Allá por los 90 surgió en España una nueva escena musical, nacida espontáneamente como consecuencia del hartazgo de lo anterior, de un establishment que no conseguía contentar las inquietudes de todos los aficionados, especialmente de aquellos que, con las orejas bien atentas a lo que se hacía fuera, sabían que el mundo no terminaba en las inofensivas y previsibles canciones que anegaban las radiofórmulas. La escena se levantó prácticamente de la nada y tuvo que crear su propia infraestructura en un esforzado método de prueba y error que dejaría por el camino bastantes sueños e ilusiones, pero que acabaría siendo la base de buena parte del panorama musical nacional actual, al reactivar la música, dar salida a grupos interesantes, cambiar la prensa musical, cambiar los medios de distribución o crear una nueva tipología predominante de festivales. Y todo esto a base de individualidades locas casi totalmente amateurs, con los principales protagonistas de los hechos perdiendo en la mayoría de los casos el dinero y la salud (especialmente la mental) en sus esfuerzos por sacar adelante un sueño que, en muchas ocasiones, ha acabado siendo más mitificado que rentabilizado.
De esta escena es de la que se habla en Pequeño circo - Historia oral del indie en España, un interesantísimo libro de Nando Cruz que toma como modelo el mítico Por favor mátame - Una historia oral del punk de Legs McNeill y Gillian McCain para estructurar a base de entrevistas (en un estilo de documental escrito del que ya he leído unas cuantas muestras y del que me declaro rendido fan) una visión sobre cómo se construyó. Básicamente, a base de impulsos individuales. De locos solitarios que no terminaban de encajar. De precariedad. De artistas y emprendedores amateurs. De fanzines. De iniciativas poco pensadas. De interminables viajes en furgoneta. De facturas sin pagar. El libro muestra cariño a sus protagonistas, pero tampoco oculta sus errores ni las carencias de la escena.
El libro quizá sea un poco irregular, porque evidentemente no todo tiene el mismo interés, aunque es de agradecer el esfuerzo del autor por dar una imagen lo más amplia posible de la escena. A mí personalmente me ha sorprendido comprobar que la historia y anecdotario de alguno de los grupos más brillantes de la escena resulta mucho menos interesante que la de algún otro grupo que en lo musical nunca me llamó la atención en absoluto. Los pasajes sobre los orígenes de la escena festivalera (en los exóticos parajes de Bullas y Pradejón) y los primeros pasos del Festival de Benicassim, y sobre las batallas de egos de los locutores de Radio 3, son también grandes momentos. Aunque quizá mi parte favorita sea cuando Antonio Arias de Lagartija Nick habla sobre la grabación del Omega (uno de los mejores discos nunca grabados en España) y su relación con el gran Enrique Morente: "Todo lo que aprendí del rock me lo enseñó un flamenco: ése es mi resumen de los 90".
Resulta una lectura muy amena, aunque uno se pregunta si tendrá más público aparte de los que ya en su día prestábamos algo de atención a aquellos grupos y empezamos a leer en modo nostálgico. Para un lector casual que llegue sin saber nada o, como mucho, habiendo oído algo de gente que aún sigue ahí al pie del cañón y con cierto éxito, como Los Planetas o Dover, semejante orgía de nombres y referencias hoy mayoritariamente olvidadas puede resultar excesiva. En cualquier caso, se aprende mucho y siempre se pueden descubrir (o redescubrir) cosas. LECTÓMETRO: 3/5 mcneills
Llegamos al último capítulo de este extenso dossier sobre caras B que lograron triunfar pese a su condición de complementos, con la complicada misión de condensar en esta entrega las cuatro últimas décadas de música. Habría sido imposible de haber seguido con el ritmo de sorpresas de los años 60 y 70, pero a partir de los 80 la escena cambia mucho. Las radiofórmulas se hacen más estrictas con lo que ponen en antena y los DJs pierden capacidad de elección de lo que emiten, cada vez más controlado por los intereses económicos, por lo que los éxitos masivos inesperados se hacen cada vez más escasos (de hecho apenas hay alguno en desde el inicio del siglo XXI). El mismo formato de single ha entrado en decadencia, pese a su adopción entusiasta por las compañías independientes las grandes han preferido desde los 80 relegarlos a promoción de los LPs a causa de su cada vez menor rentabilidad. El formato CD traería un repunte de popularidad que en muchos casos los convirtió incluso en EPs a partir de los 90, pero la era digital y las descargas (legales e ilegales), con su acceso directo a las canciones deseadas de cualquier disco, no le ha sentado bien a los singles, predominando ahora lanzamientos digitales de una canción sin cara B. En cualquier caso, en esta última entrega vamos a estar repletos de nombres míticos. Vamos a ello...
WE WILL ROCK YOU
(QUEEN, 1977)
Aunque la biografía oficial del grupo ha tratado de retconear el single como una "doble cara A", lo cierto es que la canción apareció originalmente como cara B de "We are the champions". Compuesta por Brian May en un intento de capturar el feeling de una multitud cantando unida a capella, se hizo popular tras el lanzamiento del LP News of the world, en que aparecían ambas canciones seguidas, lo que permitió que muchas emisoras de radio, especialmente en América, las emitieran juntas como si fuera una sola canción, haciéndolas tremendamente populares. El propio grupo acabaría tocando ambas canciones de este modo para cerrar sus conciertos. Hoy es una de sus más célebres composiciones y ha dado nombre a un musical basado en la obra del grupo.
I WILL SURVIVE
(GLORIA GAYNOR, 1978)
Quizá por estar destinada originalmente a la cara B de "Substitute", una versión de los Righteous Brothers, la canción carecía de los excesos de producción que tan habituales eran en la música disco de la época: así, no tiene efectos ni overdubs, ni se aumentó la velocidad del tema después de la grabación, y ni siquiera se utilizaron más voces de acompañamiento. Pero este sonido limpio funcionaba estupendamente con la crudeza de los sentimientos que expresaba la canción. Desde el primer momento los DJs supieron apreciar sus virtudes y la popularizaron, convirtiéndola en un éxito arrollador, número uno en todo el mundo, ganadora del Grammy a la Mejor Canción Disco en 1980, el único año en que existió dicha categoría, y clásico ineludible y quizá cima de la música disco. ¡Nada mal para una cara B!
GOING UNDERGROUND
(THE JAM, 1980)
Todo estaba previsto para que "Dreams of children" fuera el single, y así había sido anunciado en principio, pero un error a la hora de fabricar los discos hizo que se etiquetase la cara B como A. La discográfica trató de arreglarlo promocionando el single como "doble cara A", pero los DJs se decantaron de manera casi unánime por la canción que en principio estaba destinada al segundo plano. Y el público respondió de tal manera que el single entró directamente a lo más alto de las listas, proporcionándole a los Jam el primer número uno de su carrera.
THE MODEL
(KRAFTWERK, 1981)
El mítico grupo alemán ya había lanzado "Das model" como single en 1978, logrando incluso un moderado éxito en América. Entonces, en 1981, y a falta de otra cosa que incluir como cara B de su nuevo single "Computer love", decidieron regrabar la canción en inglés, quizá pensando en darse a conocer algo más en el mercado británico, que en los últimos años se les resistía. Pero esta maniobra tuvo demasiado éxito. La versión en inglés conectó inmediatamente con los nuevos románticos y se hizo muy popular en las emisoras de radio y clubes británicos. Viendo la oportunidad, la discográfica decidió entonces promocionar el single como "doble cara A". Al parecer al grupo no le hizo demasiada gracia, pero los resultados fueron espectaculares: fueron número uno en las listas británicas y en media Europa (especialmente allí donde su versión original en alemán había pasado desapercibida). De rebote, su LP The Man-Machine también se instaló en los puestos más altos de las listas tres años después de su aparición, eclipsando bastante a su nuevo trabajo.
BLIND WILLIE McTELL
(BOB DYLAN, 1983)
La mejor canción que ha hecho Dylan en los últimos cuarenta años quizá no debería estar en esta lista porque el genio de Minnesota ni siquiera la relegó a la cara B de un single: directamente decidió no editarla. Por fortuna, pronto comenzó a circular entre los fans una grabación pirata, haciéndose muy popular. En principio Dylan no estaba demasiado satisfecho con la difusión de un tema que él consideraba inacabado, pero finalmente tuvo que rendirse a la evidencia de que era un éxito. Fue publicada oficialmente por vez primera en una colección de rarezas de 1991 y, después de ver la buena acogida que tenía cuando The Band la interpretaban en sus conciertos, él mismo la incluyó en su setlist. Desde entonces no ha faltado en sus recopilaciones de éxitos.
HOW SOON IS NOW?
(THE SMITHS, 1984)
Uno de los temas más experimentales de Johnny Marr, nacido como reacción contra los que les acusaban de ser revivalistas de los grupos de los 60. No era una canción demasiado representativa del estilo de los Smiths y por ello la discográfica rechazó editarla como single y la relegó a la cara B de la versión de 12" de "William, it was really nothing". Pero pronto los DJs de los programas nocturnos de las radios inglesas la tomaron entre sus favoritas, y la canción se hizo muy popular en el circuito de clubs. Posteriormente fue lanzada como cara A, pero no vendió lo esperado, probablemente porque ya había vendido bastante como cara B. Aun así en aquel momento se convirtió en su tema más popular y dio a conocer a los Smiths en América. Curiosamente, la segunda cara B más conocida de los Smiths, "Please please please let me get what I want", también había aparecido como cara B de "William, it was really nothing", en la versión de 7". Hoy ambas caras B son más recordadas que la canción principal.
INTO THE GROOVE
(MADONNA, 1985)
En principio Madonna la estaba escribiendo para otra artista, pero finalmente decidió grabarla ella pensando que encajaría bien en la banda sonora de Buscando a Susan desesperadamente. Sin embargo la canción no fue incluída en el álbum de la banda sonora. La idea inicial era lanzarla como single, pero coincidía en el tiempo con el lanzamiento ya programado de "Angel", de modo que, para no hacer competir entre sí dos canciones de la misma artista en las listas, en América se relegó "Into the groove" a la cara B. La canción se haría rápidamente popular en los clubes y en la radio y acabaría eclipsando a su teórica cara A. Unos meses después sí se lanzaría como single en el resto del mundo, donde se convertiría en el mayor éxito de Madonna hasta el momento. Posteriormente sería añadida como bonus en las reediciones de Like a virgin y aparecería, en su versión original o en su remezcla discotequera, en las posteriores recopilaciones de éxitos de la artista.
PUSH IT
(SALT'N'PEPA, 1987)
Salt'n'Pepa eran uno de los primeros números totalmente femeninos del hip hop, y habían conseguido algunos éxitos moderados con sus primeros singles. El tercero de ellos fue "Tramp", editado en 12", en cuya cara B las artistas incluyeron una canción que habían descartado de su inclusión en su primer LP. El tema en cuestión no llamó demasiado la atención hasta que cayó en manos de un DJ de San Francisco llamado Cameron Paul, que les hizo un remix que ellas incluyeron como cara B de la versión de 7" del single. Esta remezcla pronto se ganó el favor de los DJs del país y fue ganando popularidad hasta el punto de que hubo de ser lanzado como single e incluido a toda prisa en una reedición de su LP. La canción fue el primer hit del grupo, alcanzando el top-20 de las listas en América, y funcionando incluso aún mejor en el resto del mundo, donde llegaron al segundo puesto de las listas británicas y conquistaron el número uno en países como Holanda o Bélgica. Tanto el single como el álbum alcanzaron el disco de platino, impulsando una carrera en la que mantendrían su éxito en la década siguiente.
FOOLS GOLD
(THE STONE ROSES, 1989)
La canción fue grabada para ser la cara B de "What the world is waiting for": la versión completa de casi diez minutos en el single de 12" y la versión editada de cuatro minutos en el de 7". Sin embargo, en el último momento, cuando el encargado de promoción de la discográfica la escuchó, quedó convencido de que era ésta la canción que debería radiarse. El grupo no estaba demasiado convencido, pero acabó aceptando el compromiso de lanzarlo como "doble cara A". La canción se convirtió en himno oficioso del sonido Madchester y fue el mayor éxito del grupo hasta entonces, alcanzando el top-5 de las listas. Una pena que el éxito hiriera casi mortalmente la carrera del grupo. Al año siguiente, y tras haber editado un nuevo single, diferencias económicas les llevarían a iniciar un largo enfrentamiento legal con su discográfica, y no volverían a publicar nada hasta finales de 1994; para entonces la escena de Madchester hacía mucho que se había acabado y, aunque pudieron haberse integrado en el britpop, tensiones internas acabaron con el grupo poco después.
ICE, ICE, BABY
(VANILLA ICE, 1990)
"Play that funky music" era un single que parecía destinado al olvido... hasta que los DJs de clubes y radios empezaron a pinchar la cara B, obteniendo una respuesta inesperada. Construída casi únicamente sobre un sample no acreditado y nada disfrazado de la base rítmica del "Under pressure" de Queen y Bowie, la canción inició un fulgurante ascenso en las listas de ventas hasta alcanzar el número uno, algo que hasta entonces no había logrado ningún disco de hip hop. Pero para lograrlo Vanilla Ice cedió a las presiones de su discográfica y suavizó su imagen para llegar a un público masivo. Salió con Madonna, hizo cine y, por el camino, perdió el respeto de casi toda la escena del hip hop. Nunca lograría acercarse de nuevo a esas cotas de éxito, y estuvo cerca de acabar como un juguete roto (drogas e intento de suicidio incluidos) antes de cambiar de vida, volver a grabar de forma independiente y empezar poco a poco a recuperar la credibilidad perdida. Sigue tocando su gran éxito en sus conciertos.
THE MASTERPLAN
(OASIS, 1995)
Los Oasis de los primeros tiempos eran una máquina de crear canciones y sus singles arrasaban por la gran cantidad de excelentes caras B que en ellos incluían, pero probablemente ésta sea la mejor. En este caso no puede decirse que eclipsase el éxito de su cara A, porque "Wonderwall" fue el mayor éxito de la carrera de los mancunianos, pero cualquier fan del grupo sabe que Noel Gallagher lleva veinte años lamentándose de su estupidez por relegar a la cara B de un single la que considera una de las mejores canciones que ha escrito nunca, y más teniendo en cuenta que en este caso fue decisión suya, mientras que el jefe de su discográfica le decía que era demasiado buena para ser una mera cara B. Con el tiempo logró mantenerse en el setlist de la banda durante años, dio nombre a su recopilación de rarezas e incluso fue utilizada como tema promocional de su recopilación de grandes éxitos.
THE BEGINNING IS THE END IS THE BEGINNING
(THE SMASHING PUMPKINS, 1997)
Por si había alguna duda de que los éxitos inesperados todavía pueden producirse en la época de los lanzamientos digitales, aquí tenemos uno de los ejemplos más recientes. En 1997 The Smashing Pumpkins graban "The end is the beginning is the end" para la película Batman & Robin. La canción, que marcaba un giro del grupo hacia sonidos más electrónicos, fue bien recibida por la crítica e incluso ganó un Grammy, pero, aunque funcionó bien a nivel mundial (llegó incluso al top-10 en las listas británicas) fue un tropiezo comercial en América, ayudado por el fiasco de la película que promocionaba, por lo que el propio grupo pareció olvidarse de ella hasta el punto de no incluirla años después en su recopilación de éxitos. El single tenía como complemento otras tres versiones de la canción, dos instrumentales (una electrónica y otra de guitarras) y una versión más lenta y con otra letra, "The beginning is the end is the beginning", que fue incluida también en el álbum de la banda sonora y que pasó totalmente desapercibida... hasta que en 2008, once años después de su lanzamiento, fue utilizada para uno de los primeros trailers de la película Watchmen y se hizo súbitamente popular, entrando en las listas de las canciones más descargadas y obligando al grupo a incluirla en su setlist. La canción, por cierto, no sería incluida ni en la película ni en la banda sonora de Watchmen.
LAST KISS
(PEARL JAM, 1998)
Pearl Jam acostumbraban a hacer grabaciones exclusivas como regalo para su club de fans, y en 1998 grabaron un single navideño con dos versiones de viejas canciones: "Soldier of love" de Arthur Alexander, y este viejo clásico de Wayne Cochran que los de Seattle grabaron rápidamente en una prueba de sonido antes de un concierto. Sin embargo el tema caló entre sus seguidores y empezó a sonar en la radio, de manera que, a petición popular, fue editado como single unos meses después, en un lanzamiento benéfico para recaudar fondos de ayuda a los refugiados de la Guerra de Kososvo. De manera sorprendente la canción se convirtió en el single de mayor éxito de la carrera de Pearl Jam. Se convirtió en habitual de sus conciertos y ha sido posteriormente incluida en las recopilaciones de éxitos de la banda.
Y esto ha sido todo. Por lo apuntado anteriormente, parece que la época de las caras B ya ha pasado, pero ahí queda esta impresionante colección de canciones como legado de su importancia. ¡Espero que lo hayáis disfrutado!
Seguimos con la tercera entrega de este extenso repaso a las canciones que, destinadas a ser un simple complemento, acabaron encontrando el éxito. Hoy vamos a continuar desde el punto en que lo dejamos, a cerrar los años 60 y a adentrarnos en los 70. La mayoría de estas canciones son auténticos clásicos.
YOU CAN'T ALWAYS GET WHAT YOU WANT
(THE ROLLING STONES, 1969)
"Honky tonk women" era un temazo que fue número uno en medio mundo, pero el que comprara el single cuando salió en julio de 1969 se encontraría además con una cara B apoteósica. Una balada acústica de Jagger a la que en el proceso de grabación le fueron añadiendo capas hasta culminar con un coro gospel, y que todavía se hacía mayor en su versión completa (tres minutos más larga, publicada en el LP Let it bleed cinco meses después). La crítica la saludó como la respuesta stoniana al Hey Jude de los Beatles y suele incluírse entre las mejores canciones jamás escritas por los Stones, que no es poco decir. A diferencia de la mayor parte de canciones de esta lista no fue un éxito desde el primer momento, probablemente eclipsada por su cara A; sin embargo su vigencia fue tal que acabaría entrando en las listas ¡en 1973! Acabaría por convertirse en una de las favoritas de sus seguidores, habitual en sus conciertos e imprescindible en sus recopilaciones de éxitos.
FORTUNATE SON
(CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL, 1969)
En 1969 la banda liderada por John Fogerty parecía estar tocada por la varita mágica del talento sin fin, y en el plazo de un año no sólo publicaron sus tres mejores LPs, sino que lanzaron nada menos que cinco sencillos sin el más mínimo desperdicio, lanzamientos que podrían considerarse auténticas "dobles caras A" de un nivel que pocos han alcanzado. Solo que oficialmente no lo eran. Temazos como "Born on the bayou", "Lodi", "Conmotion" o "Who'll stop the rain" fueron lanzados como caras B de los no menos geniales "Proud Mary", "Bad moon rising", "Green River" y "Travellin' band", aunque igualmente han pasado a la historia por su calidad y en la mayoría de los casos incluso entraron en las listas por sí mismos. Pero quizá el caso más espectacular fuese el del cuarto de sus singles de aquel año, "Down on the corner", por cuanto su cara B, un himno antibélico que criticaba a aquellos que promovían la guerra con orgulloso patriotismo sabiendo que no iban a ser ellos los que fueran a primera línea del frente, es hoy una de las más famosas y reconocibles canciones del grupo y un clásico ineludible de los 60. Por desgracia las tensiones internas acabarían con el grupo y los conflictos contractuales con su discográfica afectarían seriamente la carrera en solitario de Fogerty, que llegaría incluso a retirarse de la música entre 1975 y 1985.
NA NA HEY HEY KISS HIM GOODBYE
(STEAM, 1969)
Ya he contado antes en este blog la historia de esta canción. Garrett Scott intentaba lanzar su carrera como cantante y consiguió un contrato con Mercury, graba unas canciones y la compañía decide lanzar una de ellas, "It's the magic in you girl", como single, pero queriendo guardarse las otras canciones para posteriores lanzamientos le encargan que grabe un tema de relleno para la cara B. Junto con un par de amigos, en una noche, graban una canción tratando de hacerla lo más tonta y antirradiable posible para evitar que los DJs la pusieran en vez de la cara A. Su fracaso en este empeño fue tan espectacular que acabaron consiguiendo el número uno. Aun después de que la cara B del single promocional empezase a tener éxito Scott y sus amigos renegaron de aquel engendro y se negaron a publicarlo bajo su nombre, por lo que hubo que crear aprisa y corriendo un grupo de la nada para promocionarlo, dar conciertos y grabar un LP. Por supuesto, el grupo no tendría más éxitos. La carrera de Garrett Scott, por su parte, nunca despegaría.
ROADHOUSE BLUES
(THE DOORS, 1970)
Después de la fría acogida de su cuarto y más experimental LP The soft parade y del arresto de Jim Morrison por escándalo público en un concierto de Miami, los Doors se jugaban mucho en su próximo lanzamiento. La jugada les salió bien, Morrison Hotel fue un regreso a sus raíces que les reconcilió con crítica y público, aunque no tuvieron singles de éxito como en los discos anteriores. Quizá porque no acertaron al elegir "You make me real" como sencillo. Sin embargo, la cara B era este potentísimo blues que sí sonaría en las radios, entraría en las listas y se convertiría en uno de los grandes momentos de sus conciertos. Acabaría siendo uno de los clásicos de su época, y el tema más versionado de los Doors.
YOUR SONG
(ELTON JOHN, 1970)
Elton John era un joven cantante inglés que soñaba con comerse el mundo, pero hasta ese momento no había tenido suerte. Su debut no había vendido demasiado y el primer single de su segundo LP había sido un fracaso en Inglaterra, aunque había obtenido un éxito moderado en América, lo que convenció a la discográfica de editar allí un segundo single del álbum. El tema elegido fue "Take me to the pilot", una buena canción que se convertiría en un clásico del repertorio del cantante, pero sería la balada romántica de la cara B la que llamaría la atención de los DJs y sería radiada, consiguiendo un enorme éxito y alcanzando el top-10, lo que llevaría a su lanzamiento como single también en Inglaterra donde alcanzaría un éxito similar. Fue el primer hit de Elton John y el inicio de una impresionante carrera plagada de éxitos.
AIN'T NO SUNSHINE
(BILL WITHERS, 1971)
Bill Withers había estado en el ejército y llevaba años trabajando en una fábrica y grabando maquetas en su tiempo libre antes de que le llegase su oportunidad. Cuando ésta le llegó, tuvo un debut arrollador. Su primer single era una canción socialmente comprometida llamada "Harlem", pero las radios prefirieron hacer sonar la cara B, un tema mucho más emocional y de arreglos más simples, que incumplía uno de los estándares de la industria, ya que empezaba directamente con la voz, sin dejar una intro para permitir a los DJs de las emisoras acabar de presentar la canción mientras empezaba a sonar. Aun así, el tema se convirtió inmediatamente en un éxito, llegó al tercer puesto de las listas de ventas y ganó el Grammy a la mejor canción de R&B en 1972. Withers pudo hacer carrera con la música y no tuvo que volver a la fábrica.
MAGGIE MAY
(ROD STEWART, 1971)
"Reason to believe", versión de un tema de Tim Hardin, fue el primer single del tercer álbum en solitario de Rod Stewart. Y no funcionó mal: entró en el top-20 de las listas británicas y se convirtió en el sencillo de mayor éxito que hasta ese momento había lanzado. En América, en cambio, estaba obteniendo resultados más modestos... hasta que varias emisoras comenzaron a radiar la cara B, un tema autobiográfico en que Stewart contaba la relación de un chico joven con una mujer mayor, a pesar de que su duración (más de cinco minutos) superaba lo habitual en la radiofórmula. Esta canción conectó mucho mejor con el público y catapultó el single hasta lo más alto de las listas, primero en América y luego en el resto del mundo. La popularidad de Stewart se disparó, y su carrera en solitario eclipsó definitivamente la de su grupo, los Faces, que se acabarían separando unos años después.
SOUL MAKOSSA
(MANU DIBANGO, 1972)
Uno de los grandes éxitos de la música africana salió del lugar menos esperado: esta canción que anticipaba la música disco era originalmente la cara B del "Hymne De La 8e Coupe D'Afrique Des Nations", una canción conmemorativa por la organización por vez primera parte de Camerún de la Copa de África de fútbol, y que Dibango retomaría años después con el título "Mouvement ewondo". Es un misterio cómo llegó el disco a New York, pero David Mancuso descubrió el single en una tienda de discos de Brooklyn y popularizó la canción en sus fiestas. El DJ de la emisora de radio negra más popular de la ciudad comenzó a pincharla frecuentemente, y, como era imposible encontrar una copia, se publicaron hasta 23 versiones de grupos locales buscando capitalizar la demanda antes de que una compañía licenciase el original y lo publicase en América. El single entró rápidamente en las listas, llegando a coincidir en el top-100 con hasta ocho de sus versiones, lo que hace suponer que el éxito podría haber sido mayor de haberse lanzado antes de que aparecieran. La canción ha sido posteriormente versioneada, homenajeada o sampleada por muchos músicos, desde Michael Jackson a los más importantes nombres de varias generaciones de hiphoperos.
ROCK AND ROLL PART 2
(GARY GLITTER, 1972)
Single de debut de uno de los grandes nombres del glam-rock, "Rock and roll" tuvo un gran éxito en Gran Bretaña, pero en América fue la cara B, una versión instrumental del mismo tema, la que realmente gustó. Muchos años después de que el glam se hubiese olvidado, la canción todavía seguía siendo popular, y frecuentemente utilizada para animar al público en numerosos eventos deportivos. O al menos lo fue durante tres décadas, hasta que el ya viejo Glitter fue condenado por abuso de menores y prácticamente en todas partes decidieran dejar de utilizarla.
ALWAYS ON MY MIND
(ELVIS PRESLEY, 1972)
Escrita por uno de los compositores de mayor éxito del country, Wayne Carson, y acabada en el estudio junto a Mark James (compositor de uno de los últimos grandes éxitos de Elvis, "Suspicious minds") y Johnny Christopher, la canción fue grabada por varios artistas de forma casi simultánea en 1972. Gwen Mcrae sería la primera en lanzarla y Brenda Lee la primera en meterla en las listas, pero la versión de Elvis sería la que pasaría a la historia. Canción de disculpa a un amor al que no se le ha prestado tanta atención como merecía, Elvis ya la había grabado en marzo, poco después de su divorcio de Priscilla, pero la tuvo archivada hasta noviembre, en que apareció como cara B de "Separate ways", otra canción sobre el fin de un amor. Mientras la cara A llegaba al top-20, la cara B se convertía en uno de los éxitos del año en las listas de country y le arrebataba el protagonismo a la titular en las listas británicas, donde alcanzaba el top-10. La canción ha acabado convertida en uno de los clásicos del Elvis de los 70 y ha conocido numerosas versiones posteriores, algunas con gran éxito, como la del cantante country Willie Nelson que llegó al top-5 en América en 1982, o la antológica versión synth-pop de Pet Shop Boys que fue número uno en medio mundo, y que es considerada una de las mejores versiones de todos los tiempos.
KUNG FU FIGHTING
(CARL DOUGLAS, 1974)
En principio no era más que un tema de relleno. Al finalizar la grabación de un single llamado "I want to give you my everything" el productor Biddu preguntó a Douglas si tenía algo para la cara B. Douglas le presentó una letra, Biddu improvisó una melodía y la grabaron rápidamente en un par de tomas en los diez minutos que les quedaban para finalizar la sesión. Como era sólo una cara B no se cortaron demasiado en añadir efectos, uhs, ahs y golpes. A fin de cuentas, ¿quién iba a escucharla? Pero el responsable de la discográfica se dio cuenta de su potencial y decidió que había que publicarla como single. En principio no tuvo la más mínima repercusión, pero poco a poco fue haciéndose popular en los clubes de baile y dos meses después de su lanzamiento conseguía entrar en las listas. Al mes siguiente era el single más vendido de Gran Bretaña. Al siguiente era editado en América y alcanzaba también el número uno. Vendió once millones de copias.
BLACK WATER
(THE DOOBIE BROTHERS, 1974)
Los Doobie Brothers estaban en su mejor momento, después de que sus dos LPs anteriores hubieran conseguido disco de platino, pero su nuevo trabajo no tuvo en principio tan buena respuesta, ya que ninguno de sus singles habían alcanzado ese top-10 que sí había impulsado las ventas de los discos anteriores. "Another park, another sunday" solo llegó al top-40 y "Eyes of silver" ni siquiera había alcanzado el top-50. La discográfica ya estaba en modo control de daños y había relanzado el primer single del grupo cuando llegó la sorpresa. A causa de un verso crítico con la radio, algunas emisoras habían dejado de pinchar "Another park, another sunday" y habían empezado a poner su cara B, una balada melódica con la que el público sí conectó. Poco a poco la canción fue subiendo en las listas hasta alcanzar el número uno, el primero de la carrera del grupo, casi medio año después de su aparición como cara B, e impulsando las ventas del LP hasta convertirlo en el más vendido del grupo hasta entonces. Un éxito cocido a fuego lento.
IN THE FLESH
(BLONDIE, 1976)
La carrera de Blondie acababa de empezar pero todavía eran básicamente un grupo underground y no estaba muy claro que fueran a llegar a ninguna parte. Su primer single, "X-Offender", tenía una letra demasiado controvertida para la mayoría de radios comerciales, sobre una prostituta que se enamora del policía que la detiene, y su discográfica no parecía estar haciendo demasiados esfuerzos por promocionarles. Aun así no les fue mal, porque una compañía más grande, Chrysalis, escuchó su disco, vio su potencial y les contrató. El éxito, sin embargo, les llegó antes de lo esperado y de la manera más imprevista. La edición británica del single, buscando unir dos temas con potencial, había relegado "In the flesh", que había sido originalmente el segundo sencillo del grupo, a la cara B del single. Cuando Chrysalis, compañía británica, contrató a Blondie, reeditó el álbum y envió a modo de promoción copias del single a diversas emisoras. Una de ellas llegó a Countdown, el programa más popular de la televisión australiana, donde hicieron sonar por error la cara B en vez de la A. Fue un éxito. Chrysalis tuvo que lanzarla como single en Australia y la canción subió como la espuma en las listas, alcanzando el número 2, y también logró colarse en las listas en algún país europeo, como Bélgica. Aunque aún lejos de los superventas mundiales que llegarían a ser, supuso el primer éxito del grupo y lanzaría su carrera.
BETH
(KISS, 1976)
Esta canción había sido recuperada por el batería Peter Criss del grupo en el que había estado antes de Kiss, que no había llegado a grabarla, pero Gene Simmons y Paul Stanley la odiaban. Creían que no tenia nada que ver con ellos. A fin de cuentas Kiss era un grupo de rock con caras pintadas y canciones macarras, ¿qué pintaba esa balada ahí? Criss tuvo que grabarla sin ningún otro miembro del grupo en el estudio, poniendo la voz sobre una instrumentación orquestal de piano y cuerdas que la hace la única canción de la discografía del grupo en que no tocaba ninguno de ellos. Una vez grabada, Simmons y Stanley seguían oponiendose a su inclusión en su LP Destroyer, y solo fue incluida por insistencia de su manager. Unos meses después, en lo que Simmons reconocería mas tarde que había sido una maniobra para obligar a las emisoras de rock a pinchar la cara A y no darle la vuelta al disco, sería escogida como cara B de "Detroit rock city", tercer single extraído del álbum, que no se estaba vendiendo tan bien como se esperaba. Contra pronóstico, las radios hicieron justo lo que quería evitar Simmons y comenzaron a pincharla, haciéndola muy popular y logrando un éxito inesperado. La canción alcanzó el top-10, siendo el single de mayor éxito de la carrera de Kiss y propulsando el LP hasta el doble disco de platino, que lo hace el álbum más vendido de la banda. No es que esto aumentase la estima que el grupo sentía por la canción, de todas formas: en los conciertos solían dejar el escenario y dejar sólo a Criss cantando sobre una grabación de la música.
Y aquí cerramos la penúltima entrega de este amplio dossier, la más temporalmente concentrada de las cuatro. Ya sólo nos queda el último capítulo, en el que intentaremos concentrar en una sola entrada las caras B míticas de las últimas cuatro décadas de música. ¿Será posible? ¡Estad atentos!
POST SCRIPTUM 20-1-2016: Añadida "Your song" a la lista. ¡No puedo creer que se me pasara!
Regresa el blog a la actividad con la segunda entrega de este especial dedicado a canciones que aparecieron o fueron concebidas como caras B de singles pero que, contra pronóstico, acabaron triunfando. En esta segunda entrega os voy a presentar una buena colección de casos ocurridos en los años 60. ¡Seguro que conocéis unas cuantas de estas canciones!
I'M SORRY
(BRENDA LEE, 1960)
Desde su más tierna infancia la pequeña Brenda Mae Tarpley fue un prodigio musical. A los seis años ganó su primer concurso de canto y comenzó a cantar regularmente en una radio local, y a los diez apareció por vez primera en televisión, obteniendo un éxito arrollador y ganándose un contrato con el nombre artístico de Brenda Lee. Artista versátil, destacó por sus canciones pop, que entre 1960 y 1962 la hicieron la primera mujer en meter nueve singles consecutivos en el top-10 (record que mantendría hasta ser superada por Madonna en los 80), y eso sin haber cumplido aún la mayoría de edad. Precisamente por su corta edad su canción más emblemática y por la que hoy es más recordada estuvo a punto de no editarse. A su discográfica le parecía perturbador que una niña de 15 años cantase un tema sobre un amor no correspondido. Finalmente, tras guardar la canción en el cajón varios meses, fue editada como cara B de la más alegre "That's all you gotta do", que también tuvo bastante éxito, pero pronto fue eclipsada por su supuesto complemento. La canción se ha convertido en un clásico y ha conocido numerosas versiones. Brenda Lee perdería popularidad en los 60, dejaría el pop y se reciclaría como intérprete de country en los 70, con notable éxito.
THE WANDERER
(DION, 1961)
Dion DiMucci fue uno de los cantantes de más éxito en América antes de la "invasión británica", y en 1961 estaba en su mejor momento. Su anterior sencillo, "Runaround Sue", había sido número uno y había vendido un millón de copias. Su compañía le escogió "The majestic" como su próximo single. Para la cara B Dion grabó una canción que le había pasado Ernie Maresca, el compositor de su anterior éxito, después de que hubiese sido rechazada por el grupo para el que originalmente la había compuesto. De manera inesperada, los DJs de las radios prefirieron radiar ésta, una historia sobre un vagabundo que va de ciudad en ciudad sin propósito ni dirección. Acabaría convirtiéndose en el mayor éxito de Dion y en su canción más recordada.
GREEN ONIONS
(BOOKER T & THE MGs, 1962)
En principio no tenían nombre y eran un grupo de músicos de estudio que la Stax tenía para acompañar a sus artistas en las grabaciones. Pero en una de sus sesiones en 1962, en un descanso de la grabación de un single de Billy Lee Riley, se pusieron a tocar, y al dueño de la compañía le gustó tanto aquello que les grabó y se decidió a lanzar el single. Como cara B, el guitarrista Steve Cropper sugirió hacer una improvisación sobre un riff pegadizo que el organista Booker T. Jones había compuesto un par de semanas antes. Así, de manera totalmente improvisada, aquel grupo grabó dos temas instrumentales y vio publicado un single, con la primera de ellas, la balada "Behave yourself", como cara A, contra la opinión de Cropper, que creía que la cara B era mejor. Las radios le darían la razón a Cropper y finalmente la cara B se convertiría en un sorprendente éxito, llegando al tercer puesto de las listas de ventas en América, y manteniendo una sorprendente vigencia comercial (en el Reino Unido llegaría al top-10... ¡en 1980!), habiendo sido utilizada en incontables anuncios y películas desde su publicación. El grupo, uno de los primeros racialmente integrados (dos negros y dos blancos) en tener éxito, seguiría publicando singles y álbums durante los 60, sin dejar de ejercer como grupo de apoyo en las grabaciones de Stax, con artistas como Otis Redding, Sam & Dave, Albert King, Wilson Pickett y otros. Se separarían en 1971, aunque después tendrían varias reuniones. Cropper conseguiría nuevos éxitos en los 80 como parte de la banda de los Blues Brothers.
SURFIN' SAFARI
(THE BEACH BOYS, 1962)
Después de haber tenido un éxito moderado con su primer single "Surfin'", para el segundo firmaron por una gran compañía, Capitol, que pensó que el siguiente debía ser una canción dedicada al otro gran tema de la música surf, los coches. Por ello, se escogió "409" como el nuevo lanzamiento. Pero varias emisoras del Medio Oeste empezaron a hacer sonar la cara B, otro tema de surf... y ésta se hizo rápidamente muy popular, eclipsando la cara A y escalando rápidamente en las listas, convirtiéndose en el primer gran hit del grupo y lanzando definitivamente su carrera. También fue su primer single en publicarse internacionalmente, y aunque fue un fracaso en Gran Bretaña alcanzó el top-10 en Australia y nada menos que el número uno en Suecia. Al año siguiente los Beach Boys publicarían "Surfin' USA" y se convertirían definitivamente en estrellas.
JULIET
(THE FOUR PENNIES, 1964)
El mayor éxito de este grupo británico hoy prácticamente olvidado fue esta balada un tanto ñoña que originalmente fue lanzada como cara B de una canción llamada "Tell me girl" pero que, preferida por los DJs de las radios, acabó haciéndose tan popular que alcanzó el número uno de las listas británicas. El grupo tendría posteriormente otros éxitos menores (tres singles en el top-20) antes de separarse en 1966. En América sólo se publicaron dos de sus singles, que no tuvieron la más mínima repercusión, concediéndoles el dudoso honor de ser el único grupo con un número uno en el Reino Unido en no haber entrado nunca ni aunque fuera en los puestos más bajos de las listas americanas.
VIVA LAS VEGAS
(ELVIS PRESLEY, 1964)
Una de las canciones que Elvis grabó para la película del mismo título, fue lanzada como cara B de otra de ellas, una versión de "What'd I say" de Ray Charles, pero fue igualmente radiada y obtuvo similares posiciones en las listas, sin ser ninguna de ellas en principio un gran hit. Pero en el mercado internacional se decantaron claramente por la cara B, que alcanzaría incluso un digno número 12 en las listas británicas. La canción perduraría, alcanzando finalmente un disco de oro y convirtiéndose en uno de los temas clásicos de Elvis, incluso aunque éste nunca llegó a cantarla en directo. Ha sido versionada por incontables artistas y utilizada en innumerables películas y anuncios. En 2002 la ciudad de Las Vegas solicitó a los herederos de Elvis poder utilizarla como canción oficial de la ciudad, aunque una complicada negociación (con problemas de derechos incluidos) ha hecho que, de momento, la iniciativa quedase en nada.
GLORIA
(THEM, 1964)
Desde luego este grupo de Belfast liderado por un jovencísimo Van Morrison puso toda la carne en el asador para su segundo single. La cara A fue probablemente la versión definitiva del clásico del blues "Baby please don't go", que ya por sí misma era bastante para llevarles por vez primera en su carrera no sólo a entrar en las listas, sino a colarse en el top-10. Pero la cara B no se quedaba atrás. Un tema muy simple, de tres acordes, que había compuesto Morrison apenas a los 18, y que en directo el grupo acostumbraba a prolongar minutos y minutos mientras Morrison improvisaba nuevos versos. Aunque llegó a entrar en las listas por pleno derecho no alcanzó en principio el éxito de su cara A; sin embargo, con el paso del tiempo, se ha convertido en un clásico y es una de las canciones más versionadas de la historia del rock. El grupo, en parte por errores de management y en parte por su personalidad poco amistosa con los medios, no terminaría de triunfar, y acabaría peleándose en 1966 en plena gira americana, con Morrison iniciando al año siguiente una exitosa carrera en solitario mientras que algunos de los otros seguirían unos años usando el nombre del grupo.
TAINTED LOVE
(GLORIA JONES, 1965)
En su momento ya le dediqué toda una entrada a esta canción. Una joven Gloria Jones la grabó al principio de su carrera como cara B del single "My bad boy's comin' home", que no tuvo demasiado éxito. Casi una década después, la canción fue redescubierta en el circuito de clubes de Northern Soul del Reino Unido, y se hizo tan popular que la propia cantante, por entonces emparejada con Marc Bolan y viviendo en Inglaterra, acabaría grabando una nueva versión en 1976, aunque sin demasiada repercusión. Sin embargo en 1981 el dúo británico Soft Cell grabaría la suya, que, esta vez sí, sería número uno en casi todo el mundo.
UNCHAINED MELODY
(RIGHTEOUS BROTHERS, 1965)
El dúo formado por Bobby Hatfield y Bill Medley estaban en su momento de mayor éxito. Máximos exponentes del soul blanco y con Phil Spector como productor, en 1964 ya habían conseguido, con "You've lost that lovin' feeling", alcanzar el número uno tanto en América como en el Reino Unido, y su siguiente lanzamiento también había funcionado muy bien. En 1965 su nuevo single iba a ser otra composición de Spector, "Hung on you". Para la cara B, sin embargo, grabaron una versión de un clásico grabado por vez primera por Todd Duncan en 1955 y que había conocido ya numerosas versiones con bastante éxito. Esta versión optó por una producción más simple que el clásico muro de sonido habitual de Spector y era, en esencia, un tema en solitario de Hatfield, puesto que Medley no cantaba en él. Pronto fue esta cara la preferida en las radios y se convirtió en la versión definitiva de la canción, alcanzando el cuarto puesto de las listas en América y el 14 en el Reino Unido. Con el tiempo acabaría siendo la canción más recordada del dúo, y en 1990, cuando fue incluida en la banda sonora de la película Ghost, regresaría al top-20 por partida doble, tanto en su versión original como en una nueva versión lanzada por el ya veterano dúo. Los Righteous Brothers aún grabarían otro single con Spector antes de que se hiciera patente que no se llevaban bien con él y se fueran a otra compañía. Aún tendrían unos cuantos éxitos, incluyendo un nuevo número uno, antes de separarse en 1968, aunque no de manera definitiva, ya que desde 1974 se seguirían reuniendo constantemente, para nuevas grabaciones o giras, hasta la muerte de Hatfield en 2003.
GOD ONLY KNOWS
(THE BEACH BOYS, 1966)
La canción que Paul McCartney definió en una ocasión como la mejor jamás escrita es una maravilla mucho más compleja de lo que parece. Cualquiera que tuviera oídos sabría que era una cara A obvia. Pero en ella Brian Wilson se atrevió a hacer algo que nadie había hecho hasta entonces: hablar de Dios en un tema pop. Incluso el propio autor tenía dudas, pero la canción era tan buena que no fue capaz de descartarla. Habría sido un gran single, pero temiendo que la mención a Dios en el título les diera problemas, finalmente apareció como cara B de "Wouldn't it be nice": como se temían, muchas emisoras censuraron la canción por blasfemia y el single no funcionó tan bien como era habitual hasta entonces en los lanzamientos del grupo, lo que probablemente afectó también para que el LP Pet sounds, hoy unánimemente aplaudido como su obra maestra, fuese también el álbum peor vendido de su carrera. En Europa, sin embargo, no hubo tantos problemas: la canción fue publicada como cara A y alcanzó los primeros puestos de las listas en muchos países.
RUBY TUESDAY
(THE ROLLING STONES, 1967)
No es extraño que un grupo del calibre de los Rolling Stones tuviera una buena colección de caras B excepcionales, algunas de las cuales lograrían entrar en las listas. Sus caras B ocultaban temas como "Play with fire", "I'm free" (que los Soup Dragons llevarían al top-5 en 1990), "Dandelion", "2000 light years from home"... Uno de los casos más curiosos, sin embargo, sería el de "Ruby Tuesday", una balada psicodélica sobre una groupie firmada por Jagger y Richards pero compuesta realmente por Richards y Brian Jones. Era la cara B de "Let's spend the night together", pero cuando el single se publicó en los USA muchas emisoras americanas consideraron que el tema titular era demasiado obsceno para radiarlo, por lo que pincharon masivamente la otra cara, que tuvo un gran éxito y acabaría alcanzando el número uno. Y no será la última vez que veamos a los Stones por estas listas...
I AM THE WALRUS
(THE BEATLES, 1967)
No estaría completa una lista de caras B sin incluir alguna de los Beatles, un grupo con tantas canciones buenas que tuvieron que inventar el concepto de "doble cara A" para dar salida a singles sin desperdicio como "Yellow submarine"/"Eleanor Rigby", "Penny Lane"/"Strawberry fields forever" o "Something"/"Come together". Aunque, en honor a la verdad, el invento vino simplemente para contener un ataque de ego de John Lennon que no estaba dispuesto a relegar su "Day tripper" a la cara B del "We can work it out" de Paul McCartney, pese a que la opinión de todos los demás, luego refrendada por el público, era que ésta era el single claro.
Aun así dejarían en sus caras B joyas como "Rain", la primera y más rápida versión de "Revolution" o ésta, la mítica "I am the walrus". Compuesta por un Lennon hasta arriba de ácido como reacción jocosa a la noticia de que un profesor de literatura inglesa hacía analizar a sus alumnos las canciones de los Beatles, es sin duda una de las letras más confusas y demenciales de toda la carrera de los Fab Four y una de las cimas de su época psicodélica. Para desilusión de Lennon, sin embargo, fue relegada a cara B de la más convencional y radiable "Hello, goodbye" de McCartney. Quizá la decisión fue un acierto comercial, el grupo obtuvo un número uno mundial, pero inició el distanciamiento definitivo entre John y Paul, cuyas inquietudes musicales iban ya en direcciones muy diferentes. La canción nunca llegó a ser realmente un hit (al menos no en mayor medida que cualquier canción de los Beatles), pero ha pasado al imaginario popular y es un referente en la carrera de los de Liverpool.
THE HORSE
(CLIFF NOBLES & CO, 1968)
Uno de los casos más extraños. Cara B del single "Love is all right", no era más que una versión instrumental de su cara A, pero por alguna extraña razón las emisoras acabaron pinchándola más, y a la gente le gustó tanto que acabó en el segundo puesto de las listas de ventas, vendiendo un millón de copias y ganando el disco de oro. Casi cinco décadas después, sigue siendo una melodía habitual para que las emisoras de radio americanas la pongan de fondo mientras dan noticias, especialmente deportivas, y es habitual en el repertorio de las bandas de marcha. Lo más gracioso es que, siendo el único éxito del titular Cliff Nobles, era un tema en el que él no participaba en absoluto, dado que era tan sólo cantante y no tocaba ninguno de los instrumentos.
Y esto es todo por hoy. En la próxima entrega veremos ejemplos de los últimos coletazos de los 60 y de los agitados años 70, con caras B extraídas tanto de singles que arrasaron en todo el mundo como de oscuros lanzamientos conmemorativos de campeonatos de fútbol. ¡Porque nunca se sabe dónde puede estar el hit!
Ahora que se editan las canciones de una en una en formato digital se ha perdido la tradición de las caras B. Ya sabéis, los discos tenían dos lados, y eso posibilitaba que, al publicar un single, se grabase una canción "de relleno" en la otra cara del disco, para complementar, para acompañar, o para hacer más atractiva la compra dando dos canciones al precio de una por más morralla que pudiera ser la otra. La gracia es que a la hora de cobrar royalties lo mismo generaba una cara que la otra, ya que se vendían juntas, por lo que muchos grupos que vendían versiones de canciones ajenas aprovechaban para incluir composiciones propias en la cara B para ganar más dinero por los derechos del disco.
Pero también en muchas ocasiones los artistas aprovechaban para publicar en ellas sus ideas más arriesgadas, las que sus jefes no creían que pudieran funcionar de cara a un público masivo, prefiriendo apostar por fórmulas más "seguras". Muchos fans, de hecho, tenían en mejor consideración estas gemas ocultas como versiones más puras de la capacidad de los grupos, no sometidas a la búsqueda de la comercialidad. De hecho, hay un buen puñado de canciones que fueron concebidas como caras B y han pasado a la historia. Y es que hay que tener en cuenta que una vez enviado el single a las emisoras de radio muchas veces los DJs preferían la otra cara y empezaban a radiar la canción que no estaba prevista (en alguna ocasión para desesperación de los autores, como ya hemos contado anteriormente). Obteniendo un éxito mucho mayor que el de su supuesta cara A.
Por eso, este blog se ha dedicado a hacer una búsqueda concienzuda de caras B que triunfaron. Y tan larga ha sido la lista resultante que después de descartar una buena cantidad de ellas todavía me han quedado tantas que he tenido que dividir en cuatro partes la entrada para poder publicarla. Pero os aseguro que todo lo que queda son auténticos clásicos.
Para empezar, os dejo con la primera entrega, centrada en los años cincuenta. Los años del origen del rock and roll y el desarrollo de la industria discográfica. ¡Espero que lo disfrutéis!
I'M SO LONESOME I COULD CRY
(HANK WILLIAMS SR, 1949)
Una de las canciones más míticas de la historia del country nació como cara B de un tema de origen tradicional llamado "My bucket's got a hole in it". No es que la cara A lo hiciera mal precisamente, alcanzando los primeros puestos de las listas de ventas, pero con el tiempo sería la cara B, un tema triste con claras influencias del blues basado en la turbulenta relación del cantante con su esposa, la que quedaría para siempre en el imaginario colectivo. La canción ha sido grabada posteriormente por numerosos artistas, muchos de ellos muy conocidos, y ha vuelto a las listas de éxitos varias veces, en diversas versiones, incluyendo una reedición del original en 1966, trece años después de la muerte de su autor.
ROCK AROUND THE CLOCK
(BILL HALEY AND THE COMETS, 1954)
Bill Haley y su grupo eran pioneros del rock and roll, habiendo grabado algunos de los primeros discos del género y siendo los primeros en haber colocado una canción de rock en las listas de éxitos y en la televisión. Los autores de la canción se la ofrecieron a Haley en 1953, y el grupo ya la tocaba en sus directos, pero el productor del grupo no les dejó grabarla, al parecer por un conflicto que tenía con uno de los autores, y estos acabaron por llevarsela a otro grupo, Sonny Dae & His Knights, que serían los primeros en grabar la canción. Sin embargo, en 1954 el grupo cambió de discográfica. Allí su nuevo jefe les hizo grabar un single llamado "Thirteen Women (and Only One Man in Town)", pero aprovecharon los últimos minutos de su sesión para, por fín, grabar este tema. El single obtuvo en principio unos decepcionantes resultados comerciales, pero al año siguiente la cara B fue utilizada en la película Semilla de maldad... y el resto es historia. La canción fue el primer tema de rock'n'roll en alcanzar el número uno en las listas, primero en América y después en el resto del mundo. Y ya nada volvió a ser igual.
EARTH ANGEL
(THE PENGUINS, 1954)
The Penguins acababan de firmar su primer contrato con una pequeña discográfica californiana y su productor les metió literalmente a grabar una maqueta garajera: la compañía grababa sus demos en el garaje de un familiar del dueño. En directo, con una grabadora de una sola pista, cubriendo la batería con almohadas para no ahogar las voces y parando varias tomas para hacer callar al perro del vecino que no dejaba de ladrar. Una vez grabada la demo el productor llevó una copia de prueba a un amigo que tenía una tienda de discos para que la pusiera allí para comprobar la reacción de la gente, y viendo que gustaba decidió lanzarla tal cual, sin aplicarle los arreglos instrumentales que tenía pensados. En principio era la otra canción grabada, la más animada "Hey senorita", la cara A, pero pronto todas las emisoras de radio estaban radiando la cara B. El single se convirtió en el primer lanzamiento de una compañía independiente que entraba en las listas de éxitos, y uno de los primeros temas de R&B en hacerlo... coincidiendo además en el top-10 con su versión por un grupo de blancos, práctica habitual en esa época en que las emisoras segregaban racialmente a los músicos. El éxito fue tan inesperado que casi provoca la bancarrota de su discográfica, que tuvo problemas para hacer frente a la demanda de nuevas copias. Vendieron millones, y se ha seguido vendiendo desde entonces, convirtiéndose en un clásico. El grupo y el productor se enfrentaron por cuestiones económicas y fueron a varios juicios, que acabaron con el grupo en una multinacional y el productor quedándose con los derechos de la canción. The Penguins nunca consiguieron otro éxito.
BE-BOP-A-LULA
(GENE VINCENT AND HIS BLUE CAPS, 1956)
Como todas las discográficas en aquel momento, Capitol andaba buscando un cantante que pudiera rivalizar con Elvis. Y lo encontró en una maqueta que le había enviado un DJ de una emisora local de Norfolk, Virginia, manager de un joven llamado Gene Vincent al que había descubierto en un concurso de talentos que había organizado. La canción, una de las primeras que había compuesto Vincent, formaba parte de su repertorio desde sus comienzos, y estaba en la maqueta, pero no convenció lo suficiente a su editor, que no incluyó la canción en su primer LP y la relegó a la cara B de su primer single, "Woman love". Sin embargo los DJs de todo el país la prefirieron a su teórica cara A, y acabaría convertida en un gran éxito. Vincent y su banda nunca volverían a tener otro de tal calibre, aunque tendrían unos cuantos hits más modestos.
HOUND DOG
(ELVIS PRESLEY, 1956)
"Hound Dog" había sido el primer gran éxito de Leiber y Stoller, dos jovencísimos compositores que tenían 19 años cuando en 1953 le proporcionaron esta canción a la cantante de blues Big Mama Thornton. Fue un éxito rotundo, coronó las listas de éxitos y generó gran cantidad de versiones, parodias y respuestas. Pero Leiber y Stoller no vieron un centavo. No les pagaron derechos y encima el adelanto que les dieron se lo pagaron con un cheque sin fondos. Años después Elvis Presley decidiría añadir a su repertorio no una versión de la original, sino de una de las parodias, como descanso cómico de su show; en concreto, una en la que Freddie Bell había cambiado la letra para aumentar el patetismo. Publicada como cara B de "Don't be cruel", la popularidad de la canción hizo que en posteriores reediciones se intercambiaran la preeminencia en la portada (el concepto de "doble cara A" no se inventaría hasta bastantes años después), convirtiéndose en uno de los temas más representativos del Rey. Años después Bell trataría de cobrar derechos al haber usado Elvis su versión, pero perdió el juicio por no haber pedido él mismo permiso a Leiber y Stoller, que no sólo por fin cobraron millones en royalties de su canción, sino que pasarían a escribir varios éxitos para Elvis en los años siguientes.
LOUIE LOUIE
(RICHARD BERRY AND THE PHARAOHS, 1957)
Richard Berry compuso esta canción sobre un marinero jamaicano que vuelve a la isla para encontrarse con su amor basándose en el ritmo de un cha cha cha que tocaba una orquesta en la que trabajaba. Destinada en principio a la cara B de "You are my sunshine", pronto se convirtió en un éxito local en San Francisco y alrededores que llevó a su discográfica a relanzarlo como cara A. Pese a hacerse muy popular en la costa Oeste, donde muchos grupos empezaron a hacer versiones, nunca consiguió entrar en las listas de éxitos nacionales, por lo que Berry vendió los derechos de la canción a su compañía. Para su consternación, eso significaría que no vería un centavo cuando años después la versión de The Kingsmen (grabada en una única toma, con errores incluídos, y un cantante con aparato dental que le hacía arrastrar las palabras como si estuviera bebido, lo que le daba a la canción un aire de borrachera) se convirtió en un hit mundial, himno etílico y clásico instantáneo. La canción es una de las más versionadas y de las más utilizadas en películas de la historia. Berry, mientras tanto, acabaría arruinado hasta que en los 80 fue localizado por una empresa de bebidas interesada en utilizar la canción para un anuncio y que, necesitando su firma para autorizarlo, le envió un abogado con los papeles; el abogado le aconsejaría litigar por los derechos de la canción, y el asunto se resolvería con un acuerdo extrajudicial que, si bien no le reinstauró los derechos, sí le hizo millonario.
YOU SEND ME
(SAM COOKE, 1957)
Sam Cooke había decidido dejar el gospel y lanzarse a la música secular, lo que provocó un enfrentamiento con el dueño de su anterior discográfica, que acabó abandonando. Para su debut con su nueva discográfica preparó una versión de "Summertime" de George Gershwin, mientras que para la cara B decidió presentar un tema propio; eso sí, para evitar que su nueva compañía pudiera quedarse con los derechos, tuvo la picardía de acreditarla a nombre de su hermano. Pronto las emisoras se decantaron por la cara B, uno de los primeros éxitos del soul, que alcanzó el número uno en las listas de ventas, superando incluso su versión por una cantante blanca, cosa rara en esta época en que era habitual la segregación en las radios. Sam Cooke se convirtió en una estrella y unos pocos años después fundaría su propia compañía, convirtiéndose en el "Rey del Soul" hasta su temprana muerte en 1964.
TEQUILA
(THE CHAMPS, 1958)
En 1957 unos cuantos músicos de estudio se reúnen para grabar "Train to nowhere", el nuevo single de un cantante llamado Dave Burgess. Graban esta canción, graban un par más de Burgess y, como aún quedaba tiempo de estudio, graban una jam instrumental escrita por el saxofonista y teclista Danny Flores (aunque sería acreditado como Chuck Rio, dado que estaba bajo contrato con otra discográfica). Sería esta canción la que ocuparía la segunda cara del single. En principio el sencillo no tendría demasiado éxito... hasta que un DJ en Cleveland empezó a radiar la cara B y, a partir de ahí, comenzó a sonar cada vez en más emisoras y a subir en las listas hasta alcanzar el número uno dos meses después de su lanzamiento, un inesperado éxito mundial y un sorprendente Grammy en 1959. The Champs no existían, pero en vista del éxito la discográfica volvió a reunir a Burgess, Flores y los demás músicos de aquella sesion y les hizo un contrato. Seguirían editando nuevos discos hasta 1965, aunque nunca más tuvieron el éxito de su imprevisto debut.
LA BAMBA
(RITCHIE VALENS, 1959)
El joven Richard Valenzuela era uno de los más prometedores artistas del rock and roll del momento. Con 16 años ya se había unido a un grupo local, lo había acabado liderando y ya había sido descubierto por el dueño de un pequeño sello de Los Angeles. Tras cambiarse el nombre artístico y pulirse a base de grabar demos durante varios meses, finalmente lanzó su primer single, que fue un moderado éxito. Para el segundo escribió "Donna", una balada dedicada a su amor del instituto que le llevó al segundo puesto de las listas. Pero más famosa aún se hizo su cara B, la adaptación al rock and roll de una canción tradicional mexicana que Valens había aprendido fonéticamente ya que, pese a sus orígenes, se había criado sin saber español. El músico, orgulloso de su origen mexicano, tuvo bastantes dudas sobre si debía grabarla, por parecerle que la versión podía ser irrespetuosa con sus raíces, pero finalmente la hizo. Y vaya si funcionó. Pese a ser la cara B y estar cantada en español, entró por pleno derecho en las listas, estableciendo el origen del mestizaje y el rock latino y convirtiéndose, con el paso de los años, en su canción más recordada. Por desgracia, la historia acabó ahí. Quién sabe hasta dónde podría haber llegado Valens de no haber fallecido en aquel desgraciado accidente de avión antes de haber cumplido los 18.
THE TWIST
(HANK BALLARD AND THE MIDNIGHTERS, 1959)
Entre 1953 y 1955, primero como The Royals y más tarde como The Midnighters, el grupo de Hank Ballard ya había obtenido unos cuantos éxitos, pero varios años después aquello parecía cosa del pasado. Sin embargo, en 1959 Ballard escribió esta canción pegadiza y bailable que le haría pasar a la historia. Por desgracia al jefe de su discográfica no le pareció que fuera el éxito que Ballard creía que podía ser y la relegó a la cara B de "Teardrops on your letter", que él mismo había escrito. Esta canción no lo hizo mal, fue el mayor éxito del grupo en cinco años, pero no estaba a la altura de la locura que desataría la cara B. Popularizada en Baltimore en un concurso televisivo de baile, el presentador de este programa le recomendó la canción a Dick Clark, que presentaba American Bandstand, el famoso programa de música que se emitía a nivel nacional. Al comprobar lo que gustaba la canción a su audiencia, Clark trató de contratar a Ballard para aparecer en su programa, pero Ballard no estaba disponible y Clark buscó a un cantante local de voz similar para que grabase una versión. De este modo fue Chubby Checker el que apareció en la tele cantando la canción y se llevó todo el éxito, alcanzó el número uno (dos veces; tras serlo en 1960 volvió a alcanzarlo en 1962) y desató toda una "fiebre del twist" en los años siguientes. Ballard y los suyos habían perdido su gran oportunidad, pero siguieron adelante y aún alcanzarían sus mayores éxitos comerciales y el reconocimiento de una nominación a los Grammy en los años posteriores. Se separarían en 1965.
Y esto es todo por hoy. Próximamente, en la segunda entrega, nos concentraremos en los años 60. ¡Seguro que hasta los menos aficionados a la música reconoceréis unas cuantas!
Permitidme que hoy os hable de una mujer excepcional, con una vida increíble y cuyo punto culminante fue una sorprendente grabación realizada en un viaje a la Luna. Hoy os voy a contar la historia de Lucía Pamela.
Lucía Pamela nació en St. Louis, Missouri, en 1904, hija de una compositora y concertista de piano que enseñó música a su hija desde muy temprana edad. Así, no es de extrañar que a los cuatro años ya hiciera su debut sobre un escenario interpretando una supuesta canción de amor india que había compuesto ella misma, y a los siete dio su primer recital completo, junto a la Filarmónica de Philadelphia, ganándose las alabanzas del gran pianista y posterior primer ministro de Polonia Ignacy Paderewski. Pero el secreto de su habilidad no era tan sólo un talento innato, sino la consecuencia de un extraño accidente padecido de niña: a los dos años, al tratar de coger una galleta del horno aún caliente, se había quemado las manos de tal manera que eran una masa informe y derretida. El médico tuvo que usar un cuchillo para cortarle cinco dedos en cada mano, pero, por despiste, olvidó que uno de ellos debía ser un pulgar, de manera que tenía en cada mano cinco largos dedos que le permitían ser mejor pianista.
La temprana muerte de su padre obligó a su madre a hacer grandes esfuerzos para sacar adelante a Lucía y sus cuatro hermanos, enseñando música y editando un periódico en el sótano de su casa. Lucía ayudaría aceptando ir de gira con un pianista llamado Charles Kunkel que aseguraba ser primo del mismísimo Beethoven. Pero, al parecer, Kunkel sufrió un ataque al corazón y murió en el escenario durante una de sus actuaciones, siendo la pequeña Lucía la que tuvo que terminar aquel recital.
Después, Lucía viajó a Alemania, donde intentó entrar en el Conservatorio Beethoven, pero los profesores decidieron no aceptarla, ya que su nivel era tan avanzado que no creían ser capaces de enseñarle nada. De vuelta en St. Louis, estudió música en la Universidad de Washington y ganó algo de dinero grabando rollos para pianolas antes de descubrir el jazz y aprender a tocar el acordeón, que le parecía más divertido que Beethoven, para disgusto de su madre.
Elegida Miss St. Louis en 1926, su belleza y su talento la hicieron ser llamada a Nueva York por el conocido empresario Florenz Ziegfeld, que daría una fiesta en su honor y la invitaría a unirse a sus Ziegfeld Follies. Sin embargo, Lucía rechazó la propuesta y regresó a su ciudad natal para casarse con un agente de seguros llamado Reginald Irwin, con el que tendría dos hijos, Georgia y Ken.
Su nueva familia no iba, sin embargo, a detener la carrera musical de Lucía, que poco después crearía las Musical Pirates, quizá la primera orquesta compuesta completamente por mujeres que hubo en todo el país, un grupo formado por músicas talentosas y guapas que actuaban vestidas de piratas y que acabaron convertidas en la orquesta residente del Teatro Odeón y tocando por la radio. Mucho mérito en una época en la que aún se consideraba que lo máximo a que podía aspirar una mujer era a trabajar como telefonista, en palabras de la propia Lucía, que consideraba aquello su logro máximo y del que más orgullosa se sentía.
Por desgracia llegó la Depresión y las Pirates tuvieron problemas para contratar actuaciones, algo a lo que no ayudó el hecho de que el Sindicato de Músicos no quisiera aceptarlas, al parecer simplemente por ser mujeres. La banda tuvo que disolverse y Lucía tuvo que buscarse la vida actuando en solitario o colaborando como acordeonista invitada en las orquestas de Lionel Hampton y Paul Whiteman, dos de las más importantes del país en aquel momento.
En 1943, en plena guerra, se divorciaba de su marido, llevándose con ella a sus dos hijos. Su hija Georgia, que aspiraba a convertirse en cantante de ópera, llegaría a actuar junto a su madre, presentándose como Pamela Sisters, en un número que sería muy popular entre las tropas y por el que les concederían la Medalla del Congreso. Georgia no conseguiría cumplir su sueño ni tendría demasiado éxito en su carrera artística, pero se casaría con un millonario y destacaría en la sociedad de Los Ángeles por sus actividades filantrópicas. A la muerte de su marido heredaría la franquicia de los Rams de la NFL, siendo la segunda mujer en la historia de la liga en ser dueña de un equipo, que mantendría durante 30 años negándose siempre a vender a pesar de que por ser mujer no fue bien recibida ni por los fans ni por el resto de la liga, trasladando el equipo de Los Ángeles a St. Louis en 1995 y consiguiendo por fín el título de la Super Bowl en el 2000, que dedicó a su difunto marido.
En 1947 Lucía se mudó a Fresno, California, pero la edad dorada de las big bands había terminado y las actuaciones eran cada vez menos importantes, incluyendo inauguraciones de boleras y de tiendas de coches usados e incluso sirviendo de entretenimiento en los descansos de un cine de coches al aire libre.
Pero la irreductible Lucía nunca había sido de las que se rinden, y se recuperaría gracias a que tuvo el buen ojo de apostar por un nuevo medio que estaba comenzando en aquella época: la televisión. En aquellos primeros tiempos del nuevo medio se utilizaban formatos muy similares a los de la radio, y los programas de Lucía se transmitían en ambos formatos, permitiendo a Lucía ser una de las primeras personas en aparecer simultaneamente en radio y televisión. Lucía presentaría un programa llamado "Gal about town" en el que hablaba de eventos locales que sucedían en Fresno, y posteriormente desarrollaría un programa de descubrimiento de talentos llamado "The Encouragement Hour", en que Lucía guiaba a los participantes, les enseñaba y les preparaba antes de hacerlos actuar en el show, en una especie de antecedente de los "Operación Triunfo" de hoy. Uno de los participantes aprendería tanto de sus consejos sobre cómo comportarse ante una audiencia que acabaría llegando a alcalde.
Lucía se convirtió en un personaje muy popular en la ciudad, y fue incluída en el Ripley's Believe it or not por tener memorizadas más de 10000 canciones.
En 1962 sería contratada para dirigir Storyland, el parque temático de Fresno, en el que también interpretaría el personaje de Mamá Ganso hasta su retiro. Y en 1969 emprendería su más sorprendente aventura hasta la fecha: un viaje a la Luna.
Lucía se fabricó un cohete y voló a la Luna a echar un vistazo, encontrando allí una ciudad habitada donde fue bien recibida e incluso invitada a una boda. En agradecimiento, Lucía amenizaría la velada con su acordeón y sus canciones, y, con la ayuda de sus nuevos amigos selenitas, grabaría todo un álbum, Into Outer Space with Lucia Pamela, tocando ella misma todos los instrumentos. Aunque el álbum tiene una calidad de sonido bastante pobre y a veces la cantante parece sonar fuera de tono, debido a que "en la luna las condiciones atmosféricas son diferentes". Al parecer el grueso del repertorio, de tono principalmente infantil, toma como base las canciones e historias que la sexagenaria contaba a sus nietos cuando los cuidaba. A su regreso a la Tierra, Lucía publicó (al parecer costeándoselo de su propio bolsillo) el álbum en un pequeño sello de Florida especializado en rockabilly llamado Gulfstream Records, que promocionaría conduciendo por Fresno un Cadillac rosa volador con el título del álbum pintado en la carrocería, consiguiendo suficientes ventas como para hacer necesaria una reedición al año siguiente en el aún más pequeño sello local L'Peg. No contenta con este testimonio de su viaje, también publicaría un cuaderno para colorear como complemento al disco, y anunció un concurso internacional de coloreado abierto a todo aquel que quisiera participar, aunque, como no puso fecha límite al envío, nunca se declaró un ganador.
El disco caería pronto en el olvido, sin embargo, y la promesa de la artista de que pronto grabaría un segundo disco quedaría en agua de borrajas al comenzar sus problemas de salud, y especialmente tras un infarto que casi la mata a principios de los 80, tras el cual se mudaría a Los Ángeles para vivir cerca de su hija. De hecho, vivía en un bungalow a los pies de las oficinas de los Rams, donde mantenía encendido todo el año su árbol de Navidad y hablaba de sus planes para un nuevo parque temático con una atracción basada en su viaje a la Luna.
Pero sus días de gloria resurgieron de repente cuando en 1992 un DJ de Nueva Jersey llamado Irwin Chusid, experto en música outsider, comenzó a pinchar alguna de sus canciones en su programa y acabó dedicándole un capítulo en su libro sobre el tema, que luego daría pie a varias recopilaciones musicales. El LP sería reeditado en CD y redescubierto por una nueva generación de sorprendidos oyentes. Convertida en figura de culto, Lucía vería cómo el grupo británico Stereolab le dedicaría una canción en 1994 y una cineasta belga llamada Danielle Lemaire la visitaría en 1998 para realizar un documental sobre su figura. Finalmente, moriría en el 2002, a los 98 años. A modo de homenaje, ese mismo año el dramaturgo Tony Kushner escribiría una obra breve sobre ella llamada "Flip flop fly", como una de sus más conocidas grabaciones.
Vamos, una vida de película. Bueno, quizá un poco ligeramente exagerada. Parece que la señora Pamela era un poco como una especie de Baronesa de Münchausen (o, por lo menos, una versión femenina de Edward Bloom, el protagonista de Big Fish) a la hora de contar su vida. Podéis descartar las partes que he publicado en cursiva como inciertas, por cuanto algunas de ellas parecen evidentes fabulaciones y otras son bastante improbables y no hay constancia de que efectivamente ocurrieran. Pero dejando eso aparte, lo que queda -y sí, las cosas increíbles que no están en cursiva se sabe que sí son ciertas- sigue siendo una vida impresionante.
A estas alturas ya debería ser conocido por los (escasos) seguidores de este blog mi afición por las páginas anómalas de la historia de la música. Artistas que te hacen sangrar los oídos, canciones diseñadas para no triunfar que acaban arrasando o grupos tan poco dotados para la música que acaban dando la vuelta a la escala y asomando por el otro lado han tenido su espacio en entradas anteriores. Pero aún quedan muchas historias que contar. Hoy os hablaré de uno de los singles más insólitos que jamás han entrado en el podio de los discos más vendidos de los Estados Unidos, y que casi 50 años después todavía conserva cierto estatus de culto. Hoy os hablaré de Napoleón XIV.
Jerry Samuels aún no había cumplido los 30 pero ya era todo un veterano del negocio de la música. Llevaba desde los 16 años trabajando como compositor a sueldo para las compañías del tin pan alley, y él mismo había grabado varios discos a finales de los 50, tanto a su nombre como utilizando los pseudónimos de Jerry Field and the Lawyers o Jerry Simms. Sin embargo no tuvo demasiada suerte en aquellas aventuras, por lo que acabaría concentrándose en su trabajo como productor (trabajando en uno de los estudios de grabación independientes más importantes de Nueva York) y como compositor, alcanzando su mayor éxito en 1964, cuando Sammy Davis Jr colocaría una de sus canciones, The shelter of your arms, en el top 20 de las listas de ventas.
Y es aquí cuando la cosa se pone interesante.
Con un estudio de grabación a su disposición, Samuels tiene tiempo y material de sobra para hacer experimentos. Y en 1966 decide jugar con un oscilador de frecuencia para alterar el tono de una grabación, un poco al modo en que Ross Bagdasarian había jugado con la velocidad de la grabación para grabar los discos de Alvin y las Ardillas desde ocho años antes, pero permitiéndole cambiarlo sobre la marcha y manteniendo el tempo. Utilizando una grabación de unos pocos segundos de tambor y pandereta creó una sencilla base rítmica. Luego hizo una letra divertida que se prestase a la deformación sonora con la que estaba experimentando, contando la historia de un hombre que se vuelve loco cuando su mujer le abandona y cuya caída en la demencia sería ilustrada por su voz haciéndose más aguda, y, en vez de cantarla, la declamó al ritmo de la base. Y finalmente aderezó el estribillo con el inquietante sonido de una sirena. Y el resultado fue "They're coming to take me away, ha-haaa!".
El experimento debió parecerle muy divertido a los que lo escucharon, porque poco después la Warner decidía editarlo como single (hay toda una tradición de discos de comedia en América, hasta el punto de que tienen su propia categoría en los Grammy). Bajo el nombre de Napoleón XIV, elegido en honor a la larga tradición de locos que se creen Napoleón, se editó un sencillo totalmente centrado en el tema de la locura, hasta el punto de que, a modo de broma, se decidió que la etiqueta de la cara B fuera una imagen espejo de la cara A, con casi todos los elementos invertidos (incluído el logo de la Warner), y que el tema impreso en ella sería exactamente una versión espejo de la cara A, o sea, la misma canción grabada al revés, publicada bajo el título "!aaah-ah ,yawa em ekat ot gnimoc er'yehT", y que, a día de hoy, todavía es unánimemente considerada por los expertos como la canción más efectiva a la hora de vaciar bares que haya llegado nunca a un jukebox.
El resultado rompió todas las previsiones. A pesar de ser poco más que un chiste, un experimento sonoro que apenas podía calificarse de canción (no suena ninguna nota, sólo suena una repetición de instrumentos de percusión y el artista no canta sino que recita al ritmo de éstos) y cuyo coste de grabación se estimó en unos quince dólares, logró conectar con un público que de algún modo se identificaba con un personaje que al ser abandonado enloquecía hasta el punto de que venían a buscarle los loqueros. Desde que se puso a la venta empezó a sonar en la radio y, a las tres semanas de aparecer, alcanzaba un sorprendente tercer puesto en las listas de ventas. ¡Inaudito! Y se mantuvo en el puesto 5 en la siguiente semana.
Y quién sabe cuánto habría durado el fenómeno de no haberse visto sacudida su trayectoria por otro acontecimiento imprevisto: asociaciones de ciudadanos biempensantes clamaron contra la canción.
Sí, en serio. De repente surgieron voces que atacaban el single porque sostenían que se burlaba de los enfermos mentales e insultaba a la mujer de forma misógina. Las protestas amenazaban con boicotear a las cadenas de radio y, lo que era peor, a los patrocinadores. Automáticamente muchas emisoras de radio, y especialmente las dos únicas especializadas en música que había en New York por entonces, dejaron de ponerla. Poco después la BMI (una especie de SGAE americana), en una decisión sin precedentes, retiraba a la canción la certificación que le había dado sin problemas pocas semanas antes (lo que vendría a ser como el sello de aprobación del Comics Code Authority para los tebeos), lo que la convertía en no apta para ser radiada, lo que en la práctica significaba su veto de las emisiones en todo el país. Esta súbita desaparición llevaría a este single a establecer un record aún hoy vigente de la mayor caída en ventas en el espacio de una semana. Para cuando la SESAC, otra entidad similar, le concedió una nueva certificación, el single ya había desaparecido de las listas para no volver a entrar.
Mientras tanto, el éxito acompañó también a la canción en otros países, entrando también entre los más vendidos en Irlanda, Canadá, Australia o Alemania, y alcanzando también el cuarto puesto en las siempre difíciles listas de ventas del Reino Unido. El impacto que tuvo fue tal que antes de que acabase el año ya había sido versionada al alemán y al italiano, y generado un par de imitaciones y respuestas, la primera de ellas, probable respuesta a las acusaciones de misoginia, a cargo del propio Samuels: "I'm happy they took you away, ha-haa!", acreditada a Josephine XIV, era básicamente la misma canción (y con el mismo ritmo) pero contada desde el punto de vista de la esposa que abandona al protagonista de la original, y aparecería cerrando el inevitable LP.
Porque la Warner, a toda prisa y para aprovechar el momento de popularidad, decidió encargarle a Samuels todo un LP que girase en torno al mismo tema, que aparecería pocos meses después, con el mismo título del inesperado hit y promocionado con un nuevo single, el no tan brillante "I'm in love with my little red trycicle".
De todas formas el álbum, sin más ambición que la de ser un disco gracioso, no dejó de experimentar con la forma y las posibilidades del estudio de grabación, siendo más interesante cuanto más se aparta de la estructura habitual de canción. Sus loops se adelantan años al sampleo. Sus deformaciones vocales no son diferentes de algunas de las que utilizarían poco después Zappa y sus Mothers of Invention. Varias canciones juegan con el sonido estereofónico antes de que lo hicieran The Velvet Underground, especialmente "I live in a split level head", que, por otro lado, anticipa la polipoesía veinte años antes de que se crease el concepto. El LP, por supuesto, no tuvo tanto éxito como la canción, aunque eso era previsible. De todas formas generó el culto suficiente como para ser reeditado en 1985.
Pero la carrera de Napoleón XIV no acabó ahí. En 1968 Samuels estuvo grabando material para un segundo LP que iba a titularse For God's sake, stop the feces, pero que finalmente no fue editado. Parte de ese material, junto a la totalidad del primer LP y algunas grabaciones nuevas, sería editado en CD en 1996 con el título Second coming. Este disco incluía también una secuela que el propio Samuels había editado en 1988, "They're coming to take me again, ha-haaa!", en la que el protagonista, tras haberse recuperado, acaba recayendo en su locura cuando muere el mono que tenía como mascota. Sí, ya lo sé, el concepto había ido degenerando.
La misma carrera de Jerry Samuels aparte de Napoleon XIV sería bastante irregular. Desde componer música para películas eróticas hasta ganarse la vida vendiendo un single de temática porrera por las head shops de América, acabó por asentarse como pianista en los bares de Philadelphia y alrededores, y establecer una agencia de talentos especializada sobre todo en entretenimientos para residencias de ancianos, que es a lo que se ha estado dedicando las últimas décadas (y que aún seguirá haciendo, si es que no se ha retirado ya a sus setentaytantos años). Aunque es de suponer que para ellos no suele tocar su éxito más popular.
Uno de los discos más infravalorados de la historia del rock, Their Satanic Majesties request ha pasado a la historia como el "disco raro" de los Stones, su desafortunado experimento psicodélico o, peor aún, su intento de copia del Sgt. Pepper's, por más que su música esté más cerca del rock más ácido de Cream o de los grupos de la escena californiana que de las melodías pop evocativas de los Beatles.
El gran problema que tiene el público con este disco es que no suena como el resto de discos de los Stones (y eso que ya en Aftermath, Between the buttons y los singles de esa época se anunciaba en cierto modo el camino que llevaría hasta aquí). Eso, y que los Stones por una vez se adelantaron a los Beatles e incluyeron una extravagante jam de ocho minutos tan insoportable como la que los de Liverpool incluirían un año después en su álbum blanco.
No es de extrañar que el resultado fuera anómalo. Los Stones estaban atravesando uno de los momentos más convulsos de toda su trayectoria. Las drogas eran el principal problema. No sólo se habían pasado el año entre juicios y condenas por posesión, sino que además el consumo y la tendencia a llevar al estudio a todos los amigos con los que eventualmente estuvieran de juerga afectaron claramente lo que podían dar de sí Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones, las tres principales cabezas pensantes del grupo en ese momento. Las sesiones de grabación apenas avanzaban, y se prolongaron durante meses. Su manager y productor de toda la vida, Andrew Loog Oldham, se hartó de ellos y tiró la toalla, abandonándoles y dejándoles sin un productor que pudiera haberles hecho poner los pies en el suelo un poco a la hora de grabar, haciendo de este LP el único de toda la trayectoria de los Stones en ser autoproducido por la banda. Y un mes antes de la fecha prevista para el lanzamiento del álbum no tenían apenas nada más que retales.
Así que el resultado no fue el esperado. La crítica se dividió totalmente respecto al disco, pero predominaron valoraciones negativas. El disco se vendió inicialmente bien, dada la popularidad de la banda, pero fue menos exitoso que sus trabajos anteriores, y en general los fans lo consideran su peor trabajo de los años 60. El propio grupo quedó tan insatisfecho con el resultado que al año siguiente abandonarían la ruta psicodélica para regresar a la senda del R&B, y dado que lo harían con el colosal Beggar's Banquet y seguirían con varios de los mejores álbumes de su carrera, nadie echó nunca de menos lo que podrían haber hecho de haber continuado por aquellos derroteros.
Y sin embargo, no es para nada un disco tan horrible como muchos han dado a entender. Citadel es la prueba de que los riffs de Keith Richards podían adaptarse al rock lisérgico. In another land, casi el único tema de la discografía stoniana compuesto por el bajista Bill Wyman (había otro en una recopilación de rarezas), tiene un exquisito aire a lo Syd Barrett. 2000 man empieza con aire folk para acabar explotando en rock psicodélico. Gomper quizá se alarga en exceso pero muestra a un Brian Jones pletórico en el manejo de instrumentos exóticos. 2000 light years from home es un viaje psicodélico que se anticipa a Bowie con extraños y evocadores sonidos a cargo, una vez más, del siempre experimental Brian Jones. On with the show es una divertida despedida con ecos del music hall y de los night clubs. Y She's a rainbow, con sus arreglos orquestales a cargo de John Paul Jones, que después sería bajista de Led Zeppelin, es un temazo lo mires por donde lo mires.
El posterior éxito de los Stones en su regreso a sus raíces relegaría a este disco a un papel de rareza en su discografía. Un trabajo bastante olvidado, salvo como nota al pie para decir que los Stones intentaron seguir la moda psicodélica imperante y hacer su propio Sgt. Pepper's, y fracasaron. Ninguna canción de este disco tendría sitio en sus directos durante más de veinte años. Y quizá no fuera justo.
Al menos su título, parodia de la frase que inicia el texto de los pasaportes británicos, daría pie al apodo definitivo de la banda ("sus satánicas majestades"). Era de justicia que algo perdurase. GENIÓMETRO: 3,5/5 ringos