustado de todo el lote.

DESMADRE EN LA NOCHE DE LA QUIETUD, de Pablo Vázquez (104')

La más larga del lote resulta ser también la más plomo. Madre mía. La primera hora es épica. Minutos y minutos de nada, incluyendo hallazgos como un emocionante plano de dos minutos de los actores quietos mirando fijamente a cámara. En un intento de ruptura formal, a veces los actores interactúan con el director, a veces la pértiga del micro entra en plano, y a veces la ¿narración? se interrumpe para dar paso a una entrevista a los personajes. Podría argumentarse que se aprovechan estas escenas para que conozcamos a los personajes, pero, la verdad, un primer acto que ocupa más de la mitad de la película es a todas luces excesivo.
A la hora de película, por fín, empieza a pasar algo, cuando la (desequilibrada) protagonista se empeña en organizar una fiesta de famosos que debe terminar en un suicidio en masa, pero que en lo que acaba es en un enfrentamiento definitivo entre los personajes. La película, a partir de ahí, se beneficia de tener un conflicto que impulse la trama y tiene sus mejores momentos, pero sin especial brillantez.
Vamos, que no me ha gustado.

IRON COCK UNCHAINED, de Laredo Pictures (60')

Probablemente la película más gamberra y menos ambiciosa del lote, una comedia que en ningún momento se toma demasiado en serio a sí misma. Recuerda al típico corto que hacen un grupo de amigos sin mayor objetivo que pasárselo bien, y en muchos momentos logra transmitir esa diversión. Homenajes explícitos a Tarantino, a los hermanos Coen (ese protagonista en bata que remite directamente al Nota) o a Desafío Total (con cita directa, toalla en la cabeza incluída) para una delirante comedia sobre viajes en el tiempo que tiene muy buenas ideas pero que, por desgracia, va perdiendo fuelle a medida que avanza y la gracia se pierde enmarañada en un caos de paradojas y viajes en el tiempo sin reglas.
Podría haber dado de sí bastante más pero no aprovecha todo su potencial. Aun así, es divertida de ver.

ANFIBIA, de Hugo Álvarez Gómez (39')

No sé qué intentaba contar ésta, pero no lo consigue.

EN RESUMEN: Una digna cosecha, buena muestra de las posibilidades del cine de guerrilla, amén de descubrimiento (o confirmación) de interesantes artistas (actores, directores) con mucho potencial. No le auguro excesiva continuidad una vez pasado el hype, por cuanto algunas de las reglas que impone pueden ser demasiado restrictivas para el gusto de muchos realizadores, y el escaparate que ofrece a las obras es de esperar que sea cada vez menos importante (las cosas pasan de moda muy deprisa en Internet), pero es de agradecer el soplo de aire fresco que ha supuesto. Hacía falta algo así.

viernes, febrero 08, 2013

Maravillosa Nimona


¡Vale, parad máquinas! Como suele suceder con las listas de lo mejor del año, siempre descubres a posteriori algo tan bueno que te das cuenta de que, de haberlo descubierto a tiempo, habría entrado en la lista. Y éste es el caso del cómic del que os voy a hablar hoy. Y eso que sigue creciendo a pasos agigantados y no da la sensación de que haya alcanzado aún su mejor momento.
El otro día, echándole un vistazo a los nominados a los Cartoonist Studio Prize como mejores webcómics del año (entre los que estaba mi adorado Subnormality y el popular e imitadísimo xkcd), descubrí una pequeña maravilla que me tiene total y absolutamente encantado. Se llama Nimona, se actualiza un par de veces por semana y en unos pocos capítulos ya me tiene a mí y a un buen número de lectores totalmente enganchados.

La obra, ambientada en un mundo medieval repleto de anacronismos, nos cuenta la historia de Nimona, una jovencita llena de entusiasmo por convertirse en villana y que consigue colocarse como ayudante del (no muy) malvado Lord Ballister Blackheart, un antiguo aspirante a paladín que tras quedarse manco en un (no muy limpio) combate contra el heróico Sir Ambrosius Goldenloin, hasta entonces su mejor amigo, decide enfrentarse a unas leyes que cree corruptas, aunque eso sí, con el menor derramamiento de sangre posible, dado que tiene su propio y personal código ético, y lo hace utilizando nada menos que la CIENCIA (digamos que es un prototipo de científico loco). Su mundo (todo el mundo, en general) se pondrá patas arriba con la aparición de Nimona, poco dada a la contención, violenta y peligrosa, sobre todo por su capacidad para cambiar de forma y transformarse en casi cualquier cosa, por medio de la magia (en la que, por cierto, Blackheart no cree). Pero a pesar de su tendencia natural a la destrucción, Nimona es tan encantadora como sólo puede serlo una niña y su relación con Blackheart, a veces casi paternofilial, es uno de los puntos fuertes de la narración.

La obra, además, es divertidísima y está tan llena de aciertos que no extraña que su autora, Noelle Stevenson, ya haya firmado un contrato para publicar la obra completa en dos libros una vez acabada en el 2015. A pesar de que todavía es estudiante. De hecho, este cómic es su trabajo final para graduarse en el Maryland Institute College of Arts. Todo parece indicar que lo hará con muy buena nota.
Una lectura que no hay que perderse y uno de mis webcómics favoritos desde ya.
GENIÓMETRO: 4/5 eisners

sábado, febrero 02, 2013

Presidente


La vergonzosa comparecencia de Mariano Rajoy, que no sólo no ha aceptado preguntas de la prensa sino que ni siquiera ha estado físicamente ante los periodistas, que han tenido que observarle a través de un monitor mientras él comparecía ante sus compañeros de partido a puerta cerrada, me ha recordado a Max Headroom. Un conocido personaje de la televisión británica de los 80 que se erigió en icono, "el primer presentador de TV generado por ordenador" (en realidad interpretado por el actor Matt Frewer bajo una gruesa capa de maquillaje) en un futuro distópico dominado por una oligarquía opresiva de grandes corporaciones televisivas. Tras una película y una serie que duró dos temporadas, segun la Wikipedia, en 1988 estuvo a punto de realizarse una película en la que se iba a postular como presidente. ¿Un presidente virtual en un futuro opresivo? Parece que el siglo XXI está encarnando las distopías que se temían en el XX. El futuro ha llegado y es tan malo como nos temíamos.
Ojalá realmente la comparecencia hubiera sido de Max Headroom y no de un burócrata gris. El personaje era, a fin de cuentas, subversivo: en la película (y serie subsiguiente) se enfrentaba a los poderes que controlaban la sociedad. Y no puede olvidarse que el caso más sonado de pirateo de señal televisiva en la vida real lo protagonizó un tipo disfrazado con una máscara de este personaje, que interrumpió la emisión de un episodio del Doctor Who en un canal de Chicago para emitir uno de los momentos más delirantes de la historia de la televisión.
En cualquier caso, esta vez el escándalo es tan grande que no parece que pueda cerrarse con "dos palabras". Y menos aún si se dan cobardemente, a través de una pantalla, y no cara a cara.

lunes, enero 14, 2013

Lo mejor del 2012: videoclips del año

Y concluímos nuestro repaso a lo más destacado del 2012 con la esperada lista anual de los mejores videoclips del año. Después de ver cientos de videos y haber acabado preselecionando unos ochenta, lo más difícil es hacer la selección final, pero éstos son finalmente los elegidos:

15. GORILLAZ "DO YA THING"
Dirigido por Jamie Hewlett


En un reencuentro auspiciado por Converse para promocionar unas nuevas zapatillas, Gorillaz volvieron a reunirse (junto a Andre 3000 y a James Murphy de LCD Sounsystem) después de que las relaciones entre Damon Albam (motor musical) y Jamie Hewlett (motor estético) se hubieran agriado en la época de Plastic beach. El video, dirigido por el propio dibujante y repleto de guiños a los fans, no es sino una expresión animada de la desazón a la que los creadores del grupo habían acabado llegando, y no es casual que concluya con la sensación de libertad que supone dejar atrás el proyecto. Aunque sólo sea por el momento.

14. RAVEYARDS "REMEMBER"
Dirigido por Charles de Meyer


El reflejo visual de un infarto fatal y de la incomprensión del mundo ante la desgracia.

13. DANNY BROWN "GROWN UP"
Dirigido por Greg Brunkalla


Si hubiera que dar un premio al mejor actor en el mundillo de los videoclips, se le podría dar a este chaval que interpreta a un Danny Brown niño a medio camino entre ser malote y seguir siendo mono. Incluye, además, una broma personal de Brown sobre el origen de su maltrecha dentadura.

12. DAVID BYRNE & ST.VINCENT "WHO"
Dirigido por Martin de Thurah


Un conductor borracho atropella a una joven y su mente confusa recrea la escena con ciertas variaciones autoexculpatorias. ¿Ha sido ella la que se ha arrojado al suelo? ¿El coche ha empezado a echar humo y no se veía bien? ¿Había testigos? ¿Todo es una conspiración? ¿La joven es una acosadora que trata de acercarse a él tumbándose en la carretera a su paso? Qué más da, el video resulta tan críptico como hipnótico. En cualquier caso los (ya clásicos) movimientos espasmódicos de David Byrne (a los que Annie Clark trata de sumarse) se hacen dueños de la función.

11. CLOCK OPERA "ONCE AND FOR ALL"
Dirigido por Ben Strebel


Una de las historias de amor más tiernas del año. Al final sueltas la lagrimita.

10. KEATON HENSON "SMALL HANDS"
Dirigido por Joseph Mann


Ha sido un buen año para los videos de animación, y para demostrarlo ahí están joyas como Two against one (Chris Milk y Anthony Francisco Schepperd para Danger Mouse & Daniele Luppi), The rifle's spiral (Jamie Caliri para The Shins), Bad medicine (de Joseph Brett para Liz Green) o el navideño Mr. Frosty Man (Lee Hardcastle para Surfjan Stevens). Pero quizá la joya de la corona sea este conmovedor retrato de relaciones que acaban en tragedia. Cuando una rana de trapo es capaz de conmoverte, es que el narrador ha hecho muy bien su trabajo.

9. JUSTICE "NEW LANDS"
Dirigido por Canada


Definitivamente, este grupo de realizadores españoles han conseguido hacerse un nombre internacionalmente en el campo del videoclip. Su confirmación ha sido este espectacular remedo de Rollerball que tiene más emoción en cinco minutos de la que tuvo en dos horas aquel infame remake que hizo John McTiernan hace unos años.

8. ANTONY AND THE JOHNSONS "CUT THE WORLD"
Dirigido por Nabil Elderkin


La historia de una revolución. Contada con un ritmo pausado que hace que cuando llegue el punto de giro todavía sea más impactante.

7. THE SHINS "SIMPLE SONG"
Dirigido por Daniels


Un padre muere y, como sus hijos le odian, decide legar su casa al primero que encuentre la escritura que ha escondido en alguno de sus rincones. Lo que parece la última faena de un padre a sus hijos acaba convirtiéndose en un acto de cariño cuando su búsqueda despierta sus recuerdos. Un video estupendo que se hace muy corto para lo que el argumento podría dar de sí y que anuncia que a Daniels se les está empezando a quedar pequeño el campo del video musical.

6. OK GO "NEEDING/GETTING"
Dirigido por Brian L. Perkins


OK Go se han hecho con una importante base de fans a base de realizar videos muy originales y personales, y aunque algunos pensaban que quizá iban a venderse y a reducir esfuerzos, siguen regalándoles a sus seguidores obras como ésta en la que reproducen una de sus canciones con un coche.

5. THE BLACK KEYS "GOLD IN THE CEILING"
Dirigido por Harmony Korine


El siempre experimental realizador Harmony Korine ha realizado para The Black Keys uno de los videos más extravagantes del año. Con la estética de una cinta VHS que ha sido grabada demasiadas veces, loops de un segundo, momentos en que la mala calidad de la cinta hace perderse el sonido y hace temblar la imagen, e incluso con un final que parece otra cosa aleatoriamente grabada encima. Y aun así, la imagen de los Black Keys transportados por una especie de dobles gemelos suyos no deja de ser llamativa, hipnótica e icónica.

4. ALIALUJAH CHOIR "A HOUSE A HOME"
Dirigido por Daniel Fickle


Éste es una debilidad personal. Un trabajo premiado en múltiples festivales y una de las historias más hermosas de este año.

3. ZEBRA KATZ "IMA READ"
Dirigido por Ruben XYZ


El tono oscuro de la canción encuentra su perfecto reflejo en las imágenes de este video. Una tétrica escuela fotografiada con colores apagados y en la que un par de colegialas enmascaradas (con una primera aparición que remite a El resplandor) y varios símbolos arcanos dan al conjunto un aire diabólico.

2. FOSTER THE PEOPLE "HOUDINI"
Dirigido por Daniels


La despersonalización del artista por parte de la industria de la música es llevada a sus últimas consecuencias en este divertido video que se inicia con la muerte accidental de los músicos y sigue explicando de qué modo esa circunstancia no va a detener la maquinaria. Una sátira descarnada que culmina en un último plano demoledor.

1. GOTYE "EASY WAY OUT"
Dirigido por Darcy Prendergast


Este cantante australiano de origen belga cuida bastante los elementos visuales de su música y hace unos videos de lo más artísticos. En esta ocasión, un falso plano secuencia circular y con mezcla de acción real y animación le sirve para recrear la desesperación de la vida rutinaria en un video de tres minutos.

0. PSY "GANGNAM STYLE"
Dirigido por Lee Bo Young


Aunque he preferido dejarlo al margen, obviamente ninguna lista de este año estaría completa sin al menos una mención al video más visto de la historia de Youtube, que ya incluí en la lista de imágenes del año. Un video gracioso realizado en gran medida a base de escenas improvisadas sobre la marcha y cuyo éxito se ha basado no poco en el tremendo shock que en Occidente supone el humor oriental, que para nosotros muchas veces es un absurdo WTF. Por alguna razón no es nada fácil averiguar quién dirigía, la única referencia que he encontrado parece hablar de un tal Lee Bo Young, pero no he podido confirmarlo; la dirección creativa, de todas formas, es básicamente del propio PSY.

NO ENTRARON, PERO MERECEN UNA MENCIÓN: La abducción y creación del ser humano "perfecto" de Paddling out y su secuela The wave (ambos de Andreas Nilsson para Miike Snow); la surrealista autodestrucción del grupo en Holding on to something (de Scott Cudmore para Parlovr); el día a día de un prostituto travesti de Hey Jane (de A.G. Rojas para Spiritualized); la historia de un crimen contada hacia atrás de Breezeblock (de Ellis Bahl para Alt-J); el ataque de ansiedad en pleno casting de This head I hold (de Keith Schofield para Electric Guest); las orgías de repeticiones que son Free (the editorial me) (de Ninian Doff para Darwin Deez), The frog (de Joe Vanhoutteghem para The Hickey Underworld) y True thrush (de Ben O' Brien y Dan Deacon para el propio Dan Deacon); el trailer de película de serie B a lo Knights of Cydonia que es Roland, I feel you (de Philip Kaessborer para Get Well Soon); y ese experimento de Elige tu propia aventura en video que es Met before (de Jordan Fish para Chairlift).

MENCIONES ESPECIALES: Por alguna razón todos los críticos están que no cagan con Bad girls (de Romain Gavras para M.I.A.) y Oblivion (de Emily Kai Block para Grimes), que a mí me dejan totalnmente frío. También han llamado la atención los enfrentamientos callejeros de No church on the wild (de Romain Gavras para Kanye West), la aventura épico-romántica de Thinking bout you (de H5C para Frank Ocean), y varios videos con actores famosos: Shia LaBeouf en Fjögur píanó (de Alma Har'el para Sigur Rós), Elijah Wood en Tiny tortures (de David Lewandowski para Flying Lotus), Jake Gyllenhaal en Time to dance (de Daniel Wolfe para The Shoes) o Helena Bonham-Carter en Out of the game (de Philip Andelman para Rufus Wainwright).. Y nada menos que David Lynch se atrevió también a hacer sus pinitos con Crazy clown time, para una de las canciones del disco que él mismo sacó este año.

Y con esto cerramos el resumen del año. ¡Espero que lo hayáis disfrutado, y que vaya todo muy bien en este que empieza!

sábado, enero 05, 2013

Lo mejor del 2012: cómics del año

Seguimos con el resumen del 2012 con una entrada dedicada a los mejores cómics del año. Como ya expliqué el año pasado, aquí mezclo cómics editados este año en España con cómics editados fuera que he podido leer, así que el resultado es un batiburrillo un poco extraño, pero creo que os divertirá:

15. HUMOR CRISTIANO, de Alberto González
El humor vitriólico y sin piedad de Alberto González, conocido sobre todo por sus animaciones y los montajes que realiza para El Intermedio, rebosa en esta colección de chistes, textos e historietas cortas entre las que hay varias genialidades. Imposible no soltar unas cuantas carcajadas.

14. FATALE, de Ed Brubaker y Sean Phillips

Cuando se anunció Fatale, el título, la portada y el tándem de autores (que ya hacían la excelente Criminal) gritaban género negro a todos los vientos. Qué sorpresa descubrir que, pese a utilizar algunos clichés y mecanismos del género negro, la serie se entroncaba más en la tradición del horror lovecraftiano. Un mosaico de historias ambientadas en diferentes épocas dan forma a un conjunto unitario con una misteriosa mujer como eje.

13. THE BOYS, de Garth Ennis, Darick Robertson y Russ Braun

Nunca fui fan de Predicador, pero tengo que rendirme al talento de Ennis con el final de The Boys. Las semillas que había ido sembrando a lo largo de la serie han acabado dando sus frutos en el momento de la conclusión, y los dos últimos arcos argumentales son de los que cortan el aliento. El largamente esperado enfrentamiento final con los superhéroes es un momento álgido para el que Ennis se reserva un hábil giro de guión, pero en vez de dejarlo ahí todavía entrega un último arco en el que no puedes evitar conmoverte por alguno de los personajes más hijos de puta que se han creado en los últimos tiempos. Una excelente conclusión que engrandece la serie en su conjunto.

12. THE TWELVE, de J. Michael Straczynski y Chris Weston

Serie limitada iniciada en 2008 y que quedó suspendida tras su octava entrega, finalmente este año se entregaron sus cuatro últimos números. Doce olvidados superhéroes de la Edad de Oro son secuestrados por los nazis en la toma de Berlín y criogenizados en un bunker que no es descubierto hasta la actualidad. Sus intentos de adaptarse a la vida moderna serán el eje de una serie repleta de buenas ideas.
(Y sí, lo he puesto en el 12 aposta)

11. PEPE, de Carlos Giménez

Pocos autores hay en este país a la altura de Carlos Giménez, y por eso siempre es una buena noticia que publique una nueva obra. La primera entrega de esta biografía de un viejo amigo, estupendo dibujante, tiene lógicas similitudes con las historias de Los profesionales, pero se nota un tono diferente, con más cariño por el personaje al tiempo que con una mayor profundidad dramática. Muy probablemente las diferencias se harán más evidentes en la próxima entrega. En cualquier caso, una estupenda lectura, aunque tengo la sensación de que ganará una vez que la biografía esté completa.

10. CENIZAS, de Álvaro Ortiz

Un tebeo del que ya hablé en su momento, esta road movie en papel sobre tres amigos que llevan años sin verse empujados a emprender un viaje juntos, y que es también obra compendio de las filias y fobias de su autor y acertada expresión de la crisis de la treintena, ha sido sin duda una de las gratas sorpresas del cómic nacional este año. Una lectura muy recomendable. Y además sale un mono. ¿Qué más se puede pedir?

9. RACHEL RISING, de Terry Moore
Quién iba a pensar que el autor de Strangers in Paradise tendría tan buena mano para el horror, y eso sin tener que romper con su habitual tendencia a escribir escenas de mujeres conversando. El año pasado ya me atreví a recomendarlo aunque sólo se habían publicado tres números; este año se confirma que es una obra a tener muy en cuenta y, probablemente, lo mejor que Terry Moore ha creado hasta ahora.

8. MORNING GLORIES, de Nick Spencer y Joe Eisma

Otra serie de la que también hablé en su momento, esta historia sobre un grupo de estudiantes atrapados en un extraño colegio que puede ser mortal de necesidad es la heredera más cercana que ha tenido en cualquier medio el espíritu de Lost: es misteriosa, enigmática, engancha, los personajes están llenos de secretos e incluso en algunos números se nos cuentan éstos a través de flashbacks. Me tiene atrapado.

7. LA ESTRELLA DE LA MAÑANA, de Santiago Valenzuela
Como fan acérrimo del Capitán Torrezno no podía dejar de poner por aquí la última entrega de sus aventuras, una vez más trufada de referencias culturales. A veces parece que la saga avanza muy lentamente, y en este álbum Valenzuela se permite, incluso, jugar con las expectativas del lector amagando con un encuentro cara a cara entre el protagonista y su némesis. Pero, por otro lado, también se realizan varias revelaciones importantes, y el viaje del Capitán parece tener ahora un destino. Esperemos que la próxima entrega no tarde mucho.

6. THE LEAGUE OF EXTRAORDINARY GENTLEMEN - CENTURY: 2009, de Alan Moore y Kevin O'Neill

La conclusión de este tercer volumen de la Liga no es la orgía referencial en que se habían erigido las anteriores entregas, el propio Moore confesaba que tenía más conocimientos sobre la cultura popular de la época victoriana y de los años 60 que de la actualidad, pero lo que podía haber resultado en una carencia se convierte, en manos del habilidoso Moore, en un elemento más de caracterización. La falta de referencias es un síntoma del mal que acecha a los tiempos: en una inteligentísima reflexión, los personajes se preguntan si es la decadencia moral del mundo la que ha provocado el hundimiento de la ficción, o ha sido al contrario. Por el camino que lleva al enfrentamiento final con el anunciado Anticristo y a evitar (¿o acaso a desencadenar?) el fin del mundo, a Moore le da tiempo a soltar unos pocos piropos (esos guiños a Gaiman) y un buen montón de collejas, a la industria literaria actual en general y a algunos nombres concretos en particular, sin olvidar el hecho de que otorga el papel de Anticristo al mayor icono de la literatura inglesa reciente, por el que no siente la más mínima piedad.

5. VAPOR, de Max

Otro autor del que cabe esperar lo mejor cada vez que aparece una nueva obra suya, Max dedica su nuevo trabajo a contar las experiencias de un anacoreta que, cansado de la estupidez del mundo, se retira a meditar al desierto. Solo que el desierto, con ecos tanto de Krazy Kat como de Bardín el Superrealista, no es tan desierto. Una obra para pensar en la que su autor vuelve a dar, una vez más, muestras de su dominio del medio y de su talento a la hora de utilizar el surrealismo como medio para la reflexión.

4. WIMBLEDON GREEN, de Seth

Publicado en España con nada menos que siete años de retraso, esta colección de historias y anécdotas construídas en torno a la figura casi mítica de Wimbledon Green, el mayor coleccionista de cómics del mundo, extraída casi directamente del cuaderno de bocetos, no tenía en su momento de realización y publicación más intención que la de erigirse como un divertimento, una obra menor en la carrera de Seth, uno de los pesos pesados del cómic indie norteamericano. A la hora de la verdad resultó un experimento narrativo interesante, inspirado en algo que ya estaban haciendo por entonces autores del nivel de Chris Ware o Daniel Clowes, que ayudaría a la evolución del autor hacia trabajos como George Sprott, que igualmente construye su historia a base de retales.
Pero Wimbledon Green, a pesar de su elaboración apresurada, destila también la frescura de un gran autor pasándoselo bien en un trabajo sin pretensiones, al mismo tiempo que se ríe de los coleccionistas y de ese prototipo de fans enfermizos y obsesivos que rivalizan unos con otros en lugar de compartir su pasión. Quizá por ello sea una lectura más ligera y divertida que otras de sus obras. En cualquier caso, a mí no me ha parecido en absoluto una obra menor.

3. REPORTAJES, de Joe Sacco
La extraordinaria labor de Joe Sacco utilizando el cómic como medio para realizar reportajes ha dado hasta ahora frutos extraordinarios (Palestina, Gorazde o esa obra maestra absoluta que es Notas al pie de Gaza). En esta recopilación de reportajes realizados para diferentes revistas Sacco vuelve a demostrar su capacidad para contarnos lo que ocurre en el mundo incluso cuando tiene un número limitado de páginas a su disposición. En sus páginas tenemos crímenes de guerra, soldados y emigrantes ilegales; la vida en Palestina, en Chechenia o en la India; retratos de gente que ha sufrido y que aún sufre. Tan doloroso como interesante.

2. BILLY BAT, de Naoki Urasawa
Hace un año no incluí esta obra en la lista porque, después de tres volúmenes, no tenía ni idea de a dónde intentaba hacernos llegar. Un año después, se ha confirmado que la serie menos accesible de Urasawa no es en absoluto inferior a las ya míticas Monster y 20th Century Boys. Por supuesto, el hecho de que todavía no haya quedado demasiado claro a qué se enfrentan los protagonistas hace que Billy Bat carezca de la inmediatez de aquellas, pero por otro lado el misterio en sí vertebra una serie compendio en la que el autor vuelca todas sus constantes (viajes, conspiraciones, villanos enigmáticos, crímenes sin resolver, protagonistas en fuga, suplantaciones de personalidad, criminales con un lado ético, e incluso saltos temporales que interrumpen la narración en el momento más interesante) y sus referencias pop (manga clásico, viajes en el tiempo, ninjas, la iglesia católica, Einstein, Lee Harvey Oswald, Disney, las pelis de monstruos de la Tojo, la llegada del hombre a la Luna, los años 60) hasta el punto de que parece creíble que todo lo que ocurre o ha ocurrido en el mundo gira en torno a un personaje de cómic capaz de comunicarse con su dibujante y con algunos de sus lectores. Una serie que no deja de ir a más.

1. KUNG FU INFINITO, de Kagan McLeod
Gracias a Chema Cebolla he descubierto esta obra a última hora y me ha impresionado tanto como para concederle el primer puesto. La verdad es que yo nunca he sido muy fan de las películas de kung fu, aunque sí he disfrutado bastante con algunas. Pero resulta que el autor de este tebeo, el reputado ilustrador Kagan McLeod (en su primera inmersión en el cómic, iniciada en 2000 en forma de comic-book autoeditado y culminada con un pulido tomazo cuya edición en inglés data de 2011), es un auténtico fan, se las conoce todas, y ha sabido destilar lo mejor de lo mejor del género en un trabajo sin desperdicio en el que, además, se permite mezclar tradición y modernidad, guerreros en la más firme tradición de la épica china con un luchador negro de ciudad en la tradición de la blaxplotation, fantasmas y magia negra con objetos mecánicos, budismo con zombies. Y de alguna manera todo encaja a la perfección.

MENCIONES ESPECIALES: En realidad éste ha sido el año de Chris Ware con su Building Stories, obra en la que ha llevado su afán experimental al máximo al sustituír el libro habitual por una caja llena de los más diversos formatos de lectura; sin embargo no ha caído en mis manos, así que, a la espera de que alguien le eche un par de huevos y lo publique en español, queda fuera de la lista. Tampoco he podido leer The hive de Charles Burns, aunque debo reconocer que su predecesor X'ed out me dejó frío. Sí he podido leer Reset, lo último de Peter Bagge, muy divertido pero que, como casi todo lo que hace últimamente, da la sensación de quedarse un poco a medio gas. Y por cierto, pese a tanto entendido alabándola, Pudridero me parece tremendamente sobrevalorada.
En cuanto a series, acabó la estupenda RASL, de Jeff Smith, y aparecieron dos nuevas colecciones muy prometedoras, Saga, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples, y The Manhattan Projects, de Jonathan Hickman y Nick Pitarra; las tres han estado a un paso de entrar en la lista. Tampoco hay que olvidar Life with Archie: the married life, aunque este año ha decaído un poco con respecto al año anterior, Atomic Robo o The walking dead, que siguen a su marcha. Pero lo más llamativo del año ha sido Before Watchmen, esa colección de miniseries realizadas como precuelas de Watchmen realizada por DC y con resultados bastante irregulares, con los Minutemen realizados por Darwyn Cooke como cima indudable.
Y por último, no puedo dejar de nombrar Subnormality, de Winston Rowntree, mi webcómic favorito, del que ya hablé hace poco en este mismo blog, y que sólo se ha quedado fuera de la lista porque doce entregas me parece escaso bagaje para un año, aunque entre ellas haya una pequeña obra maestra como Anomalies.

domingo, diciembre 30, 2012

Lo mejor del 2012: personajes del 2012, parte II (suplemento deportivo)

Como prometí ayer, aquí está el suplemento deportivo de la lista de personajes del año. Porque no se podía dejar fuera a esta gente. Y que conste que no era nada fácil hacerse un hueco en esta lista. Pensad que la selección española de fútbol ganó la Eurocopa, y goleando a Italia además... y ni siquiera la he incluído. Algo que hace cuatro años habría sido impensable. Quizá nos hemos acostumbrado demasiado a que gane. Tampoco han entrado los del basket (qué gran final tuteando al Dream Team), ni Contador que ganó la Vuelta nada más regresar de su sanción, ni Fernando Alonso que hizo su mejor temporada como piloto y estuvo a punto de ganar el Mundial "con un camión", como habría dicho el gran Alain Prost.

5. SHIN A LAM

Esta esgrimista coreana protagonizó uno de los momentos más recordados de los Juegos Olímpicos, cuando fue eliminada en la semifinal por un error de los jueces. Cierto es que quizá se confió en exceso y que debería haber sido capaz de bloquear el ataque, pero en estos tiempos de miles de cámaras, pantallas y repeticiones todo el mundo pudo ver que su rival se movió antes de tiempo. Los jueces, sin embargo, lo dieron por válido y no aceptaron las apelaciones. Como según las normas abandonar la tarima habría supuesto aceptar la derrota, la coreana se quedó allí sentada durante una hora, entre lágrimas, con la esperanza de que todavía se revisara el resultado, lo que no ocurrió. Finalmente se retiró, ganándose al menos el aplauso del público. Posteriormente perdería claramente el duelo por la medalla de bronce, aunque probablemente tenía la cabeza en otra parte. Su rival en la semifinal, por cierto, acabaría llevándose el oro.

4. LIONEL MESSI

Noventaytantos goles en un sólo año natural. Qué bestia. Vale, el Madrid se llevó la Liga y el Chelsea la Champions, pero estas cifras no son humanas.

3. McKAYLA MARONEY

¿Esta es la cara que pone alguien al recibir una medalla de plata? Esta imagen arrasó en Internet y se convirtió en un meme inmediato que la propia protagonista se ha tomado con bastante humor. En su descargo, decir que cuando se es la mejor de su especialidad (el potro) y se acaba de hacer uno de los mejores ejercicios de la historia de las Olimpiadas, para en un segundo ejercicio pifiarla y caerse de culo, y aun así obtener la medalla de plata de lo bueno que había sido el primero... pues es como para sentirse un poco decepcionado, ciertamente. Además por culpa de una lesión poco antes de los Juegos no había podido competir en el ejercicio de suelo. Por lo menos tuvo el consuelo de llevarse la medalla de oro en la competición por equipos, en la que, una vez más, fue la mejor en lo suyo.

2. TERESA PERALES

A los Juegos Paralímpicos no se les suele prestar tanta atención como a los Olímpicos, pero este año han supuesto el triunfo de la nadadora zaragozana Teresa Perales. Ya había obtenido cinco medallas en Sidney, seis en Atenas y otras cinco en Pekín, erigiéndose en la atleta paralímpica española con más medallas de los Juegos, igualando a Purificación Santamarta. Desde entonces, había sido madre y había estado un tiempo sin competir. Pero volvió. Y lo hizo a lo grande. Elegida abanderada de la delegación española, en Londres conseguiría nada menos que otras seis medallas, igualando las 22 medallas de Phelps. Con un reconocimiento popular nada habitual en el deporte paralímpico, este año le fue concedida la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo y fue pregonera de las Fiestas del Pilar. Y amenaza con prepararse para las próximas Olimpiadas.

1. MANOLO JIMÉNEZ, ¡QUÉ COJONES TIENES!

Vale, aquí igual me tiran los colores, pero es que lo que ha hecho este hombre es un auténtico milagro. Hace un año el Real Zaragoza, equipo histórico y de notable palmarés, estaba de mierda hasta las cejas en lo deportivo, en lo económico y en lo institucional. Entrenadores y jugadores no querían venir. El propio Jiménez pudo comprobar de primera mano el problema cuando los directivos que le habían contratado dimitieron en bloque unos pocos días después de su llegada. No se ganaba un partido ni de casualidad y el club se dirigía no sólo hacia el descenso sino incluso hacia una posible desaparición.
La mano del andaluz pronto se notó. Para empezar, hizo limpieza de vestuario y dejó la puerta abierta para que se fuera quien no quisiera seguir ahí. Se fueron un par de jugadores. Con el resto y algún escaso refuerzo (pocos aceptaban acudir a un equipo que olía a muerto) trató de enderezar el rumbo de una nave que se hundía. El club consiguió cobrar los derechos televisivos que tenía empantanados en una batalla legal y los jugadores cobraron, lo que al menos tranquilizó el vestuario. Se consiguió romper una racha horrible de tres meses sin ganar, pero no era suficiente.
La gota que colmó el vaso fue una lamentable actuación en Málaga, donde se había tuteado durante un tiempo a un equipo que luchaba por entrar en Champions para luego bajar los brazos tras un desgraciado autogol y ser goleados. Jiménez estalló en la rueda de prensa tras el partido. Si no ya resultados, al menos quería ver compromiso.
Y a la semana siguiente ocurrió un milagro. En un partido contra el Villarreal que marcaba la frontera con el descenso, se fue perdiendo todo el partido, lo que habría dejado al Zaragoza a 15 puntos de la salvación, pero los jugadores en vez de hundirse siguieron luchando... y hubo premio: empate en el minuto 85 y victoria en el descuento. Resultado que unos meses después sería clave: los amarillos serían los que acabaran descendiendo.
No fue algo inmediato, pero el equipo empezó a obtener resultados. Una milagrosa victoria con 9 jugadores en el campo del Valencia, varias victorias en el descuento... el Zaragoza fue poco a poco remontando y los jugadores y la afición volvieron a creer. Al grito de guerra de "sí, se puede" La Romareda se convirtió en un fortín y las victorias permitieron soñar. Con un equipo justito de calidad y físicamente reventado, había que ganar los cuatro últimos partidos para salvarse. Y se consiguió. Tras mucho sufrimiento, el muerto había resucitado y, para cumplir una promesa, Jiménez tuvo que bailar una jota en la Plaza del Pilar.
Este año, con la economía algo recuperada y Jiménez encargándose de la planificación, las cosas parecen ir bastante mejor. No como para soñar con Europa pero a años luz del desastre que había hace un año. A base de trabajo Jiménez ha conseguido que vuelva la ilusión y está sentando las bases para que no haya que sufrir tanto como en los últimos años. Desde aquí todo el cariño y agradecimiento de un zaragocista.
Como le canta la afición: "¡Manolo, Jiménez, qué cojones tienes!".