
¡Y es la leche! Salí de allí con los dos primeros tomos y, aunque aún no lo había leído, totalmente convencido de que la semana que viene caerían los otros dos (cosa en la que, después de leídos, me ratifico con más fuerza aún si cabe). Hacía tiempo que un tebeo no me cautivaba de esta manera, quizá desde que me leí los primeros tomos de La Mazmorra, o incluso de Cerebus; para uno español, tendría que remontarme a cuando encontré los dos números de Impresiones de la isla... Es impresionante cómo te atrapa la historia; cómo te engancha el protagonista, antihéroe condenado a no enterarse nunca de lo que pasa a su alrededor; cómo la trama va haciéndose más compleja a medida que avanza de una manera natural, sin giros forzados; cómo cuantas más cosas se descubren, más interrogantes se nos plantean. No voy a decir de qué va, porque lo mejor es que lo descubráis poco a poco, a medida que se avanza. Baste decir que me parece de lo mejor que he leído en mucho tiempo, y que os lo recomiendo encarecidamente.
TEBEÓMETRO: 5/5 eisners





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