martes, julio 12, 2011

Mix max

Dos años después de su estreno en su país de origen por fin ha llegado a nuestros cines la última película de un realizador siempre tan interesante como Jean Pierre Jeunet. Uno pensaría que teniendo a sus espaldas obras del calibre de Delicatessen (1991), La ciudad de los niños perdidos (1995), Amelie (2001) y Largo domingo de noviazgo (2004) (prefiero dejar aparte Alien: Resurrección (1997), su no especialmente memorable paso por Hollywood), este aventajado discípulo francés de Terry Gilliam tendría suficiente nombre como para que sus películas al menos se estrenasen puntualmente, pero parece que no es así. Aunque una vez vista, se comprende: es la más irregular e inclasificable de toda su filmografía. Lo que no quiere decir que no sea interesante.
Micmacs vuelve a llevarnos al universo personal de Jeunet, en esta ocasión desatadísimo, muy lejos de la contención de su obra más reciente y regresando en cambio a un terreno más cercano al de Delicatessen, película a la que incluso referencia de manera directa. Pero Micmacs se ve lastrada por un pobre guión que hubiera necesitado de varias reescrituras para funcionar. No es que los guiones de Jeunet hayan sido nunca todo lo perfectos que podrían haber sido, pero en esta ocasión falla más de la cuenta. Aunque cierta arritmia expositiva hace suponer también que, tratando probablemente de reducirla a una duración estándar, en algunos momentos se pasaron con la tijera en la sala de montaje.
La historia se centra en Basil (Danny Boon, Bienvenidos al Norte), un pobre desgraciado cuyo padre murió por culpa de una mina antipersona y al que años después la mala suerte hace receptor de una bala perdida que se aloja en su cabeza y que podría matarle en cualquier momento. Tras salir del hospital, sin recursos, malvive en la calle, hasta que es adoptado por un grupo de indigentes e inadaptados muy peculiares que recogen chatarra. Es entonces cuando encuentra, casualmente en edificios situados el uno frente al otro, a las dos compañías fabricantes de armas que causaron su desgracia, la que fabricó la mina que mató a su padre y la que fabricó la bala que tiene en la cabeza. Y entonces, con la ayuda de sus extravagantes amigos, decide emprender un plan de venganza contra sus responsables.

Analizando simplemente a nivel de guión, la película lo tiene todo para fallar. Los personajes son planos, reducidos en algún caso al mero arquetipo. Tarda demasiado en entrar en materia. El hilo conductor es demasiado tenue, y la historia avanza con los personajes moviéndose de un objetivo a otro sin que sepamos muy bien por qué hacen lo que hacen. Peor aún, cuando las cosas no salen como deben, a veces resultan mejor de lo previsto; por ejemplo, la culminación de la venganza es ingeniosa, pero no tiene nada que ver con todo lo realizado durante la hora anterior, sino que parece una improvisación de última hora dadas las circunstancias. La trama secundaria, la típica historia romántica, tampoco está demasiado bien llevada, quizá porque la relación inicial entre los personajes apenas llega a abocetarse. Y algunos gags llegan a hacerse repetitivos.
Y sin embargo...
Pues la verdad es que yo la disfruté como un enano. Porque, con todos sus defectos, resulta que Micmacs tiene momentos muy divertidos, tiene mensaje y, sobre todo, es estéticamente cautivadora. Aún diré más: Micmacs es la orgía visual que Jeunet se ha regalado a sí mismo para poder dirigir las secuencias que le apetecía rodar. Desde un numerito con un autómata de lata hasta un hombre bala disparado con un cañón, por citar tan sólo un par de ejemplos no demasiado reveladores, la película es un constante ejercicio de estilo en el que la forma prima totalmente sobre el fondo. Una colección de grandes momentos que la falta de una mejor estructura no consigue ocultar.
El resultado final es por tanto, fallido, pero eso no quita que sea también tremendamente disfrutable. Eso sí, a un director del talento de Jeunet siempre hay que exigirle algo más.
GENIÓMETRO: 3/5 grouchos

martes, junio 28, 2011

El último saludo de Peter Falk


Este fin de semana nos sorprendía con la noticia de la muerte de Peter Falk. Cierto es que llevaba ya varios años muy enfermo, afectado de demencia, quizá consecuencia de la anestesia utilizada en una serie de operaciones dentales, quizá simplemente un agudo ataque de Alzheimer, quizá una mezcla de ambas. Pero no deja de ser triste la pérdida.
Falk estará siempre ligado para todos al personaje del Teniente Colombo. Un zarrapastroso pero sagacísimo teniente de policía, hombre de procedencia humilde siempre capaz de vencer a los criminales de la clase privilegiada, devoto de su esposa (que nunca apareció en pantalla, aunque con ella como protagonista tratase de realizarse un vergonzoso spin-off en 1979 que fracasó estrepitosamente), investigador de homicidios con aversión a la sangre y reacio a la utilización de armas de fuego.
El público identifica tanto al personaje con Falk que no es demasiado conocido que hubo otros actores que interpretaron a Colombo. El personaje fue creado por William Link y Richard Levinson en 1960 para un programa de televisión en directo, y fue interpretado por Bert Freed. Posteriormente se adaptó dicho episodio a una obra de teatro, con el veterano Thomas Mitchell como Colombo y con todo un Joseph Cotten como asesino. La obra tuvo un cierto éxito, pero Mitchell falleció durante la gira y Colombo desapareció de escena. La obra no volvió a representarse hasta el 2010, con el detective interpretado nada menos que por Dirk Benedict (sí, el del Equipo A y la primera Galáctica).
El momento clave en la trayectoria de este personaje sucedería en 1968, cuando la NBC decidió realizar un telefilme adaptando la obra. El personaje de Colombo fue ofrecido a Lee J. Cobb, que no estaba disponible, y a Bing Crosby, que lo rechazó, antes de que acabara cayendo en manos de Peter Falk, que era más joven de lo que los escritores habían imaginado pero que, entusiasmado con el personaje, lo hizo suyo desde el primer momento. Falk le añadió al personaje muchas cosas de su propia cosecha: él personalmente escogió el ruinoso coche del detective, después de verlo aparcado en el parking de los estudios; la ropa que llevaba era la suya propia, incluyendo la mugrienta gabardina que ya todos asocian al detective (la había comprado de urgencia en un mercadillo para protegerse de un tremendo chaparrón); y su icónica tendencia a la digresión inoportuna eran improvisaciones que Falk se permitía en los rodajes de modo que su interlocutor reflejara una incomodidad y una impaciencia real en la escena. La excelente labor desarrollada por el actor con su personaje se vería recompensada con cuatro Emmys.
El telefilme obtuvo tan buenos resultados que la NBC encargó un segundo en 1971 a modo de piloto, y la respuesta fue incluso mejor, por lo que se dio luz verde a la serie, que semantendría en antena hasta 1978 y que después sería recuperada por ABC (con un sorprendente nivel de calidad y aceptación por parte del público) a partir de 1989, con dos temporadas más o menos regulares hasta 1990 y, posteriormente, a un ritmo mucho más irregular, en una colección de episodios especiales de los que el último se emitiría en 2003. En 2007 parece ser que estaba previsto realizar un último episodio, escogido ex profeso por Falk para ser el último de Colombo, pero es entonces cuando el actor cayó enfermo y quedó incapacitado para volver a interpretar.
Colombo no era una serie que destacase tan sólo por el extraordinario personaje que la protagonizaba, es que además se salía de lo común en varios aspectos. No tenía una cabecera, sino que el título de cada episodio y los créditos aparecían sobreimpresos en letras amarillas en los primeros momentos del episodio. Tampoco tenía un tema musical propio. Y, sobre todo, popularizó el relato de detectives inverso, en el que se sustituía el misterio del clásico quién lo hizo por el más moderno suspense del cómo lo atrapará. Probablemente a esto no fuera ajeno que Link y Levinson, sus creadores, hubieran trabajado en La hora de Alfred Hitchcock. Así, cada episodio (salvo unas pocas excepciones) daba comienzo con el crimen y a partir de ahí la historia seguía los avances del asesino y el policía jugando al ratón y al gato hasta que, invariablemente, Colombo conseguía atrapar al culpable. Que solía estar interpretado por algún actor invitado de postín: en su larga trayectoria se enfrentaron al detective ilustres como Johnny Cash, John Cassavettes, Robert Culp, Faye Dunaway, Martin Landau, Janet Leigh, Vera Miles, Ray Milland, Leonard Nimoy o William Shatner; pero el invitado más importannte sería Patrick McGoohan (El prisionero), gran amigo de Falk, que daría vida al villano en cuatro ocasiones, dirigió cinco episodios y escribió y produjo dos, una larga colaboración por la que sería recompensado con los dos únicos Emmys de su carrera.
Colombo es, probablemente, uno de los mejores personajes jamás creados en televisión. Y lo es gracias sobre todo al modo en que le dio vida Peter Falk.
Pero Falk era mucho más.
Gran actor con amplios registros, capacitado tanto para la comedia como para el drama, encontró tarde su vocación y no lo tuvo nada fácil en sus inicios, por su aspecto no muy agraciado y, principalmente, porque los productores eran reacios a contratar a un actor con un ojo de cristal (había quedado tuerto a los tres años). Sin embargo dos nominaciones consecutivas a los Oscar (por El sindicato del crimen y Un gangster para un milagro) y dos a los Emmy por sus trabajos en televisión, incluyendo su primer premio en 1962 por el drama El precio de los tomates, impulsarían definitivamente su carrera. Apareció en míticas comedias como El mundo está loco, loco, loco, La carrera del siglo o Un cadáver a los postres. Mostró su vena dramática en las películas de su buen amigo John Cassavettes. Fue el abuelo que contaba la historia en La princesa prometida.
La sombra de Colombo sería alargadísima, pero Falk no era un actor de un sólo personaje. Este fin de semana se ha ido un grande. Un actor de los que ya no quedan.
Descanse en paz, Peter Falk.

miércoles, junio 08, 2011

American Psychodelia

Llevo días pensando el mejor modo de plantear una entrada en este blog hablando del famoso "15-M", pero todavía no he encontrado la mejor manera de hilar todo un devenir de acontecimientos y sensaciones encontradas. De modo que, para ganar tiempo, me mantendré fiel a la frivolidad que me caracteriza y volveré a presentaros una interesante lista de música. Sí, ya sé que dije que no iba a poner más listas, pero en fin... Todavía puede uno apuntarse y escuchar gratuitamente diez horas de música al mes (o abrirse trescientas cuentas con diferentes direcciones de correo, claro) así que... por si a alguien le interesa gastar parte de ese tiempo escuchando la música que seleciono, allá va una nueva colección. Eso sí, esta vez me he moderado y en vez de las cuatro horas de música de anteriores colecciones la cosa se queda en hora y pico. Para no abusar.
En esta ocasión el invento se llama American Psychodelia, que ya sé que es un título horrible pero que le venía que ni pintado a esta colección de canciones de grupos americanos de rock psicodélico de los 60. Espero que la disfrutéis.

lunes, mayo 16, 2011

¡Ya llega la Thermozero!

La espera ha sido larga desde que el proyecto impulsado y dirigido por Víctor Romano empezó a gestarse, pero finalmente ha llegado el momento. La revista Thermozero, concebida como foro difusor y punto de encuentro del cómic aragonés, se presenta el viernes 27 de mayo en el Centro Joaquín Roncal de la CAI (Calle San Braulio, 5-7, Zaragoza), con la participación de una veintena de artistas pertenecientes a varias generaciones de comiqueros aragoneses, entre los que me encuentro. Más de cien páginas en las que seguro que vais a encontrar muchísimo entretenimiento y diversión. Y además es el primer número. ¡Ejemplar de coleccionista!

martes, abril 26, 2011

¿Qué fue eso del Britpop?

Justamente ahora que me aficiono a esto del Spotify y que empiezo a hacer listas de reproducción para vuestro uso y disfrute (y el mío, para qué negarlo), van y se cargan el Spotify Free tal y como hasta ahora lo conocíamos. ¡Cabrones! Yo que ya estaba planeando unas cuantas listas para compartir por aquí. Bueno, pues a la mierda. No es que el servicio que ofrecen no pueda valer lo que van a pedir por él, pero yo personalmente paso de poner por aquí listas que no vayáis a poder escuchar gratuitamente las veces que queráis.
PEEEERO... como aún hay unos pocos días de tiempo hasta mayo y ya tengo hecha otra lista, pues aquí os la dejo.
Esta vez intentaba hacer una lista medianamente completa de grupos de Britpop, aunque queda un poco desvirtuada por el hecho de que grupos como Oasis y Elastica no tengan sus discos disponibles en Spotify.
Además, nadie parece estar muy seguro de qué coño fue eso del Britpop. Básicamente fue una etiqueta comercial creada por la prensa musical británica para una serie de grupos británicos de mediados de los 90, teóricamente con unas características comunes (utilización de guitarras distorsionadas, debilidad por referentes clásicos del pop británico, desarrollo en sus letras de la realidad contemporánea británica, y, en general, una ruptura respecto al grunge americano que tan de moda había estado en los primeros 90). Pero en tan indefinida cesta cabían grupos muy diferentes, con influencias y sonidos muy diferentes y con orígenes muy diferentes; más aún, había grupos que no cumplían con estas características y eran incluídos en el lote, y había grupos que sí las cumplían pero eran dejados fuera. Por si fuera poco, el término ya había sido utilizado años antes del Britpop para definir a una generación de grupos (The La's, Stone Roses, Inspiral Carpets) que, para aumentar la confusión, parcialmente sobreviviría hasta mezclarse con sus herederos, en cuyo sonido tendrían notable influencia.
De modo que en mi lista he recurrido a un criterio un poco particular, he incluído los grupos indiscutibles del "movimiento" y les he sumado a algunos supervivientes de la ola previa, a la gran generación de grupos galeses que salió en esos años (a los que algunos autores incluyen en el lote y otros no, pero que tenía entidad propia) y algunos grupos que no pertenecían al movimiento (incluso que fueron empujados al ostracismo por él, como Carter U.S.M.) pero que a mi juicio no desentonan (¡y además quería meterlos, qué pasa!).
Seguro que cualquiera que sepa del tema puede discutir la selección, pero mientras tanto, ahí está. Que aproveche.

lunes, abril 25, 2011

Mientras tanto...

Sí, ya sé que últimamente me estoy tomando con calma lo de actualizar. Tampoco os esperéis hoy un super post. Hoy toca una de esas entradas de publicidad por el morro para las cosas que están haciendo los colegas, que se me han ido acumulando unas cuantas.
La revista Thermozero va poco a poco ultimando su aparición, creo que está prevista para mayo o junio. Esta publicación, impulsada por el entusiasta Víctor Romano y dedicada a los cómics de autores aragoneses, lleva ya algún tiempo presentando a los artistas que participarán en ella y mostrando como preview la primera página de cada historia de las que van a publicarse. ¿Dónde, os preguntaréis? Pues en su blog, claro. ¿Y por qué es interesante? Pues porque además de que participan unos cuantos amiguetes, también habrá un par de historias que he escrito yo. ¡Y eso no os lo podéis perder!
¡Ah! También imprescindible es saber que el genial Requeno se ha montado un blog. Tras unos cuantos años desconectado del mundillo, parece que a este veterano del estallido fanzinero de la Zaragoza de los 90 (publicó en 451º, Alert Boy y El Hombre Mosca, además de editar su propio fanzine, Pictures) le ha vuelto a picar el gusanillo. Después de que le engañáramos convenciéramos para participar en El Loco Samoano, ha estado preparando material para un blog. De momento aún ha publicado muy poca cosa, pero merece la pena seguirle. Soy fan.
Y cerramos con las correspondientes felicitaciones para los triunfadores del Salón de Barcelona. ¡Seis premios populares cayeron en manos aragonesas! Felicitaré especialmente a los que conozco: a la gente de Malavida, y a Dani García Nieto, que son unos cracks. Curiosamente si leéis su reciente álbum Los Mediamierdas encontraréis una historia en que narran cómo fueron vetados de los premios desde la que armaron hace unos años en una gala... Probablemente por ello estos premios fueron tan inesperados que los ganadores ni siquiera estaban en la sala para recogerlos. Pero qué coño, se lo merecían.

Y eso es todo por hoy. En breve volveremos con la programación habitual.

jueves, abril 07, 2011

Yo en los 90 fui un Indie adolescente


No seré yo (muy probablemente) quien os descubra las virtudes de Spotify para escuchar, descubrir y compartir música. Yo mismo tampoco lo utilizo demasiado. Sin embargo este último mes lo he estado redescubriendo y creo que voy a dedicarme a explotar sus posibilidades a la hora de crear listas de reproducción (para los profanos, el equivalente en la era de la información de aquellas viejas casettes caseras en que recopilábamos nuestras canciones favoritas, si las casettes no hubieran tenido límite de duración y nuestros recursos hubieran sido del tamaño de una tienda de discos). De modo que me he lanzado a elaborar una lista de canciones. Probablemente después vengan otras, pero para empezar he creado una colección de temas de la escena indie nacional de los 90.
No es todo lo incontestable que podría ser. Un purista bien documentado podría argumentar (y con razón) que ni son todos los que están, incluyo tanto grupos anteriores a la creación de la escena indie (pese a lo cual Los Enemigos o Surfin' Bichos me parecían imprescindibles) como grupos de escaso peso en ésta (Deviot o Undrop, famosos más que nada por sus anuncios de Pepsi), ni están todos los que son (no es la única ausencia en la vasta biblioteca de Spotify, pero por importancia histórica y gusto personal no poder incluir a Penelope Trip en la selección ha sido lo más doloroso). En cualquier caso, no es mala introducción para aquellos que se perdieron aquellos días.