lunes, marzo 07, 2005

No siempre se acierta...

Como espectador compulsivo de cine, a veces me gusta arriesgarme y meterme a ver una película a ciegas, sin saber apenas nada de ella, a lo mejor apenas un poco de qué va. En estos tiempos en que la información corre como el viento, es cada vez más difícil no enterarse de nada, pero aun así siempre hay algún estreno que no tiene la ciudad llena de carteles y que parece que puede ir de algo interesante. Cuando aciertas, el riesgo merece la pena porque entras totalmente a ciegas, mi acierto más memorable fue Sospechosos habituales, escogida apresuradamente al azar para ir al cine con una chica... (mala elección: a no ser que ya llevéis bastante tiempo saliendo os recomiendo no ir nunca con una chica a ver una película que resulte más interesante que ella). Lo malo es que no siempre aciertas, y también así he padecido alguno de los mayores sufrimientos que he tenido en una sala de cine. Este fin de semana entré a ver Demonlover y me tocó esto último.
El argumento planteaba una serie de engaños y luchas de poder, no te fies de nadie, etc. Vale, me gustan las películas que me hacen sentir paranóico. Seleccionada en Cannes y premiada en Sitges, eso me daba buena espina. El principio estaba bien... A los diez minutos, los protagonistas se van a Japón y todo se ralentiza, la historia se hace leeeenta y aburriiiida, se pegan interminables minutos entre videoclips de discotecas, fragmentos de anime porno (censurado!!), conversaciones bilingües con traductora de por medio... Vale, piensas, ha decaído pero es que están planteando el argumento, una empresa francesa que invierte en una compañía japonesa de anime porno y ahora intenta vender el producto a una compañía americana; luego se pondrá mejor. Pero no, luego vuelven a Francia, y a partir de aquí la película ya no tiene ni pies ni cabeza, y lo dice alguien que entendió Mulholland Drive. El director trata de ir de moderno con mucho movimiento de cámara y planos tan cercanos que sólo se ven manchas desenfocadas, el guionista entregó cuatro escenas inacabadas y no se preocupó de conectarlas entre sí, los personajes actúan sin sentido y da la sensación de que ni siquiera saben lo que están haciendo (a esto debe ayudar el hecho de rodar en francés y usar actrices no francesas que sólo podían memorizar sus frases sin saber ni qué decían), y lo que podía haber dado pie a un interesante juego psicológico acaba siendo un triste videoclip que además usa el recurso fácil y ya casi tópico (¿fácil?, yo no veo la relación obvia) de conectar el anime con el snuff.
¿Se salva algo? Sí. La banda sonora, excelente, a cargo de unos Sonic Youth mucho más sutiles y atmosféricos de lo que pensaba que podían ser. Ésta es una película estupenda para ver con los ojos cerrados.
GENIÓMETRO: 1/5 grouchos

Para películas como esta, debería plantearme no activar el geniómetro en Grouchos. No me parece justo para el pobre sr. Marx.

viernes, marzo 04, 2005

Mi TOP 5 de Sherlock Holmes


Hace demasiado tiempo que no hago una de mis listas, así que... aquí está mi lista de las mejores películas sobre Sherlock Holmes. Elemental...
5 - SIN PISTAS (1988). Bastante desconocida comedia en la que el doctor Watson (Ben Kingsley) es el verdadero detective pero por diversas razones prefiere contratar a un incompetente y borrachín actor en paro (Michael Caine) para desempeñar el papel de Sherlock Holmes. Al comienzo de la película, el doctor, harto, decide despedir a su "ayudante", pero descubre que a él no le dan la misma información que a su famosa creación, y debe buscarle de nuevo. La cosa se complicará cuando aperezca el malvado profesor Moriarty y el doctor desaparezca, lo que obligará al atribulado actor a tratar de resolver el caso con sus nulas dotes deductivas. Contiene gags brillantes y al mejor Lestrade: Jeffrey Jones.
4 - EL SECRETO DE LA PIRÁMIDE (1985). Un clásico de los 80 no suficientemente reconocido, con efectos especiales brillantes (y más para la época) y una gran ambientación. El trío Spielberg-Levinson-Columbus consiguen una pequeña delicia para toda la familia, cuya influencia en la saga de Harry Potter debería ser objeto de estudio. En realidad no es muy fiel al personaje, pero el resultado es bueno.
3 - EL PERRO DE LOS BASKERVILLE (1959). Tétrica versión de una de las grandes aventuras clásicas del personaje. Con un extraordinario Peter Cushing en el papel estelar y la habitual ambientación gótica de las producciones de la Hammer bastaba para convertirla en un clásico.
2 - SHERLOCK HOLMES CONTRA MORIARTY (1939). La segunda (y quizá la mejor) de la serie de películas de Holmes con Basil Rathbone y Nigel Bruce como Holmes y Watson (la última fue en 1946). Rathbone parecía condenado a los papeles de enemigo de Erroll Flynn o Tyrone Power, básicamente porque era de los pocos actores de Hollywood capaz de aguantar el tipo en un duelo a espada con ellos, pero cuando obtuvo el papel de Holmes (para el que parecía haber nacido) consiguió pasar a la posteridad, hasta el punto de que cuando la Disney hizo su versión ratonil de Holmes, decidió bautizar Basil al personaje, en su honor. Para la posteridad, la imagen de Sherlock Holmes siempre será la suya.
1 - LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES (1970). Una película ante la que los seguidores de Sherlock Holmes no quedan nunca indiferente: o la aman o la odian. Bueno, pues yo soy de los primeros. Creo en Billy Wilder lo mismo que Trueba y cuanto más veo sus películas más le venero. No recuerdo donde fue que pude leer algunas escenas descartadas del guión de la película, y todavía eran mejores -por ejemplo, una discusión al principio del film en la que Watson llega a acusar a Holmes de quererle a su lado tan sólo para conseguirle morfina. Algunos gags memorables, Christopher Lee bordando el mejor Mycroft de la historia y una banda sonora maravillosa (se dice que Wilder decidió hacer esta película sólo para poder usar la extraordinaria partitura de violín de Miklós Rósza) elevan la película, pese a algún agujero de la trama, a la categoría de obra maestra; quizá menor para Wilder, que tiene una docena más, pero una que cualquier director actual suspiraría por ser capaz de hacer.
P.D.: Mi amigo Hassan me mataría si no pusiera esta serie. ¡Así que allá va! Pero que conste que no era una película...

jueves, marzo 03, 2005

Y ahora, un descanso

Siguiendo con la costumbre de esta página de vagar libremente por el éter temático de la generalidad, os pongo un par de enlaces para que os enganchéis un rato con jueguecitos. Nanaca crash es un sádico pero adictivo jueguecito de estética manga consistente en lanzar lo más lejos posible a un pobre chico atropellándolo con tu bicicleta... Por su parte, este pequeño juego sin nombre de sencillísimo desarrollo (simplemente, tratar de llegar al final sin tocar las paredes) es más complicado de lo que parece...
ADICTÓMETRO: 2,5/5 guybrushes

P.D.: Venga, a ver quién adivina de qué película está sacada la imagen. No vale mirar...

Malavida en plena forma

Ayer los chicos de Malavida volvieron a demostrar que poseen el don de la ubicuidad. No sé cómo les queda energía para trabajar, dibujar, editar comics, mantener dos páginas web (ésta es la otra) y un blog, organizar actividades culturales, montarse pisos, preparar bodas, emborracharse, tener relaciones (sociales y, algunos, sexuales), ir al fútbol o al cine y además tener tiempo todavía para promocionarse por la tele. Ayer por la tarde, en Antena Aragón, sin ir más lejos, en un programa para jubilados (no pude verlo, pero espero que no repitieran el numerito del Follagallinas de su mítica -y última- presentación en El Corte Inglés), pero puede que próximamente en algún otro programa. Y por si esto fuera poco, preparan ya su número 11, un especial deportes que podrá encontrarse gratuitamente en bares y tiendas de comics de Zaragoza o a la venta en diversos salones del país; y además también preparan una nueva revista a color que pretenden lanzar para el Salón de Barcelona bajo el academicista título de Pichabrava. Definitivamente, estos tíos son grandes. Ahora, entrad a la página de Ficomic y votadles a mejor fanzine del 2004. Ya tardáis.

miércoles, marzo 02, 2005

Grandes momentos de mi vida como espectador: una historia sentimental de la televisión (parte II)

LOS LAGARTOS
Hace veinte años las cosas eran diferentes. Los kioskos no vendían DVDs, porque no existían. En realidad, apenas existían los videoclubs, porque casi nadie tenía video. (Digresión: recuerdo que en mi escalera fuimos los primeros en comprarnos un video; recuerdo que lo estrenamos con todos los vecinos en nuestro salón mirando fascinados la película "Cazafantasmas"; recuerdo que el videoclub más cercano estaba en el centro de la ciudad, en El Corte Inglés... parece la edad de piedra, y sin embargo no hace tanto...)
Esto quiere decir que la gente veía lo que echaban por la tele, y entonces sólo había dos canales (y el segundo muchas veces no se veía). Y lo hacía más a menudo que ahora, porque tampoco tenían consolas ni internet ni nada. Casi nadie tenía ordenador. (Digresión: También fui el primero de mi escalera en tener ordenador, aunque un Spectrum de 48K no parezca ahora como para fardar demasiado, pero entonces era una maravilla)
Además, había una capacidad de sorpresa hoy desconocida. Hoy parece ciencia ficción, pero yo a los 10 años no había visto La guerra de las galaxias ni sus secuelas. Era imposible. Si no ibas a verla al cine, te la perdías, hasta que quizá algún día la pusieran en la tele. Igualmente no había visto nada de Star Trek, Indiana Jones o clásicos similares. (En cambio, ya había visto todas las películas de los Hermanos Marx y los clásicos del terror de la serie B que ponía Chicho Ibáñez serrador en "Mis terrores favoritos". Como ya he dicho, entonces se dependía de lo que programaran en TVE.)
Quizá por ello hoy resulta difícil a los chavales comprender de qué manera impactó ESTO a toda una generación:

Porque, vale, aquello era impresionante. ¿Extraterrestres? Las únicas naves espaciales que habíamos visto eran las de Galáctica, y los más mayores las de Star Wars, y en ambos casos eran galaxias lejanas y en el futuro... pero, ¿platillos volantes en la Tierra, hoy? ¡Qué fuerte! Y luego cuando se descubre que son malvados lagartos, ¡no lo podíamos creer! ¡Comían ratones como si fueran espárragos Carretilla! ¡Y hasta un gato! Y luego lo de la chica que queda embarazada, cuando dio a luz a los gemelos de las estrellas, la chica con la lengua bífida y ¡¡¡¡¡ese niño veeeeerdeeeee!!!!!, bueno, aquel día se paralizó el mundo, en el colegio no se hablaba de otra cosa. La miniserie acabó con aquello del polvo rojo, y comenzó la serie regular, más cercana a un culebrón, más anodina, más... como lo que es Smallville hoy, más o menos. Cuando la vi de mayor, años más tarde, en su reposición, me di cuenta de inmediato de que se había quedado atrás. Los efectos están ahora tan superados... aunque entonces lo flipábamos. Y en cuanto a la historia... la primera parte tenía sentido, lo de los uniformes, la metáfora del nazismo, todo iba en una dirección, la del final feliz con los globitos y el polvo rojo... pero luego aparece un Lionel Luthor corporativo, un Halcón Callejero cutre y una Lagarta Rubia, y la niña de las estrellas crece y parece mayor que su madre y no hace más que repetir "Pretinama"... ¡pero si en un capítulo hasta llegan a besarse Donovan (el bueno) con Dayana (la mala-lagarta)! La cosa se había salido de madre.
Pero mientras, nosotros coleccionando los cromos que salían en la TeleIndiscreta, comiendo ratones de caramelo y jugando a "UVE" en el recreo. Bueno, el único problema es que TODOS queríamos ser el mismo personaje...

martes, marzo 01, 2005

Este post no tiene título

Acabo de actualizar un poco la página añadiendo muchos más links a la izquierda y consiguiendo que a partir de ahora se abran en una ventana nueva. Para celebrarlo, aquí tenéis un link recomendado: RetroCRUSH. Estoy seguro de que lo disfrutaréis, tiene paranoias realmente geniales. Y para acabar, dedicado especialmente para Hassan, tres links que le van a gustar:
1 - Los monos que más molan.
2 - Museo de superhéroes negros.
3 - Los negros de Hogwarts.
FRIKÓMETRO: 3/5 averías

Ésta no la habréis visto...

Tengo una mente muy marciana. Soy incapaz de estudiarme lo del carné de conducir pero recuerdo perfectamente películas que ví hace lo menos quince años, como ésta. Hoy, navegando por la red, me he topado casualmente con ella, y de repente me han venido a la cabeza varias escenas y ahora no me puedo sacar de encima su pegadiza banda sonora. Recuerdo que me reí mucho con ella, pero hasta hoy no me he enterado de que, al parecer, La Armada Brancaleone es una película de culto, una de esas pequeñas maravillas no demasiado conocidas que abundan en la historia del cine mundial. Anticipándose en ciertos aspectos a Los caballeros de la mesa cuadrada, aunque más cercana en espíritu a la también genial La bestia del reino, esta visión desmitificadora y satírica del medievo es una de las mejores obras de Mario Monicelli, conocido sobre todo por Rufufú y La gran ilusión, pero autor también de la divertidísima Habitación para cuatro y sus secuelas. Os las recomiendo.
GENIÓMETRO: 4/5 grouchos