lunes, junio 18, 2012

La nueva de Wes Anderson

Esta semana ha llegado a los cines la nueva película de Wes Anderson, Moonrise Kingdom. Como seguidor de la filmografía de este director, uno de los más destacados y personales del panorama cinematográfico estadounidense actual, y admirador de sus anteriores películas (Academia Rushmore, Los Tenenbauns, Life Aquatic, Viaje a Darjeeling), tenía muchas ganas de ver qué había hecho ahora, más por cuanto el reparto contaba con unos cuantos nombres de relumbrón y, la verdad, el trailer tenía una pinta estupenda. Una vez vista, no sé si es su mejor película, pero creo que sí es mi favorita de todas las que ha hecho.

La película, ambientada en una isla de la costa de Nueva Inglaterra, se centra en la historia de amor entre dos adolescentes, una chica que vive con su familia en la isla y un chico que se encuentra en ella en un campamento de boy scouts, y que deciden fugarse para recorrer juntos un viejo camino de la isla, provocando que se inicie una partida de búsqueda para encontrarlos. Todo ello con una fotografía que remite a la de los años 60 en que se sitúa la historia, con imágenes icónicas de las que se te quedan en la retina, y una música maravillosa que te atrapa ya desde los títulos iniciales, un recorrido por la casa de la chica que parece casi de muñecas y que sigue las variaciones de una pieza musical culminando una y otra vez en la chica mirando por sus inseparables prismáticos, en un comienzo hipnótico, a medio camino entre la escena del corte transversal del barco de Life Aquatic y el interminable recorrido por los corredores con una narración repleta de repeticiones que abre El año pasado en Marienbad.
A mí, personalmente, me ha gustado mucho. Tanto, que prefiero no decir apenas nada de la película, para evitar que se me escape algún detalle. Mejor que vayáis a verla y la descubráis y disfrutéis por vosotros mismos. Lo único que puedo hacer es recomendarla. Saldréis del cine más felices.
GENIÓMETRO: 4/5 grouchos

viernes, mayo 18, 2012

Me sangran los oídos, parte II: modernas fuera de tono

¡Bienvenidos a esta segunda entrega de mi colección de crímenes musicales! En esta ocasión tengo preparada una selección de artistas un poco más actual que en la entrega anterior, para que quede claro que las hemorragias auditivas no sólo no han menguado con los años, sino que el acceso a mayores medios ha permitido una mayor difusión si cabe. Las artistas de hoy no suman tantos éxitos como las que presenté en la primera entrega, pero tampoco han pasado desapercibidas. Comprobad que vuestros tapones de cera estén perfectamente colocados y vamos allá...

THE SHAGGS: MEJORES QUE LOS BEATLES
En su día ya conté todo lo que había que saber de las hermanas Wiggin. Un grupo formado por la obsesión de un padre por cumplir una profecía que había vaticinado que las niñas formarían un grupo de éxito, pese a que las propias protagonistas de la historia no habían manifestado ningún talento musical, y ni siquiera demasiado interés. Su experiencia dejaría detrás un LP y un puñado de canciones, pero la formación no sobrevivió a la muerte de su padre y promotor. Contra pronóstico, su brutalismo fue recuperado y bien recibido en los círculos vanguardistas del post-punk, ganándose admiradores como Frank Zappa (que dijo que eran "mejores que los Beatles") o Kurt Cobain bastantes años después de su separación.

Las hermanas siguen viviendo en su New Hampshire natal, salvo Helen, que falleció en 2005. Como en el caso de Florence Foster Jenkins, se ha realizado un musical basado en ellas. Su Philosophy of the world, grabado en 1969, sigue siendo tan diferente a todo lo demás... que hasta me gusta escucharlo. Sí, en serio.

SONDRA PRILL: LA ESTRELLA DE LA TELEVISIÓN
Entre 1987 y 1992 un canal local de televisión de Tampa se convirtió en la plataforma desde la que Sondra Prill intentó lanzarse como cantante. Con el apoyo económico de su madre creó un programa imaginativamente bautizado My show y del que en el transcurso de esos cinco años se realizaron tres entregas. En él la joven cantante (tan sólo 17 años cuando se emite el primer programa) se dedicaba a hacer versiones y a demostrar todo su talento para la música, que no era demasiado en realidad, por más que tratase de suplir su capacidad vocal forzando las expresiones de su cara. El programa en cuestión también tenía una parte en que Sondra trataba de mostrar su vis cómica, pero parece ser que todavía tenía menos talento para la comedia que para la música.
Aunque esta impagable versión de Technotronic me ha dejado bizco, quizá su interpretación más conocida sea esta gritona versión de una canción de Janet Jackson.

Como con el programa la carrera de Sondra no terminaba de despegar, ella y su madre alquilaron en 1992 el Tampa Bay Performing Arts Center Playhouse Theatre (con capacidad para 900 espectadores) para presentar su espectáculo "A Musical Fantasy", parte de cuyas ganancias se destinarían a ayudar a las víctimas del huracán Andrew que recientemente había pasado por Florida. Con un precio de 50$ por entrada (el doble de lo que artistas consagrados como Al Green o Patti LaBelle habían cobrado recientemente en el mismo recinto), acudirían no más de 70 personas de las que sólo 41 lo hicieron pagando. La actuación concluyó con el tema Oh you sexpot honey, en un número en el que la artista cubrió su cuerpo de miel; ella habría querido hacer el número desnuda, pero la dirección del teatro la obligó a llevar un body. Pegajosa como estaba, tuvo que ser una de las chicas del coro la que cerrase la actuación pidiendo disculpas y despidiéndose de la audiencia.
Después de semejante desastre dejó la música y desapareció de la vida pública, aunque grabaciones de sus programas circulaban a base de copias en VHS. Recientemente resurgieron sus videos en Internet, pero poco se sabe de ella. Se cree que todavía vive en Florida y no debe de tener demasiadas ganas de rememorar su carrera. ¿Quién puede culparla?

MARGARITA PRACATÁN: LA ALEGRÍA DE VIVIR
Nacida en Cuba, una más en una familia con siete hermanos, Margarita adoraba cantar hasta el punto de que huyó de casa para instalarse en New York en busca de una oportunidad en el mundo del espectáculo. Pero las cosas no fueron fáciles. Sobrevivió como dependienta en tiendas de todo tipo (desde perfumerías hasta tiendas de ropa interior masculina) y tuvo que aplazar sus sueños para criar a una hija, producto de un breve matrimonio que acabó en divorcio. Pero Margarita no estaba dispuesta a abandonar. Con una arrolladora y alegre personalidad y un desparpajo y desvergüenza inusitados, Margarita pulió sus habilidades de cara al público en locales de New York en los que frecuentemente subía al escenario a quitarle el micro al artista o a actuar junto a él. Es posible que no fuera capaz de seguir perfectamente la melodía, y su incapacidad para pronunciar correctamente el inglés tampoco ayudaba, pero su actitud alegre y vitalista acababa por convertirla en el alma de cualquier fiesta. En cuanto tuvo una oportunidad, consiguió un pequeño espacio en una televisión local y allí hacía comedia y cantaba, acompañada de un inefable órgano Yamaha, sus peculiarísimas versiones de clásicos de Broadway o del pop.
Sus destrozos líricos y su alegría contagiosa le proporcionaron una cierta popularidad, pero la fama le llegaría definitivamente cuando los productores de The Clive James Show, un talk show británico, la descubrieron en una visita a New York e inmediatamente la invitaron a su programa. En principio iba a ser tan sólo una entrevista para un solo show, pero la respuesta del público fue tan buena que finalmente acabó convertida en una invitada regular del programa. Especialmente recordadas son sus versiones de Hello de Lionel Ritchie, del clásico New York, New York o esta impresioante versión de ABBA:

A partir de ahí ha sabido aprovechar su vis cómica y su popularidad para labrarse una carrera. Ha editado un par de discos, ha dado conciertos en muchos países (es especialmente popular en el Reino Unido y en Australia) y ha actuado en lugares tan prestigiosos como el Prince Albert Hall en Londres, siempre con su inseparable boa de plumas.

JAN TERRI: EL FENÓMENO IMPREVISTO
Jan Terri no lo tuvo fácil a la hora de desarrollar una carrera musical. Tocaba la guitarra y componía sus propias canciones, pero con un nivel no demasiado alto. Además su físico no le ganaba fans precisamente.
Lo que no le impidió dedicarse a la música con entusiasmo. Mientras se ganaba la vida como conductora de limusinas en su Chicago natal, Jan tocaba en el bar de su padre, se produjo dos discos y, con un presupuesto irrisorio, grabó videos musicales para algunas de las canciones. ¡Pero qué videos! No sólo mucho peores que lo que se estaba emitiendo por entonces en la MTV, sino incluso peores que lo que muchos aficionados podían grabar con una simple videocámara. Y como no se llega a ninguna parte sin intentarlo, Jan no sólo envió copias de su obra a medios o compañías, sino que fue más allá y empezó a regalar cintas VHS con sus videos a los clientes de sus limusinas.

Inmediatamente aquello empezó a circular, de la menera en que se movían estas cosas en la época anterior a Internet: con la gente copiandose cintas unos a otros. Porque aquello era tan horriblemente cutre, que a la gente le encantaba. Y Jan Terri se convirtió en una especie de fenómeno de Youtube una década antes de que existiera Youtube. Sus videos se copiaban masivamente. Y eso repercutía en que la artista cada vez era más solicitada y contratada para bolos. Bolos en los que, al no tener grupo de acompañamiento, solía cantar sobre un CD de música pregrabada, añadiendo únicamente algún solo de guitarra. ¡Vamos, lo más! Una de aquellas copias acabó llegando a Marilyn Manson, que primero la contrató para una de sus fiestas en Los Angeles y posteriormente como telonera de alguno de sus conciertos en 1998. En plena cima de popularidad, su disco más reciente fue reeditado y por fin distribuido a nivel nacional.
Pero, como suele suceder con este tipo de fenómenos, su estrella decayó muy pronto. Su figura, sin embargo, parece haberse recuperado gracias a las nuevas redes sociales. En diciembre del 2011 publicó su primer single en más de una década y al parecer prepara un nuevo álbum.

WING HAN TSANG: GLACIAS, NO QUIELO LOSAS
Originaria de Hong Kong, Wing era una inmigrante china más en Auckland, Nueva Zelanda, hasta que decidió dedicarse de lleno a su hobby, la música. Con un órgano electrónico comenzó a actuar en asilos y hospitales de la zona para entretener a los pacientes, y sorprendentemente consiguió un cierto éxito, a pesar de que su incapacidad de afinación, su voz chillona y su fuerte acento oriental la convierten en lo más parecido a un cruce entre Mrs. Miller y Yoko Ono. Sin embargo este pequeño éxito a nivel local la llevaría a grabar su primer disco, y desde entonces no ha parado de actuar. Básicamente se dedica a hacer sus personales versiones (toda ellas impagables) de clásicos como Mamma mía, I wanna hold your hand, In the ghetto, Lucy in the sky with diamonds, Highway to hell, Total eclipse of my heart, Single ladies o esta versión de Michael Jackson:
Pero su gran momento de gloria llegaría cuando en 2005 los creadores de South Park la hicieron aparecer en uno de los episodios de su serie, dándola a conocer a un mayor público. A día de hoy ha conseguido un cierto estatus de culto, ha actuado en muchos países y ha grabado nada menos que 19 discos. En fin, no será una superestrella pero se gana bastante bien la vida haciendo lo que le gusta, que no es poco.

Y por el momento esto es todo. Para próximas entregas prometo centrarme en buscar voces masculinas, para que no creáis que sólo son ellas las que nos rompen los tímpanos. Estad atentos.

jueves, mayo 03, 2012

Zaragoza no se rinde

lunes, abril 16, 2012

Me sangran los oídos, parte I: grandes pioneras de la hemorragia auditiva


A pesar de que el ritmo de posteos de este blog ya no es ni de lejos el que fue, hoy me atrevo a presentar el primer episodio de una nueva sección que sin duda hará las delicias de cualquier buen aficionado a arañar pizarras. Abrochaos las orejeras porque a partir de aquí os pueden sangrar los oídos.
La culpa de esta sección se la podéis echar a la señora Miller, cuyas delirantes interpretaciones de clásicos del pop me parecieron dignas de un post. Lo malo es que a medida que me documentaba para escribirlo, iba descubriendo más hallazgos musicales y finalmente me he visto empujado a crear una sección entera para dar cabida a esta colección. Tengo ya material como para unas cuantas entradas, pero de momento empezaré con auténticos clásicos: en esta primera entrega podréis encontrar, por sorprendente que parezca, varios éxitos de ventas en Estados Unidos, un Grammy y un llenazo en el Carnegie Hall. Casi nada.

THE CHERRY SISTERS: LOS PEORES TALENTOS DEL MUNDO DEL ESPECTÁCULO
No quedan registros musicales suyos, pero son leyenda. Hijas de una pareja de granjeros de Iowa, las cinco hermanas Cherry (Ella, Elizabeth, Addie, Effie y Jessie) se lanzaron al mundo del espectáculo en 1890, después de la muerte de sus padres y la desaparición de su hermano. Crearon su propio espectáculo de vodevil, con canciones, bailes, comedia y obras moralizantes, todo escrito por las propias hermanas y con un fuerte componente patriótico y religioso. Por desgracia, las hermanas no tenían más talento ni cultura que el que cabía esperar de unas pobres granjeras del medio oeste americano, y eso se vio reflejado en su número. De modo que apenas empezaron a recorrer el país su número fue recibido con risas, pateos, abucheos y una creciente violencia hacia las hermanas, hasta el punto de tener que actuar en algunas ocasiones tras unos alambres para evitar ser golpeadas por las verduras que el público les arrojaba.

En este contexto, y ya sin Ella, que había preferido dejar el espectáculo, las hermanas fueron llamadas en 1896 por el famoso empresario Oscar Hammerstein para actuar en New York, en el Olympia, que no conseguía darle beneficios. Al parecer, Hammerstein dijo: "Lo he intentado con los mejores talentos, y no ha funcionado... ahora voy a probar con los peores". La idea no pudo funcionar mejor. Atraído por la reputación del peor número de vodevil del país, el público llenó el teatro durante seis semanas, salvando a Hammerstein de la bancarrota.
El espectáculo de las hermanas acabaría por hacer historia... curiosamente, en el campo del derecho. Las reseñas que de sus actuaciones se publicaban solían ser bastante malas y algunas de ellas atacaban sin piedad a las hermanas, a lo que ellas respondían exigiendo rectificaciones que no solían llegar. En 1898 una crítica especialmente mordaz del editor del Odebolt Chronicle, luego reproducida por el Des Moines Leader y otros periódicos del estado, las empujó a presentar una demanda por difamación que reclamaba a dichos periódicos la en la época fabulosa cantidad de 15000$. En 1899 el tribunal falló en su contra, pero las hermanas apelaron, y el caso acabaría llegando al Tribunal Supremo, que en 1901 fallaría a favor de los demandados, estableciendo así jurisprudencia sobre el derecho de la prensa a publicar comentarios negativos sobre cualquier acto público. Dicho caso aún sigue utilizándose hoy como referencia en el derecho americano.
Su carrera artística terminó en 1903, cuando Jessie, la más joven, fallecía de tifus a la edad de 31 años. Las hermanas decidieron entonces abandonar los escenarios y se establecieron como panaderas. En los últimos años se han estrenado al menos dos musicales basados en ellas.

FLORENCE FOSTER JENKINS: NO DEJES QUE LA REALIDAD ARRUINE TUS SUEÑOS
Narcissa Florence Foster era una chica de buena familia que soñaba con estudiar canto y dedicarse a la ópera, pero que en principio no pudo cumplir su sueño porque su padre se opuso. Sin embargo, a la muerte de éste decidió aprovechar su herencia para costearse la carrera con la que siempre había soñado. Que para entonces ya superase los cuarenta y que no tuviera sentido del ritmo ni la más mínima capacidad para cantar no iban a impedirle cumplir sus sueños. Con el nombre artístico de Florence Foster Jenkins y actuando tan sólo en la ciudad de Nueva York, se lanzó con entusiasmo a los escenarios. Ella misma diseñaba su extravagante vestuario y se consideraba una gran soprano. A pesar de que sonaba así:

Curiosamente, su carrera no fue un gran fracaso. La gente pronto descubrió que su manifiesta incapacidad para el canto suponía un espectáculo muy divertido. Su acompañante habitual, el pianista Cosme McMoon (que debía ser un fenómeno, por cómo adaptaba su música a los errores que ella cometía) participaba de la broma, haciendo expresivas muecas a espaldas de la diva mientras ella actuaba. Pronto se hizo conocida en todo New York. Ya muy mayor, fue espaciando sus actuaciones hasta hacer tan sólo una al año y para un público muy selecto, hasta que finalmente en 1944, a los 76 años, accedió a las peticiones de sus "fans" y dio su último concierto, nada menos que en el Carnegie Hall, agotando las entradas varias semanas antes del concierto. Cumplido el sueño y alcanzado su techo, la diva moriría un mes después. A día de hoy, se han realizado varios musicales basados en su figura.

TRYPHOSA BATES BATCHELLER: LA DIVA DE LA ALTA SOCIEDAD
Tryphosa Duncan Bates nació en el seno de muy adinerada y poderosa familia de industriales y políticos de Boston, y estudió en los mejores colegios privados de Francia y Estados Unidos, antes de instalarse en París con su marido, el industrial del calzado Francis Batcheller, en 1904. Convencida de que tenía una buena voz, recibió clases de los mejores profesores de música y alabanzas de numerosos críticos musicales que sin duda querían tener el favor de alguien de tan alta posición. Quizá por ello fue portada de la revista Musical Courier en dos ocasiones. Además, ella misma era insaciable en su búsqueda de ascenso social, siempre perseguía a los más importantes personajes y ansiaba codearse con la realeza europea, algo que reflejaría en los cuatro volúmenes de sus memorias y en una novela que escribió.
En 1941 regresaría finalmente a Estados Unidos, donde registraría las únicas grabaciones que quedan de sus dotes como cantante, si bien apenas serían conocidas hasta su recuperación en CD en 2004.

Menos conocida y recordada que Florence Foster Jenkins, con quien es a menudo comparada, Tryphosa Bates Batcheller fallecería en 1952, a los 76 años, probablemente convencida de su talento.

MRS. MILLER: LLEVÁNDOLO BIEN
Elva Ruby Connes, señora de John R. Miller, era un ama de casa que vivía con su marido en california y que tenía la música como hobby. Después de estudiar un poco de música comenzó a colaborar con el coro de la iglesia y en otros eventos del barrio. Se dedicaba básicamente a la música clásica y al gospel, aunque también se autofinanció un disco con una canción infantil para regalarlo a los orfanatos locales. Fue a raíz de la grabación de este disco que el productor del estudio le propuso que grabara versiones de canciones más modernas y empezó a enviarlas a varias discográficas y emisoras de radio.
El cómico Gary Owens fue el primero en utilizarla como colaboradora en su programa de radio ya en 1960, pero no sería hasta cinco años después que Capitol Records le firmaría un contrato, a sus 58 años. Allí, como revelaría la propia Mrs. Miller, los productores la mantuvieron siempre fuera de ritmo y escogieron para el LP sus peores tomas. El resultado es un disco tan apocalíptico que, contra todo pronóstico y razón, fue un éxito, e incluso consiguió colocar en el Top-100 de ventas estadounidense este single:

En principio, Mrs. Miller no era consciente de que su éxito se basaba en su incapacidad; sin embargo, cuando lo descubrió, lejos de enfadarse, se lo tomó con humor y siguió adelante con la broma. Grabó tres discos más y unos cuantos singles, actuó para los soldados americanos en Vietnam e intervino en varios programas de televisión e incluso en alguna película. Pero el interés que había generado pronto se desvaneció. Se retiró en 1972 y siguió con su trabajo en obras benéficas. Fallecería en 1997.

JO STAFFORD: CUANDO ERA BUENA ERA BUENA, CUANDO ERA MALA ERA MEJOR
Jo Stafford es reconocida como una de las mejores cantantes del siglo XX. Elegante y versátil, tuvo una larga carrera de éxito entre los años 30 y los años 60. Sus singles se vendían a miles y se radiaban por doquier. Entre sus muchos logros figura el haber sido la primera cantante femenina en solitario que alcanzaba el número uno en la lista de ventas del Reino Unido, en 1952, con su canción de mayor éxito (que también fue número uno en su país de origen, Estados Unidos). También actriz, tuvo su propio programa de radio y su propio show de televisión. Su trabajo en tan diferentes medios la hizo merecedora de nada menos que tres estrellas a su nombre en el Paseo de la Fama en Hollywood. ¿Por qué una artista reconocida y capaz como ella merece un lugar en este artículo? Bueno, por dos razones.
La primera es que, aunque ya llevaba unos cuantos años de carrera y era una de las cantantes más populares del país, el primer número uno de su vida lo obtendría en 1947 con un tema en el que ni siquiera aparecía acreditada: una parodia hillbilly de una conocida canción de Bing Crosby.

Al parecer Jo se encontró en el estudio con Red Ingle, que iba a grabar pero al que le había fallado a última hora la cantante que iba a acompañarle. Jo se ofreció a grabar con él, y aunque Ingle pensaba que no era el tipo de música que le pegaba, la Stafford acabó realizando una maravillosa actuación, bordando su mejor acento de cateta sureña. En principio no apareció acreditada, aunque luego, caracterizada como "Cinderella G. Stump", haría una gira junto a Ingle en 1949 e incluso grabaría para televisión el video que he colgado un poco más arriba, en 1960.
La segunda razón, y más importante aún, es que en los años 50, a modo de broma, ella y su esposo y productor Paul Weston habían empezado a amenizar fiestas con la parodia de un pésimo pianista de bar y una horrible cantante incapaz de coger el tono. Tan divertidas eran estas actuaciones que finalmente en 1957 acabarían grabando en dicho estilo, bajo el alias de Jonathan y Darlene Edwards. El éxito fue inmediato, abriendo el camino a muchos discos de parodia posteriores, y, aunque a su propio nombre ya se había retirado de la música en los años 60, seguirían publicando discos como sus alter egos hasta 1982. Curiosamente, después de toda una vida de éxito y reconocimiento por su talento como intérprete, sería este trabajo cómico el que le daría a Jo su único Grammy, en 1960, como mejor disco de comedia, por Jonathan and Darlene Edwards in Paris. Aunque yo personalmente me quedo con esta impagable grabación de 1979:

Jo Stafford siempre dijo que estos discos eran los más difíciles que había grabado nunca, porque necesitaba estar muy concentrada para mantenerse fuera de tono. Murió en 2008, a los 90 años de edad, doce años después que su marido.

Y esto es todo por ahora. Para la próxima entrega he reservado unas cuantas muestras de material más moderno que seguro que también os perfora los tímpanos.

lunes, marzo 19, 2012

Glorias matutinas

Creo que ya había dicho por aquí en alguna ocasión, aunque sea de refilón, lo entusiasmado que estoy con algunas series de cómics que ando siguiendo, algunas de las cuales ni siquiera han aparecido en el mercado español. RASL, Life with Archie o Rachel Rising son algunos de los títulos que me tienen enganchado ahora mismo, que ya tuve a bien recomendar en la lista de lo mejor del 2011 (espectacular por cierto ésta última, que desde entonces ha publicado tres números más superando todas mis espectativas). A ellas habría que sumar esta otra serie a la que me he enganchado desde entonces, y que Panini va a publicar en España en abril: Morning Glories.

Tratar de contar todo lo que es genial de esta serie sería condenarse a un irremediable spoiler, pero igualmente voy a intentarlo. Morning Glories se centra en las aventuras de seis adolescentes que se incorporan a un reputadísimo y misterioso internado del que no pueden salir y cuyos métodos bordean lo letal. Los personajes son, al menos en principio, aparentemente muy arquetípicos: Casey, la alumna brillante y líder capaz; Zoe, la chica guapa acostumbrada a aprovecharse de su popularidad; Hunter, el chaval friki e impopular; Ike, el niño rico y rebelde, un manipulador encantado de enfrentarse a la autoridad; Jun, el estudiante serio y fuerte; y Jade, la chica emo con ciertas tendencias depresivas. Por supuesto, no sólo el instituto tiene sus secretos, todos ellos tienen mucha más historia de la que en principio aparentan, y especialmente a partir del segundo tomo (una vez que los autores comprobaron el éxito de la serie) los enigmas se multiplican hasta un punto en el que la comparación con Perdidos es inevitable, porque probablemente ninguna obra se había acercado tanto a su espíritu desde la original. Y la verdad es que me muero por contar algo más y por poder comentar con alguien esta estupenda serie, así que voy a detenerme antes de que se me escape algún spoiler.
Los autores de esta joya son el guionista Nick Spencer y el dibujante Joe Eisma. Spencer ha sido saludado como uno de los nuevos valores emergentes del cómic americano después de darse a conocer en 2009 por la miniserie Existence 2.0 (cuyos derechos para el cine ya ha vendido) y ha trabajado para Image (Forgetless, Shuddertown, además de Morning Glories), DC (THUNDER Agents y el divertidísimo Jimmy Olsen's Big Week) y Marvel (Iron Man 2.0, Ultimate Comics: X-Men). Eisma, por su parte, tiene un currículum bastante más corto, habiendo realizado trabajos modestos hasta encontrarse con Spencer en Existence 3.0, la secuela de su primer trabajo, después de lo cual se ha dedicado totalmente a Morning Glories.
En fín, una lectura interesantísima y muy adictiva.
GENIÓMETRO: 4/5 eisners

jueves, marzo 15, 2012

Mafalda y yo


Yo aprendí a leer con Mortadelo, después me leí el resto de personajes Bruguera y acabé devorando cualquier tebeo que cayera a mi alcance: Don Mikis, Copitos, Astérix y Mafalda. La tira de Quino fue una de mis primera ventanas a las realidades del mundo y una valiosa iniciación a la respuesta mordaz como mecanismo de defensa.
Yo entonces no lo sabía, pero aquella tira había dejado de dibujarse varios años antes de que yo naciera. ¿Cómo iba a saberlo? Yo la conocí cuando aún se publicaba a diario en el Heraldo de Aragón. Mi madre recortaba y guardaba las tiras con la intención de luego pegarlas en un cuaderno para poder leerlas, cosa que finalmente no hizo porque al final acabamos comprando todos aquellos libros recopilatorios apaisados de Editorial Lumen (costó años completar la colección, pero aún la conservo, aunque un poco desencuadernada) y también porque el Heraldo sustituyó la genialidad de Quino por las insulsas aventuras de Fred Basset, que treinta años después todavía tienen su sitio en las páginas del diario sin haber hecho jamás reír a nadie pero, eso sí, manteniendo una estricta neutralidad política.
Hoy Mafalda cumple 50 años. Hoy hace 50 años que el humorista gráfico argentino Joaquín Lavado, conocido como Quino, la creó para una campaña de publicidad de una marca de electrodomésticos. La campaña no llegó a realizarse finalmente, pero Quino se guardó el personaje y dos años después la haría protagonista de una tira cómica que comenzaría a publicarse en la revista Primera plana, y que tendría gran éxito, siendo publicada posteriormente en el diario El Mundo (a partir de marzo de 1965) y, tras el cierre de éste, en el semanario Siete Días Ilustrados (a partir de junio de 1968). En junio de 1973 Quino decidió terminar la serie, para desesperación de sus muchos fans (y del mundo del cómic, en general), por considerar que ya se le habían terminado las ideas para desarrollarla, y se trasladó a Milán, donde ha continuado desarrollando su talento para el humor gráfico (lo que probablemente fue muy acertado, si uno considera que unos años después se impondría en Argentina una dictadura no demasiado condescendiente con la crítica social).
Cincuenta años después de su nacimiento y casi cuarenta de su desaparición, Mafalda sigue siendo una referencia cultural importantísima. Una lectura divertida y, al tiempo, una ventana al pensamiento sin fecha de caducidad. Porque los temas de los que habla son universales y atemporales. Porque Mafalda habla de nosotros, incluso aunque no hubiéramos nacido cuando se dibujó. Y ésa es su grandeza.

Y YA QUE ESTAMOS... Pues que se ha muerto Jean Giraud, Moebius, y no había dicho nada por aquí. Un genio. Un grande entre los grandes. Se largó hacia el cielo montado en una gaviota gigante. Atrás dejó su obra como regalo para nosotros, que nos quedamos un poco más huérfanos. Bon voyage.

lunes, febrero 13, 2012

Ya lo puedes leer online

En un curioso caso de sincronía, prácticamente al mismo tiempo y sin ponerse de acuerdo para ello, dos revistas de cómic acaban de facilitar su visionado online.
El Loco Samoano, fanzine de cómic en pdf, ha habilitado cuenta en Calameo para que puedas leer directamente los números que ha publicado, ¡ahora ya ni siquiera tendrás que descargarlos para leerlos!
Por su parte la revista Thermozero, abanderada del cómic aragonés, ha puesto a disposición del público su primer número gratuitamente, una vez que la tirada impresa se ha agotado.
En ambos casos hay unas cuantas historietas con mi firma que ya podéis leer y espero que os gusten.
Y ya que estamos, tampoco está de más anunciar la creación de Las supercrisis, nuevo webcómic del amiguete Miguel Ángel Hernández, artífice también del fanzine lovecraftiano-decadente Necrocomicón. ¡Esperemos que le vaya bien con él!
Y ya. Venga, a leer.
(La ilustración se la he robado a Chema Cebolla. Esperemos que no se dé cuenta.)