
Y, efectivamente, así es. Una gran película, centrada en el personaje de una gran actriz de teatro que trata de superar su crisis de madurez teniendo una aventura con un joven que se aprovecha de su necesidad afectiva. Pero en la segunda mitad de la película supera su dependencia, sus miedos y su crisis para tomar el control y, finalmente, en un catártico final, descubrirse a sí misma. Dicho así parece una inaguantable película escandinava, pero no, es muy entretenida, lo que pasa es que no sabía cómo contarlo sin destripar nada.
Lo mejor, de todas formas, son los actores. No sé qué tienen los ingleses que siempre bordan los personajes secundarios, y en esta película están todos absolutamente magníficos. La protagonista, curiosamente, es americana, pero Annette Bening es quizá la mejor actriz americana de la actualidad y no sólo no desmerece sino que se lleva la parte del león: en una película con tanto nivel no deja que le roben una sola escena, y además exhibe su talento en momentos realmente memorables. Ya ha ganado el Globo de Oro y le deben el Oscar que no le dieron por Los timadores o American Beauty... sin olvidar su gran trabajo en Valmont, Ricardo III o incluso Mars Attacks! En fin, yo creo que este año se lo dan. En cualquier caso, por esta película se lo merece.
GENIÓMETRO: 4/5 grouchos




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