lunes, marzo 13, 2006

Una sull´altra: Fulci goes Hitchcock!!!

Marisa Mell, en su mejor momento
Hoy se cumplen diez años de la muerte de Lucio Fulci. Para conmemorar esta fecha, la gente de Bizácoras ha acordado organizar hoy el día de Lucio Fulci y realizar toda una serie de posts en torno al realizador italiano. Debo confesar, sin embargo, mi desconocimiento de la mayor parte de la obra de Fulci. Reconozco que, aunque disfruto viéndolas, las películas de zombis, sangre y casquería nunca han sido mis preferidas, sino que las que a mí me entusiasman son las pelis de timos, asesinatos, con planes cuanto más retorcidos, intrincados y enfermizos mejor. Pero Fulci, antes de dedicarse al género que lo encumbró, también hizo algo de eso. Y ahí es donde podemos situar Una sull´altra (1969), también conocida como "Una sobre otra" o "Una historia perversa". Coproducción hispano-franco-italiana ambientada en San Francisco, es una de los mejores películas de la primera parte de la filmografía de Fulci, en la que el italiano realizó numerosos trabajos de encargo poco personales encuadrados mayoritariamente en los géneros del relato negro, el spaghetti western y la comedia intrascendente, antes de realizar los trabajos por los que se convertiría en director de culto.
La película nos presenta como protagonista nada menos que a Jean Sorel (sí, el protagonista de No desearás al vecino del quinto) en la piel de un ambicioso médico dueño de una clínica, con una esposa enferma que le odia y que pasa la vida encerrada en su habitación (la guapa Marisa Mell, también vista en Diabolik) y una amante fotógrafa que se mueve en los desinhibidos círculos artísticos de San Francisco (Elsa Martinelli). Apenas presentados los personajes, la mujer del médico muere inesperadamente y el médico descubre que su mujer, pese a que le odiaba, había contratado una póliza de vida de un millón de dólares con él como beneficiario, sin que el protagonista ni su hermano, también médico, se expliquen por qué o cómo logró una mujer tan enferma superar el examen médico. La cosa se complica cuando el médico conoce a una stripper rubia de asombroso parecido con su difunta esposa (la propia Mell, claro). Mientras el médico se siente fascinado por ella, el detective del seguro convence a la policía de investigar a la chica, sospechando un posible fraude. A partir de aquí la trama se acelera, las subtramas se multiplican y todos los personajes parecen tener algo que ocultar.
Slurp!
La película debe ser comparada casi obligatoriamente con Vértigo, por su situación en San Francisco, por el doble papel de la protagonista femenina y por esa especie de perversión necrófila que afecta al protagonista. Si Hitchcock hacía que James Stewart tratara de transformar a Kim Novak/Judy en Kim Novak/Madeleine, aquí Fulci hace que Jean Sorel se acueste con Marisa Mell/Monica sin poder dejar de ver cada vez que la mira el rostro del cadáver de Marisa Mell/Susan. También Fulci desvela el enigma antes del final, para crear un último cuarto de película en el que la intriga deja paso al suspense. Y no digo más o acabaré destripando la conclusión de la película a cualquiera que quiera verla.
Fulci, que se reserva también un pequeño papel de experto en caligrafía de la policía, demuestra a lo largo de esta película ser un director con personalidad, con mucho más talento y capacidad que el que los detractores de sus giallos y películas de zombis están dispuestos a reconocerle. Por ejemplo, las escenas eróticas resultan de lo más psicodélicas y extrañas, con planos imposibles como esa escena de sexo de Jean Sorel y su amante vista a través de la tela roja que cubre el colchón sobre el que están magreándose, o esa seducción de Marisa Mell/Monica a cargo de Elsa Marinelli en un contrapicado tan acusado que la cámara debería estar debajo del suelo en el que la Mell está tumbada. También tremendo es el inquietante plano subjetivo con el que un Jean Sorel más catatónico que excitado avanza hacia una desnuda Marisa Mell/Monica mientras se inserta imágenes del cadáver de Marisa Mell/Susan. A esto debe sumarse una peculiar composición de plano con un abundante uso de la colocación de personajes y objetos a diferentes distancias de la cámara, y planos realizados a través de objetos, como las instrucciones de Jean Sorel a la nueva enfermera de su mujer rodadas a través del armario con las medicinas o el policía interrogando a Marisa Mell/Monica visto a través de un botellón de agua. Por no hablar del continuado uso simbólico de los espejos para reflejar a los personajes en los momentos clave, hasta el punto de que la escena final en que se decide la resolución de la historia se ve prácticamente entre espejos, con la aparición de ese cabo suelto con el que nadie contaba, de ese factor que, gracias a un guión bien trazado, ha estado ahí todo el tiempo sin que veamos su importancia y que en el último momento resulta inesperadamente crucial. Quizá la última escena, con el reportero que da la noticia de lo ocurrido alejándose en silencio, sea una conclusión un tanto fría y anticlimática, pero eso no quita para que la película sea un thriller bastante interesante y digno de verse.
GENIÓMETRO: 3,5/5 fulcis

´No se vayan todavía, aún hay más

EDITADO: ¡Viva la compenetración! Mira que tiene películas Fulci para homenajearle y nos repetimos. Hace un rato que esta misma película ha sido reseñada por Pussy Galore. Otra visión diferente de la misma película. Echadle un ojo.

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