
Total, que entre las montañas de papeles y el cambio de aspecto del blog, hasta hoy no he podido darle un buen repaso a las noticias del mes. ¡Y me entero por
La Cárcel de la mala nueva de que ha cerrado el
Dos Veces Breve! La cosa es triste, aunque no voy a decir todo eso de la lamentable pérdida, la crisis del mundillo, bla, bla, bla, que dice todo el mundo en estos casos, porque, aunque en este caso sea cierto, sería un hipócrita si no reconociera que yo he contribuido a su cierre no comprándome ni un sólo número de la revista. Como representante de
Burz Comics compartí stand con su alma mater José Vicente Galadí en el último Salón de Barcelona (por cierto, es un tío majísimo y espero que tenga mucha suerte en sus próximos proyectos) y me avergüenza reconocer que, aunque le pillé varios tebeos de su editorial, precisamente no le compré ningún número de su revista. ¡Y eso que había historietas realmente buenas! Qué le vamos a hacer, es lo malo de las revistas, unas historias te gustan y otras no, y tal y como está de saturado el mercado pues muchas veces te reservas para otras cosas que te interesan más... Pero, ¡qué leche! ¡Esto son excusas! ¡No tengo perdón! ¡Me arrepiento!
¡¡¡LO SIENTO!!!Bah, qué estupidez esto de llorar a posteriori.
Reconozcamos que si algo podía hacerse, debía haberse hecho antes.
Reconozcamos que, en este país, editar tebeos es, en la mayoría de los casos, un acto de masoquismo que se hace por amor al arte.
Reconozcamos que una empresa que no da beneficios, por muchas satisfacciones artísticas que proporcione (en este caso, publicar buenas historias, recibir buenas críticas, ver cómo autores a los que has dado la oportunidad de debutar se hacen un hueco en el mundillo), no se sostiene, que al final por mucho cariño que se le tenga al proyecto uno se acaba cansando, o desanimando, y cierra aunque quizá sólo sea para volver a empezar.
Reconozcamos que pagar una pasta (que es lo que cuesta hoy una edición decente, que a veces parece que la gente se cree que las editoriales pequeñas ponen precios caros para forrarse antes) por una recopilación variada de historias que puede contener diez páginas de GENIALIDAD con mayúsculas junto a otras seis de bazofia y otras ocho de auténtica paja mental (aclaro que, como todo es subjetivo, puede ser que las que para un lector son lo uno, para un segundo sean lo otro, y un tercero opine diferente, etc.; no digo que a alguien no le puedan gustar todas, pero si todo fuera genial se habría vendido más, ¿no?), pues en general a nadie le gusta (para eso te compras un álbum de un autor, que es más regular), por eso cierran todas las revistas.
Reconozcamos que incluso los que la compraban, cuando hablaban con un amigo sobre el último gran tebeo que habían leído (sin tenerlo delante), pensaban en series o en álbumes. Casi nunca hablaban de una revista, y nunca de una historieta corta. (Desde luego, yo nunca he oído este tipo de recomendaciones, con la excepción de El Jueves y el Kiss Comics).
Reconozcamos que si el mundillo le da el premio del Salón a mejor revista al cada vez más flojo Mister K (de una empresa solvente como El Jueves, y que TAMPOCO me compro), en teoría la revista destinada a captar lectores jóvenes, y vuelve a negárselo al Dos Veces Breve, revista destinada a promocionar autores jóvenes, que probablemente se lo merecía y que aguantaba el tipo desde su modestia con una gran calidad de edición y contenidos más interesantes que la ganadora (y a la que, además, le habría venido mucho mejor el dinero, quizá le hubiera servido para mantenerse uno o dos números más), si el mundillo hace eso, está diciendo algo (me viene a la cabeza la frase "pan para hoy, hambre para mañana", no sé por qué)...
Y, sobre todo, reconozcamos que muchos aficionados al cómic, cargados de prejuicios, ni siquiera se han planteado abrir la revista en la tienda para ojearla y ver si les podía interesar.
Reconócelo. Tú también has cerrado el Dos Veces Breve.
P.D.: ¡Ánimo, José Vicente! ¡Seguro que vuelves a dar guerra!